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Biografía
Enrique Vila-Matas nació en
Barcelona en 1948. En el 68 se fue a vivir a París, autoexiliado del gobierno de
Franco y buscando mayor libertad creativa. El apartamento donde se instaló se
lo alquiló la escritora Marguerite Duras. Durante estos años subsistió
realizando pequeños trabajos como periodista para la revista "Fotogramas", e
incluso colaboró como figurante en una película de James Bond. Se hizo escritor tratando de imitar
a otro autor, que consideraba raro "del que no había leído una sola línea pero
del que conocía en detalle todas sus rarezas, el polaco Witold Gombrowicz".
Cuando finalmente leyó a Gombrowicz "pude advertir que no me parecía en nada a
él, y descubrí de paso que había desarrollado una voz propia y
singular". Publicó su primer
libro: "La asesina ilustrada" en 1977. Con la publicación de su
"Historia abreviada de la literatura portátil" comenzó a ser reconocido y
admirado en el ámbito internacional, especialmente en los países
latinoamericanos y en Portugal. Sus obras son mezcla de ensayo,
crónica periodística y novela. Su literatura, fragmentaria e irónica, diluye los
límites de la ficción y la realidad. Ha desarrollado una amplia obra
narrativa que se inicia en 1973 y que hasta la fecha ha sido traducida a nueve
idiomas. Actualmente es uno de los narradores españoles más elogiados por la
crítica nacional e internacional, aunque los premios y el reconocimiento en
España le han llegado tardíamente
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Enrique Vila-Matas
Exploradores del abismo
Panorama de Narrativas
Anagrama, 2007
El
narrador de este conjunto de cuentos, o historias breves, es un tipo
normal, de los que se suben al autobús, pero con la peculiaridad
de que toman nota, apuntes del natural. En consecuencia, la realidad
tamizada por el papel se lee con una rutina de extrañeza, ese
punto intermedio entre realidad y ficción, ensayo y novela que
caracteriza a Vila-Matas. A partir de la sencillez narrativa, la
realidad se vuelve más compleja.
A
su vez, como ocurre también con Javier Marías, por citar
un autor de actualidad -igual de querido como admirado en su
país-, el narrador se confunde e identifica con el propio autor,
y no por desidia del lector si no más bien por coincidencia de
pareceres. No se concibe la vida sino como género literario.
En “Café
Kubista”podemos leer la siguiente declaración de
intenciones: “Estoy seguro de que no podría haber escrito
todos esos relatos si previamente, hace un año, no me hubiera
transformado en alguien levemente distinto, no me hubiera convertido en
otro. Justo es decir que el cambio se produjo con sencillez abrumadora.
Un colapso físico acompañado de una pérdida de peso, contribuyó a ello. De
pronto, tuve la sensación de haber heredado la obra literaria de otro y
tener ahora tan sólo que gestionar su obra. Desde entonces, soy alguien que
necesita de las leves discordancias con el antiguo inquilino de su cuerpo,
discrepar con él ligera y sutilmente y, siempre que pueda, a modo de redundancia
jocosa, hacerle perder peso
en sus razonamientos.” Y en seguida surge la duda, el teorizar
sobre la novela: ¿quién nos habla? Habrá que abrir
el libro y seguirleyendo para que cada cuál encuentre su
respuesta.
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