(© Documento original 14/6/95. De esta edición electrónica 8/8/97)
Juan Carlos García Gómez .
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En un primer momento, la redacción de este texto parecía encaminada a aspectos más materiales que teóricos o conceptuales de lo que finalmente ha sido. Ello ha sido debido a los problemas encontrados a la hora del trabajo de análisis de la documentación utlizada, de entre la que tomamos como base inicial la obra de Fatima Miranda Regojo La Fonoteca (1). A mis planteamientos iniciales hube de afontar nuevas dudas, nuevas cuestiones (la escasez de tesauros especializados en música, la finalidad última de la fonoteca, el público para el que ha de orientarse,...) que en buena parte de la bibliografía utilizada no aparecen sufientemente tratadas o aparecen bajo un punto de vista que, en principio, no me parece el único válido a la hora de enfocar el tema. No me refiero a la metodología utilizada en la elaboración de los textos, sino a la idea de fondo. Así, finalmente este trabajo se ha de orientar más a redefinir el concepto de fonoteca desde otro punto de vista, distinguiendo entre servicios de fonoteca o tipos de fonotecas.
Sin lugar a dudas, una fonoteca es un lugar donde se guardan materiales sonoros. En esto prácticamente todos los autores están de acuerdo, pero esto tampoco es decir demasiado, puesto que se utiliza el término fonoteca tanto para hablar del servicio de fonoteca dentro de la biblioteca como para definir a un organismo independiente de la biblioteca y con funcionamiento autónomo.
La realidad de nuestro país nos indica que la situación más habitual es que la fonoteca sea una pequeña parte de la biblioteca de que se trate, con muy pocos fondos y medios, tanto materiales como humanos.
Un ejemplo orientativo puede ser el de la Universidad Autónoma de Madrid(2). Se trata de una fonoteca con fondos procedentes, en su mayoría, de una donación de la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid que resultan, a todas luces, insuficientes para ofrecer un servicio mínimamente eficaz (consta de unos 2.300 ejemplares, la gran mayoría en formato de disco de cloruro de vinilo). Su carácter principal es lúdico, diridida a los estudiantes de la Universidad. El fondo se compone, en su gran mayoría, por "música culta"(3), dejando para el Jazz, Pop y Música Étnica menos del 10% del total. El equipo técnico para la reproducción de fondos es bastante pobre, y el proceso de informatización del fondo se ha terminado hace poco utilizando KNOSYS. Como puntos de acceso están disponibles: Autor - Título uniforme, Materia, Serie y Estilo Musical. Dentro de este último campo se han hecho 10 entradas fijas que, según dicen los encargados, supone gran ayuda a los usuarios. No se realiza servicio de préstamo exterior y el de sala se hace mediante el catálogo y correspondiente papeleta de prestamo. La hemeroteca si funciona en libre acceso. Los estudios estadísticos muestran el gran aumento del número de usuarios, así como el desfase entre el número de audiones y el fondo de música Pop y Jazz.
El ejemplo de la fonoteca de la Universidad Autónoma de Madrid resulta bastante representativo de lo que viene a ser una fonoteca en España. Quizá haya que destacar como rasgo diferenciador respecto de la gran mayoría de fonotecas el hecho de que esté el fondo informatizado, circusntancia que no ocurre en la mayoría de centros. Además, no resulta extraño que puedan haber terminado el proceso de informatización teniendo un número tan escaso de fondos.
Por otro lado, podemos tomar como ilustrativo del panorama nacional el estudio realizado por María Isabel Montañés Cativela sobre Bibliotecas y Fonotecas en Zaragoza(4). En este artículo se hace un estudio de nueve centros de Zaragoza dedicados a la documentación musical o a servicio de fonoteca. Como características generales hemos de volver a insistir en la precariedad de medios técnicos, en lo limitado de los fondos, en la dejadez por parte de las instituciones de que dependen y, en la mayoría de los casos, en la ausencia de personal cualificado, lo que incide en la falta de normalización en la catalogación de los fondos de los centros que hacen algún tipo de trabajo en este sentido.
