LOS DAÑOS DE CHERNOBIL

A  pesar de los efectos globales de la catástrofe, cerca de 2/3 de substancias radioactivas han caído sobre el territorio de Belarús, debido a la dirección de la corriente de aire hacia el norte, lo que la ha convertido en una zona de desastre ecológico. La situación fue agravada con el hecho de que en algunas regiones afectadas de la República han coincidido con las zonas contaminadas químicamente desde hacía tiempo.

La mayor parte de la población de la República tiene que vivir en los territorios con alta densidad de la contaminación radioactiva. En las zonas contaminadas hasta hoy día se consumen productos de los huertos privados,  lo que es la fuente principal de la penetración de radio nucleidos en el organismo humano, lo que hace que las personas se sometan no sólo a la irradiación externa, sino también a la interna.

Cesio 137 se comporta como el potasio y se incorpora muy rápido al organismo, provocando el crecimiento de las células por todas partes del cuerpo. Las concentraciones altas pueden llevar a problemas gastrointestinales y de la sangre.

Debido a esta catástrofe, el 23% del territorio de Belarús con 3.668 poblaciones ha quedado contaminado por cesio-137, siendo la densidad de más de 37 kBk/m2. La contaminación no se distribuyo de forma uniforme, hay casos de territorios pequeños (a veces dentro de una población) en que se observan variaciones considerables del nivel de contaminación del suelo por el cesio-137. Por ejemplo, en la aldea de Kolyban de la comarca de Braguin (región de Gomel) el nivel de contaminación del suelo con el cesio-137 varía entre 174 y 2424 kBk/m2.

Las regiones más afectadas por el accidente de Chernobil en Belarús son las de Gomel y Moguiliov.

El nivel más alto de  contaminación por el cesio-137, excepto las zonas de evacuación, se ha detectado en la aldea de Shepetovichi de la comarca de Chechersk – 2.272 kBk/m2 y en la aldea de Vylevo de la comarca de Dobrush  en la región de Gomel – 2.220 kBk/m2. 

La población más contaminada en la región de Moguiliov es la aldea de Chudiany de la comarca de Chechersk – 5.402 kBk/m2.

En la región de Brest ha quedado contaminada la parte sudeste, 6 comarcas (las de Luninets, Stolin, Pinsk, Droguichin, Berioza y Baranovichi) están contaminadas parcialmente por el cesio-137 siendo el nivel superior a 37 kBk/m2.

En la región de Minsk el nivel de contaminación por el cesio-137 de más de 37kBk/m2 lo tienen las comarcas de Volozhin, Borisov, Berezino, Soligorsk, Molodechno, Vileyka, Stolbtsy, Krupki, Logoysk y Slutsk.

En la región de Grodno están contaminadas parcialmente las comarcas de Diatlovichi, Ivie, Korelichi, Lida, Novogrudok y Smorgon.

En la comarca de Tolochin en la región de Vitebsk están detectadas 4 poblaciones con la contaminación de  cesio-137 de más de 37 kBk/m2.

Hacia el fin del año 1995 la cantidad del cesio-137 en el suelo se redujo el 20% debido a su desintegración natural.

La superficie total contaminada por el cesio-137 con un nivel superior a 37 kBk/m2 es de unos 144.000 km2. Por su escala, complejidad y efectos de largo plazo, es la mayor catástrofe en la historia mundial de utilización de la energía nuclear. El aumento de la radioactividad debido al accidente ha sido registrado a miles de kilómetros de la Central.

En Belarús el territorio contaminado por el cesio-137 con el nivel mil veces más alto que antes del accidente (más de 1.480 kBk/m2), ocupa 2.150 Km2, lo que supera la superficie correspondiente de Rusia y Ucrania en conjunto. A raíz del accidente, la superficie de tierras cultivadas, contaminadas por cesio-137 con densidad superior a 37 kBk/m2, es de 1,6 millones de hectáreas.

Después del accidente una parte considerable de radio nucleidos se ha acumulado en la capa superior del suelo, convirtiéndolo en la fuente principal de  contaminación de los productos agrícolas. La contaminación radioactiva del sistema ecológico ha creado tales condiciones, que harán imposible el desarrollo de la actividad agrícola y forestal durante muchos años.

