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“Una noche cualquiera” Un hombre llega a una farmacia a media noche, la cual esta en servicio las veinticuatro horas. La calle esta desierta pues es un día lluvioso y en el establecimiento solo se encuentra una joven de unos veinte años. Ella lo atiende por medio de una ventanilla –por razones de seguridad-. -Buenas noches, disculpe ¿me podría vender unos curitas?- pregunta el hombre -Pero señor, usted esta muy mal- dice la joven al notar que al hombre le cuelgan –literalmente- las entrañas por fuera de su vientre. -Por favor véndame los curitas, le aseguró que tengo el dinero para pagarlo y, son lo único que necesito- -¿Qué dice? ¿Lo único que necesita? Pero señor si usted debería estar en urgencias en el hospital- -Por favor señorita no se haga de rogar, le juró que me los da y dejo de molestarla- la señorita, simplemente siente que tiene que cumplir con los deseos del señor, por lo que le entrega la caja de banditas al hombre. -¿Cuánto va a ser?- Pregunta el hombre, que fijándose bien, es algo curioso, pues parece un campesino por las ropas que lleva, y sin embargo su acento no corresponde al campo. -Son doce pesos- contesta la señorita, y el hombre le entrega un billete de veinte. Antes de que ella regrese de la caja a la ventanilla, él desaparece en el horizonte, con lo que ella exclama: -Caray, olvido su cambio- |