Iglesia de Cristo

 

Calle Blancos

La Necesidad del Ancianado

 

Lic. Roberto Chacón Zúñiga

 

 

 

Febrero 2006

La Necesidad del Ancianado

 

I.                  ¿Por qué debe existir el Ancianado?

 

Las razones por las que debe existir la forma de organización eclesiástica que conocemos como Ancianado, son múltiples, sin embargo en nuestro criterio, debemos atender a dos argumentos fundamentales: En primer lugar, porque la estructura y la función del Ancianado corresponde a la forma en que Dios trabaja y en segunda instancia, porque su existencia es necesaria para la correcta ejecución de las funciones encomendadas a la Iglesia.

 

La forma en que Dios trabaja

 

Nuestro Dios en esencia es un Dios de orden, de ahí que su forma de trabajar nos revela las acciones de un buen planificador, la prueba de ello es que envió a su hijo en el tiempo previsto (Gálatas 4:4), mostrándonos con esa acción que él preparó de antemano las buenas obras en las que debemos andar (Efesios 2:10).

 

Por otro lado, en concordancia con la noción de orden, Dios se nos revela además como un buen organizador, por ejemplo le mostró a Moisés la forma idónea de organizar al pueblo, por medio de un sistema de jueces (Exodo 18:13-23).

 

Así también, Dios como un buen ejecutor, le mostró a Salomón por medio de David como y cuándo realizar su obra (I crónicas 28:20-21). Luego nos indicó por medio de Jesús que ejecutáramos el mandato de la “Gran Comisión” (Mateo 28:19).

 

Finalmente, Dios como un buen supervisor, nos enseña que todos daremos cuenta ante él en su venida (II de Corintios 5:10).

 

En resumen, Dios como el gran administrador celestial, nos muestra en su hijo Jesucristo las acciones a seguir por un buen administrador: Jesús planeó ganar el mundo y pagó el precio para lograrlo, organizó a los obreros para recoger la mies, ejecutó los planes enviándolos, supervisó los resultados cuando regresaron.

 

Es por todo lo anterior que debemos entender el Ancianado, como la forma de gobierno que Dios proveyó, para que la Iglesia pueda conducirse de manera ordenada

 

Las funciones de la Iglesia

 

La Iglesia es la única agencia de salvación instituida por Dios para llevar el evangelio a todas las personas. Para cumplir con este cometido, debe planificar, organizar, ejecutar y supervisar el desarrollo de la vida congregacional, siguiendo el ejemplo mismo de nuestro Padre Celestial:

 

En ese sentido, las funciones inherentes a esta condición, no pueden ser cumplidas de manera eficiente y eficaz, sin que antes no se cuente con un gobierno escrituralmente organizado, esto es un Ancianado.

 

Esta idea supone entonces la necesidad de conocer, no solo las bases escriturales para la elección de los Ancianos, esto es, los requisitos y el procedimiento, sino que también la génesis histórica de esta forma de gobierno.

 

Lo anterior en virtud de que, en nuestro criterio, Dios desde la antigüedad, con el transcurrir de cada época vivida por su pueblo, fue construyendo de manera gradual y sintética, las condiciones (tanto objetivas como subjetivas) para que en su advenimiento, la Iglesia pudiese alcanzar el gobierno ideal.

 

Para tal efecto, consideraremos a continuación las características de los diferentes tipos de gobierno, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, que antecedieron al Ancianado eclesiástico.  

 

 

II.               El gobierno del “Pueblo de Dios” en el Antiguo Testamento

 

La época de los Patriarcas

 

La historia de los patriarcas se encuentra registrada básicamente en los capítulos 12 al 50 del libro conocido como Génesis y abarca un lapso aproximado de 280 años (1850-1570 a.c.), es al inicio de esta época que Dios (Jehová) llama a Abram, para que se inicie el desarrollo histórico de lo que sería el Pueblo de Israel, nación que configuró en su seno lo que vendría a ser posteriormente la Iglesia.

 

Características de la organización social

 

Esta época se organizó en torno a la familia patriarcal, la cual se caracterizaba por ser un grupo constituido esencialmente por relaciones consanguíneas, en la que dominaba el sentido de solidaridad y responsabilidad recíprocos.

 

Su dinámica estaba marcada por la presencia del padre o patriarca, el cual se mostraba como la figura preeminente para trasmitir la sabiduría de la vida que regulaba los comportamientos concretos, él guiaba y garantizaba la convivencia, custodiaba e interpretaba las prohibiciones y los preceptos que establecían los límites de lo justo y lo lícito. En ese sentido concentraba las tres “coronas” de autoridad: la divina, la sacerdotal y la civil.