Tratar de abordar este aspecto entraña diversos riesgos. Por un lado, se trataría de hablar de algo que existe casi únicamente en la imaginación, con lo cual puede resultar tremendamente fácil terminar por entrar en el terreno de la simple especulación. Por otro, en cambio, al no existir unos mínimos precedentes dignos de adquirir una consideración estimable, existe un mayor número de puertas que ir abriendo y por las que desarrollar este trabajo.
De entrada, sería conveniente dejar claros los planteamientos iniciales. Mi intento de abordar este tema parte de una visión distinta de lo que habitualmente se viene considerando fin último de la fonoteca. En principio, a mi parecer, una fonoteca no tiene porqué ser única y exclusivamente un instrumento de estudio del legado histórico-cultural de una sociedad, siendo extremadamente importante el papel a realizar por la fonteca como lugar de recreo, de esparcimiento y, por qué no, susceptible de realilzar otro tipo de investigación en otro tipo de música, de música considerada "poco culta" o "poco seria" y, por extensión de este planteamiento harto prejuicioso, carente de interés para un centro que pretenda tener cierto prestigio. Sin embargo, no parece haber demasiados autores con este planteamiento inicial que propongo y, si bien ninguno expresa abiertamente esta situación, no resulta difícil deducirla leyendo entre líneas. Así, cuando Carrión Gutiez habla de los registros sonoros afirma: "Cualquiera puede ver su importancia para la biblioteca, ya que no sólo hay grabaciones musicales, sino también textos, y dado el hecho de que para alguna clase de usuarios, como son los ciegos, constituyen la principal vía de acceso a la información"(5). En ningún momento afirma Carrión cláramente que la música como instrumento lúdico sea despreciable, pero rápidamente trata de "justificar" la presencia de los registros sonoros en la biblioteca con otros fines que, por supuesto, son totalmente válidos pero que, a mi entender no deben monopolizar el servicio de fonoteca o, simplemente, la fonoteca.
Esta última matización terminológica también me parece necesaria de abordar, pues, dependiendo de que el planteamiento inicial sea el de fonoteca o de servicio de fonoteca en una biblioteca, cambiará de forma total la metodología de trabajo en uno u otro centro por tratarse de un centro especializado o no.
Ambrosio Flores afirma que "la gran posesión de aparatos de radio y la programación de las emisoras más populares hacen llegar a cualquier rincón la música ligera; tal que el servicio público de fonoteca tiene que procurar ser el instrumento eficaz que facilite el acceso a los registros sonoros de interés cultural que no podrían obtenerse de otra manera"(6). En este párrafo se aprecian las deficiencias iniciales de planteamiento que pretendo poner de manifiesto. En primer lugar, aparece el, a mi juicio, odioso término "música ligera" que, por lo visto, pretende describir algo así como la música moderna del siglo XX distinta al Jazz, Música clásica o folklórica, lo cual no parece quedar demasiado claro en ninguna fuente(7). También podemos deducir que para Ambrosio Flores la música que ofrecen las emisoras más populares es "música ligera", lo cual indica o un gran desconocimiento de la programación de la gran mayoría de emisoras, o un gran desprecio a lo que llaman "música ligera", que sigue sin quedar claro lo que habría de ser.
En la realidad, y salvando honrosas excepciones como Radio-3 (RNE) o programas concretos en emisoras concretas, la programación de las emisoras "populares" es de una calidad ínfima. Estoy totalmente de acuerdo en que este tipo de productos de tan baja calidad no debería tener un lugar en una fonoteca (con la necesaria salvedad de una fonoteca nacional, destinada a la conservación de todo lo publicado bajo Depósito Legal), pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en que esta música comercial sea la única música moderna que se hace en el siglo XX. Pienso que desde principios de siglo hasta nuestros días se han editado miles y miles de grabaciones musicales de calidad excepcional que no es posible escuchar en las emisoras comerciales. Esta música (empezando con el Jazz y el Blues de principios de siglo y llegando a las últimas tendencias de mestizaje musical) no tiene representación en las emisoras comerciales y podría ser estudiada, difundida y recuperada mediante un tipo de fonoteca que en la actualidad es difícil encontrar y que quizá podría ser (teniendo en cuenta las características que cito anteriormente) lo que Fátima Miranda denomina fonoteca pública(8).
