Iglesia de Cristo
Calle Blancos
La
Necesidad del Ancianado
Las
razones por las que debe existir la forma de organización eclesiástica que
conocemos como Ancianado, son múltiples, sin embargo en nuestro criterio,
debemos atender a dos argumentos fundamentales: En primer lugar, porque la
estructura y la función del Ancianado corresponde a la forma en que Dios
trabaja y en segunda instancia, porque su existencia es necesaria para la
correcta ejecución de las funciones encomendadas a la Iglesia.
Nuestro
Dios en esencia es un Dios de orden, de ahí que su forma de trabajar nos revela
las acciones de un buen planificador, la prueba de ello es que envió a su hijo
en el tiempo previsto (Gálatas 4:4), mostrándonos con esa acción que él preparó
de antemano las buenas obras en las que debemos andar (Efesios 2:10).
Por
otro lado, en concordancia con la noción de orden, Dios se nos revela además
como un buen organizador, por ejemplo le mostró a Moisés la forma idónea de
organizar al pueblo, por medio de un sistema de jueces (Exodo 18:13-23).
Así
también, Dios como un buen ejecutor, le mostró a Salomón por medio de David
como y cuándo realizar su obra (I crónicas 28:20-21). Luego nos indicó por
medio de Jesús que ejecutáramos el mandato de la “Gran Comisión” (Mateo 28:19).
Finalmente,
Dios como un buen supervisor, nos enseña que todos daremos cuenta ante él en su
venida (II de Corintios 5:10).
En
resumen, Dios como el gran administrador celestial, nos muestra en su hijo
Jesucristo las acciones a seguir por un buen administrador: Jesús planeó ganar
el mundo y pagó el precio para lograrlo, organizó a los obreros para recoger la
mies, ejecutó los planes enviándolos, supervisó los resultados cuando
regresaron.
Es
por todo lo anterior que debemos entender el Ancianado, como la forma de
gobierno que Dios proveyó, para que la Iglesia pueda conducirse de manera
ordenada
La
Iglesia es la única agencia de salvación instituida por Dios para llevar el
evangelio a todas las personas. Para cumplir con este cometido, debe
planificar, organizar, ejecutar y supervisar el desarrollo de la vida congregacional,
siguiendo el ejemplo mismo de nuestro Padre Celestial:
En
ese sentido, las funciones inherentes a esta condición, no pueden ser cumplidas
de manera eficiente y eficaz, sin que antes no se cuente con un gobierno
escrituralmente organizado, esto es un Ancianado.
Esta
idea supone entonces la necesidad de conocer, no solo las bases escriturales
para la elección de los Ancianos, esto es, los requisitos y el procedimiento,
sino que también la génesis histórica de esta forma de gobierno.
Lo
anterior en virtud de que, en nuestro criterio, Dios desde la antigüedad, con
el transcurrir de cada época vivida por su pueblo, fue construyendo de manera
gradual y sintética, las condiciones (tanto objetivas como subjetivas) para que
en su advenimiento, la Iglesia pudiese alcanzar el gobierno ideal.
Para
tal efecto, consideraremos a continuación las características de los diferentes
tipos de gobierno, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, que
antecedieron al Ancianado eclesiástico.
La
época de los Patriarcas
La
historia de los patriarcas se encuentra registrada básicamente en los capítulos
12 al 50 del libro conocido como Génesis y abarca un lapso aproximado de 280
años (1850-1570 a.c.), es al inicio de esta época que Dios (Jehová) llama a
Abram, para que se inicie el desarrollo histórico de lo que sería el Pueblo de
Israel, nación que configuró en su seno lo que vendría a ser posteriormente la
Iglesia.
Características de la organización social
Esta
época se organizó en torno a la familia patriarcal, la cual se caracterizaba
por ser un grupo constituido esencialmente por relaciones consanguíneas, en la
que dominaba el sentido de solidaridad y responsabilidad recíprocos.
Su
dinámica estaba marcada por la presencia del padre o patriarca, el cual se
mostraba como la figura preeminente para trasmitir la sabiduría de la vida que
regulaba los comportamientos concretos, él guiaba y garantizaba la convivencia,
custodiaba e interpretaba las prohibiciones y los preceptos que establecían los
límites de lo justo y lo lícito. En ese sentido concentraba las tres “coronas”
de autoridad: la divina, la sacerdotal y la civil.
Características del liderazgo o gobierno
patriarcal
Con
el liderazgo patriarcal se configuran los dos elementos básicos de todos
los gobiernos “escriturales”, a saber:
la teocracia y el pacto.
