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autor : EDGARDO BARREIRO |
CABALLO DE HIERRO
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Cuatro vientos cuatro patas de fierro, potentes como dinamita. Es como el amor caliente, arrogante, desgarrante y apasionado. Dos amantes dos diamantes son cuatro poderosas piernas del placer, del amor y la desesperación con que se ama. Hay una mujer un hombre hija hijo cuatro fierros firmes y concretos que dan felicidad para el galope de la vida, para hacer un futuro mejor. Metal de fierro frío que le da al ambiente de esas cuatro poderosas patas una disolución fría áspera agria y desoladora. Cuando erguido está ese espéndido caballo de hierro poderoso, es débil en su herrumbre porque el hierro se puso viejo, ya no es el que era, ya no le dan importancia a ese herrumbrado y verde viejo caballo de hierro. Verde jovial, viejo pero tiene sus cuatro coces sus cuatro amores sus cuatro caricias su firme galopar que lo afirman como aire luz agua y sol. Respira ve y da calor. Galopa, corre por los grandes campos. Lo quisieron fundir, pero sigue galopando como un gran invencible de Fierro que vive para el amor y el pueblo. Firme duro frío y sólido. Siempre que veas un caballo de hierro, nunca va a ser como un caballo de bronce, pero representa el firme y compuesto ejemplar que ama en silencio a una mujer que le da calor a su frío metal.
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CANCIONES EXTRAÑAS...
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para darle un camino a la vida, y esa flor compartida que vemos, despejada de sueños ansía...
Diferentes motivos perdemos en canciones y vientos nocturnos, cigarrillos de humos de tango, que anochece en monedas vacías...
Nadie sabe qué amarga es la vida, nadie sabe qué duran los sueños, qué pequeño es el ángel que cuida los aciagos caminos sin dueño...
Nadie sabe qué amarga es la vida. Nadie sabe levantar cometas. En el cielo se elevan, se pierden, desde el suelo las llora un poeta...
Todos cantan canciones extrañas, yo tan sólo te canto las mías, primaveras marrones levantan. Yo me hundo en mis raras poesías...
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MIRO, CALLO Y SIENTO...
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y supiera que quieres decirme, tú tal vez de esa misma manera, otra vez volverías a oírme... De un callado y de un largo silencio, de una voz que se escucha y se apaga; desde un cuarto que cruza a otro cuarto como un pecho que se abre a una daga...
Si pudiera escuchar tu silencio, como un viento que mueve a una rosa, cuando miro, me callo y te siento... Si pudiera escuchar otra cosa que no sea un largo silencio, sé que hay rosas con alma de rosas; y hay canciones que buscan silencio...
Yo he buscado explicarme en la vida por qué amo yo tanto el silencio, y es que a veces no encuentro palabras por decir lo que yo, de ti siento... |
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Copyright © 2003 Edgardo Barreiro
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