"HACIA UN NUEVO PARADIGMA
DE INFORMACION"
Congreso Internacional de Informacion.
La Habana, Cuba, septiembre 1995.
Noel Angulo Marcial*
Noel Angulo propone una definición del término información, destinada a eliminar interpretaciones ambiguas, conciliar diferencias conceptuales y aportar elementos para un nuevo paradigma. Anota, asimismo, sus posibles implicaciones en el contexto de la educación.
En 1988, la Comisión Nacional para la Planeación de la educación Superior publicó un repertorio de términos relacionados con la automatización de los servicios de información1. Se trataba de una recopilación selectiva de voces provenientes de disciplinas ocupadas preponderantemente en la información. Si bien representaba una ventaja de órden práctico, existía el inconveniente de que reflejaba las diferencias conceptuales propias de la literatura del campo, tal es el caso de posiciones teóricas distintas dentro de una misma disciplina, interpretaciones dependientes de cada disciplina, e inclusive los usos del lenguaje coloquial. Aunque era posible identificar, con mayor o menor precisión algunas corrientes teóricas, se apreciaba una carencia de rigor conceptual, problema al que no se daba importancia pero que propiciaba contradicciones en el discurso de los llamados profesionales de la información.
Recientemente, la elaboración de El manual de tecnología y recursos de la información2, hizo evidente la necesidad de salvar las diferencias conceptuales. Para este propósito se utilizó, como eje central de la obra, una definición propia del término información, la cual no está sujeta a una disciplina en particular, situación que favorece la articulación y adecuación de las distintas voces que giran al rededor de este término, las cuales se incorporan en forma coherente en el citado manual. La definición utilizada no pretende ignorar o soslayar las aportaciones teóricas disponibles en la literatura, sino aportar elementos de reflexión en cuanto a la necesidad de cambios en el paradigma vigente para lograr coherencia en el discurso y la práctica profesional.
Aunque existe una muy amplia diversidad de trabajos referidos al concepto de la información, sólo se hará referencia a algunos de ellos, particularmente a aquéllos orientados a identificar y caracterizar las diferentes corrientes de pensamiento, como antecedente para sustentar la definición que se propone.
El concepto INFORMACION
Zhong Yuexiao3, al abordar el estudio de la información, destaca que se trata de un concepto elusivo y controversial, del cual investigadores de distintos campos y culturas han aportado más de 400 definiciones, situación que hace inevitable el surgimiento de interpretaciones erróneas; Yuexiao sostiene que es imposible e innecesario pretender que todas las profesiones, ciencias, culturas y pueblos utilicen una definición consensual de la información, aunque está convencido de la necesidad de establecer acuerdos para evitar posibles confusiones cuando se discute acerca de ésta.
Hans Welish, citado por Lloyd Houser4, señala que el concepto Información ha sido definido de muy diversas formas para propósitos de la ciencia de la información, sin embargo no se ha formulado una definición aceptable para ser utilizada en forma generalizada --hace la misma observación en cuanto a las disciplinas de la bibliotecología y la ciencia de la información--. Welish, después de revisar un total de 1516 definiciones, concluye que éstas no cumplen las condiciones requeridas para su reconocimiento formal y sostiene que en la literatura definicional del campo de la información se carece de rigor conceptual en la teorización y se desconoce la lógica definicional. Esto último lo resume al afirmar que "existe un caos conceptual... una ausencia de consenso sobre los problemas del campo. La confusión intelectual es la forma, no la excepción".
La propuesta de Yuexiao abre toda una línea de investigación, la cual escapa a los propósitos de este trabajo, sin embargo, aborda el concepto de la información desde el marco de la bibliotecnología, la documentación y la llamada ciencia de la información, destacando que el problema de la dispersión conceptual provoca confusión. Al respecto L. Houser5, al abordar el concepto de documento* cuestiona en forma velada la legitimidad de las llamadas profesiones de la información al señalar que "sin acuerdos sobre el objeto de estudio, no existe posibilidad de lograr consenso en relación a los problemas propios de éste, lo cual redundará en el status disciplinario. Sin tal status no hay posibilidad de avances en el campo, y sin teoría no puede haber, por definición, práctica profesional".