La
Teocracia, implica un ideal de gobierno regido absolutamente por Dios, quién a
su vez se sirve del liderazgo humano como un medio para concretizar su voluntad
divina, de esta manera se anula toda posibilidad de hacer de la acción humana
en los gobiernos, un fin en sí misma.
El
Pacto, implica el reconocimiento de la existencia de cierto grado de
reciprocidad y de cooperación entre Dios y los hombres, ejemplos de pactos son:
el de Dios con Noe luego del diluvio (Génesis 9:8-17), con Abraham (Génesis 18)
y con las tribus (Exodo 19,20).
La
época de Moisés
La
era mosaica abarca los años que van del 1280 al 1220 a.c. y se registra en los
libros clasificados como el Pentateuco.
Características de la organización social
Con
la llegada de la época de Moisés, la organización social evoluciono de la
familia patriarcal a la nación.
En
ella, el hito histórico más importante es la promulgación de las leyes en forma
escrita.
Características del liderazgo o gobierno
mosaico
El
hecho de que el pueblo de Israel se constituyera como nación, obligó a que la
autoridad del patriarca, que concentraba los tres tipos de autoridad (divina,
sacerdotal y civil) desembocará en una división piramidal de poderes, donde
Moisés figuraba como el legislador (autoridad divina), Aarón como sacerdote
(autoridad sacerdotal) y una forma incipiente de ancianado como jueces
(autoridad civil),
Por
otra parte, esa división de poderes, dio lugar a una organización
administrativa más compleja, siguiendo la forma piramidal, en grupos de mil,
grupos de cien, grupos de cincuenta y grupos de diez personas.
Así
mismo, cada grupo estaba dirigido por un juez, el cual debía de cumplir con
ciertos requisitos (Exodo 18:19-25, Deuteronomio 1:13).
Estos
debían de ser reconocidos por el pueblo, como hombres capaces (aptos,
inteligentes), temerosos de Dios, sabios, sinceros, no deseosos de ganancias
mal habidas y experimentados, prefigurándose así los requisitos de los futuros
ancianos en la Iglesia.
La
época de los Jueces
Los
jueces dan lugar a una época que va del año 1220 al 1030 a.c. Se registra fundamentalmente en el libro
conocido como Jueces. A pesar de
compartir su denominación, estos no corresponden a los dirigentes de la época
mosaica
Características de la organización social
Como
consecuencia de la muerte de Moisés y de su heredero Josué, esta fase se
caracteriza por ser una época de crisis,
de constantes cambios en el liderazgo y en la organización, con lo cual
se pierde la forma de gobierno ideal que Dios había provisto para su pueblo.
Esto
se explica por la razón de que durante el desarrollo de esta época, el pueblo
de Israel fracasó al no poder conquistar totalmente la tierra prometida
(Canaán), en virtud de que los cananeos no fueron exterminados por completo
Tal
situación provocó que en muchas ocasiones los israelitas hicieran pactos con
los cananeos y convivieron pacíficamente con ellos, desvirtuándose así el nivel
de organización alcanzado durante la era de Moisés (Josué 9:1-27; 16:10; Jueces
1: 27-33).
Lo
anterior provocó que muy fácilmente el pueblo de Dios hiciera mezcla o
integrara las costumbres paganas de los pueblos que se mantuvieron en su
derredor, trayendo como consecuencia un ciclo de pecado, caracterizado por
cuatro fases:
1.
Durante la vida del juez o caudillo,
el pueblo se mantiene fiel al Señor, gozando de paz y prosperidad.
2.
Al morir el juez, el pueblo abandona
al Señor y rinde culto a los dioses de los pueblos vecinos.
3.
La ira del Señor se enciende contra su
pueblo y lo somete al poder de sus enemigos.
4.
Los Israelitas en medio de la opresión
se arrepienten y claman a Dios, quién les envía un “salvador” que derrota a sus
enemigos y los libera de la opresión, recuperándose así la paz y la libertad,
pero iniciándose nuevamente el ciclo al morir el caudillo.
Características del liderazgo o gobierno
La
inestabilidad y la falta de claridad en la organización dieron por resultado en contexto en
el cual el líder era, más que
un juez, un guerrero o caudillo en
defensa de los enemigos externos de la nación.
En
ese sentido, el líder no administraba justicia ni resolvía conflictos civiles,
solo respondía a circunstancias especiales, en las que se imponía la necesidad
de ejecutar una acción liberadora, que sin embargo no lograba imprimirle
cohesión al conglomerado social, dado que los líderes eran muy diferentes en
cuanto origen, carácter y condición social.
