Después
de ganar el Premio Planeta, la conocida y veterana periodista ahora
afincada en Beirut, se ha levantado con el primer premio del
año, el Nadal. El libro está dedicado a Manuel
Vázquez Montalbán y Terenci Moix, amén de la
Barcelona del extinto Barrio Chino y del cine que les alumbró la
infancia. Hasta aquí bien. Y eso es todo. Porque a partir de
aquí cada página es una decepción constante. La
idea, el tema, el ambiente, la nostalgia, todo daba para una buena
novela, pero el caso es que Maruja Torres no ha sabido manejarlo, o lo
ha querido así. Es una lástima porque son muchos los que
consideraban, de oídas, ésta como una novela necesaria.
Pero se queda en el auto bombo, incluso con un punto de querer y no
poder. Repetimos, es una lástima extendernos en estas
consideraciones. Oportunidades habrá.
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