Carlos Fernández-Molina6, hace una revisión de diferentes definiciones del término información; él se inclina por aquellas que la presentan como algo subjetivo-cognitivo y advierte que éstas últimas coinciden en considerar limitado el enfoque clásico, centrado en la información como un objeto tangible. Sostiene que el enfoque cognitivo, pese a su insuficiente desarrollo, puede aportar soluciones para la conceptualización de la información y ser útil como medio de integración y relación entre las distintas áreas que conforman la documentación.
Emilia Currás7, sostiene que la información no existe por sí misma, y que sólo se produce en nuestro cerebro cuando la percibimos, analizamos y enjuiciamos, según la intencionalidad que captamos en ella. Emilia sugiere considerar a la información desde dos enfoques diferentes:
1. La información como fenómeno, la cual se genera en el entorno, independientemente de nosotros mismos, y es susceptible de captarse en forma consciente o inconsciente.
2. La información como proceso, elaborada por nosotros mismos a partir de documentos.
Concuerdo con Emilia Currás cuando señala que la información se da en la mente del sujeto, sin embargo, se trata de una condición derivada de un proceso volitivo y no de un evento ajeno a nuestra conciencia. En la generación de información utilizamos datos derivados de nuestra propia experiencia, datos obtenidos del entorno mediante la observación directa o bien, datos de fuentes documentales.
Heliahu Hoffmann8, además de sugerir algunos elementos para obtener una definición de uso general**, propone una curiosa analogía entre las propiedades de las substancias químicas y el concepto de información, la cual hace evidente su interés por conciliar las diferentes interpretaciones del término información. Después de señalar los tres posibles estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso, señala que la información puede encontrarse también en tres estados, perfectamente reconocibles.
1. Información asimilada. Esta se da en la mente, en donde es procesada y, presuntamente, organizada y comprendida.
2. Información documentada. Se presenta en forma de registros físicos, tal es el caso de las publicaciones en papel, cintas, discos y cualquier otro tipo de soporte material.
3. Información transmitida. Consiste en su comunicación en todas las diversas formas posibles.
Noriko Kando9, del Centro Nacional de Ciencias de la Información del Japón, señala que, en el marco de la bibliotecnología y las ciencias de la información, los investigadores han propuesto diferentes conceptos de información***, los cuales consideran adecuados para su contexto de aplicación o para explicar un fenómeno específico del que se ocupan. Como consecuencia, advierte que "no existe acuerdo acerca de los conceptos o definiciones de la información". Sin embargo, a partir de la revisión de la literatura existente, identifica tres grupos de conceptos y su relación de complementariedad:
1. Información como entidad objetivo. Comprende el contenido de los documentos.
2. Información como entidad subjetiva. Representada por la imagen-estructura del receptor y los cambios en la misma.
3. Información como proceso. Hace referencia al proceso mediante el cual la gente se informa. Consiste en crear la información subjetiva a partir de la información objetiva.
Su aportación es sin duda interesante pero no aclara el concepto de información pues, en sentido estricto, se trata --al igual que la propuesta de Hoffmann--, de un intento por conciliar interpretaciones distintas del mismo concepto. Siguiendo el esquema de Noriko, la información subjetiva se genera en la mente del receptor --lo cual hace dificil su observación o medición-- y se explica en el marco específico en el cual se ubica, delimitado por el contexto espacio-temporal. En contraste, la información objetiva, susceptible de almacenamiento y comunicación, constituye una entidad física externa, generada por humanos, la cual se hace autónoma y escapa al control o influencia de quienes la han generado. La información como proceso, se plantea dentro de un contexto generalizable, más allá de las diferencias espacio-temporales. Ambas concepciones no están separadas una de otra, pues están vinculadas estrechamente, en un proceso de comunicación entre mentes humanas. Noriko se limita a destacar la relación entre conceptos distintos de un mismo fenómeno; aunque aborda el punto central del problema, no se compromete pues se limita a mostrar su relación en el contexto de la comunicación humana.