 

 

 

Características del liderazgo o gobierno patriarcal

 

Con el liderazgo patriarcal se configuran los dos elementos básicos de todos los  gobiernos “escriturales”, a saber: la teocracia y el pacto.

 

La Teocracia, implica un ideal de gobierno regido absolutamente por Dios, quién a su vez se sirve del liderazgo humano como un medio para concretizar su voluntad divina, de esta manera se anula toda posibilidad de hacer de la acción humana en los gobiernos, un fin en sí misma.

 

El Pacto, implica el reconocimiento de la existencia de cierto grado de reciprocidad y de cooperación entre Dios y los hombres, ejemplos de pactos son: el de Dios con Noe luego del diluvio (Génesis 9:8-17), con Abraham (Génesis 18) y con las tribus (Exodo 19,20).

 

La época de Moisés

 

La era mosaica abarca los años que van del 1280 al 1220 a.c. y se registra en los libros clasificados como el Pentateuco.

 

Características de la organización social

 

Con la llegada de la época de Moisés, la organización social evoluciono de la familia patriarcal a la nación.

 

En ella, el hito histórico más importante es la promulgación de las leyes en forma escrita.

 

Características del liderazgo o gobierno mosaico

 

El hecho de que el pueblo de Israel se constituyera como nación, obligó a que la autoridad del patriarca, que concentraba los tres tipos de autoridad (divina, sacerdotal y civil) desembocará en una división piramidal de poderes, donde Moisés figuraba como el legislador (autoridad divina), Aarón como sacerdote (autoridad sacerdotal) y una forma incipiente de ancianado como jueces (autoridad civil),

 

Por otra parte, esa división de poderes, dio lugar a una organización administrativa más compleja, siguiendo la forma piramidal, en grupos de mil, grupos de cien, grupos de cincuenta y grupos de diez personas.

 

Así mismo, cada grupo estaba dirigido por un juez, el cual debía de cumplir con ciertos requisitos (Exodo 18:19-25, Deuteronomio 1:13).

 

Estos debían de ser reconocidos por el pueblo, como hombres capaces (aptos, inteligentes), temerosos de Dios, sabios, sinceros, no deseosos de ganancias mal habidas y experimentados, prefigurándose así los requisitos de los futuros ancianos en la Iglesia.

 

 

La época de los Jueces

 

Los jueces dan lugar a una época que va del año 1220 al 1030 a.c. Se  registra fundamentalmente en el libro conocido como Jueces.  A pesar de compartir su denominación, estos no corresponden a los dirigentes de la época mosaica

 

Características de la organización social

 

Como consecuencia de la muerte de Moisés y de su heredero Josué, esta fase se caracteriza por ser una época de crisis,  de constantes cambios en el liderazgo y en la organización, con lo cual se pierde la forma de gobierno ideal que Dios había provisto para su pueblo.

 

Esto se explica por la razón de que durante el desarrollo de esta época, el pueblo de Israel fracasó al no poder conquistar totalmente la tierra prometida (Canaán), en virtud de que los cananeos no fueron exterminados por completo

 

Tal situación provocó que en muchas ocasiones los israelitas hicieran pactos con los cananeos y convivieron pacíficamente con ellos, desvirtuándose así el nivel de organización alcanzado durante la era de Moisés (Josué 9:1-27; 16:10; Jueces 1: 27-33).

 

Lo anterior provocó que muy fácilmente el pueblo de Dios hiciera mezcla o integrara las costumbres paganas de los pueblos que se mantuvieron en su derredor, trayendo como consecuencia un ciclo de pecado, caracterizado por cuatro fases:

 

1.      Durante la vida del juez o caudillo, el pueblo se mantiene fiel al Señor, gozando de paz y prosperidad.

 

2.      Al morir el juez, el pueblo abandona al Señor y rinde culto a los dioses de los pueblos vecinos.

 

3.      La ira del Señor se enciende contra su pueblo y lo somete al poder de sus enemigos.

 

4.      Los Israelitas en medio de la opresión se arrepienten y claman a Dios, quién les envía un “salvador” que derrota a sus enemigos y los libera de la opresión, recuperándose así la paz y la libertad, pero iniciándose nuevamente el ciclo al morir el caudillo.

 

Características del liderazgo o gobierno

 

La inestabilidad y  la falta de claridad en la organización dieron por resultado en contexto en el cual el líder era, más que un  juez, un guerrero o caudillo en defensa de los enemigos externos de la nación.

