Elementos de Descomposciòn del Capitalismo en Mèxico.

 

-Primero porque la noción de modo de producción capitalista explica parcialmente los ámbitos económico político y sociocultural de las clases sociales y los sujetos de este proceso del devenir latinoamericano, y particularmente del mexicano.

 

-Segundo, porque aunque se quisiese explicar como una articulación de modos de producción (esto ya se hizo en el pasado), las categorías no encajan suficientemente en la realidad, por lo que más bien pareciera que se había aplicado una camisa de fuerza a la realidad social.

 

-Tercero, porque la sociedad mexicana del siglo XXI ha cambiado y porque la economía capitalista ha roto sus relaciones de producción y por tanto de explotación de la fuerza de trabajo, de una manera más violenta, a tal punto que hoy en día el capitalismo no responde a las necesidades de trabajo de la población, aunque nunca ha respondido; hoy es más evidente que el capitalismo monopólico u oligopolio ha entrado en una de sus peores crisis de rentabilidad global.

 

-Explicar la realidad social mexicana desde la perspectiva de la globalización es renunciar a una comprensión pluricultural, con prácticas de producción diferentes; el capitalismo, lejos de querer que las relaciones sociales de producción se transformen para dar paso a formas superiores, desean mantener el estado de cosas existente.

 

-Las políticas de desarrollo emprendidas en el pasado para sacar del subdesarrollo a los países de América Latina fueron un rotundo fracaso, porque en realidad los que diseñaron esos modelos no pudieron comprender la realidad sociohistórica de esos países.

 

-Lo que en realidad hicieron tales intelectuales fue importar modelos financiados por el imperialismo norteamericano, con una perspectiva política de “América para los americanos”. Así, la crítica marxista contrapuso a tales visiones, teorías independentistas o de liberación nacional e incluso con una carga ideológica de socialismo oficial, reducido a fórmulas democráticas.

 

-Lo que ha acontecido en estos años de políticas neoliberales en el terreno económico ha quebrado el débil aparato productivo nacional, compuesto por un puñado de empresas monopólicas que producen para el mercado mundial y millones de pequeñas y medianas empresas que subsisten en la quiebra técnica, por la carda de las ventas, la falta de créditos baratos, etc.

 

-La otrora respetable burguesía nacional se ha visto en la disyuntiva de desaparecer ante el embate de las trasnacionales o integrarse a ellas, esto último ha acontecido, resignados a ser socios minoritarios de la oligarquía global.

 

-La clase obrera, y más bien los trabajadores del país, han pagado las facturas de los pactos económicos recesivos y de la crisis financiera del país con una reducción de dos tercios de sus salarios, y además obligados al ahorro para el retiro, y hasta financiar el ahorro nacional.

 

-Como producto de la gran recesión mexicana, y a falta de empleos en las ciudades “industriales del país”, nuestros trabajadores del campo y la ciudad han emigrado a los Estados Unidos América, cerca de medio millón de paisanos por año, que con su trabajo financian el déficit de divisas del mal gobierno.

 

-Las cuatro décadas de crisis del campo muestran el grado de descomposición del capitalismo mexicano, en otro tiempo pilar de la industrialización, liquidado por una contrarreforma encaminada, supuesta-mente y en el mejor de los casos, a capitalizarlo.

 

-Todos sabemos de la problemática de falta de rentabilidad del campo, pero no todos nos damos cuenta que ello ha provocado problemáticas campesinas sin solución. Por una parte, los campesinos aglutinados en torno a El Barzón, con fuertes deudas y con sus propiedades hipotecadas, han demandado créditos y apoyos para producir, pero los resultados han sido nulos, no han encontrado en el gobierno quién los escuche, mucho menos que les resuelva algo; aún apoyados por las organizaciones de trabajadores de la UNT no han obtenido respuestas oficiales.

 

-Han resurgido los problemas por la posesión de la tierra y porque el gobierno tiene como propósito vender terrenos para zonas turísticas, aeropuertos, presas, urbanización privada, etc.

