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Conversación -Hola- -Hola- -¿Cómo has estado?- -Bien- -¿En serio? ¿Ha eso le llamas estar bien?- -¿A que te refieres?- -Bueno digo, ya no eres lo que eras- -Todavía no te entiendo- -¿A poco consideras estar bien, como estas ahora? Digo, ya estas gordo, te estas quedando calvo y se te están marcando unas ojeras permanentes que pareces mapache- -Pues si, pero tengo una familia que me ama- -¡Vamos! tu hijo esta contigo solo porque necesita dinero, y tu mujer... tu bien sabes que tiene un amante y tu solo te haces el ingenuo porque aun comparte la cama contigo- -Bueno si pero aun somos muy unidos y al menos ellos están bien- -¿Unidos? A él solo lo ves a la hora de la comida, y a ella algunas noches en que se digna a dormir contigo, además como van a estar bien; tu sabes que tu hijo se droga y que cuando lo hace cae en excesos... como el sexo... además... ¿recuerdas cuando lo encontraste con un chico y una chica? ¿recuerdas lo que hacían? Y tu mujer... vamos hasta tu sabes que ella tiene sífilis, ha pasado por gonorrea y chancro y ¿todo porque? Porque se comporta como toda una ninfómana- -Bueno y aunque todo eso es cierto ¿Quién eres tú para venir a decírmelo a la cara?- -Yo por lo menos sé quien no soy, yo no soy quien hizo que la compañía en la que trabajaba se fuera poco a poco a la quiebra ¿y todo porque? Porque no podías parar de follar con tu secretaría. Todo empezó por eso, te dejaste llevar por unas lindas curvas, que además de drenarte a ti, también drenó a tu compañía, en pocas palabras te hizo bien pendejo. De ahí tu mujer perdió el respeto hacia ti, ella también se enteró y por venganza se fue con ellos. A tu hijo lo descuidaste... ¿cuándo fue la ultima vez que hablaste con él? La verdad yo tampoco lo recuerdo... Y tu persona, la descuidaste más que a todo lo demás, si engordaste y te estas quedando calvo no es más que las consecuencias de tu vida desenfrenada, empezaste a tomar, y olvidaste el comer y el dormir ¿recuerdas que despertabas y tomabas un trago de vodka solo para volver a dormir? ¿Cuántas botellas tomabas diario? ¿cinco? ¿diez? ¿quince? Claro, eso sin contar las cervezas- -Carajo señor perfecto, déjame en paz, siempre que habló contigo es la misma cantaleta ¡vamos! Hasta te pareces a mi mujer- -Pero bien que siempre regresas, vales tan poco que necesitas que yo te humille- -¡Chíngate! Me largo, puedes ir y chingar a tu reverenda madre-
Y el hombre se aleja de su espejo gritando maldiciones. |