La globalización actual no ha funcionado también como debería,
para muchos de los pobres de todo el mundo no esta funcionando
bien, para la estabilidad de la economía global no funciona, para
la democracia que en algunos países esta en puerta y para otros
que esta en pañales y aun los que se dicen que están en plena
democracia. Las protestas contra la globalización no se han hecho
esperar, como la de la reunión de Seattle de la organización Mundial
de Comercio en 1999 que como Stiglitz lo afirma fueron una sacudida;
más aun el movimiento sigue creciendo como recordemos la manifestación
en la reunión de Cancún, que como resultado fue la muerte de un
manifestante. Stiglitz en este libro se pregunta ¿Por qué la globalización
ha llegado a ser tan controvertida? Si la apertura al comercio
internacional a ayudado a numerosos países a crecer mucho más
rápido de lo que lo hubieran hecho sin esta apertura comercial,
si la globalización ha brindado a muchas personas de algunas naciones
a acceso a un conocimiento que hace un siglo ni siquiera estaba
al alcance de los más ricos. Para mucha gente del planeta la globalización,
sin embargo no ha cumplido con sus promesas de beneficio económico,
no ha conseguido reducir la pobreza y mucho menos garantizar la
estabilidad. La globalización y la introducción de la economía
de mercado no han producido los resultados prometidos en Rusia
y la mayoría de las demás economías en transición desde el comunismo
hacia el mercado.
Para Stiglitz la esencia inmediata de su descontento es con el
FMI, la agencia multilateral de crédito, financiada con impuestos,
a la que acusa como culpable de difundir el dogma de mercado a
los países pobres y vulnerables, el problema con el FMI es que
a menudo actúa como si creyera él mismo en su propia infalibilidad.
Como Stiglitz lo afirma que la tarea más ardua de asegurar la
estabilidad económica global fue confiada al FMI y que los congregados
de Bretón Woods tenían muy presente la depresión mundial de los
años treinta, pero a lo largo del tiempo el FMI ha cambiado fundado
en la creencia de que los mercados funcionan muchas veces mal,
y proclama la supremacía del mercado con fervor ideológico, y
este se funda en la idea de que es necesaria una presión internacional
sobre los países que acometan políticas económicas expansivas.
Stiglitz alega que el FMI solo presta dinero si los países que
lo requieren imponen unas políticas contractivas.
Para Stiglitz lo recomendado por el FMI significó soltar
a los países "a navegar en un mar sin rumbo", la rápida liberalización
de los mercados de capitales, lo que provoca estragos, Stiglitz
afirma que la liberalización de los mercados de capitales fue
propiciada a pesar de que no existen pruebas de que estimule el
crecimiento. Y el resultado ha sido para muchas personas la pobreza
y para muchos países el caos social. Stiglitz argumenta que el
FMI ha cometido muchos errores en todas las áreas en las que ha
incursionado, el FMI es el que a menudo confunde los medios con
los fines. Para él, el rival es el FMI; mientras que no toca muchos
temas que aporten información enriquecida para el BM, ¿Acaso será
por que el figuraba como asesor económico del presidente y economista
jefe del Banco Mundial? Stiglitz elogia a Etiopia por no seguir
los pasos que le decía el FMI, como cuando él argumenta que si
la acción de Etiopia hubiera amenazado su capacidad de pago que
le debía al FMI, pero si era todo lo contrario, lo cual nos dice
que era una decisión sensata; ante la resistencia Etiope a acceder
a las demandas del FMI, este retiro el programa. Stiglitz se vanagloria
de ser uno de los que persuadieron para que le siguieran prestando.
Stiglitz continua criticando al FMI: Como en el caso de la cría
de gallinas en Marruecos, cuando el FMI le había dicho al gobierno
que no debía estar en el negocio de pollos, entonces dejaron de
venderlos y después entro un proveedor privado, pero esto no dio
resultados satisfactorios. El FMI se limitaba ha dar por sentado
que los mercados surgen rápidamente para satisfacer cualquier
necesidad, y cuando en realidad muchas actividades estatales surgen
porque los mercados no son capaces de suministrar servicios esenciales.
