Actividades diurnas de las decisiones
Las decisiones se posan
sobre el anverso de un camino.
Acarician brevemente al esturión,
dispersan sus atomizadores
y atrapan un escabeche.
Levantan los trapecios
para desmoronarlos
y espolvorearlos sobre un
perfume barato.
Hacen un listado de las trenzas
técnicas.
Inflan los espectáculos del sable
parlanchín y, quizá por último,
escuchan con atención a la
cucaracha sincronizada.
Carlos Sánchez-Anaya