eculturalia

Sopa de Miso

Murakami

Seix Barral, 2005

Presentada como una novela en la senda de El silencio de los corderos, tal comparación puede frustrar al lector en el campo de la acción, puesto que los crímenes en escena -uno y sanguinolento- no son el motivo principal de la trama, en beneficio del diálogo del psicópata con su guía/amigo. En cambio, la reflexión del personaje en largos monólogos sí que podría encontrar paralelismos con la personalidad de Hannibal Lecter. Una ciudad nocturna, con largas calles llenas de prostíbulos, tan sólo actúa como ambientación del recorrido introspectivo de ambos protagonistas sentados ante una copa de cerveza que viene a ocupar, violentamente, el lugar que le correspondería a la humeante taza de sopa de miso que se hace presente, en su ausencia, al final de la novela. Símbolo, a nuestro entender, del equilibrio y autocontrol mental perdido en el descenso a los suburbios de la acción y del movimiento de los personajes.
Como las intermitentes llamadas al móvil para conectar con la libre disposición de las acciones del guía japonés, tantas veces desperdiciadas, de quien ha pasado ser mero actante de los designios de una oscura alma americana. "Pensé que era una sopa peculiar por la forma en que olía, así que no me la comí, pero me intrigó".

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