Programa Nacional de Epidemiología Veterinaria CORPOICA-CEISA
Noticias Epidemiológicas Volumen 2, No. 11
INDUCCION DE TRAMPAS PARA LARVAS DE Ostertagia
ostertagi, PRODUCCION DE CLAMIDOSPORAS Y TASA DE CRECIMIENTO DEL HONGO
ATRAPA-NEMATODOS Duddingtonia flagrans
Seminario presentado por: Alvaro Romero Nasayó, Diciembre 7 de 1998
Fuente: Gronvold, J.; Nansen, P.; Henrikensen, S.A.; Larsen, M.;
Wolstrup, J.; Bresciani, J.; Rawat, H. & Fribert, L. (1996). Journal of
Helmintology, 70, 291-297.
El
control biológico de nemátodos de los animales domésticos puede ser logrado a
través del suministro en la alimentación de esporas del hongo atrapador de
nemátodos Duddingtonia flagrans. En el estiércol, D. flagrans
forma trampas que pueden capturar larvas de nemátodos. En experimentos en agar,
el hongo tuvo una tasa de crecimiento entre 15 a 60 mm/semana a temperaturas
entre 20 y 30ºC. La presencia del nemátodo induce la formación de trampas por
el hongo. La tasa de formación de trampas en D. flagrans, tiene un
óptimo a 30ºC, produciendo 700-800 trampas/cm2/2 días cuando fue
inducido con 20 nemátodos/cm2 en agar. Su formación se redujo
gradualmente cuando la temperatura se acercó a 10 y 35ºC. Un similar patrón de
cambio ante la temperatura se presentó en la producción de clamidosporas. En
agar, a temperaturas de 10, 20 y 30ºC, D. flagrans pierde capacidad de
inducir la formación de trampas después de 2-3 semanas de incubación. Durante
el proceso de envejecimiento, se incrementa el número de clamidosporas, las que
se producen hasta un cierto límite. El tiempo para alcanzar la máxima
concentración de clamidosporas coincide con la época de pérdida del potencial
de inducción. Se discuten las implicaciones de estos resultados con relación al
control biológico en las heces. A pesar de que la mayor biomasa de parásitos se
encuentra en las pasturas, el control parasitario se basa principalmente en
atacar la fase parasítica con tratamientos antihelmínticos, generando graves
problemas de resistencia en las poblaciones de campo. Una de las prácticas más
difundidas de control de fases no parasíticas es la rotación de praderas. En la
mayoría de los suelos, principalmente los de alto contenido de materia
orgánica, se desarrollan una gran variedad de enemigos naturales de los
parásitos; dentro de estos, el grupo de los hongos nematopatógenos ofrece
posibilidades de produccción industrial y de utilización en condiciones de
campo. Su clasificación depende del mecanismo de acción utilizado: los que
parasitan huevos (Verticillium Chlamydosporium); los atrapadores de
nemátodos que ejercen su acción letal a través de anillos estrangulantes (D.
flagrans y Arthrobotrys oligospora) y los endoparasíticos, que se
desarrollan dentro del parásito una vez son ingeridos en forma de espora (Harposporium
anguillulae). Una de las condiciones esenciales para el uso práctico de
estos organismos es su supervivencia al paso por el tracto gastrointestinal de
los animales. Con esto se garantiza la presencia del hongo en el estiércol
fresco y su acción in situ sobre las formas larvarias de los helmintos. D.
flagrans cumple con estas condiciones debido a la alta producción de
clamidosporas. Estas pueden ser suministradas a los animales mediante inóculos
de granos, su aplicación directa sobre la cama, a través de preparados de
liberación lenta o haciendo parte de bloques multinutricionales. El tema cubierto en este artículo es de gran
relevancia práctica, tanto para el país, como para el grupo de investigación de
Epivet, dadas las posibilidades que abre esta herramienta no química
para el control de endoparásitos en el ganado. En la búsqueda de alternativas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) para el Control de
Enfermedades Parasitarias del Ganado, en las que esta empeñado nuestro
programa, debe contemplarse seriamente la posibilidad del uso de este tipo de
control biológico.