Información como proceso
Información objetiva Información subjetiva
La información subjetiva es generada a partir de la información objetiva, mediante un proceso orientado a darle sentido, el cual conecta a la información objetiva y a la información subjetiva. Enfatiza que el contenido intangible y su representación física están íntimamente interrelacionados e influyen uno en el otro. Los contenidos no pueden comunicarse sin su representación física y esta representación carecería de significado sin contenidos.
La información: una nueva propuesta conceptual.
A partir de la revisión de las diferentes interpretaciones del término, se intentará conciliar toda una serie de ideas que parecen opuestas, pero que en realidad se complementan para explicar el concepto de información. Para este propósito será necesario desprendernos temporalmente de todo compromiso con las teorías vigentes.
Reflexionando sobre el origen de la palabra información, ésta significa "dar forma" --significación--, pero ¿quién actúa para dar significación?, ¿cuándo? y ¿por qué?. Respondiendo a esta pregunta, diríamos que los seres vivos, sin excepción, se enfrentan a la necesidad de adecuarse en forma permanente a las condiciones del entorno. Los datos más simples perceptibles mediante los sentidos, representan insumos para generar información, la cual se emplea para apoyar la toma de decisiones y sustentar las propias acciones.
Toda forma de vida está asociada a la capacidad de obtener, procesar y retener datos para su propia existencia. La información no es una condición exclusiva del hombre, sin embargo sólo el ser humano ha desarrollado la capacidad para simbolizar y retener datos en forma extrasomática. Para Griffin10, "la diferencia crucial reside en la capacidad humana única para reportar experiencias mentales a través del uso del lenguaje".
Es el hombre quien crea el documento como soporte del conocimiento y registro de su cultura. Lo que se conoce como memoria colectiva o memoria virtual****, es la suma de estos registros; a partir de ellos es posible recrear y compartir el conocimiento universal. Aunque este conocimiento registrado no es directamente utilizable pues se requiere del esfuerzo, capacidad y destreza para seleccionar, interpretar y adecuar los datos a las necesidades y propósitos de aplicación.
Libros, folletos, discos, revistas, textos: son todos registros tangibles utilizados como soportes del conocimiento, los cuales ayudan a generar información; su organización y clasificación incrementa sus posibilidades de aplicación, sin embargo no constituyen por sí mismos información. Por otra parte, la posibilidad de obtener conocimientos a partir de registros documentales no significa información, como tampoco el hecho de incrementar su valor agregado al relacionarlos mediante sistemas de clasificación y descriptores e incorporar el texto completo, o su representación simbólica, en un sistema de recuperación automatizada. Es evidente que la disponibilidad de estructuras más eficaces de datos permite una ventaja estratégica para aprovechar racionalmente los conocimientos, sin embargo, ésta no deja de ser una técnica para facilitar el acceso al conocimiento registrado, por lo cual no debe confundirse con información.
La información podemos entenderla como la significación que adquieren los datos como resultado de un proceso consciente e intencional de adecuación de tres elementos: datos del entorno, propósitos y contexto de aplicación y estructura de conocimientos del sujeto.
Ver Grafico de Triangulo de la Información
Triángulo de la información
Datos de Entorno
Información
Estructura de Propósito y contexto
conocimientos de aplicación
Implicaciones
La información se da en la mente, por lo cual es inseparable del sujeto que la genera y aplica; no está supeditada a una disciplina en particular y se deslinda de todo producto tangible, susceptible de almacenamiento. El conocimiento es susceptible de representación y puede almacenarse de muy diversas formas; la información no tiene una imagen y sólo podemos conocer sus efectos. No son los datos o conocimientos, ni su representación objetiva los que determinan la calidad de información sino la forma en que los relacionamos e interpretamos para adecuarlos a un propósito de aplicación. La intencionalidad es una condición que permite diferenciar a la información del hallazgo casual e inesperado. Lo anterior supone que se trata de una entidad subjetiva, de caracter interno y que se manifiesta dentro de un contexto temporal. La información, así conceptualizada, no es susceptible de almacenamiento o transferencia*****. Si bien puede estar asociada a la generación de nuevos conocimientos, no es una condición necesaria. La capacidad de generar información no dependerá en forma exclusiva, como se cree, de los registros a los que se tenga acceso, sino de la madurez y desarrollo de habilidades individuales para el manejo del conocimiento y la realidad.
