CENSURA LA UDLA A  LA CATARINA

Saludos iniciales

El periódico estudiantil La Catarina, de la Universidad de las Américas, en Puebla, México, fue un proyecto único de periodismo en el país. Funcionó entre marzo de 2000 y agosto de 2007 como un taller en el que estudiantes con interés en periodismo podían aprender el oficio informando a la comunidad universitaria y generando dentro de la publicación el debate e intercambio de ideas necesario para la buena salud de una universidad, bajo las condiciones de libertad de expresión e independencia editorial. Un periodismo puro, que iniciaba en ceros y basado en enseñanzas prácticas, fundadas en una profunda ética (aparentemente inoperante en el salvaje mundo que intentamos cambiar), permitía a cada estudiante moldearse a sí mismo en el periodista que quería ser. Así, siete años de catarinos formaron periodistas éticos dentro del campus. Así, se generó un referente informativo dentro de la UDLA, un foro de expresión y discusión libres, un símbolo de identidad para una masa que necesitaba definirse a sí misma. Así, siete años de profesionales hablaron fuera de los muros de la UDLA no sólo de un proyecto de excelencia periodística, sino formativo para cualquier actividad creativa, productiva, ética y grupal. Ese fue el sueño que estudiantes, profesores, empleados y administrativos, y muchas personas dentro y fuera de la UDLA, de Puebla y de México, llamamos La Catarina.
Sin embargo, después de una lucha de casi un año por defender nuestra independencia editorial, suspendimos la publicación hasta poder negociar una garantía por escrito de nuestra libertad editorial con la universidad. Mientras esa garantía llega, la publicación de La Catarina continúa en la Universidad de las Américas actualmente, con un equipo de trabajo diferente, designado por grupos y procedimientos ajenos al equipo y estatutos originales.
Mediante la creación de este blog, los miembros originales de La Catarina pretendemos dar continuidad al trabajo que ya realizábamos: informar a nuestros lectores sobre nuestra situación actual y ofrecer nuestra versión de cómo abandonamos el proyecto. Procuraremos, dentro de la ética que nos ha caracterizado, abordar el tema con ojos de periodista, y ofrecer en lo posible una visión equilibrada y sobria de los hechos. Ofrecemos también ligas a diversos sitios que ofrecen enfoques distintos de la UDLA, para que el lector pueda continuar informándose y formar su propio criterio. Este coleóptero no es un espacio incendiario para hacer arder a personajes o instituciones. Este coleóptero, cómo el escarabajo egipcio, representa un renacimiento. El renacimiento de aquél sueño que llamamos La Catarina.   

 

La situación de agosto detallada

En el siguiente comunicado se narra a detalle lo que vivimos dentro de La Catarina durante el verano y hasta la primera semana de este semestre, antes de enterarnos de nuestra sustitución en La Catarina:

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Comunicado especial
18 de agosto de 2007

Los colaboradores de La Catarina hacemos del conocimiento de la comunidad universitaria lo siguiente:

Los colaboradores de La Catarina planeamos la publicación de un número especial de Verano que saldría el miércoles 13 de junio en versión electrónica.
El lunes 11 de junio, dos días antes de la publicación, nuestra editora en jefe, Mónica Cruz, fue notificada que debía presentarse en la oficina del secretario general de la UDLA, Miguel Ángel Pérez Maldonado.

Pérez Maldonado le informó a la editora que La Catarina no podía publicarse sin la aprobación de la UDLA, ya que su nombre y logotipo son marcas registradas de la universidad. Dijo que utilizar el nombre y logotipo sin permiso sería objeto de demanda y que los miembros de La Catarina no habían respetado un punto acordado en enero con el rector: La revisión y mejora de los estatutos generales y manual de estilo del semanario, a pesar de que el rector los calificó como excelentes. Nuestra editora replicó que habíamos trabajado en las revisiones desde enero y cinco semanas antes de este llamado, el Consejo Editorial solicitó cada día una reunión con el rector. Nunca se obtuvo respuesta.

Nuestra editora recibió instrucciones de Pérez Maldonado para que se reuniera con el presidente del Consejo Estudiantil, el abogado general de la universidad y el profesor asesor de la publicación, José Prats, para revisar la normatividad de La Catarina. Durante seis semanas el Consejo Editorial asistió reuniones donde se plantearon cambios en la estructura del semanario. Todos los presentes acordaron que el Consejo Editorial volvería a revisar los estatutos generales y manual de estilo y una vez terminados lo enviarían al abogado para su aprobación. Acordaron también una reunión en agosto para obtener retroalimentación sobre los nuevos manuales y las reuniones anteriores. El entonces presidente del CEUDLA, el abogado y el profesor asesor coincidieron en que La Catarina tenía que respetar el Código de Ética de la FUDLAP por encima de sus Manuales de Estilo y Estatutos Generales.