Por otra parte Stiglitz argumenta que se supone que la liberalización
comercial expande la renta de un país por que desplaza los recursos
de empleo menos productivos a más productivos. Afirma que la creación
de nuevas empresas y empleos requieren de capital y espíritu emprendedor
y nos dice que en los países en desarrollo escasea el espíritu
emprendedor, debido a la falta de educación y el capital por falta
de financiación bancaria. Stglitz sigue cuestionando al FMI, en
cuanto a la crisis del Este Asiático, por sus políticas que no
solo exacerbaron la recesion, sino que en gran parte fueron responsables
de que esta crisis comenzara, y la causa más importante para Stiglitz
fue la liberalización financiera y de los mercados de capitales
excesivamente rápida. Para Stiglitz la crisis del Este Asiático
arrojaba una sombra de duda, sobre esa nueva visión del mundo
"Salvo que pudiera probarse que el problema no radicaba en el
capitalismo sino en los países asiáticos y sus malas políticas".
Stiglitz alaba a Malasia por no seguir las recomendaciones del
FMI durante la crisis de 1997-199.Ya que la crisis causaría estragos
en sus economías y sus sociedades y temían que las políticas del
FMI les impedirán adoptar las medidas eficaces, ellos sabían lo
que podían y debían hacer, pero también sabían que el FMI los
condenaría, pero finalmente se arriesgaron a tomar sus propias
decisiones; reestructuro sus bancos y empresas y demostró que
los críticos, que habían afirmado que solo con la disciplina derivada
de los mercados libres de capitales los gobiernos se toman las
cosas en serio y el resultado fue menos profundo y con una deuda
menor que en otros países que no tuvieron el valor de enfrentarse
con el FMI. Como Stiglitz lo reitera el FMI lejos de poner soluciones
para los países subdesarrollados ha sido en buena parte un problema
para los países. En esto Stiglitz llega a la conclusión de que
la "liberalización de la cuenta de capital fue el factor individual
más importante que condujo a la crisis", observando con atención
no solo los acontecimientos en la región sino también lo que sucedió
en las otras crisis económicas del último cuarto de siglo.
En el trayecto de la lectura nos damos cuenta de que Stiglitz
en muchas ocasiones no coincide ideológicamente con el FMI o con
las decisiones que este toma, solo son pocas ocasiones en las
que coincide como en: Abordar los problemas de los bancos en situación
delicada-pero, argumenta que se enfoque de manera totalmente diferente
con el objetivo principal de mantener el flujo de financiación
y una interrupción de los pagos de la deuda existente. En cuanto
al punto de ¿Quién perdió a Rusia? Stiglitz describe la estrategia
del FMI ineficiente. La liberalización y la estabilización que
fueron los dos pilares de la estrategia del FMI, la privatización
a toda prisa era el tercero. El PIB de Rusia posterior a 1989
cayo, año tras año, y lo que había sido proyectado como una breve
secesión de transición se transformo en una secesión de una década
o más. El gobierno presionado por EEUU, el BM, y el FMI para que
privatizara velozmente, había entregado sus activos estatales
a cambio de poca cosa. El gobierno pedía miles de millones al
FMI y este se endeudaba cada vez más, mientras que los oligarcas
se llevaban fortunas fuera del país. Stiglitz hace una reflexión
acerca de las acciones del FMI las cuales no deberían hacer daño.
Argumenta que no solo se trata de que los prestamos y las decisiones
políticas dejaron al país más endeudado y empobrecido, lo que
paralizo la economía. Para él fue que su intención del FMI era
mantener en el poder a los grupos existentes, aunque fueran corruptos.
Afirma que sin duda hubo un retroceso en la agenda de las reformas
que apuntaba a crear una vibrante democracia. Stiglitz arguye
que aunque el FMI hoy visiblemente rechaza las ideas de Keynes,
a su juicio el FMI no ha articulado una teoría coherente de los
fallos del mercado que justificarían su propia existencia y proporcionaría
una justificación racional de sus intervenciones concretas en
los mercados. Parte de la explicación para Stiglitz es que los
asuntos que debe enfrentar el FMI son arduos y el mundo es complejo,
pero los economistas del FMI son hombres prácticos que suelen
tomar decisiones difíciles con prontitud, además de que no son
académicos que se toman su tiempo para dar una solución coherente
y "solidez intelectual".
Para Stiglitz la globalización puede ser rediseñada para que
haga realidad su buen potencial, además él cree que las instituciones
económicas internacionales pueden ser rediseñadas para garantizar
que esto se logre, pero se debe comprender por que han fracasado
de forma tan lastimosa. Stiglitz discute que para los partidarios
del fundamentalismo del mercado aun sostienen que las ineficiencias
de los mercados son relativamente pequeñas y que las ineficiencias
del estado son relativamente grandes. Culpan al estado por cosas
que la mayoría de la gente pensaría que son fallos del mercado.
