|
BIOGRAFIA
José Antonio Martín Otín publicó El hombre al que Kipling
dijo sí, libro de edición agotada en el que se cuenta la iconoclasta
historia de amor de José Antonio Primo de Rivera con la Princesa Bibesco, hija
de H. Asquith, primer ministro inglés, y esposa del embajador de Rumanía; la
relación del joven político con Azaña y la correspondencia inédita que lo
constata. Colaborador de medios como la Cadena SER, Radio Marca, Antena Aragón y
Cuatro TV, prepara en la actualidad un libro sobre las historias del fútbol,
carente de estadísticas, copado de emociones.
|
José Antonio Martín Otín
La desesperación del té (27 veces Pepín Bello)
Pre-Textos, 2008
Sumergidos en la densidad del humo, atizado el ánimo por la teína, los
compinches vivían las atardecidas en la mejor habitación de la Residencia de
Estudiantes, la de Juanito Vicens, un zaragozano devoto de la imagen de Santa
Liberata. Sucedía más continuadamente en las segundas mitades de los meses,
cuando el bolsillo de la tropa flaqueaba. En la esquina de la bruma brillaba un
faro como una voz: contaba historias Federico García Lorca. Apostillaban los
demás; Pepín Bello, al revés del mundo, le daba ideas a Federico para que el
genio levantara torres de palabras. Pepín luego las recordaba todas y, con su
misma entonación, las repetía. Dalí aspiraba el humo; a Buñuel, dentro y fuera
de la congregación, le contaban luego lo charlado. Hinojosa, residente virtual,
viajaba al embeleso, mecía Federico. Y Moreno Villa. Y Emilio Prados a punto de
volver a Málaga. Y Alberti transeúnte. Los demás. Todos juntos. A esas reuniones
vivas de poetas muertos les puso nombre Federico: “la desesperación del té”. Y
Pepín Bello levantó acta. Este libro es el acta de esas reuniones y de muchas
otras vividas al aire de dos siglos. La historia de Pepín Bello: las historias
de Pepín Bello contadas en 27 veces; Pepín no vio el final pero leyó el
principio.
Ahora aparece de su mano La desesperación del té; el autor,
de origen oscense como Pepín Bello, visitó casi semanalmente al protagonista del
libro durante los últimos seis años de su vida. A Pepín le sorprendía que su
amigo fuera futbolista, pero ésa, con las letras, es la otra vertiente del
narrador. Le parecía imposible, un disparate como la misma obra. El 13 de
mayo de 2008, a recinto lleno y con una compañía de primeros actores, fue
escenificada la obra de los dos aragoneses en el majestuoso Teatro Olimpia. El
Hamlet se incluyó en una función más amplia vertebrada con párrafos de La
desesperación del té. Así quedaba cumplida la promesa recogida en estas
páginas, solemnemente hecha frente al sillón donde impartía apacible magisterio
don José Bello, entre risas, asombros y al amor de la cerveza. Pero ya está: el
duende del 27 dejaba de ser un autor sin obra y la solapa de este libro quedaba
completa. Pre-Textos puso el resto.
Participa en esta reseña enviando tu crítica a:
[email protected]
|