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Lima, 05 de Junio del 2003

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 Serias implicancias para distinguir sonidos y desarrollo del lenguaje, indica Alianza Para un Perú Sin Drogas

La cocaína en el embarazo afecta el cerebro del bebé

De acuerdo a las últimas investigaciones realizadas en Canadá se ha comprobado que el consumo de cocaína en la etapa de gestación, afecta el cerebro del bebé lo que provoca una perturbación en la capacidad para distinguir sonidos. Se advirtió, además, que estos efectos podrían tener implicancias sobre el desarrollo del lenguaje.

Por años se pensó que la placenta servía como una barrera que prevenía la exposición fetal a agentes adversos. Sin embargo, continuos estudios revelaron lo contrario. En el caso de las drogas ilegales como la cocaína atraviesa la placenta provocando diversas complicaciones de gravedad en el feto, incluyendo el aborto. Si es que el bebé lograse sobrevivir, existe el peligro de una apoplejía, daños en el desarrollo del sistema nervioso y numerosos efectos a largo plazo como retardo en su crecimiento, afección al cerebro, el desarrollo del lenguaje o deficiencias sutiles que puedan repercutir por ejemplo sobre el éxito académico del niño.

 “Actualmente en el plano nacional no existe un registro acerca del nivel de consumo de drogas ilegales durante el embarazo que nos de una perspectiva real de esta problemática. La última cifra revelada en 1999 arrojó que entre el 1.6% y 2% de las mujeres en edad fértil consumían drogas ilegales. Si tomamos en cuenta que el consumo de éstas drogas ha ido en aumento, registrándose a la fecha que existen más de 750 mil consumidores, no se puede descartar que de este número se desprenda un mayor porcentaje de mujeres embarazadas“, expresó Arturo Woodman, Presidente de Alianza para un Perú sin Drogas.

 El equipo canadiense de la Universidad McGill llegó a este resultado luego de realizar una serie de estudios sobre la habituación de los bebés. Para ello compararon 25 bebés cuyas madres usaron cocaína durante el embarazo, y otro tanto cuyas madres realizaron un embarazo sin abusos de drogas. Las pruebas consistieron en exponer a los bebés a escuchar un sonido específico, como una palabra.

 De acuerdo a los especialistas, ocurre que cuando escuchan determinado sonido vuelven sus cabezas hacia la fuente de estímulo. A medida que se acostumbran a esa palabra, dejan de girar sus cabezas, y de hecho tienden a girar hacia el lado opuesto. Cuando se introduce una nueva palabra, la mayoría de los bebes nuevamente girarán sus cabezas, demostrando que pueden notar la diferencia entre los dos sentidos.

Sin embargo, esto no ocurrió entre los bebés expuestos a la cocaína. Los bebés que fueron puestos a prueba la mayoría jamás se acostumbraron a las nuevas palabras, e incluso entre aquellos que sí se habituaron, no respondieron normalmente al nuevo sonido o al sonido original cuando se volvió a introducir.

 Para Arturo Woodman, el consumo de drogas ilegales durante el embarazo es un tema de gran importancia por la alta prevalencia de consumo que se viene registrando en el país y las claras evidencias de los efectos que se produce tanto para la madre como en el feto. “Más aún si tomamos en cuenta que para obtener drogas como la cocaína o el clorhidrato de cocaína, la hoja de coca de donde provienen éstas drogas es expuesta a una serie de procesos de maceración en la que se utiliza insumos químicos como: ácido sulfúrico, carbonato de sodio, kerosene, permanganato de potasio, acetona,  ácido clorhídrico entre otras las que suman 90 sustancias tóxicas”.

 El consumo de drogas ilegales es igualmente ofensivo para la madre. Por sus efectos estimulantes suelen activar el sistema nervioso, con lo cual incrementa la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea y la demanda de oxígeno por el corazón. Durante el embarazo, la frecuencia cardiaca y las demandas de oxígeno ya están de por sí elevadas en la mujer gestante. Por lo tato los efectos sumatorios de drogas y el embarazo pueden incrementar el riesgo de infarto de miocardio, de arritmias cardiacas o de hemorragia cerebral en la mujer embarazada. 

 Asimismo, si la mujer durante el embarazo se encuentra en intoxicación por drogas ilegales, el dolor de parto por lo general se intensifica y los analgésicos puedan ser menos efectivos.

 
 

Mayor información para la prensa: Magalli Pacheco (222 9491)

 
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