Yodo 131 se concentra en la glándula tiroides, sobre todo durante los períodos de rápido crecimiento (infancia). El Yodo radiactivo es responsable del gran aumento de cáncer de tiroides entre los niños.

En los primeros días del accidente la subida considerable del nivel radioactivo se registró en todo el territorio de Belarús. En particular, el nivel de contaminación por el yodo-137 de corta duración fue tan alto en muchas regiones de la República , que la irradiación provocada por éste, a la que se sometieron millones de personas, se ha calificado por los especialistas como “el ataque del yodo”.

Entre abril y mayo de 1986 se produjo el nivel más alto de depósitos de yodo-131 en las zonas más próximas a la Central (10 – 30 km), comarcas de Braguin, Joyniki y Narovlia de la región de Gomel, donde el contenido del yodo-131 en el suelo era 37.000 kBk/m2 y la dosis de radiación de 25.100 mR/h. En las comarcas de Chechersk, Korma, Buda-Kosheliov y Dobrush el nivel de contaminación llegaba hasta 185.000 kBk/m2. Han quedado contaminadas considerablemente las zonas del sudoeste de la República: las comarcas de Elsk, Lelchitsi, Zhitkovichi, Petrikov en la región de Gomel y las de Pinsk, Luninets y Stolin en la región de Brest. Un alto nivel de contaminación hubo también en el sur de las regiones de Gomel y Moguiliov. Por ejemplo, en algunos lugares de la comarca de Vetka en la región de Gomel el contenido del yodo-131 en el suelo era más de 20.000 kBk/m2. En la región de Moguiliov la contaminación más fuerte por el yodo-131 se registraba en las poblaciones  de las comarcas de Cherikov y Krasnopolsk, donde su nivel era desde 5.550 hasta 11.100 kBk/m2. 

El alto nivel de contaminación de yodo-131 produjo  grandes dosis de irradiación, en primer lugar, sobre la glándula tiroides, lo que provocó más tarde su patología. Pero la situación radioactiva , una vez se produjo el accidente, se determinaba no sólo por el yodo-131, sino por radio nucleidos de corta vida como molibdeno, tecnecio, lantano, bario, gases nobles (xenono, cryptono). Todo esto provocó altas dosis de irradiación, que tienen que tomarse en cuenta al valorar la dosis total de irradiación sobre la gente que sigue viviendo en los territorios contaminados o está evacuada desde aquella zona, así como sobre los “liquidadores”.

Estroncio 90 se parece al Calcio y se acumula en los huesos. Como resultado aparecen varios tipos de cáncer de huesos y de médula.

La contaminación del territorio de Belarús por el estroncio-90 tiene más bien carácter local. El nivel de contaminación del suelo por el estroncio-90 por encima de 5,5 kBk/m2 se ha detectado en una superficie de 21.100 km2, lo que constituye aproximadamente el 10% de toda la superficie de la República. Los niveles máximos de estroncio-90, en la zona próxima, se han detectado en la zona dentro de los límites de 30 km de la Central y llegan a 1.800 kBk/m2 en la comarca de Joyniki de la región de Gomel. La mayor cantidad de estroncio-90 en la zona lejana, se ha detectado a una distancia de 250 km, en la comarca de Cherikov de la región de Moguiliov y es de 29 kBk/m2, así como en la parte norteña de la región de Gomel en la comarca de Vetka – 137 kBk/m2.

Plutonio es el elemento más tóxico que el hombre ha producido, no existe en la naturaleza excepto como resultado de una reacción nuclear. El cuerpo reconoce el plutonio como hierro, así es absorbido por los glóbulos rojos y los músculos. Esto puede provocar trastornos de la sangre, leucemia, linfoma, mieloma y otras formas de cáncer.

La contaminación del suelo por isótopos de plutonio por encima de 0,37 kBk/m2 abarca casi 4.000 km2, lo que constituye el 2% de la superficie de la República. Estos territorios se encuentran mayormente en la región de Gomel y en la comarca de Cherikov de la región de Moguiliov. Los niveles de contaminación del suelo por  isótopos de plutonio de 0,37 a 3,7 kBk/m2 se han detectado en las comarcas de Braguin, Narovlia Joyniki, Rechitsa, Dobrush y Loev de la región de Gomel. El contenido de plutonio en el suelo de cerca de 3,7 kBk/m2 es más característico para la zona de 30 km de la Central Nuclear de Chernobil. Los niveles más altos de isótopos de plutonio en el suelo se han registrado en la aldea de Masany de la comarca de Joyniki (a 12 km de la Central) – más de 111 kBk/m2.

