Programa Nacional de Epidemiología Veterinaria CORPOICA-CEISA.

Noticias Epidemiológicas, Volumen 1, Nº 1

 

LA ENFERMEDAD INFECCIOSA COMO UN PARADIGMA EVOLUTIVO

 

 

Seminario Presentado por: Efraín Benavides Ortiz, Febrero 16 de 1998

Fuente: Lederberg J. (1997). Emerging Infectious Diseases 3(4), 417-423

 

Resumen

 

Los principios básicos de la genética y de la evolución se aplican de igual manera para los huéspedes humanos, como para las infecciones emergentes, de las cuales los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos juegan un papel creciente e importante. Sin embargo, estamos frente a un proceso coevolutivo muy complejo en el cual las consecuencias del contacto con el agente infeccioso fluctúan desde la aniquilación mutua hasta la integración mutua y la resíntesis de nuevas especies. En nuestra carrera contra la evolución microbial las nuevas herramientas de la biología molecular nos ayudarán a estudiar el pasado; la educación y una perspectiva global de la salud pública nos ayudarán a enfrentar más apropiadamente las enfermedades infecciosas en el futuro.

El interesante artículo del Dr. Lederberg de la universidad Rockefeller, hace una serie de reflexiones sobre la coevolución de agentes infecciosos y del huésped humano, basados inicialmente, en el análisis del comportamiento de las expectativas de vida y de las tendencias de las enfermedades infecciosas en USA y tomando como importante ejemplo la pandemia de Influenza Española que en 1918 mató entre 20-25 millones de personas alrededor del mundo. Se destaca, que gracias a herramientas moleculares se han podido rescatar fragmentos moleculares del virus de 1918, para tratar de explicar porqué fue tan patógeno y devastante; dando una importancia futura a la paleovirología y la paleomicrobiología. Se indica cómo, con la aparición de los antibióticos y vacunas se les puso menor atención a las enfermedades infecciosas, hasta que la epidemia de HIV nos despertó del letargo. Al estudiar la evolución dela especie humana se concluye que somos hoy más vulnerables que antes ante las enfermedades comunicables, ya que hemos pasado a depender de herramientas no evolutivas para enfrentar los microorganismos, además de los aspectos conductuales de la especie, condensación, estratificación y movilidad.

Por su parte, los agentes infecciosos poseen amplia capacidad de adaptación evolutiva, sus poblaciones se incrementan en exponentes de 1012 -1016 en períodos de días; son extraordinariamente flexibles en sus respuestas al estrés ambiental, existen mecanismos mediante los cuales virus y bacterias intercambian material genético de  manera promiscua (plásmidos). Existen fuertes bases teóricas que indican que la aplicación de una presión selectiva (ej. antibióticos en alimentos para animales) resultará en resistencia a drogas portada por plásmidos. La capacidad de evolución e intercambio de material genético es proporcional a la diferencia genética hallada en las ramas de los tres troncos  principales del árbol de la vida (arqueobacterias, eucariotes y procariotes). Se recuerda que por ejemplo, la mitocondria fue una vez una bacteria con capacidades oxidativas que invadió y se integró a la mayoría de células eucariotas.

Las consecuencias de encuentros entre organismos mutuamente antagónicos es intrínsecamente impredecible, el virus de 1918 mató a la mitad de la población de adultos humanos, pero como sus consecuencias eran matar el huésped o dejarlo inmune, el virus desapareció sin dejar rastro en nuestro genoma; esto se opone a 400-500 retrovirus que están integrados al genoma humano. Indica que el resultado de la actual pandemia de HIV es impredecible, podría ser que las cepas con larga latencia se impongan, mitigando la enfermedad; sin embargo, algunas cepas descarriadas podrían contraria este efecto mediante ruptura de la inmunidad y rápida proliferación con consecuencias más tempranas y letales. La adaptación a organismos no es sólo genética, puede ocurrir también una adaptación cuasihereditaria (inmunidad materna).

Finalmente, se discuten las relaciones entre las diferentes teorías del origen de la vida y la especulación de cómo evolucionaron los virus. Se destaca la importancia de las nuevas tecnologías para entender mejor estos fenómenos y el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas. Se destaca la importancia de las inversiones en educación en educación y en Salud Pública (con énfasis en microbiología de alimentos), lo que debe realizarse de manera preventiva y no luego de que los brotes se han presentado.

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