A. ¿Sabemos ya qué es "música ligera"?
Personalmente, me niego a utilizar el término "música ligera", que me parece incluso ofensivo, para clasificar la música de, por poner un ejemplo, los Beatles, James Brown, Chic, The Smiths, etc.
Cuando uno escucha por primera vez el término "música ligera" piensa, de inmediato, en algo frívolo, trivial, vanal, o bien en música con ritmo acelerado. Pero cuando uno se decide a consultar en Ariadna, la base de datos de la Biblioteca Nacional, y observa que algunos de sus artistas favoritos han sido clasificados con ese desafortunado término, no puede menos que sentir cierta molestia, que se transforma casi en indignación cuando se comprueba que para diferentes registros del mismo artista, en los que hace exactamente el mismo tipo de música, se le han adjudicado diferentes materias. Así, James Brown, considerado el "Padrino del Soul" es clasificado de diferente manera en cada uno de los asientos que han sido introducidos en Ariadna, utilizando Blues, Soul, Jazz, Música ligera-Estados Unidos como descriptores(9), de los cuales Soul podría ser el más idóneo pero, desde luego, no los cuatro indistintamente. (Ver Registros)
Partiendo de que no podrá eximirse a un trabajo de catalogación de registros sonoros musicales de cierta arbitrariedad a la hora de escoger los descriptores, esta forma de catalogar el campo materia me parece más cercansa al mero azar que a la arbitrariedad. Este caso antes citado y otros ejemplos de registros extraídos de Ariadna ponen de manifiesto la falta de rigor en lo que al campo materia se refiere. Si esto ocurre en el que debería ser centro ejemplar en España en cuanto a rigor y meticulosidad, no debería extrañarnos encontrarnos con los ejemplos del panorama nacional con los que nos encontramos a menudo.
Como ya he mencionado anteriormente, la utilización indiscriminada del descriptor "música ligera" me parece harto cargada de connotaciones prejuiciosas, en tanto y cuanto que este término se utiliza en oposición al de "música culta", con lo cual queda patente el nivel cultural que se otorga, de entrada, al resto de músicas y de oyentes de esas otras músicas.
Fátima Miranda regojo afirma al respecto: "Hay que poner en tela de juicio la opinión de que existe música "culta" y música que no lo es. La distinción entre música "clásica" o"seria" por una parte y "música popular" por otra es artificial e injustificada. A la hora de componer los fondos de una jfonteca hay que evitar partir de prejuicios maniqueos que las divida en buena, la clásica, y mala la popular"(10). A continuación, habla de obras de la música clásica que en su día fueron consideradas como música profana o popular y que ahora tienen todo el reconocimiento, planteándose la posibilidad de que generaciones futuras consideren "clásica" a algunas obras de Jazz, Rock, etc. de este siglo. Sin embargo, apenas un par de páginas atrás planteaba la siguiente distribución ideal de fondos como la más recomendable:
En esta distribución para fonotecas públicas queda patente que no se trata a todos los géneros por igual, pues un 40 por 100 debería estar compuesto por música clásica frente a un 12 por ciento de "música ligera", lo que, junto con el término "ligera", supone un factor más de discriminación. Por otro lado, cuando los que nos interesamos por la música contemporánea o del siglo XX en general (Rock, pop, jazz, soul, blues, funk, acid jazz, flamenco, flamenco-rock, son cubano, new age, etc. principalmente) hablamos de "clásicos" a secas, estamos hablando de John Lee Hooker, B. B. King, The Rolling Stones, The Beatles, Billie Holliday, Camarón, Cahetano Veloso@, Bruce Springsteen o Van Morrison. Es decir, no es preciso que los artistas estén muertos y enterrados para ser clásicos. Asimismo, hacer un estudio sobre los clásicos antes citados me parece tan digno como hacer un estudio sobre "cuartetos de cuerda de Edvard Hagerup Grieg".