Podemos pensar que la información como entidad objetiva-tangible ha sido aprovechada como una ingeniosa estrategia de mercado de los países industrializados y que ésta esconde toda una carga ideológica. Al respecto, convendría reflexionar si bibliotecarios, documentalistas y científicos de la información hemos contribuído inconscientemente a fortalecer la (llamada) industria de la información, sin que ésta haya representado grandes ventajas para nuestros países en vías de desarrollo. Peter Young11, hace una reflelxión al respecto, al señalar que los bibliotecarios pueden ser vistos como una invención de los editores para vincular a los lectores con los libros, particularmente cuando se requiere de intermediarios para mitigar las imperfecciones propias de un sistema ineficiente de distribución.
Tres aspectos prevalecientes en el paradigma de las bibliotecas, asociados al concepto de la información son: el desarrollo y custodia de colecciones en propiedad; la representación físico-conceptual de documentos en fichas impresas de tamaño stándard, conforme a normas de absoluta rigidez y el acceso a bases de datos en línea o disco óptico. Siguiendo este modelo se aspira a tener más información acrecentando colecciones; se piensa que la capacidad de respuesta a las necesidades de información está resuelta si se dispone de un sistema automatizado, capaz de realizar las mismas operaciones que antes se hacían en forma manual****** y se asume que los usuarios tienen mayor información por el hecho de tener acceso a una o más bases de datos bibliográficas o de texto completo, ya sea en disco óptico o en forma remota, a través de redes de computadoras. Lo anterior explica la idea generalizada de que el problema de la información estriba en el volumen de ésta, el cual rebasa nuestra capacidad de proceso y asimilación.
El paradigma de la biblioteca se sustenta en conductas reactivas, sin embargo podemos reconocer un estado pre-paradigmático en el cual el acceso a bancos de datos ubicados en cualquier punto geográfico parece anunciar el fin de la adquisición compulsiva de colecciones; la capacidad de la tecnología de la información empieza a cambiar los esquemas tradicionales de organización bibliográfica. La centralización de los llamados servicios de información parece perder terreno ante la posibilidad de obtener acceso a los recursos de la información, desde la casa o la oficina, sin tener que desplazarse a las bibliotecas o unidades de información. Por otra parte se menciona también el surgimiento y proliferación de empresas dedicadas a la venta de los servicios y productos de la información que compiten con la biblioteca y obligan a los bibliotecarios a redefinir su papel en la sociedad.
De acuerdo a la propuesta de conceptualización de la información, los profesionales de la información deberán enfocar sus esfuerzos en el diseño de estructuras más eficaces para el acceso al conocimiento registrado y obtener mayores ventajas de la tecnología de la información. para ello será necesario cambiar hacia conductas pro-activas; los profesionales de la información deben acudir a la visión prospectiva y generar nuevos escenarios de actuación. El fenómeno de globalización, cuya manifestación más evidente está representada por la llamada supercarretera de la información, impone nuevos retos que nos obligan a replantear nuestro quehacer fundamental.
No estamos más informados por el hecho de disponer de un mayor número de bases de datos en disco óptico, o más títulos de libros o revistas, ni por el hecho de tener acceso a redes mundiales, interconectadas. La disponibilidad de recursos e infraestructura es una evidente ventaja pero no es condición suficiente para generar información. Si no estamos preparados para interpretar, renovar y reestructurar en forma permanente el conocimiento, la inversión en recursos y servicios de información resultarán poco productivas e inclusive, infructuosas.
Si bien, el bibliotecario, el documentalista y el científico de la información tienen una responsabilidad en el proceso de lograr mayores beneficios de los recursos de la información, el problema rebasa el ambito de actuación de las profesiones de la información y se ubica en el contexto de la educación. Al respecto, la Asociación para el Desarrollo y Supervisión Curricular12 estableció recientemente la siguiente resolución: "La Sociedad de la información trasciende todas las fronteras económicas, políticas y sociales. La Naturaleza global de las interacciones humanas hacen de importancia crucial la habilidad para localizar, procesar, y analizar eficientemente la información -sic-, y la disponibilidad de equipos individuales para tomar ventaja de las oportunidades inherentes en la sociedad de la información global; por tanto, la cultura de la información debe ser parte de la experiencia formativa de todo estudiante".