 

En ese sentido, el líder no administraba justicia ni resolvía conflictos civiles, solo respondía a circunstancias especiales, en las que se imponía la necesidad de ejecutar una acción liberadora, que sin embargo no lograba imprimirle cohesión al conglomerado social, dado que los líderes eran muy diferentes en cuanto origen, carácter y condición social.

 

Es así como la única característica compartida por todos los líderes de esta época, es que todos actuaban mediante una operación especial del Espíritu Santo, evidenciando con esto nuestro Dios, una forma excepcional de gobernar en contextos de crisis en los cuales su pueblo u para el caso nuestro  la Iglesia, no logra desarrollar el gobierno por él deseado.

 

La época de los Reyes

 

Los Reyes tienen su lugar entre los años 1030 al 587 a.c. El relato esta contenido en los libros denominados como I y II de Samuel, I y II de Reyes, además de I y II de Crónicas.

 

Características de la organización social

 

La crisis de la época de los jueces, desemboca en una organización social donde la inestabilidad política y la violencia son las características más sobresalientes. Estos son los tiempos de la monarquía.

 

Con ella, el Pueblo  de Dios se fragmenta al grado de dar lugar a dos reinos (Israel Y Judá).

 

Características del liderazgo o gobierno monárquico

 

Durante el transcurso de la monarquía, el Rey (líder) se muestra como un gobernante corrupto e injusto. El apetito de poder lleva a la usurpación de otros poderes, al subordinar el sacerdocio a las directivas del rey.

 

Ante tales circunstancias, surge la figura del profeta como un abogado del sistema de liderazgo tradicional y como contralor del poder del Rey. Por otro lado se inicia el desarrollo de un sistema de ancianos (herencia de los jueces mosaicos) como una forma de autogobierno alternativa en cada aldea o pueblo.

 

Aquí se muestra una vez más la providencia divina, al iniciar Dios el proceso de restauración de su gobierno ideal, proceso que iría a alcanzar su desarrollo final en el contexto de la Iglesia.

 

La época del cautiverio

 

Denominamos como Cautiverio, la época comprendida entre los años 587 a.c. hasta los tiempos del ministerio de Cristo.

 

Se registra esta fase en ciertas porciones de los libros de los Profetas y en los Evangelios.

 

 

 

 

Características de la organización social

 

El concepto de “Cautiverio” designa dos procesos históricos diferentes que tienen como hechos culminantes los siguientes:

 

La destrucción de Samaria, capital del reino del norte (Israel) en 722 a.C. a manos de los asirios, así como el sitio y la destrucción de Jerusalén capital del reino del sur (Judá) en 587 a manos de los babilonios.

 

Consecuentemente, la fragmentación vivida durante estos procesos, da lugar, por lo tanto, a una sociedad caótica y destruida (social, material  y económicamente).

 

Características del liderazgo o gobierno en el cautiverio

 

Como resultado de los procesos antes mencionados, durante la época del cautiverio se consolida la función del profeta, como voz de Dios (autoridad legal y moral) y además se consolida también el sistema de ancianos, dando lugar al surgimiento de la forma  de gobierno sinagogal.

 

El gobierno de la Sinagoga, estaba a cargo de un grupo de ancianos, escogidos por el pueblo, sin considerar requisitos genealógicos, cuyas funciones eran la enseñanza y el gobierno:

 

La enseñanza: tenía como cometido desarrollar un grupo de maestros eruditos, conocidos como “escribas”, los cuales tenían como función interpretar la Ley y enseñarla.

 

El gobierno: cumplía con el objetivo de ejercer un control total en lo relacionado con la adoración, la disciplina de los miembros de la sinagoga, las finanzas y la atención de los pobres.

 

 

III.            El gobierno del “Pueblo de Dios” en el Nuevo Testamento

 

El gobierno de los Apóstoles

 

Con el advenimiento de la Iglesia, culmina proceso de restauración, iniciado en la época de los Reyes, del gobierno ideal descrito en la época Mosaica.

 

Los elementos más significativos de este proceso son: la organización de la sinagoga y la rectoría apostólica.

 

La organización de la Sinagoga

 

La Iglesia de Cristo, tanto en su gobierno, como en su forma de adoración, nace de la Sinagoga.

 

Esto permitió una continuación de la “cultura” de educación que caracterizó al Pueblo de Dios en los siglos que antecedieron a la Iglesia, además del desarrollo de una clara conciencia en los miembros sobre sus derechos y deberes.

