La historia de
"La casita de chocolate" es conocida. Kalandraka nos la presenta en su
colección Libros para soñar ilustrada por Pablo Auladell
con unas acuarelas un tanto oscuras, donde domina el paisaje sobre los
protagonistas. Véanse sus árboles frondosos en negro y
sus cuervos. No es un libro amable sino con un toque siniestro que hace
más eficiente parte de la historia que se nos cuenta.
El texto es duro y así lo ha entendido Auladell, que sabe
trasladarla al papel. Quizá cada página pertenece
más a una obra plástica que a un cuento infantil. Y a
partir de esta concepción nace el valor de este libro.
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