El consejo editorial manifestó su preocupación ante el siguiente artículo del Código de ética de la universidad:

XVII.- Declaraciones Públicas
La permanente aplicación de actividades informativas y de difusión debe contribuir a fortalecer y beneficiar la imagen institucional, respetando lo indicado en el punto X relativo al Manejo de la Información y Documentación. Para ello es importante transmitir a la opinión pública, a los medios de comunicación y a la Comunidad Universitaria, la imagen de una Institución de prestigio, sólida, cohesionada, plural y abierta al diálogo y a la crítica constructiva.
Todos los miembros de la Comunidad Universitaria poseen total libertad de pensamiento y expresión. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia se denigrará a la Institución. Las declaraciones públicas deberán ser consistentes con los valores de la Universidad que se mencionan en el presente Código.

Cuestionaron hasta qué punto el Código de Ética permitiría a los colaboradores de La Catarina publicar notas y entrevistas potencialmente controversiales y si el Código permitiría respetar los requisitos de veracidad, imparcialidad y balance de la información de cada número. También expresaron su preocupación por las restricciones y sanciones que el Código de Ética podría imponer a miembros de la comunidad universitaria que declararan para La Catarina. Nunca hubo una respuesta concreta sobre lo permisible dentro del contenido de La Catarina. Externamos que necesitábamos una garantía escrita de que no se volvería a impedir la publicación de un número, como ya había ocurrido en dos ocasiones. También pedimos garantías de que no se tomarían represalias contra quienes declararan para La Catarina. El abogado general prometió al equipo de La Catarina que llevaría estas solicitudes a las autoridades pertinentes para su evaluación.

El viernes 17 de agosto nos reunimos con el abogado general de la UDLA. Después de consultar la propuesta con las autoridades, nos informó que la cláusula no resultaba posible, ya que se tendría que reestructurar la normatividad de la Fundación Universidad de las Américas, Puebla. El abogado dijo que sólo el Patronato podría aprobar esta cláusula especial.

Ante esta situación, los colaboradores de La Catarina decidimos suspender la publicación del semanario hasta que las autoridades de la universidad garantizaran por escrito la libertad de expresión en el semanario para sus colaboradores y sus fuentes, y que continuaríamos reuniéndonos con los representantes de la institución para lograr estos objetivos.

Sin embargo, antes de que otra reunión pudiera ser acordada, los estudiantes que conformamos La Catarina fuimos enterados por vías no institucionales que otro equipo de trabajo ya había sido conformado para reemplazarnos, sin nuestro conocimiento ni consentimiento, y sin informar a los estudiantes que conforman este nuevo equipo sobre el contexto en el cual se da la sustitución. Este equipo sustituto fue ensamblado por el profesor asesor de La Catarina, José Prats, en colaboración con el presidente del Consejo Estudiantil, Everth Dzib, sin una consulta previa con el equipo de estudiantes original ni una propuesta formal de esto en las reuniones previas que sostuvimos con ellos durante el verano e inicios de este semestre.

La Catarina, entonces, continúa circulando cada miércoles en la universidad, elaborada por un equipo de trabajo nuevo, sin formación periodística, elegido con métodos ajenos a nuestros estatutos y sin información sobre su repentino nombramiento en el equipo editorial. Algunos de los estudiantes pertenecientes a este nuevo equipo decidieron renunciar una vez que conocieron los detalles de la sustitución.

En el equipo original de La Catarina actualmente evaluamos si un proyecto como La Catarina original, fundada en los valores bajo los que trabajamos durante siete años y que fallamos en defender durante este verano, tiene cabida actualmente en la Universidad de las Américas y en el sistema bajo el que ésta se rige. Así mismo, instamos a nuestros compañeros estudiantes que han ocupado el control de la publicación, a que tomen una decisión informada y ética sobre su participación en el proyecto y que, si deciden permanecer en él, defiendan, en los hechos, por encima de todo, los valores de libertad de expresión e independencia editorial que caracterizaron a nuestra Catarina, ya que sólo así podrán devolver la credibilidad y el profesionalismo a este proyecto, que llegó a ser considerado uno de los periódicos estudiantiles más importantes de México.

 

 

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