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Lima, 16 de Junio del 2003 |
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UIT:S/.3100 Dólar Paralelo: S/.3,4650-3,4680 Euro: US$1,1824 Yen:US$117,67 IGBVL:-0,91% ISBVL:-0,99% |
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Análisis realizado en el Semanario de ComexPerú Vulnerabilidad a la peruana: ¿Estamos en capacidad de soportar shocks externos? Las crisis en los mercados financieros ocurridas en los últimos años han traído a la luz la importancia del manejo adecuado de la liquidez y del nivel de deuda de un país. Los llamados efectos “dominó” causados por otros países, con los que no necesariamente teníamos cercanía geográfica, nos han originado grandes costos en el pasado.
Luego de recuperarnos de los severos efectos de crisis como la asiática o la rusa, el Perú ha sabido manejar correctamente su política económica, en especial durante el pasado 2002, a pesar de lo ocurrido en Argentina y la incertidumbre por las elecciones presidenciales en Brasil. Aunque en la actualidad no se prevé una crisis ni en la región ni en el resto del globo, ¿son nuestros “buenos” resultados macroeconómicos lo suficientemente robustos como para soportar una eventual crisis externa? y ¿por qué no fuimos contagiados por las severas crisis que atravesaron países de la región latinoamericana? Pequeñas mejoras: reflejo de los indicadores Algunos analistas señalan que el alto nivel de deuda pública y el elevado nivel de dolarización financiera -esta última siguió siendo elevada en el 2002, dado que alrededor del 70.9% de los depósitos y 79.3% de las colocaciones totales se encontraban en moneda extranjera- son dos claras advertencias de vulnerabilidad frente a una eventual crisis externa. Ante la posibilidad de crisis -y la consecuente fuga de capitales- existen mecanismos de “soporte” que sirven también para indicar qué tan protegidos nos encontramos ante una eventual crisis externa. Las Reservas Internacionales permiten mantener la liquidez y absorber los shocks en situaciones donde el acceso a préstamos es nulo o costoso. De ahí se desprende el primer indicador que nos señala que, de producirse una crisis externa, el Perú estaría en la capacidad de enfrentar su deuda a un año, 2.1 veces, lo cual nos da señales de mejora frente al 2001. Por otro lado, el indicador de reservas relacionado al número de meses de importación de bienes nos señalaría que las RIN podrían cubrir hasta 15 meses de importaciones; pero aunque se tenga la capacidad de respuesta en el corto plazo es recomendable analizar la sostenibilidad de la deuda. Para ello es necesario advertir que esta representa un porcentaje excesivo del PBI, tanto en la deuda externa total como en la deuda pública externa. Esos volúmenes son peligrosos, más aun si el mayor porcentaje de dicha deuda está en dólares. No obstante, estos indicadores han venido mejorando, lo que respondería al lento y siempre reversible proceso de “solarización” que llevamos en los últimos meses, lo cual contribuye a que se den pequeñas mejoras en la vulnerabilidad tanto en el corto y mediano plazo. Coincidimos con algunos analistas al señalar que el proceso de desdolarización obedece esencialmente a la confianza de los agentes y no a medidas que pueda patrocinar el Gobierno para apresurar dicho proceso. Los resultados son claros, y aunque la progresiva solidez del sector externo se ha venido mostrando en el nivel y flujo de reservas internacionales netas -que alcanzaron US$ 9,958 millones al finalizar el 2002, US$ 985 millones más que el 2001-, todavía somos vulnerables frente a eventuales crisis externas. Finalmente, lo que “no” sucedió en el 2002 con Argentina y Brasil estuvo vinculado a motivos comerciales, ya que por más cercanos que estemos geográficamente no tenemos vínculos tan fuertes como los existentes con los países asiáticos o con EE.UU. No cedamos frente a la presión social, disciplinemos al Perú No existe una forma sencilla de resolver las crisis externas, el proceso es costoso, incierto y complejo. He aquí la importancia de la prevención a través de políticas en áreas vitales como el manejo de la deuda y las reservas. La deuda externa y las reservas internacionales de un país afectan su vulnerabilidad a través del impacto que tienen sobre la capacidad de pago de las obligaciones externas, ya que sus comportamientos podrían causar problemas de liquidez y solvencia. Un manejo responsable de estos recursos nos asegura un respaldo frente a los acontecimientos inciertos, pese a que hoy en día el mundo no parece que esté a puertas de una crisis. El demostrar fortaleza para afrontar una eventual crisis es un valioso incentivo para la inversión |
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