eculturalia
Miguel Dalmau
Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta
Circe, 2004
Miguel Dalmau no ha escrito la biografía definitiva de Jaime Gil de Biedma (1929-1990). Por eso lo titula "retrato", se trata de recortes, relatos, historias sobre el personaje que pone por escrito. El personaje se lo merece. Se trata de uno de los mayores poetas contemporaneos, con una vida tan fascinante como su poesía. Perteneciente a la generación del 50, es el más leído y citado de dicha generación que comparte con Barral, Costafreda, Brines, Caballero Bonald, Ángel González, José A. Goytisolo, Claudio Rodríguez... Poeta en su tiempo libre, Biedma es un empresario, ciudadano de Barcelona, asiduo de Filipinas, de la noche, de la charla y del lado canalla de la vida. Una vida con todos los ingredientes para ser contada. Y lo cierto es que Dalmau se ha basado en esta faceta. Si leemos las obras de un biógrafo por excelencia como es Ian Gibson (véase Lorca, Dalí y Antonio Machado), sabremos de su vida y de su obra, sobre todo de su obra, pero muy poco de los cotilleos. Los esenciales. En cambio, Dalmau no aprovecha los versos para su prosa. La biografía se divide en tres partes. La primera (75 páginas) habla de la imagen pública de Gil de Biedma. La segunda (125 pág.) del Gil de Biedma literato. La tercera (255 pág.), y sin duda más extensa, trata del Gil de Biedma homosexual, por lo que ya vemos la importancia que el autor adjudica a cada empresa. Toda biografía comporta sus dificultades. Pero precisamente la vida de Biedma unía todas las facetas. Su excepcionalidad de poeta hacía necesario que se presentara al hombre que se nutre de todas las experinecias, donde todo se conjuga en sus versos. esta era una oportunidad que Dalmau ha desaprovechado. En todo caso, queda clara la división que el propio Biedma establecía ante la vida pública entre su oficio en Tabacalera, su poesía y su condición homosexual. Otra cosa es que en su cuerpo convivían todas. Entre otras cosas podemos culpar a Dalmau de no ser objetivo, o de escondernos en muchas ocasiones sus fuentes, por lo que la redacción se resiente de credibilidad. Demasiados detalles en situaciones que no había testimonios. La oralidad en esta ocasión, para bien o para mal, ha hecho su trabajo. La mejor manera de acercarse a Gil de Biedma sigue siendo leyendo la reunión de su poesía en "Las personas del verbo", y su en cierto modo escandaloso "Retrato del artista seriamente enfermo".
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