Es
así como la única característica compartida por todos los líderes de esta
época, es que todos actuaban mediante una operación especial del Espíritu
Santo, evidenciando con esto nuestro Dios, una forma excepcional de gobernar en
contextos de crisis en los cuales su pueblo u para el caso nuestro la Iglesia, no logra desarrollar el gobierno
por él deseado.
La
época de los Reyes
Los
Reyes tienen su lugar entre los años 1030 al 587 a.c. El relato esta contenido
en los libros denominados como I y II de Samuel, I y II de Reyes, además de I y
II de Crónicas.
Características de la organización social
La crisis de la época de los
jueces, desemboca en una organización social donde la inestabilidad política y la
violencia son las características más sobresalientes. Estos son los tiempos de
la monarquía.
Con ella, el Pueblo de Dios se fragmenta al grado de dar lugar a
dos reinos (Israel Y Judá).
Características del liderazgo o gobierno monárquico
Durante el transcurso de la
monarquía, el Rey (líder) se muestra como un gobernante corrupto e injusto. El apetito
de poder lleva a la usurpación de otros poderes, al subordinar el sacerdocio a
las directivas del rey.
Ante tales circunstancias, surge la figura del
profeta como un abogado del sistema de liderazgo tradicional y como contralor
del poder del Rey. Por
otro lado se inicia el desarrollo de un sistema de ancianos (herencia de los
jueces mosaicos) como una forma de autogobierno alternativa en cada aldea o
pueblo.
Aquí se muestra una vez más la
providencia divina, al iniciar Dios el proceso de restauración de su gobierno
ideal, proceso que iría a alcanzar su desarrollo final en el contexto de la
Iglesia.
La época del
cautiverio
Denominamos como Cautiverio, la
época comprendida entre los años 587 a.c. hasta los tiempos del ministerio de
Cristo.
Se registra esta fase en ciertas
porciones de los libros de los Profetas y en los Evangelios.
Características de la organización social
El concepto de “Cautiverio” designa dos procesos históricos diferentes
que tienen como hechos culminantes los siguientes:
La destrucción de Samaria, capital del reino del norte (Israel) en 722
a.C. a manos de los asirios, así como el sitio y la destrucción de Jerusalén
capital del reino del sur (Judá) en 587 a manos de los babilonios.
Consecuentemente, la fragmentación vivida durante estos procesos, da
lugar, por lo tanto, a una sociedad caótica y destruida (social, material y económicamente).
Características del liderazgo o gobierno en el cautiverio
Como resultado de los procesos
antes mencionados, durante la época del cautiverio se consolida la función del
profeta, como voz de Dios (autoridad legal y moral) y además se consolida
también el sistema de ancianos, dando lugar al surgimiento de la forma de gobierno sinagogal.
El gobierno de la Sinagoga, estaba a cargo de un grupo de ancianos,
escogidos por el pueblo, sin considerar requisitos genealógicos, cuyas
funciones eran la enseñanza y el gobierno:
La enseñanza: tenía como cometido desarrollar un grupo de maestros
eruditos, conocidos como “escribas”, los cuales tenían como función interpretar
la Ley y enseñarla.
El gobierno: cumplía con el objetivo de ejercer un control total en lo
relacionado con la adoración, la disciplina de los miembros de la sinagoga, las
finanzas y la atención de los pobres.
El
gobierno de los Apóstoles
Con
el advenimiento de la Iglesia, culmina proceso de restauración, iniciado en la
época de los Reyes, del gobierno ideal descrito en la época Mosaica.
Los
elementos más significativos de este proceso son: la organización de la
sinagoga y la rectoría apostólica.
La organización de la Sinagoga
La
Iglesia de Cristo, tanto en su gobierno, como en su forma de adoración, nace de
la Sinagoga.
Esto
permitió una continuación de la “cultura” de educación que caracterizó al
Pueblo de Dios en los siglos que antecedieron a la Iglesia, además del
desarrollo de una clara conciencia en los miembros sobre sus derechos y
deberes.