 

La rectoría apostólica

 

Los apóstoles se convirtieron en el eje del desarrollo de la iglesia en su primera fase, trasmitiendo a los nuevos convertidos las enseñanzas de Jesús y la forma en que se habrían de agregar a la nueva comunidad (Hechos 2)

 

Así mismo, los apóstoles se encargaron en forma directa de señalar el tipo de organización que habría de caracterizar a la iglesia (Hechos 6: 1-7)

 

El gobierno de los Ancianos

 

Los dos elementos antes descritos dieron lugar al gobierno de los ancianos o ancianado eclesiástico. El Ancianado sinagogal, fue trasladado sin problemas a la nueva comunidad de creyentes (Iglesia de Cristo), dado que, habituados históricamente, tanto los ancianos como el resto de la membresía, conocían de manera perfecta los procedimientos de elección y el funcionamiento de esta forma de gobierno.

 

Lo anterior permitió desarrollar un gobierno congregacional simple, fuerte, pero flexible o elástico a la vez, en el cual la “unidad” era el elemento más sobresaliente, la decisión de los ancianos era la de la congregación. Los actos de los ancianos eran descritos como de la congregación que el anciano representaba

 

 

IV.           Conclusiones

 

Hemos enunciado como proposición central de este estudio, la tesis de que Dios, desde la antigüedad fue construyendo de manera gradual y sintética, las condiciones (tanto objetivas como subjetivas), para que en su advenimiento la Iglesia pudiese alcanzar el gobierno ideal.

 

Con ello, estamos seguros de haber demostrado que el Ancianado se constituye como la formula única y perfecta, ideada por nuestro Dios, con el fin de dotar a su pueblo de un gobierno escritural, que garantice la predicación del evangelio y la conducción de la Iglesia como un todo armónico, en cuanto a su funcionamiento y articulación, hecho que justifica sin lugar a dudas, la necesidad de que cada congregación de la Iglesia de Cristo, logre elegir en el menor tiempo posible, su propio Ancianado. 

 

En ese sentido, podemos afirmar que para la correcta aplicación de los procedimientos de elección y las pautas de funcionamiento de los Ancianados, se deben de tomar en cuenta los elementos heredados de cada una de las épocas de transición.

 

En consecuencia, hemos de decir que el Ancianado Eclesiástico, hereda de la época patriarcal los principios de Teocracia y Pacto, con referencia a los procedimientos de administración de la autoridad. Así mismo, hereda los principios de solidaridad y responsabilidad recíprocos, en relación con los valores que deben regir la convivencia de los miembros de la iglesia.

 

De igual manera, la época Mosaica aporta los principios de delegación de la autoridad y división de poderes, que permiten tanto el desempeño eficiente y eficaz del gobierno, como el control de los excesos de autoridad entre sus miembros, de tal forma que en el contexto de la Iglesia, podemos notar tres niveles de autoridad: la autoridad divina o legislativa, que descansa en Jesucristo como cabeza del cuerpo, la autoridad pastoral o de supervisión que ejercen los ancianos y la autoridad ministerial que es administrada por los diáconos.

 

Con la época de los Jueces, se establecen los procedimientos de excepción, cuando en ausencia de las condiciones óptimas para la conformación de los ancianados, es necesario acudir a formas transitorias de gobierno, como es el caso de las congregaciones dirigidas por los evangelistas, familias o personas que ayudan, tal y como lo señala el Apóstol Pablo, cuando se refiere a la familia de Estéfanas,  en I de Corintios 16:15-16.

 

Durante los períodos de la monarquía (Reyes) y el Cautiverio, se establecen las condiciones básicas para el ascenso del ancianado, como modelo ideal de gobierno, prefigurándose sus funciones y procedimientos de elección.

 

Finalmente, el Nuevo Testamento nos muestra como, bajo la rectoría de los Apóstoles, el ancianado sinagogal logra realizar la transición definitiva hacia el ancianado eclesiástico.

 

A modo de resumen, tenemos entonces que, una vez aceptada la necesidad real del Ancianado como tipo ideal de gobierno, la tarea inmediata de la Iglesia debe ser construir las condiciones objetivas y subjetivas, en concordancia con la época actual, para alcanzar ese nivel de organización.

 

Lo anterior nos obliga, inevitablemente, a contextualizar tanto los requisitos, como los procedimientos de elección de ancianos, en el marco de la Costa Rica del siglo XXI.

 

A ese objetivo, dedicaremos los próximos temas. 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

Chacón Zúñiga Roberto. La vocación del Ministro: Apuntes para una nueva pastoral cristiana, Iglesia de Cristo, 2002.

 

 

Mora Quesada Frederick Alberto. La comunidad de Fe, Tomo I, Nuevo Paradigma, San José, 2005.

 

Sociedades Bíblicas Unidas. La Biblia de Estudio Dios Habla Hoy, 1994.

 

www.institutoalma.org

 

www.hagshama.org

 

www.wzo.org

 

 

 

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