 

TERRITORIOS EVACUADOS

Los territorios evacuados representan hoy día una región muy grande llamada “la zona despoblada”. En total han sido despobladas 415 poblaciones (273 en la región de Gomel, 140 en la de Moguiliov y 2 en la de Brest).

La zona de alejamiento o de exclusión, es una región con una superficie de 1.700 km2, que se encuentra dentro de los límites de contaminación radioactiva de Pripiat. Es el territorio de donde fue evacuada la población en 1986 y desde mayo de ese año, las tierras de esta zona no se han utilizado con fines agrícolas.

Según el decreto del Consejo de Ministros de Belarús en 1988 en el territorio de 1.320 km2 de la zona de alejamiento fue creado el Coto ecológico - radioactivo estatal de Polesie subordinado al Ministerio para Situaciones Extraordinarias y Protección a la Población de las Secuelas de la Catástrofe de Chernobil. En marzo de 1993 fueron unidos a éste 840 km2 de territorios adyacentes. Hoy día el Coto ocupa una superficie de 2,16 km2

 

CONTROL DE LA RADIACION

El Comité de Hidrometeorología de la República es la organización principal para el control de la situación radioactiva y del medio ambiente. Este Comité dirige metódicamente esta actividad, así como la elaboración planos y mapas de contaminación radioactiva del territorio de Belarús.

Se presta atención especial a detectar la contaminación radioactiva del suelo en las poblaciones. Los expertos del Comité, del Ministerio de Producción Agrícola, del Ministerio de Economía Forestal y de la Academia de Ciencias, así como de otras entidades, han investigado todas las poblaciones con respecto a la densidad de la contaminación radioactiva, tierras labradas, bosques y aguas. Fueron examinadas y dotadas de pasaportes de radiación 350 haciendas.

El Centro Republicano de control de la radiación y del medio ambiente es una unidad estructural del Comité de Hidrometeorología . Según los resultados de sus investigaciones fue creada la base de datos de la contaminación radioactiva que va ampliándose todos los días. La valoración de la situación radioactiva se efectúa actualmente a base de  datos de la contaminación por el cesio-137, estroncio-90 y por isótopos de plutonio. A base de estos datos, los especialistas del Centro, junto con las empresas cartógrafas elaboran y publican mapas sintetizados de la situación radioactiva. Han sido publicados mapas de la situación radioactiva en el territorio de la República de Belarús, de 29 comarcas más afectadas y de tres regiones (las de Gomel, Moguiliov y Minsk).  

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el accidente de Chernóbil se emitió 200 veces más radiactividad que la liberada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, aunque el gobierno de Ucrania afirma que fue 500 veces más.

