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Un país desunido, mal orientado, acostumbrado a la inercia, la mediocridad y fatalista, pero a la vez con un buen presidente, con un equipo administrativo deseoso de cumplir, con recursos naturales suficientes, con grandes tradiciones, cultura y sabedor de sus valores, experiencias y triunfos. Una nación que dispone de los recursos humanos y financieros mínimos, que ha heredado los ejemplos de sus héroes y grandes ciudadanos, con una gran sensibilidad, producto de una mezcla racial afortunada, con grandes valores morales y la urgencia de satisfacer necesidades insatisfechas ancestrales. Un pueblo que ha sufrido, atravesado por todo tipo de experiencias y con una nobleza merecedora de mejor suerte. Una vez con estos elementos, sacúdase pero no intensamente, ciérnase a continuación con todo cuidado, para separar los buenos y los malos elementos( a estos últimos habrá de apartarlos de donde puedan dañar y someterlos a un intenso proceso reeducativo), y estimulase a la acción, al enfoque positivo. Calientese el producto, pero a fuego lento, haciendo a un lado con minuciosidad toda falsa promesa y aquello que contribuya al temor, la desconfianza o el descrédito. A la vez váyase orientando esta mezcla con gran cuidado hacia la izquierda liberal, haciendo participar a todos los elementos en las soluciones grandes y pequeñas, exprímase con cuidado al capitalista, sin excederse, y protéjase en todo momento a las clases menos favorecidas. Organícese en lo general y lo particular. Infórmese bien a la comunidad. Adminístrese con honestidad, esparciendo intensa y constantemente sobre el producto, dosis suficientes de civismo, educación, seguridad y salud publicas, entusiasmo, justicia, libertad, inversión , ahorro, impuestos moderados, exportaciones abundantes y recursos en áreas rurales. No olvidar separar los residuos de egoísmo, mala fe y deshonestidad y de utilizar un buen molde. Se recomienda el de una sociedad que procure el bienestar en su más alto y amplio sentido, alejada del materialismo frió, de la cultura intrascendente, de las practicas viciosas y extranjerizantes. Rociase a criterio petróleo e inversiones extranjeras. Para lograr un buen resultado tómese el tiempo necesario, no se ahorre en esfuerzo y de vez en cuando échesele un ojo para evitar que se queme o quede crudo. Al final, adórnela a su gusto para que se vea y sepa mejor. Se recomienda se sirva con mente fría pero con el corazón caliente¡ Buen provecho!. JOSÉ LUIS CHÁVEZ HERNÁNDEZ |
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