El problema de fondo se podría llamar algo así como "intolerancia mal disimulada". Una persona de mente abierta y ecléctica a la hora de escuchar música escuchará todo tipo de música, tanto la que intento "reivindicar" (por decirlo de algún modo), como la clásica. Por lo general, se puede detectar gran intolerancia dentro de los grupos de personas aficionados a un género musical específico dentro de los géneros más tradicionales, es decir, la música culta o el flamenco(11), siendo frecuente encontrar mentes más abiertas y receptivas a nuevos sonidos dentro de los colectivos que escuchan música "inculta".
Quizá una vía a considerar podría ir en el camino de la especialización musical por géneros de las fonotecas, del mismo modo que existen bibliotecas especializadas por materias. Esto sería una posibilidad interesante, complementaria y compatible con la idea de una fonoteca general, global. El problema, lógicamente, es la traslación de esta idea a la realidad española, donde prácticamente no hay fonotecas que reunan los mínimos recomendables, y mucho menos, la posibilidad de crear, por ejemplo, una fonoteca especializada en música del siglo XX.
En cuanto a los términos alternativos que se podrían utilizar en detrimento del de "música ligera" hemos de decir que se hace necesario un trabajo profundo y detallado en lo que a materias en música se refiere, especialmente en lo que atañe a las músicas que actualmente entran dentro de "música ligera". Por supuesto, no es un trabajo fácil de realizar y siempre podrá ser objeto de discusión en cuanto al resultado final, pero queda patente que es necesaria una profundización mayor, que un término tan general como "música ligera" resulta poco válido a la hora de realizar una búsqueda por el campo materia, pese a que Pilar Gallego, responsable del fondo sonoro de la Biblioteca nacional, afirme lo contrario. Una primera posibilidad para sustituir el término "música ligera" podrían ser, por ejemplo, y sin pretender tener el rigor que este tipo de asuntos requiere, los descriptores música moderna o música contemporánea (término generalmente asociado a la música orquestal o de cámara del siglo XX), que son, igualmente, muy generales pero que quizá alguno de ellos podría servir como descriptor principal para referirse a la música distinta de la música clásica o folklórica, y que habría de subdividirse en materias más concretas (Acid Jazz, Jazz fusion, Funk, Punk, Trash, Trash-metal, Hardcore, Funk-metal, New Age, New Wave, Grunge, Ambient..., por poner varios ejemplos que son poco o nada utilizados en las distintas clasificaciones de materia de los distintos centros, y que las publicaciones especializadas utilizan habitualmente.
Ni tan siquiera podemos recurrir a los medios oficialmente recomendados para otorgar materias o clasificar, como podrían ser la CDU o la Lista de Encabezamientos de Materia para las Bibliotecas Públicas, para hacer una división lo suficiente profunda dentro de los géneros musicales. Así, la CDU tan sólo utiliza 4 géneros musicales (teatro. Operas. Operetas; Música religiosa. Música sacra; Música vocal. Música cantada; Música instrumental y, en grupo aparte, músicas para un sólo instrumento)(12). A su vez, la Lista de Encabezamientos de Materia para Bibliotecas Públicas también es totalmente insuficiente en este aspecto, distinguiento únicamente 8 entradas referentes a música (música, música cora, m. de cámara, m. para piano, m. popular, m. sagrada, m. sinfónica, m. vocal, músicos)(13) .
Como ya dijimos, los objetivos iniciales de este trabajo eran tratar el tema de La Fonoteca basándonos en la obra de Fátima Miranda Regojo de igual título. Finalmente consideré la posibilidad de ampliar las miras del trabajo en torno a la mediateca e, incluso, a algo que en la actualidad podría parecer utópico, pero no por ello carente de interés, como podría ser La Fonoteca Virtual, es decir, la aplicación de las tecnologías de la información a los procesos de transmisión de información en red. La magnitud de esta idea excede a los objetivos de este trabajo, lo cual no es óbice para un inmediato acercamiento al tema en futuros trabajos.
Ambrosio Flores, Alfonso: Servicios de fonoteca en biblioteca. Una propuesta para bibliotecas pequeñas. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, nº14, Marzo 1989. p. 31-39.
Bertrand, Anne-Marie: La Médiathèque questionée. En:Bulletin Des Bibliothèques de France. nº2, 1994. p.8-12.
Carrión Gutiez, Manuel: Manual de Bibliotecas. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruiperez, 1987. p. 344-388.