Consecuencias
Toda la población en un radio de 30 kilómetros fue evacuada. Catorce años después cerca de 375.000 personas aún no han podido regresar a sus hogares, según la OMS. La ciudad de Pripiat, que contaba con 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil sólo habitan 556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a vivir fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan una contaminación superior a un curio por km2, y según la AIEA hay 825.000 personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Según las Naciones Unidas un área del tamaño de Holanda ha quedado inutilizable permanentemente para usos agrícolas. La mayoría de las 31 personas muertas inmediatamente, trabajadores de la central y bomberos que acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio de Mitinskoe. Pero la radiactividad, a no ser que se reciban dosis extremadamente altas, mata lentamente y no hay dosis admisibles por debajo de las cuales ésta deja de ser peligrosa. Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad, superiores en un 7% de los liquidadores a más de 250 mSv (milisievert), aunque muchos superaron los 500 mSv; la dosis máxima admisible reconocida internacionalmente para la población normal es de 5 mSv/año. Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones. 
En Rusia el 38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso. La Unión Europea trata descaradamente de minimizar los efectos del accidente, con el fin de reducir las ayudas económicas a Ucrania, Rusia y Bielorrusia. 
Una de las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil fue la absorción por el organismo de miles de personas de grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar. El ADN de las células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad, algo que no ocurrió ni en Hiroshima ni en Nagasaki, según un estudio dirigido por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con sede en Moscú, publicado en la revista Nature coincidiendo con el décimo aniversario de la catástrofe. 
Las secuelas de Chernóbil perdurarán durante varias generaciones. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1995 el cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la catástrofe, y las enfermedades de todo tipo en Ucrania eran un 30% superiores a lo normal, debido al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las radiaciones. En la región de Gomel, en Bielorrusia, los cánceres de tiroides entre la población infantil se han multiplicado por cien, y el número de casos no para de aumentar. Las leucemias, cuyo periodo de latencia es más largo, empiezan a aparecer, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis es una de las enfermedades que más ha crecido entre las personas afectadas. Las aberraciones cromosomáticas, precursoras de leucemias y cánceres, han sido igualmente detectadas, al igual que enfermedades del sistema endocrino, nervioso, digestivo y cardiovascular, así como las cataratas. Según el profesor Alexander Ivanovich Avramenko, jefe del Departamento de Protección de la Salud de Kiev, "la morbilidad general ha aumentado un 30%, la hipertensión se ha triplicado, la isquemia cardíaca se ha incrementado un 103%, las úlceras un 65,6%, la diabetes un 61%, y los ataques cardíacos un 75%. Los patrones clínicos están cambiando para muchas enfermedades debido a la depresión del sistema inmunitario". Los niños están entre los más afectados, y son muchos los que padecen cánceres de tiroides, hígado y recto. 
Las malformaciones entre los recién nacidos se han duplicado en los últimos años. Según Dillwyn Williams, profesor de histopatología en la Universidad de Cambrigde y uno de los mayores expertos mundiales en cáncer de tiroides, el 40% de los niños expuestos a altos niveles de radiación cuando tenían menos de un año desarrollarán cáncer de tiroides. Miles de personas contraerán cánceres a consecuencia del accidente de Chernóbil en los próximos 30 años. Williams es presidente de la European Thyroid Association. 
En una conferencia de la OMS sobre las consecuencias sanitarias de Chernóbil en Ginebra en 1995, Williams señaló acerca de la incidencia del cáncer de tiroides en Bielorrusia y Ucrania que "he hecho algunas sumas y la respuesta me aterroriza". La mayor incidencia de los casos de tiroides en Gomel están concentrados en una zona situada a más de 200 kilómetros de Chernóbil, lo que significa que los planes de emergencia en caso de accidente nuclear deben ser rediseñados. En la conferencia de la OMS, en que participaron unos 500 científicos procedentes de 40 países, se criticaron duramente las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), cuyo único interés es promocionar a cualquier precio la energía nuclear. Chernóbil, y sus consecuencias, son la mejor demostración de las falacias de la AIEA, cuya inutilidad fue puesta de manifiesto por el programa nuclear de Irak, en teoría bajo su control. Los efectos de Chernóbil causarán a largo plazo decenas de miles de muertes, y algunos autores calculan que pueden producirse más de un millón de casos de cáncer, sobre todo en Bielorrusia, Ucrania y Rusia.