La rectoría apostólica
Los
apóstoles se convirtieron en el eje del desarrollo de la iglesia en su primera
fase, trasmitiendo a los nuevos convertidos las enseñanzas de Jesús y la forma
en que se habrían de agregar a la nueva comunidad (Hechos 2)
Así
mismo, los apóstoles se encargaron en forma directa de señalar el tipo de
organización que habría de caracterizar a la iglesia (Hechos 6: 1-7)
El
gobierno de los Ancianos
Los
dos elementos antes descritos dieron lugar al gobierno de los ancianos o
ancianado eclesiástico. El Ancianado sinagogal, fue trasladado sin problemas a la
nueva comunidad de creyentes (Iglesia de Cristo), dado que, habituados
históricamente, tanto los ancianos como el resto de la membresía, conocían de
manera perfecta los procedimientos de elección y el funcionamiento de esta
forma de gobierno.
Lo
anterior permitió desarrollar un gobierno congregacional simple, fuerte, pero
flexible o elástico a la vez, en el cual la “unidad” era el elemento más
sobresaliente, la decisión de los ancianos era la de la congregación. Los actos
de los ancianos eran descritos como de la congregación que el anciano
representaba
Hemos
enunciado como proposición central de este estudio, la tesis de que Dios, desde
la antigüedad fue construyendo de manera gradual y sintética, las condiciones
(tanto objetivas como subjetivas), para que en su advenimiento la Iglesia
pudiese alcanzar el gobierno ideal.
Con
ello, estamos seguros de haber demostrado que el Ancianado se constituye como
la formula única y perfecta, ideada por nuestro Dios, con el fin de dotar a su
pueblo de un gobierno escritural, que garantice la predicación del evangelio y
la conducción de la Iglesia como un todo armónico, en cuanto a su
funcionamiento y articulación, hecho que justifica sin lugar a dudas, la
necesidad de que cada congregación de la Iglesia de Cristo, logre elegir en el
menor tiempo posible, su propio Ancianado.
En
ese sentido, podemos afirmar que para la correcta aplicación de los
procedimientos de elección y las pautas de funcionamiento de los Ancianados, se
deben de tomar en cuenta los elementos heredados de cada una de las épocas de
transición.
En
consecuencia, hemos de decir que el Ancianado Eclesiástico, hereda de la época
patriarcal los principios de Teocracia y Pacto, con referencia a los
procedimientos de administración de la autoridad. Así mismo, hereda los
principios de solidaridad y responsabilidad recíprocos, en relación con los
valores que deben regir la convivencia de los miembros de la iglesia.
De
igual manera, la época Mosaica aporta los principios de delegación de la autoridad
y división de poderes, que permiten tanto el desempeño eficiente y eficaz del
gobierno, como el control de los excesos de autoridad entre sus miembros, de
tal forma que en el contexto de la Iglesia, podemos notar tres niveles de
autoridad: la autoridad divina o legislativa, que descansa en Jesucristo como
cabeza del cuerpo, la autoridad pastoral o de supervisión que ejercen los
ancianos y la autoridad ministerial que es administrada por los diáconos.
Con la época de los Jueces, se
establecen los procedimientos de excepción, cuando en ausencia de las
condiciones óptimas para la conformación de los ancianados, es necesario acudir
a formas transitorias de gobierno, como es el caso de las congregaciones
dirigidas por los evangelistas, familias o personas que ayudan, tal y como lo
señala el Apóstol Pablo, cuando se refiere a la familia de Estéfanas, en I de Corintios 16:15-16.
Durante los períodos de la
monarquía (Reyes) y el Cautiverio, se establecen las condiciones básicas para
el ascenso del ancianado, como modelo ideal de gobierno, prefigurándose sus
funciones y procedimientos de elección.
Finalmente, el Nuevo
Testamento nos muestra como, bajo la rectoría de los Apóstoles, el ancianado
sinagogal logra realizar la transición definitiva hacia el ancianado
eclesiástico.
A
modo de resumen, tenemos entonces que, una vez aceptada la necesidad real del
Ancianado como tipo ideal de gobierno, la tarea inmediata de la Iglesia debe
ser construir las condiciones objetivas y subjetivas, en concordancia con la época
actual, para alcanzar ese nivel de organización.
Lo
anterior nos obliga, inevitablemente, a contextualizar tanto los requisitos,
como los procedimientos de elección de ancianos, en el marco de la Costa Rica
del siglo XXI.
A ese
objetivo, dedicaremos los próximos temas.
Bibliografía
Chacón
Zúñiga Roberto. La vocación del
Ministro: Apuntes para una nueva pastoral cristiana, Iglesia de Cristo,
2002.
Mora
Quesada Frederick Alberto. La comunidad de Fe, Tomo I, Nuevo Paradigma,
San José, 2005.
Sociedades
Bíblicas Unidas. La Biblia de Estudio Dios Habla Hoy, 1994.