Este
libro nace en la consulta de Valentín Fuster, cuando uno de sus
pacientes fue José Luis Sampedro, quien fue tratado por el
doctor Fuster en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York. Dos
hombres, de formación distinta –un humanista y un hombre
de ciencia– pero radicalmente complementarios. esta dualidad se
recoge en este libro, transcripción de las conversaciones que
tuvieron lugar en el Parador de Cardona. En tres
largos, intensos, fructíferos y apasionantes días, junto a Olga Lucas –encargada
de dar forma literaria a esas conversaciones– dieron rienda suelta a su
complicidad.
Estas conversaciones giran en torno a la visión de la sociedad que cada uno
de ellos tiene, al papel que desempeña el individuo para transformar lo que le
rodea y, asimismo, al deseo de los dos de contribuir, desde la educación, la
cultura y la transmisión del saber, a conseguir un mundo mejor. Cuestiones relacionadas con
la vida sana –en cuerpo y en espíritu-, la prevención, la realización personal,
el valor del esfuerzo y la ética del deber, la ciencia, la religión, el amor, el
apoyo del «otro», la juventud y la vejez, el sentido de la vida, el sentido de
la muerte…
Como
dice Olga Lucas en el prólogo, quien se ha encargado de poner
por escrito el diálogo, «los asuntos de vida o muerte
siempre dejan su huella y el encuentro entre una persona que
años atrás superó un momento crítico y el
médico que lo atendió suele estar cargado de una
emotividad y un sentimiento de amistad distinta de cualquier
otra».
Como
explica Sampedro "Fuster ve los problemas de la vida y yo me defino
como un contemplador de la sociedad, que se enfrenta a un mundo
ideológico". "Salva el abismo de que la gente de letras no
se interesa por la ciencia y de que los científicos son unos
ignorantes en las letras", "El ritmo es insostenible y no se puede
continuar así, porque la sociedad llegará a la barbarie",
apuntó.
Para Fuster, este libro no pretenden dar
respuestas. "Yo creo que el mundo tiene un principio y un fin y
Sampedro cree que hay un mundo caótico que se puede manejar", afirmó, criticando
los tres pecados que considera tiene la sociedad actual: "el egoísmo, la envidia
y el egocentrismo". Para el doctor Fuster todo pasa por la prevención, mientras que para Sampedro
todo gira en torno a inculcar una actitud no pasiva en el individuo y estimular
la transformación tanto personal como social. "Los asuntos de vida o muerte siempre dejan su huella y el encuentro entre
una persona que años atrás superó un momento crítico y el médico que lo atendió
suele estar cargado de una emotividad y un sentimiento de amistad distinta de
cualquier otra", señala en el prólogo de la obra Olga Lucas, para quien leer
este libro "suscita la reflexión y el debate sobre algunos de los temas
verdaderamente importantes de nuestro tiempo".
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