Benito Pérez Galdós
Tristana
Letras hispánicas
Cátedra, 2008
(Las Palmas de Gran Canaria, 1843 - Madrid, 1920) Novelista,
dramaturgo y articulista español. Benito Pérez Galdós nació en el seno de una
familia de la clase media de Las Palmas, hijo de un militar. Recibió una
educación rígida y religiosa, que no le impidió entrar en contacto, ya desde muy
joven, con el liberalismo, doctrina que guió los primeros pasos de su carrera
política. Cursó el bachillerato en su tierra natal y en 1867 se trasladó a
Madrid para estudiar derecho, carrera que abandonó para dedicarse a la labor
literaria. Su primera novela, La sombra, de factura romántica, apareció
en 1870, seguida, ese mismo año, de La fontana de oro, que parece
preludiar los Episodios Nacionales. Dos años más tarde, mientras trabajaba como articulista para La
Nación, Benito Pérez Galdós emprendió la redacción de los Episodios
Nacionales, poco después de la muerte de su padre, probablemente inspirado
en sus relatos de guerra –su padre había participado en la guerra contra
Napoleón–. El éxito inmediato de la primera serie, que se inicia con la batalla
de Trafalgar, lo empujó a continuar con la segunda, que acabó en 1879 con Un
faccioso más y algunos frailes menos. En total, veinte novelas enlazadas por
las aventuras folletinescas de su protagonista. Durante este período también escribió novelas como Doña
Perfecta (1876) o La familia de León Roch (1878), obra que cierra una
etapa literaria señalada por el mismo autor, quien dividió su obra novelada
entre Novelas del primer período y Novelas contemporáneas, que se inician en
1881, con la publicación de La desheredada. Según confesión del propio
escritor, con la lectura de La taberna, de Zola, descubrió el naturalismo, lo cual cambió la
manière de sus novelas, que incorporarán a partir de entonces métodos
propios del naturalismo, como es la observación científica de la realidad a
través, sobre todo, del análisis psicológico, aunque matizado siempre por el
sentido del humor. Bajo esta nueva manière escribió alguna de sus obras más
importantes, como Fortunata y Jacinta, Miau y Tristana.
Todas ellas forman un conjunto homogéneo en cuanto a identidad de personajes y
recreación de un determinado ambiente: el Madrid de Isabel II y la Restauración,
en el que Galdós era una personalidad importante, respetada tanto literaria como
políticamente. En 1886, a petición del presidente del partido liberal, Sagasta,
Benito Pérez Galdós fue nombrado diputado de Puerto Rico, cargo que desempeñó, a
pesar de su poca predisposición para los actos públicos, hasta 1890, con el fin
de la legislatura liberal y, al tiempo, de su colaboración con el partido.
También fue éste el momento en que se rompió su relación secreta con Emilia
Pardo Bazán e inició una vida en común con una joven de condición modesta, con
la que tuvo una hija. Un año después, coincidiendo con la publicación de una de sus
obras más aplaudidas por la crítica, Ángel Guerra, ingresó, tras un
primer intento fallido en 1883, en la Real Academia Española. Durante este
período escribió algunas novelas más experimentales, en las que, en un intento
extremo de realismo, utilizó íntegramente el diálogo, como Realidad
(1892), La loca de la casa (1892) y El abuelo (1897), algunas de
ellas adaptadas también al teatro. El éxito teatral más importante, sin embargo,
lo obtuvo con la representación de Electra (1901), obra polémica que
provocó numerosas manifestaciones y protestas por su contenido anticlerical. Durante los últimos años de su vida se dedicó a la política,
siendo elegido, en la convocatoria electoral de 1907, por la coalición
republicano-socialista, cargo que le impidió, debido a la fuerte oposición de
los sectores conservadores, obtener el Premio Nobel. Paralelamente a sus
actividades políticas, problemas económicos le obligaron a partir de 1898 a
continuar los Episodios Nacionales, de los que llegó a escribir tres
series más.
"Tristana" forma parte del ciclo de las obras agrupadas
por el propio Galdós bajo el epígrafe de “Novelas españolas contemporáneas”.
Este ciclo novelístico está dedicado a pintar la vida madrileña en la que
nuestro autor ve concentrada la España del siglo XIX. "Tristana", sin embargo,
funciona de una forma totalmente autónoma respecto al resto de las obras de ese
ciclo novelístico: no aparece en ella ningún personaje recurrente en el mundo
galdosiano, con la excepción de los médicos. Es representativa,
además, del periodo en que Galdós se interesa más por la verdad de la persona en
su sociedad, y en particular de la mujer en su relación con el hombre, que por
la realidad de dicha sociedad a través de tipos ejemplificadores. Por primera
vez Galdós se plantea en "Tristana" el tema de la emancipación de la mujer. Sin
embargo, la soñadora Tristana fracasa en sus intentos. Y el genial novelista
pone una vez más de manifiesto su capacidad para ahondar en el conocimiento de
la sociedad.
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