 

-Pero quizá el problema más grave el país en el campo sea la proliferación de grupos armados, algunos promovidos por oscuras fuerzas gubernamentales; “Paz y justicia”, los “chinchulines”, paramilitares que operan bajo el amparo del gobierno pero que lejos de generar tranquilidad y estabilidad, provocan inquietud e inconformidad social. El sureste mexicano es un polvorín que en cualquier momento puede estallar, producto de la cerrazón gubernamental y de su empeño en mantener tropas de ocupación federales.

 

-El reconocimiento de los derechos indígenas, la falta de reconocimiento de los municipios autónomos y/o municipio libre, base y sustento del federalismo y del Estado mexicano, ha sido pisoteado por el mal gobierno foxista empeñado en entregar al país a la globalización, es decir, al imperialismo norteamericano, pisoteando y manoseando nuestra única arma, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

-La autonomía indígena se fundamenta en el Art. 115 que a la letra dice: “Los Estados adoptarán para su régimen interior la forma de gobierno republicano, representativo, popular, teniendo como base su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre, conforme a las bases siguientes:

 

I- Cada municipio será gobernado por un Ayuntamiento de elección popular directa.

 

II.- Los municipios estarán investidos de personalidad jurídica y manejarán su patrimonio conforme a la ley…

 

-La descomposición del capitalismo mexicano es causada porque se encuentra con una grave contradicción: de una parte el gobierno federal actual y los que lo precedieron, han fracasado en su afán de imponer el neoliberalismo, como fue teorizado por los organismos financieros internacionales, p. ej. el FMI; tal esquema no ha podido ser aplicado a cabalidad, pues se enfrenta a una Carta Magna que no le da sustento político; de ahí que las modificaciones en materia económica han avanzado principalmente por la vía de los hechos a contrapelo de la sociedad y del pacto social. Está visto que el proceso de privatización de empresas paraestatales fue anticonstitucional, y no ha llegado a la totalidad, como ha sido su propósito declarado.

 

-El “libre mercado” que impugna la participación del Estado en la economía y propugna su reducción al mínimo, provocó la irritación de amplias capas de la burocracia, que se han opuesto a despidos, conteniendo una inercia de adelgazamiento del Estado; pero, por otra parte, tales políticas lo han debilitado para hacer los cambios “estructurales” que dicen que requiera la nación. En una palabra, el reconocimiento de que no se ha logrado luego de más de una década, es evidenciar su fracaso.


-Las políticas de desarrollo emprendidas en el pasado para sacar del subdesarrollo a los países de América Latina fueron un rotundo fracaso, porque en realidad los que diseñaron esos modelos no pudieron comprender la realidad sociohistórica de esos países.

 

-Lo que en realidad hicieron tales intelectuales fue importar modelos financiados por el imperialismo norteamericano, con una perspectiva política de “América para los americanos”. Así, la crítica marxista contrapuso a tales visiones, teorías independentistas o de liberación nacional e incluso con una carga ideológica de socialismo oficial, reducido a fórmulas democráticas.

 

-Lo que ha acontecido en estos años de políticas neoliberales en el terreno económico ha quebrado el débil aparato productivo nacional, compuesto por un puñado de empresas monopólicas que producen para el mercado mundial y millones de pequeñas y medianas empresas que subsisten en la quiebra técnica, por la carda de las ventas, la falta de créditos baratos, etc.

 

-La otrora respetable burguesía nacional se ha visto en la disyuntiva de desaparecer ante el embate de las trasnacionales o integrarse a ellas, esto último ha acontecido, resignados a ser socios minoritarios de la oligarquía global.

 

-La clase obrera, y más bien los trabajadores del país, han pagado las facturas de los pactos económicos recesivos y de la crisis financiera del país con una reducción de dos tercios de sus salarios, y además obligados al ahorro para el retiro, y hasta financiar el ahorro nacional.

 

-Como producto de la gran recesión mexicana, y a falta de empleos en las ciudades “industriales del país”, nuestros trabajadores del campo y la ciudad han emigrado a los Estados Unidos América, cerca de medio millón de paisanos por año, que con su trabajo financian el déficit de divisas del mal gobierno.