Cruañas i Tor, Josep: Aspectos legales de la documentación musical. En: Boletín de AEDOM, 1994, nº 2. p. 3-20.
CDU. Clasificación Decimal Universal. 6ª ed. AENOR, Madrid, 1991. p. 323-324.
Dufour, Jean: L'an 2 de la Médiathèque. En:Bulletin Des Bibliothèques de France.nº2, 1994. p. 18-25.
González Velandia Gómez, Javier; Medino Muñoz, Juan Antonio: Bibliotecas y centros de documentación: La Fonoteca de la Universidad Autónoma de Madrid. En: Boletín de AEDOM. (1), nº2, 1994. p. 33-44.
Lista de Encabezamientos de Materia para las Bibliotecas Públicas. 2ª ed. Ministerio de Cultura. Madrid, 1987. p.225-226.
Miranda Regojo, Fátima: La Fonoteca. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruiperez, 1990.
Montañés Cativiela, María Isabel: Bibliotecas y centros de documentación musical: Bibliotecas Musicales y Fonotecas en Zaragoza. En: Boletín de AEDOM. (1), nº2, 1994. p. 51-63.
Un proyecto ilusionante, "la mediateca". En: Educación y Biblioteca, (7), 53, Enero 1995. p. 20-23.
Sineux, Michel. A la recherche de la Médiathèque. Ou la musique peut-ella adoucir les moeurs?. En: Bulletin Des Bibliothèques de France.nº2, 1994. p. 13-17
(1) Miranda Regojo, Fátima: La Fonoteca. Fundación Germán Sánchez Ruiperez, Madrid, 1990.
(2) González Velandia Gómez, Javier; Medino Muñoz, Juan Antonio: Bibliotecas y centros de documentación: La Fonoteca de la Universidad Autónoma de Madrid. En: Boletín de AEDOM. (1), nº 2, 1994. p. 33-44.
(3) Más adelante trataré de hacer diversas reflexiones sobre las connotaciones semánticas que la terminología habitualmente utilizada por los distintos autores conlleva, como puede ser la utilización de los calificativos "música culta" y "música ligera".
(4) Montañés Cativela, María Isabel: Bibliotecas y Fonotecas en Zaragoza. Boletín de AEDOM, (1), nº 2, 1994, p. 51-63.
(5) Carrión Gutiez, Manuel: Manual de Bibliotecas. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruiperez, 1987. p. 365.
(6) Ambrosio Flores, Alfonso: Servicios de fonoteca en biblioteca. Una propuesta para bibliotecas pequeñas. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, nº14, Marzo 1989. p. 33.
(7) La propia Pilar Gallego, responsable del fondo sonoro de la Biblioteca Nacional, en el Curso de Documentación sobre el Flamenco (Cajamurcia 10, 11 y 12 de Mayo 1995), ante la pregunta que le planteamos sobre el tratamiento del campo materia para el fondo sonoro musical de la Biblioteca Nacional, no consiguió dar una explicación plenamente satisfactoria para justificar la utilización de este término para referirse a este tipo de música, pretendiendo justificar la generalidad y amplitud del término como algo necesario y útil a la hora de catalogar los fondos en una institución del tamaño y carácter de la Biblioteca Nacional.
(8) Op. Cit. p.69-79
(9) En el anexo al trabajo se incluyen algunos de los registros bibliográficos recuperados de Ariadna para ilustrar esta circunstancia.
(10) Op. Cit. p. 76-77
(11) Vuelvo a remitirme al Curso de Documentación sobre el flamenco (Cajamurcia, 10, 11, 12 mayo 1995), donde la mayoría de los conferenciantes especialistas en flamenco se mostraron muy críticos con otros tipos de música. Cocretamente Dña. Génesis García Gómez afirmaba no encontrar ningún tipo de calidad musical en grupos como Ketama y Patanegra o músicos como Kiko Veneno o Raimundo Amador (antigüo guitarrista de Patanegra, colaborador de Kiko Veneno y otros artistas) del que dijo que "es actualmente guitarrista de Ketama".
