eculturalia

 

Juan José Millás

Laura y Julio

Biblioteca Breve

Seix Barral, 2006

 

Juan José Millás es el nombre tras el que se encuentra al escritor, poeta, periodista y seguramente muchas facetas más que aún desconocemos. En el mundo de la no-ficción, el autor ha logrado crear nuevos géneros periodísticos, como la crónica novelada en sus reportajes sobre temas políticos o sociales; o los articuentos – entre el artículo y el relato breve; y sigue colaborando semanalmente en diversos medios, como las columnas que publica en El País, y que ahora son parte de una obra de teatro. El hecho de prodigarse, y tan bien, en tantos ámbitos, casi nos hace olvidar que ya hacía cuatro años que no publicaba ninguna novela. Afortunadamente, con Laura y Julio , el autor de La soledad era esto (Premio Nadal 1990) regresa a la ficción con una historia que vuelve a destilar la genialidad de sus primeras obras. El poder vital de Juan José Millás, su divertimento a partir del absurdo, la crítica de la realidad, devienen aquí en una novela triste. A nuestro entender, la tristeza invade al lector a través de los personajes. Y eso es muy difícil de conseguir, por lo que consigue una novela redonda. El único personaje que se nos describe alegre, capaz de dominar la vida, reposa en coma. Laura y Julio se separan, la primera para buscar su lugar en el afecto y el segundo para verse expulsado del mismo. La madre de Julio ejerce la solidaridad lejos de su hijo, su padre y madrastra se ríen de la vida bajo los efectos narcóticos criticados por hijo y nieta, Amanda, su hermanastra, lleva una vida vital pero nada ejemplar... Todo un juego de espejos en el que cada personaje busca su propia sombra. La historia es un triángulo amoroso entre tres personajes que a través de un proceso de usurpación y cambio de identidades se convierten en dos, para poder ser tres otra vez. El libro se lee con avidez, de una sentada. Aunque es probable que la extensión sea exactamente la precisa para sus personajes, ni una palabra más, ni una menos. No son banales –y quizá lo mejor del libro– las historias en forma de cuento que se insertan. Aquí radica la moraleja del libro. En las sombras perdidas, recortadas que andan por libre hasta encontrar a su propietario. Todos tenemos una sombra que en ocasiones es capaz de tragarnos, vernos envueltos en ellas hasta dejarnos sin ella, desdibujados, ejerciendo una personalidad que no nos pertenece. El ingenio de Millás llena la novela de ideas, que trascienden más allá de la historia, cómo el inquietante guión de la película que Julio se encarga de decorar; o la concepción de la arquitectura y la disposición del hogar como un personaje más que influye en la vida de sus habitantes. Ideas que influirán en la percepción del mundo del lector y que le harán reflexionar. Este es el juego de Millás en Laura y Julio, y Manuel, añadiríamos pero que el autor no añade en el título para no ser tan evidente o, quizá, para no romper la dualidad, el juego de espejos tan bien construido. “–Nos vende un espejo– dijo Julio”.

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