Estamos
ante una de las novelas del año que justo empieza. Esta novedad
del mes de enero será también la novedad del año.
Nos arriesgamos, apostamos, porque lo hemos leído y no hay
más que eso, es decir, leerlo para saber, para jugar con
ventaja. Una novela de iniciación, de adolescentes de diecisiete
años, de música, de amor, de peleas, de padres y
hermanos, de barrios urbanos, de levantarse y no hacer nada. Pero es
mucho más que eso, es simplemente escribir eso como Dios manda.
Y Kiko Amat lo ha hecho, una vez más, continuando la estela
abierta con Cosas que hacen BUM,
que esta misma editorial ahora publica en edición de bolsillo.
Cómprenla, leenla. La prosa de este autor es un torpedo a la
linea de flotación de nuestros recuerdos, de la nostalgia
flotante todavía en nuestras venas. Hay que tener recuerdos para
leerla, y un poco de sentimiento. Kiko Amat es el rey de la nueva
metáfora, unas palabras precisas, encontradas en cada frase que
indican a la perfección la sensación descrita, el paso
del tiempo, todo ello regado con un sentido del humor que hace sonreir
en cualquier sitio. La única pega que le ponemos al editor es
que no suene música a cada página o cuanto menos que no
acompañe el libro de un CD, de la banda sonora que late en cada
párrafo.
El libro es la historia de un punk de Sant Boi que tiene un grupo
llamado Las Duelistas con un grupo de amigos, los CCCR, el Chopped,
Carnaval, Clareana y él mismo, Rompepistas, pero también
es la adolescencia del propio Amat, como no, y la de tantos lectores,
porque la historia en si, los personajes da lo mismo, lo importante es
la época, la sensación de vida pasada, de fuga permanente.
“No es
biográfica, pero no lo es a la manera de John Fante, donde la separación entre
realidad y ficción es mínima”, asegura el autor.
“Los libros que he hecho antes eran una manera de llegar a esta historia”,
reconoce Amat. “Los discos, las
canciones… En aquel tiempo, todas esas cosas eran usadas, no reflexionadas. Los
discos eran para bailar, no para elaborar grandes tesis”, asegura.
Corre el verano de 1987, y para Rompepistas, un punk miope y desgarbado de
diecisiete años nacido en el extrarradio de Barcelona, los únicos que importan
son Generation X, los Clash, los Jam y su propio grupo, Las Duelistas. Las horas
se aceleran al lado de sus mejores amigos: Carnaval, el batería gordito,
Clareana, su ex novia, y el Chopped, cabecilla de los Skinheads por la Paz. Son
los chicos con botas, con las almas rotas y la ropa descosida, sin modales y sin
futuro, sin nada que perder. Y el universo de Rompepistas parece a punto de
estallar. Llena de patadas y puñetazos, punk rock y reggae, victorias pírricas,
curas malvados y el desespero callado del cinturón industrial barcelonés,
Rompepistas es una emocionante novela de iniciación que narra con intensidad y
gran sentido del humor el paso de la adolescencia a la primera juventud. Escrita
con profunda sensibilidad, ritmo y con la exacta mezcla de misantropía e
ingenuidad de aquel Holden Caulfield que sedujo a millones de lectores en El
guardián entre el centeno, esta novela explora la amistad y la culpa, los lazos
de sangre, las promesas rotas y la redención del baile, y desgrana los miedos y
avatares de la pérdida de la inocencia.
Kiko Amat (Sant Boi, 1971) dejó sus estudios a los
diecisiete años para dedicarse por completo a sus principales aficiones: la
búsqueda de canciones perfectas, la prensa underground y mantener una presencia
más o menos digna. Desde entonces ha sido editor de varios fanzines y ha
colaborado en una larga lista de revistas musicales; ha vivido en Londres cinco
años y ha trabajado en cadenas de montaje, hoteles y tiendas de discos.
Actualmente vive en Barcelona frecuentando bodegas y esquivando la tecnología
moderna.
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