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CLASIFICACIÓN CIENTÍFICA DE LOS PENDEJOS

       

       

        Los psicólogos han llegado a la conclusión de que de cada 100 mortales, noventa corresponden a la orden benemérita de los PENDEJOS; entre los 10 restantes se encuentran varios locos, algún genio, y los demás pertenecen al grupo insigne de quienes no gustan de trabajar. Como a continuación se verá, carece de importancia ser letrado o no, pues está comprobado que los libros son insuficientes para quitar lo pendejo. Por cuanto hace a la benemérita orden, los sabios llegaron al acuerdo de que los pendejos pueden agruparse en las categorías siguientes:

Los desafortunados: Tristes y acomplejados, quejándose de su mala suerte en los negocios y en su vida, pero por ningún motivo atribuyen los fracasos a su pendejismo.

Los afortunados: Son lo contrario de los anteriores, viven felices porque el cielo y principalmente su numen, según ellos, los han hecho alcanzar pequeños éxitos que solo ellos, otros iguales que ellos u otros más pendejos que ellos, consideran triunfos mayúsculos.

Los solemnes: Son teatrales, pretenden disimular su condición engolando la voz y dándose aires de gran señor. Lo pendejo sin embargo se lo descubre hasta una hermana de la caridad a cuatrocientos metros de distancia.

Los optimistas: Constituyen la sal y pimienta de la humanidad; ingenuos, alegres y hablantines; les da por buscar tesoros, minas y agua subterránea, compran enteros de lotería, hablan por teléfono a los concursos del canal 11 y 7, apuestan hasta lo que no tienen en los gallos, en pronósticos deportivos, y en ráscale. Creen en la veracidad de la lucha libre y del sufragio efectivo.

Los incrédulos: Desconfían de todo lo que se dice; no aceptan ni lo ven. Si usted compañero, afirma por doquier que no es pendejo, probablemente pertenezca a esta categoría.

Los memoristas: Retienen fechas en que acontecieron sucesos sin importancia y toda clase de detalles. Bien dice el proverbio que la memoria es la inteligencia de los pendejos. Son capaces de aprenderse de principio a fin el directorio telefónico.

Los hogareños: Tipos "mandilones", esclavos de la mujer, aun cuando en la calle traten de parecer malditos; casi siempre son muy paleros y alcahuetes de sus hijos.

Los vanidosos: Presumen de ser lo que no son, o al menos de ser más de lo que son. De viejos cacarean de espléndida salud, de éxitos amorosos, que se echan tres al hilo u otros desmanes de juventud.

Los indiscretos: Muy dados a la murmuración y a informarse de lo que no les importa. Se presume que sufren un soterrado complejo feminoide; no confundirlos, sin embargo, con ningún tipo de maricones, pues éstos son potenciales y aquéllos latentes.

Los de iniciativa: Tienen manía de grandes proyectos; a veces son elocuentes y llegan a persuadir a mucha gente. Cuídese, si usted se deja convencer significa que es más pendejo que ellos.

        Estudie bien compañero, el cuadro anterior, haga un detenido examen de conciencia y clasifíquese a sí mismo, pero, por favor, no se haga pendejo solo. No necesariamente todos los pendejos pertenecen a una sola clasificación, la mayoría pertenecemos a dos o más categorías, y usted fácilmente lo notará cuando trate de encontrar el sitio de sus conocidos o el suyo propio (es curioso, pero va a esbozar una sonrisa); en este caso despreocúpese, usted no tiene la culpa de haber venido en tales condiciones al mundo.

 

 

 

¿K'ATSIYATÁ? La Revista Cultural
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