Eric Lax es el autor de una biografía
oficial de Allen publicada en 1991, colaborador habitual de 'The New York Times',
'Atlantic', 'Vanity Fair' y 'Esquire', entre otros medios. Gracias a este motivoha compartido muchas horas de conversación e intimidad
con el director. Woody Allen es uno de los cineastas con un universo más
personal, con 38 películas a su espalda. Conversaciones con Woody Allen ,
de Eric Lax es un libro en el
que el cineasta neoyorquino muestra al lector sus pensamientos,
sus
gustos y todas las facetas de su trabajo tanto desde su labor como
guionista,
actor, director como compositor. Lógicamente sus páginas
están impregnadas de su propio estilo, plagado de humor y de
anécdotas. "Un álbum de fotos recopilados a lo largo de media vida que
ofrecen una clara imagen de transformación desde sus inicios en el cine
hasta llegar a convertirse en uno de los directores más aclamados del
mundo", explica Eric Lax en el prólogo.
Mediante la fórmula pregunta-respuesta, Allen Stewart Konigsberg (Nueva York, 1935), conocido como Woody Allen, nombre artístico que él mismo se puso en 1952, cuando los cronistas de sociedad de varios periódicos de Nueva York comenzaron a utilizar los chistes y las ocurrencias que él enviaba, el cineasta recuerda sus orígenes y evolución en el mundo de la creación. El libro relata cómo Allen en aquella época mandaba unos cincuenta chistes al día.
A los 16 años fue contratado por la cadena NBC, como plan de desarrollo
de nuevos guionistas y fue enviado a Hollywood para trabajar en el
programa 'Colgate Comedy Hour'. A los 22 años escribía para el humorista Sid Caeser y en 1960,
cuando tenía los 24 años, había multiplicado por 80 su primer salario. "Hasta
llegar a la adolescencia yo tenía a Hope como ejemplo a
seguir e intentaba hacer chistes y soltar ocurrencias con gracia. pero
cuando crecí y fui más culto... quería escribir
dramas... Mi pretensión era escribir como Ibsen y Chejov", dice Allen. Después vendría en 1965 '¿Qué tal, Pussycat?' y de ahí una larga lista con 'Toma el dinero y corre', 'Bananas', 'Sueño de seductor', 'El dormilón', 'Interiores', 'Manhattan',
'Zelig', 'La rosa púrpura de El Cairo', 'Hannah y sus hermanas', 'Otra
mujer', 'Maridos y mujeres' y un largo etcétera que termina, por el
momento, con 'Vicky Cristina Barcelona', de 2008, que se estrenará en España en septiembre en el Festival de San Sebastián. En el libro, Allen también deja constancia de su fascinación por Madrid y Barcelona. "Pensaba que serían unas ciudades bonitas y nada más, pero son increíbles.
España es un mercado muy importante para mis películas. En Europa me
suele ir bastante bien. En estados Unidos, como ya se sabe, ni siquiera
el hecho de contar con el apoyo de la crítica se traduce en un éxito de
taquilla".
Lax explica en el prólogo que Allen es la antítesis del personaje que interpreta en la pantalla,
el hombre desesperado y en crisis. "En el mundo real es el dueño de su
trabajo y de su tiempo. El análisis que hace de sí mismo es del todo
acertado: 'soy una persona seria, un trabajador disciplinado, un
escritor vocacional, interesado en la literatura, el teatro y el
cine'".
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