 

-Las cuatro décadas de crisis del campo muestran el grado de descomposición del capitalismo mexicano, en otro tiempo pilar de la industrialización, liquidado por una contrarreforma encaminada, supuesta-mente y en el mejor de los casos, a capitalizarlo.

 

-Todos sabemos de la problemática de falta de rentabilidad del campo, pero no todos nos damos cuenta que ello ha provocado problemáticas campesinas sin solución. Por una parte, los campesinos aglutinados en torno a El Barzón, con fuertes deudas y con sus propiedades hipotecadas, han demandado créditos y apoyos para producir, pero los resultados han sido nulos, no han encontrado en el gobierno quién los escuche, mucho menos que les resuelva algo; aún apoyados por las organizaciones de trabajadores de la UNT no han obtenido respuestas oficiales.

 

-Han resurgido los problemas por la posesión de la tierra y porque el gobierno tiene como propósito vender terrenos para zonas turísticas, aeropuertos, presas, urbanización privada, etc.

 

-Pero quizá el problema más grave el país en el campo sea la proliferación de grupos armados, algunos promovidos por oscuras fuerzas gubernamentales; “Paz y justicia”, los “chinchulines”, paramilitares que operan bajo el amparo del gobierno pero que lejos de generar tranquilidad y estabilidad, provocan inquietud e inconformidad social. El sureste mexicano es un polvorín que en cualquier momento puede estallar, producto de la cerrazón gubernamental y de su empeño en mantener tropas de ocupación federales.

 

-El reconocimiento de los derechos indígenas, la falta de reconocimiento de los municipios autónomos y/o municipio libre, base y sustento del federalismo y del Estado mexicano, ha sido pisoteado por el mal gobierno foxista empeñado en entregar al país a la globalización, es decir, al imperialismo norteamericano, pisoteando y manoseando nuestra única arma, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

-La autonomía indígena se fundamenta en el Art. 115 que a la letra dice: “Los Estados adoptarán para su régimen interior la forma de gobierno republicano, representativo, popular, teniendo como base su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre, conforme a las bases siguientes:

 

I- Cada municipio será gobernado por un Ayuntamiento de elección popular directa.

 

II.- Los municipios estarán investidos de personalidad jurídica y manejarán su patrimonio conforme a la ley…

 

-La descomposición del capitalismo mexicano es causada porque se encuentra con una grave contradicción: de una parte el gobierno federal actual y los que lo precedieron, han fracasado en su afán de imponer el neoliberalismo, como fue teorizado por los organismos financieros internacionales, p. ej. el FMI; tal esquema no ha podido ser aplicado a cabalidad, pues se enfrenta a una Carta Magna que no le da sustento político; de ahí que las modificaciones en materia económica han avanzado principalmente por la vía de los hechos a contrapelo de la sociedad y del pacto social. Está visto que el proceso de privatización de empresas paraestatales fue anticonstitucional, y no ha llegado a la totalidad, como ha sido su propósito declarado.

 

-El “libre mercado” que impugna la participación del Estado en la economía y propugna su reducción al mínimo, provocó la irritación de amplias capas de la burocracia, que se han opuesto a despidos, conteniendo una inercia de adelgazamiento del Estado; pero, por otra parte, tales políticas lo han debilitado para hacer los cambios “estructurales” que dicen que requiera la nación. En una palabra, el reconocimiento de que no se ha logrado luego de más de una década, es evidenciar su fracaso.


-Las contrarreformas energética, laboral, hacendaria, que demanda la oligarquía financiera internacional no han pasado y se niegan  a pasar. El hecho de que por debajo del agua se privaticen y se concesionen contratos, pone al descubierto la falta de respeto al estado de derecho que dicen defender las autoridades gubernamentales, esto va creando un clima de hostilidad social al gobierno foxista.

 

-La élite mexicana en el poder se sostiene porque sirve a los intereses norteamericanos, pero en cuanto sea ineficiente, caerá de la gracia del vecino, que ya empezó a criticar su ineptitud a través de la persona de su Embajador, Tony Garza.

 

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