La información, bajo esta óptica, deja de ser un problema de la competencia exclusiva de los profesionales de la información para convertirse en un tema fundamental en la educación. Enseñar a pensar acerca del conocimiento y no limitarse a la mera aprehensión de contenidos, es una condición para obtener ventaja de los servicios y recursos de la información. Esta es una responsabilidad de la escuela, la cual se complementará con la disponibilidad de mejores condiciones de acceso al conocimiento registrado. El profesional de la información contribuye a relacionar las necesidades de información con los recursos disponibles para su satisfacción, pero no exime al usuario de la necesidad de adecuar los datos a su propósito de aplicación.
*Del Centro Nacional de Información y Documentación Tecnológica, IPN, México.
* Aunque su comentario está relacionado con el concepto de documento, éste se puede hacer extensivo al caso particular de la información.
** Requerimientos para encontrar una definición de información de aplicación generalizada: a. Una definición deberá explicar con claridad el contenido y el significado del concepto; el concepto y su definición deben ser autocontenidos y no depender de situaciones o circunstancias en la cual emplea. La información no debe condicionarse a las reacciones humanas. b. Una definición básica debe ser tan precisa como las ciencias básicas, de tal manera que se pueda circunscribir el concepto y delinear sus limitaciones. c. Una definición del término información debe ser de cobertura amplia, de tal forma que pueda ser aplicada en todos los campos o áreas temáticas sin alterar su significado, por ello es necesario caracterizar su composición y propiedades.
***Noriko se ocupa del concepto y no de la definición, argumentando que esta última describe "lo que es" el fenómeno definido, en tanto que el concepto es una forma de verlo o interpretarlo.
****Virtual, en tanto que se comporta como una extensión de la memoria humana.
*****El conocimiento puede registrarse y los registros transferirse, la información es una condición no separable del sujeto que la genera.
******Es frecuente que en la evaluación de sistemas automatizados para bibliotecas se utilice como criterio principal su capacidad para generar fichas impresas de 3x5 pulgadas.
Referencias:
1 Angulo Marcial, Noel. Terminología de automatización documental. México: CONPES, 1988. 240p.
2 ---Manual de Tecnología y recursos de la información. México. Instituto Politécnico Nacional, 1995. 350 p. (En preparación).
3 Yuexiao, Zhang. Definitions and sciences of information. Information processing & management. v24, No. 4, 1988, pp. 479-491.
4 Houser, Lloyd. A conceptual analysis of information science. Library and information science research, n. 3 (1988): 3-34.
5 Houser, Lloyd. Documents: the domain of library and information science. Library and information science research, n. 8 (1986) 163-188.
6 Fernández-Molina, J. Carlos. Enfoques objetivo y subjetivo del concepto de información. Rev. Española de Documentación Científica, v. 17, n. 3 (1994): 320-331.
7 Currás, Emilia, Información-Ciencia de la información como sistema en interacción dialéctica. Cuadernos de ADAB, v. 1, n. 2 (1993): 367-380.
8 Hoffmann, Eliahu. Defining information: an analysis of the information content of documents. Information processing & management. v.16 (1980): 291-304.
9 Kando, Noriko. Information concepts reexamined. Int. Forum Inf. and Document, v. 19, n. 2 (1994): 20-24.
10 Griffin, Donald. Pensamiento animal. En: La mente y el comportamiento animal: ensayos de etología cognitiva. pp. 9-12 México: UNAM/FCE, 1994.
11 Young Peter, R. Changing information access economics: new roles for libraries and librarians. Information technology and libraries. (jun, 1994): 103-114 p.
12 Citado por Breivik, Patricia Senn. Information literacy: an agenda for lifelong leaming. AAHE Bulletin. (mar. 1992). p. 7.