|
|
|
|
Nació en Guanajuato, un veinticuatro de noviembre de 1987, como a eso de las seis de la mañana. Desde pequeño fue muy risueño, a la semana de nacido ya andaba sonriendo. Siempre fue muy amigable, durante sus primeros seis años de vida residió en la ciudad de Guanajuato, pero sus padres decidieron cambiar de ciudad. Ya en Celaya, en una prestigiosa escuela aprendió a leer y escribir. Por una parte, en este colegio tuvo una excelente participación académica, las maestras lo adoraban y en los primeros años todo iba bien respecto a los amigos; solo que como en tercer año a un niño no le agradó, por lo que gracias al endemoniado chiquillo el pequeño guanajuatense pasó a ser el exiliado del grupo… aun cuando a esa edad no se comprendiera a la perfección porque pasa eso. Desde pequeño tuvo una imaginación muy fuerte, por los días viajaba a lugares remotos, fantásticos y mágicos; por las noches era torturado por fantasmas, monstruos y demás alimañas que aparecían por cualquier razón y en cualquier lugar. También le agradaba hacer historias, las cuales, la mayor parte del tiempo las vivía y a veces incluso llegaba a escribirlas. Saliendo de ese refinado lugar, llegó a una secundaria técnica, lugar donde fue hostilmente recibido, pues gracias a su lugar de procedencia tenía su digna fama de creer ser diferente e incluso mejor que sus nuevos compañeros. Además de pasar un período de abuso y peleas, y conocer a sus primeros amigos (verdaderos amigos), su herencia cultural aumentó en gran escala, estudiando productos de la subcultura llamado comúnmente arte urbano –como lo diría un buen intelectual- tanto así como varios comics (incluyendo varios de procedencia mexicana, como la buena y extinta Larva), los mangas (cuando pasó a ser un otaku), revistas en general, el famoso libro vaquero, así como alguna que otra revista sensacionalista y varios folletos de los “testigos de Jehová” donde aprendió a distinguir lo que era la mala redacción y los textos tendenciosos. Llegando a la preparatoria se enamoró de una mujer, la cual, además de ilusionarlo y luego abandonarlo, influyó mayoritariamente a su forma de pensar, así como en cuanto a su forma de ser. Gracias al deseo de superarse, influido por ella, comenzó a leer desde una literatura baja –libros de superación personal, así como Carlos Cuauhtemoc Sanchez- hasta libros altamente reconocidos como literatura fina (autores como Dostoievsky, Sir Arthur Conan Doyle, García Márquez, entre otros) lo que logró hacer que el joven olvidará la química y decidiera dedicarse a las letras. Y pues aquí esta tratando de lograr su sueño de contar historias, si quieren contactarlo pueden escribirle a [email protected]
Quieres leer relatos de eco? da click aquí |