Según Stiglitz a defendido una visión equilibrada del papel del
estado, que reconozca las limitaciones y fallos del mercado y
del estado. Como asesor económico del presidente y economista
jefe del Banco Mundial que fue. Para Stiglitz los cambios modificaron
las ideas acerca de la eficiencia de la economía de mercado. Así
como también alteraron las ideas en lo que respecta a las respuestas
de las crisis. Los adelantos de la ciencia económica en los últimos
treinta años han destacado el papel de las instituciones financieras,
la información y los patrones cambiantes de la competencia global.
Para Stiglitz la globalización llego para quedarse, solo que el
problema es como hacerla funcionar y si ha de funcionar habrá
que contar con instituciones públicas globales que ayuden a establecer
las reglas; aunque las instituciones especializadas en la mayoría
de los campos han evolucionado con respuestas a necesidades especificas,
esto no es suficiente ya que las personas en los países pobres
con escasos recursos, para satisfacer sus necesidades básicas
en no pocas ocasiones deben de recurrir a la deforestación de
bosques y maleza, lo que genera erosión del suelo y aumenta la
pobreza. Stiglitz argumenta que para que la globalización funcione
como debiera debe haber un cambio en la gobernanza. Lo cual supone
un cambio tanto en el FMI como en el BM, un cambio en los derechos
de voto y en todas las instituciones económicas internacionales,
cambios que garanticen que no sean solo voces del ministro de
comercio las que se escuchen en la OMC ni la de los ministros
de hacienda y el tesoro en el FMI y el BM. Stiglitz concluye diciendo
que hoy en día el FMI "ha perdido mucha credibilidad, no solo
en los países en desarrollo sino también en el grupo de apoyo
que más aprecia: "La comunidad financiera".
Stiglitz plantea siete reformas básicas necesarias para el sistema
financiero internacional: 1.- Aceptación de los peligros de la
liberalización de los mercados de capitales y de que los flujos
de capital de corto plazo (dinero caliente) imponen abultadas
externalidades, costes soportados por quienes no son parte directa
en las transacciones (prestamistas y prestatarios). 2.- Reformas
sobre quiebras y moratorias. Una reforma de las quiebras que reconozca
la especial naturaleza de las quiebras que derivan de perturbaciones
macroeconómicas, unas condiciones de bancarrota que faciliten
la reestructuración y confieran una suposición más sólida a la
continuación de la gestión existente. 3.- Menos recursos a los
salvamentos. Con el mayor uso de quiebras y moratorias serán menos
necesarios los grandes rescates, que con tanta frecuencia han
fracasado. 4.- Mejorar la regulación bancaria. Un sistema bancario
seguro y sano es importante. Pero también debe de ser un sistema
que suministre capital para financiar empresas y crear empleos.
5.- Mejor gestión del riesgo. Stiglitz plantea que los países
desarrollados son seguramente más capaces de administrar dichos
riesgos que los países menos desarrollados, y deberían de ayudar
a organizar esos mercados de seguros. 6.- Mejores redes de seguridad.
Stiglitz en este punto discute que la mayoría de las naciones
en desarrollo cuentan con redes de seguridad endebles, incluyendo
los programas de seguro de desempleo. 7.- Mejores respuestas a
las crisis. Stiglitz hace hincapié en la crisis de 1997-1998,
en que las políticas se basaron no solo en pronósticos erróneos,
sino también en una falta de reconocimiento de que es más fácil
destruir empresas que volver a crearlas. Afirma que las respuestas
ante crisis financieras en el futuro deberán situarse en un contexto
social y político. Por la lectura de "el malestar en la globalización"de
Stiglitz se puede concluir que la condicionalidad, la imposición
de múltiples condiciones para otorgar la ayuda a algunos países
no a funcionado, por lo que la condicionalidad ha socavado los
procesos democráticos de estos países; la globalización ha beneficiado
a países que se hicieron cargo de su propio destino y reconocieron
el papel que puede cumplir el estado en el desarrollo, sin confiarse
tanto en un mercado autorregulado que resuelve sus propios problemas.
Stiglitz finaliza diciendo que las reformas reseñadas deben ser
tomadas en serio, solo entonces habrá esperanzas de que el proceso
de la globalización constituya una fuerza para el bien, y que
una parte de los que viven en países en desarrollo se beneficien
de este proceso, y si sucede así el malestar de la globalización
habrá servido a todos