Aguas radiactivas
El río Pripiat llevó la radiactividad a su afluente, el río Dnieper (el tercer río europeo por su caudal) y que tras recorrer 800 kilómetros y seis grandes embalses, desemboca en el Mar Negro. El agua contaminada por los residuos radiactivos puede llegar a afectar a unos 30 millones de personas, según un reciente informe elaborado por 59 científicos de 8 países, bajo la dirección del italiano Umberto Sansone: más de 9 millones beben agua contaminada, y otros 23 millones de personas comen alimentos regados con aguas radiactivas o peces con niveles inaceptables de radiactividad. Las balsas y pequeños embalses construidos para retener las aguas contaminadas a la larga agravaron el problema, pues fueron rebasadas al caer las primeras lluvias intensas. Los peces del lago Kojanovskoe, en Rusia, presente niveles de radiactividad 60 veces superiores a los límites de seguridad de la Unión Europea, llegando a alcanzar los 40.000 bequerelios de cesio-137 por kilogramo (el límite de la UE es de 600 bequerelios por kilogramo). La única alternativa es la completa prohibición del consumo de pescado en la región. El agua contaminada es posiblemente la mayor amenaza diez años después del accidente. El accidente depositó 380 terabequerelios (380 x 1012 bequerelios) de estroncio y plutonio en la zona alrededor del reactor. "No se puede parar el flujo del agua", afirma Sansone. Pero los problemas de Chernóbil están lejos de haber acabado. El 11 de octubre de 1991 se produjo un incendio en el reactor nº2, y los reactores 1 y 3 siguieron funcionando, debido a la crisis económica que sufre Ucrania desde la desmembración de la URSS. Aún hoy 400 kilogramos de plutonio, más de 100 toneladas de combustible nuclear y otras 35 toneladas de polvo radiactivo, permanecen dentro del maltrecho sarcófago de plomo, boro y cemento que envuelve la central y que necesita ser reparado o sustituido con urgencia. El sarcófago, diseñado en teoría para aguantar 30 años, necesita ser reparado con urgencia, al tener 200 m2 de grietas y graves problemas de estructura. Cerca de 12.000 personas trabajan en la zona contaminada, de ellas 5.000 en el complejo nuclear, y siguen recibiendo dosis inadmisibles de radiactividad.

Desastre económico
Chernóbil no sólo fue un desastre para la vida y la salud de millones de personas. Fue, también, un gran desastre económico, y muchos creen que fue una de las causas determinantes de la caída del régimen soviético en la antigua URSS. Sólo las tareas de limpieza en los tres primeros años alcanzaron los 19.000 millones de dólares, y se espera que para el año 2000 hayan superado los 120.000 millones de dólares; la sustitución del sarcófago costará 1.600 millones de dólares. El gobierno de Bielorrusia estima que sólo en su país en el horizonte del año 2015 el accidente habrá costado más de 230.000 millones de dólares. El coste total, según el Research and Development Institute of Power Engineering, alcanzará los 358.000 millones de dólares (el coste de unas cien centrales nucleares), cifra resultante de sumar los costes del tratamiento médico, descontaminación, traslados y realojamiento de la población afectada, electricidad que se ha dejado de producir y limpieza de las zonas afectadas. Con lo que costará el accidente de Chernóbil se podrían haber sustituido todas las centrales nucleares del mundo por centrales de ciclo combinado de gas natural (el 80% de la potencia) y aerogeneradores eólicos (el 20% restante), y aún sobrarían 200.000 millones de dólares. La energía nuclear, como reconocen ya hasta los sectores más conservadores, es una ruina total. Para el semanario liberal conservador The Economist "ningún argumento a favor de la energía nuclear resiste un examen profundo", y "los países ricos, que gastan cada año miles de millones en investigación nuclear, harían mejor uso si los consagraran a las energías renovables". Es curioso y casi divertido (de no ser por Chernóbil y el legado de los residuos radiactivos y la proliferación nuclear) ver como los hasta hace poco defensores a ultranza de la energía nuclear aceptan y reconocen con 20 años de retraso los argumentos del movimiento ecologista. Lo mismo pasó con los CFC, y pasará en el futuro con el cambio climático, los PVC o la incineración de residuos. Ya hoy Bielorrusia gasta el 25% de su PIB en superar los problemas causados por Chernóbil, Ucrania destina el 6% de los gastos estatales y Rusia el 1%, cifras ambas muy inferiores a las que serían necesarias. La crisis económica forzó a Ucrania a mantener en funcionamiento uno de los cuatro reactores existentes en Chernóbil, y el gobierno sólo las ha cerrado tras recibir 4.400 millones de dólares por parte de EE UU y la Unión Europea. El 13 de diciembre de 2000 la Comisión Europea aprobó la concesión de un préstamo Euratom de 585 millones de dólares (111.150 millones de pesetas) para acabar de construir dos reactores atómicos que suplirán a la vieja central nuclear. Este préstamo a 20 años viene a sumarse al concedido hace sólo un mes por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) de otros 215 millones de dólares (35.773 millones de pesetas) para acabar, modernizar y poner en servicio la unidad 2 de la central nuclear de Khmelnitsky (K2) y la unidad 4 de la central nuclear de Rivne (R2). 

