"Héteme aquí ante estas blancas páginas -blancas como el
negro porvenir: ¡terrible blancura!- buscando retener el tiempo que pasa, fijar
el huidero hoy, eternizarme o inmortalizarme en fin, bien que eternidad e
inmortalidad no sean una sola y misma cosa. Héteme aquí ante estas páginas
blancas, mi porvenir, tratando de derramar mi vida a fin de continuar viviendo,
de darme la vida, de arrancarme a la muerte de cada instante. Trato, a la vez,
de consolarme de mi destierro, del destierro de mi eternidad, de este destierro
al que quiero llamar mi des-cielo."
El significado de una obra tan compleja como esta se revela sobre todo
en su estructura o, mejor, en su falta de estructura. El argumento de
la supuesta novela que Unamuno imagina en el interior de la obra
es la historia de la angustia de un hombre, U. Jugo, provocada por el
terrible descubrimiento de la llegada de una muerte ineludible; en la
historia o fuera de la historia. Pero el relato de Jugo se
ve constantemente interrumpido por numerosos excursos del autor que ocupan mucho más espacio que la historia propiamenet
novelesca.
En realidad, los asuntos tratados por Unamuno en esta obra
son aquellos que le obsesionaron a lo largo de su vida: el pasado,
el presente y el futuro de España y las lamentables
circunstancias políticas que le condujeron al destierro; la eternidad y el
tiempo; la inmortalidad; la persona y el personaje, el otro; la
relación entre novela e historia, ficción y realidad, vida y novela,
sustancia y forma. Ir haciendo una novela sin plan ni concierto
previo, a lo que salga, en expresión del propio
autor, que funcione como metfora de ir haciéndose una vida, es la
idea principal que encierran sus páginas.
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