La Cartuja de Parma es una de las mejores novelas del siglo XIX. Fue la explosión del
genio contenido, con la que recuperaba la Italia de su juventud, los bosques
soleados, la campiña, los palacios, el divino lago de Como... Su fondo argumental es la historia de un joven
aristócrata, partidario de las nuevas ideas revolucionarias, y de su tía, una
duquesa intrigante y seductora, como una princesa del renacimiento romano; hay
también una joven llena de gracia y delicadeza, evocadora del insondable
misterio del verdadero amor; y hay amoríos con cómicas; duelos; poetas
revolucionarios; prisiones, evasiones, crímenes... Todo ello dotado de una
atmósfera auténtica, de verosimilitud, de movimiento, de la penetración
psicológica que sólo un genio podía conferir.
La historia ya es bien conocida: A los diecisiete años, deslumbrado por la figura de Napoleón, el
joven Fabrizio del Dongo, hijo segundo de un reaccionario aristócrata de Milán,
parte con intención de reunirse al ejército con el que el
emperador va a disputar su batalla final. La mala suerte hace que sea
confundido con un espía y sólo pueda ver la batalla de
Waterloo a lo lejos. La tía de Fabrizio, la fascinante Gina,
duquesa de Sanseverino, y su amante, el primer ministro del
ducado, Conde Mosca, urden un plan para promocionar la carrera del
adorado sobrino en la corte de Parma. A toda costa deciden quitarle la idea de hacerse militar y le convencen
para que se haga cura, aunque su vida no tenga tantas aventuras. Gina
es objeto de las proposiciones del detestable príncipe Ranuccio-Ernesto IV, al
que se ha jurado rechazar con todas sus fuerzas Fabrizio, que tiene en mente a la adolescente hija de uno de los rivales
políticos de su tía, Clelia Conti, se hace amante de una actriz cuyo novio le
ataca con un arma de manera que él se ve obligado a defenderse y le mata y huye
de Parma con el pasaporte del muerto. Pasa un tiempo en Bolonia
y allí, su relación con otra actriz provoca un nuevo duelo. En la corte
de Parma, los enemigos políticos de su tía (en especial, una tal marquesa de
Raversi) consiguen convencer al príncipe de que la muerte del novio de la actriz
ha sido un asesinato premeditado y le condena a muerte. En una seria
discusión con él en la que amenaza con marcharse a otro lugar de Italia, la
marquesa Sanseverina consigue que la condena quede reducida a prisión y que la
marquesa Raversi sea desterrada. Ésta, de acuerdo con otros de su
facción, tiende una trampa a Fabrizio y consigue que sea encarcelado en la torre
de Farnesio, que custodia el padre de su amada, el general Fabio
Conti. Desde su celda y a través de un tragaluz, Fabrizio consigue
comunicarse con la dulce Clelia, que corresponde a sus sentimientos.
Gracias a ella, se libra de los intentos de envenenamientos que ponen en
práctica sus rivales. De acuerdo con la marquesa Sanseverina, la joven le
facilita los medios de fuga. Al principio, Fabrizio se niega románticamente a
abandonar la prisión donde es feliz por poder verla a ella todos los días y
cambiarla por la libertad lejos de ella, pero la chica le obliga bajo amenaza de
volver a verle.
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