La crisis de la energía nuclear
Catorce años después de la catástrofe de Chernóbil, la industria nuclear está sumida en una profunda crisis. Al comenzar el año 2000, había en el mundo 436 reactores nucleares comerciales en operación, con una potencia instalada de 352 Gigavatios (1 GW=1.000 MW), que en 1999 produjeron 2.394,6 TWh. La energía nuclear, presentada hace 25 años como la alternativa al petróleo y al carbón, hoy sólo representa el 6% del consumo mundial de energía primaria. Hoy sólo se están construyendo 38 centrales, con una potencia de 31,7 GW, el menor número desde hace 25 años, respondiendo a pedidos de años anteriores. La cifra de pedidos es insuficiente para mantener una industria nuclear, que sólo se mantiene gracias al despilfarro de recursos públicos. La potencia instalada en 1999 (352 GW) es sólo un 7% superior a la de 1990 (329 GW), y en el año 2001 apenas superará los 350 GW, cifra trece veces inferior a los 4.450 GW previstos por la AIEA en 1974 para el año 2000. La energía nuclear, agobiada por problemas de seguridad, almacenamiento definitivo de los residuos radiactivos, costes disparatados, alternativas mejores como las turbinas de gas, el aumento de la eficiencia y las energías renovables (sobre todo la eólica), y la oposición de una opinión pública bien informada, no tiene ningún futuro, a pesar de los esfuerzos realizados para diseñar nuevos reactores más seguros, utilizando para ello enormes recursos públicos. El 59% de los gastos destinados a I+D en el sector energético en la OCDE entre 1979 y 1990 fueron a la energía nuclear, frente a sólo el 9,4% de las energías renovables y al 6,2% de la eficiencia energética. Como sostiene el semanario The Economist, "los países ricos, que gastan cada año miles de millones en investigación nuclear, harían mejor uso si los consagraran a las energías renovables". Mientras, un total de 95 reactores con una potencia instalada de 28.779 MW han cerrado definitivamente. La vida media de operación es inferior a los 18 años, muy alejada de los 40 años prevista por las empresas constructoras. La central nuclear de Vandellós en la provincia de Tarragona, donde el 19 de octubre de 1989 se produjo un accidente en un reactor de tipo grafito-gas, es la única central nuclear que hasta ahora se ha cerrado en España, pero es probable que pronto se cierren Zorita y Garoña, dos centrales llenas de achaques y con deficientes medidas de seguridad. Muchos de los programas nucleares sólo enmascaran la decidida voluntad de hacerse con armamento nuclear. Los casos más conocidos son Israel, Suráfrica, Irak, Irán, Corea del Norte, Pakistán y la India, pero lo cierto es la que los llamados usos pacíficos de la energía nuclear siempre han estado ligados desde su origen a los usos militares.

Referencias
*Feshbach, M. y Friendly, A. (1992). Ecocide in the USSR, Aurum Press, Londres. *The Ecologist (1991). Nuclear Power. Shut it down!, 2 volúmenes. Surrey, Reino Unido. *Moberg, A. (1986). Nuclear Power in Crisis, WISE, Amsterdam. *Medvedev, Z. (1993). Destrucción ambiental en la ex-URSS, en Gaia nº2. *Edwards, R. (1995). Terrifying outlook for Chernobyl's babies, New Scientist, 2-12-95. *Edwards, R. (1995). Will it get any worse?, New Scientist, 8-12-96. *Edwards, R. (1996). Chernobyl floods put millions at risk, New Scientist, 23-3-96. *Greenpeace (1996). Chernóbil, 10 años después. Las consecuencias. Madrid. *Greenpeace (1996). Informe sobre la situación de la energía nuclear en el mundo. Madrid. *Greenpeace (1996). Testimonios. Chernóbil 10 años después. Madrid. *Safe Energy Communication Council (1996). MYTHBusters 10, Washington. *WISE (1990). State of the Soviet Nuclear Industry, Amsterdam. *World Health Organization (1995). Health Consequences of the Chernobyl Accident, Geneva. *Revista World (varios números). * Signos Vitales 2000. Informe del Worldwatch Institute. (Gaia Proyecto 2050, Madrid, 2000)

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