Noche
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“Noche”

 Él toma su mano, la posa en su pecho, tratando de que pueda sentir su latido, y su calor. Ella derrama una lagrima, llora por su hijo que todavía no nace, por la virginidad que será perdida, por el amor derramado y por amarlo a él. El aire trae a la boca el sabor a sal, mientras los cuerpos se acomodan en ese suelo natural, llamado vulgarmente arena. Él le dice que no la dejara nunca, mientras sus labios depositan un pequeño beso en el hombro de ella. A ella no le importa si él parte y nunca regresa, se ha desatado del mundo, el tiempo, el espacio y su moral, ahora solo existe su hombre. Él la amo desde que la conoció, en una bella tarde soleada, ella nadando a la orilla, jugueteando con las olas, como una sirena.

  Ella muerde levemente su oreja mientras le cuenta los planes que tiene, la casa que tendrán, como es que vivirán bien, gracias al trabajo de navegante de él, que ella cuidara a los niños, y que juntos podrán disfrutar de las tardes en que él regrese de sus viajes, platicándoles como es que son las tierras lejanas. Él acaricia suavemente su pecho izquierdo y admira sus caderas, fuertes, resistentes, marcadas, casi tatuadas, pero no las marcaron sus manos, sino su antiguo dueño, llamado vulgarmente trabajo duro. Ella siente estremecerse en su interior cuando su hombre delicadamente roza su pezón, con voz dulce le repite que lo ama, que será el único y que ahora es el momento, dejar a un lado las inhibiciones, dejar a un lado las creencias absurdas, y regresar a la naturaleza.

  Él puede sentir como su espalda se mezcla con la arena, mientras sus pies comienzan a humedecerse gracias a la marea, su amor esta bien protegido, protegido por el eco de las olas, de las olas golpeando rocas distantes. Ella se sienta sobre él, toma una de sus manos y la coloca en su vientre, el llamado de madre no ha parado en toda la noche, ella lo sabe y por eso esta sola con su hombre. Él sabe que puede ser la ultima noche que la vea, pero ahora se pertenecen, el uno pierde el sentido sin la otra, si la existencia tiene un fin, él esta convencido, de que el fin es una noche como ésta.

  Ella comienza a moverse más fuertemente, solo un poco, ya que no hay prisa. Él juguetea con el ombligo de ella, es una de las partes del cuerpo más curiosas y a la vez, más agradables. Ella puede ver a lo lejos, como la luna se oculta tras una nube, mientras él hurga en lo más profundo de la noche, de la noche tan enigmática, que poco a poco deja de ser tan oscura y tan estrecha. El ambiente se llena de olores mágicos, de esas fragancias sacras que se usan en estos rituales, los dos cuerpos reposan libremente sobre la arena, y sus manos no se soltaran...

  

                               Al mediodía siguiente él será fusilado.

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