(12) CDU Clasificación Decimal Universal. 6ª ed. AENOR, Madrid, 1991. p. 323-324
(13) Lista de Encabezamientos de Materia para las Bibliotecas Públicas. 2ª ed. Ministerio de Cultura. Madrid, 1987. p.225-226.
Autor/es: Brown, James
Autores Secun: µ Brown, James, int.
Título: Hot pants / Part 1, 2 and 3 (James Brown)
Publicación: Madrid : Polydor : , Fonogram, 1971
1 : [45 rpm.], Estéreo ; 17 cm.
Notas James Brown
Tema ó materia: Blues
-------------------------------------------------
Autor/es: Brown, James
Autores Secun: µ Stallings, Henry, col. ; µ Bobbit, Charles, col. ; µ Brown
James, int.
Título: I got a bag of my own (Tengo algo mío) / James Brown [Public
enemy (El enemigo público) (Henry Stallings/Charles Bobbit)]
Publicación: Madrid : Polydor, 1973
1 : [45 rpm.], Estéreo ; 17 cm.
Notas: James Brown
Tema ó materia:Música soul
-------------------------------------------------
Autor/es: Brown, James
Autores Secun: µ Mathews, David, col. ; µ Rosen, Manny, col. ; µ Brown,
James, int.
Título: King heron / James Brown/David Mathews/Manny Rosen [Theme
from King heroin (James Brown/David Mathews)]
Publicación:
Madrid : Polydor : , Fonogram , 1972
1 : [45 rpm.], Estéreo ; 17 cm.
Notas: James Brown
Tema ó materia:Jazz
-------------------------------------------------
Autor/es: Brown, James
Autores Secun: µ Wesley, Fred, comp. ; µ Bobbit, Charles, comp
Título: Slaughter"s big rip-off / Music score composed by James Brow
and Fred Wesley
Publicación: Madrid : Polydor , 1973
1 : 33 rpm, Estéreo ; 30 cm
Notas: Perfomed by James Brown
Banda original de la película
Contenido: 1. Slaughter theme (Tema de la matanza) (J. Brown/C.
Bobbit/F. Wesley).- 2. Try n"to get over (Intentando cruzar)
(J. Brown/C. Bobbit/F. Wesley).- 3. Trasmograpfiscation (J.
Brown/D. Matthews).- 4. Happy forthe poor (feliz para los
pobres) (J. Brown/D. C. Bobbit/F. Wesley).- 5. Brother rap
(J. Brown).- 6. Big strong (Grande t fuerte(J. Brown/C.
Bobbit/F. Vesley). 7. Really, really (Realmente) (J.
Brown/C. Bobbi/F. Hsley). 1. to my brother (A mi hermano)
(J. Brown/C. Bobbit/F. Wesley).- 2. How long can I keep it u
(Cuanto tiempo podré resistirl) (J. Brown/C. Bobbit/F.
Wesley).- 3. People get up and drive your funky soul (J.
Brown/F. Wesley/St. Clair Pickney).- 4. King slaughter (Rey
de la matanza) (J. Brown/C. Bobbit/F. Wesley).- 5. Straigh
ahead (Sigue adelante) J. Brown/C. Bobbit/F. Westey).
Tema ó materia:CineMúsica
--------------------------------------------------
Autor/es: Brown, James
Autores Secun:µ Brown, James, int.
Título: Talking loud and saying nothing (Hablando fuerte sin decir
nada) / James Brown]
Publicación: Madrid : Polydor : , Fonogram , 1972
1 : [45 rpm.], Estéreo ; 17 cm.
Notas: James Brown
Tema ó materia:Rocks
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Autor/es: Brown, James
Autores Secun:µ J. B"s, The
Título: Doing it to death
Publicación: Madrid : Polydor, 1973
1 disco : 33 r.p.m., Estéreo ; 30 cm
Notas: James Brown, The J. B"s, int.
Contenido: 1 Introduction to the J. B"s.- 2 Doing it to death, part 1 &
2.- 3 You can have Watergate just gimme song bucks and I"ll
be straight.- 4 More peas. r) 1 La di da la di day.- 2 You
can have Watergate just gimme some bucks and I"ll be
straight.- 3. Sucker.- 4. You can have Watergate just gimme
some bucks an I"ll be straight.
Tema ó materia:Música ligera