| Joh 21:4 Cuando ya iba amaneciendo, se present� Jes�s en la playa; mas los disc�pulos no sab�an que era Jes�s.
Joh 21:5 Y les dijo: Hijitos, �ten�is algo de comer? Le respondieron: No. Joh 21:6 El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallar�is. Entonces la echaron, y ya no la pod�an sacar, por la gran cantidad de peces. Joh 21:7 Entonces aquel disc�pulo a quien Jes�s amaba dijo a Pedro: �Es el Se�or! Sim�n Pedro, cuando oy� que era el Se�or, se ci�� la ropa (porque se hab�a despojado de ella), y se ech� al mar. Joh 21:8 Y los otros disc�pulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. Joh 21:9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Joh 21:10 Jes�s les dijo: Traed de los peces que acab�is de pescar. Joh 21:11 Subi� Sim�n Pedro, y sac� la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompi�. Joh 21:12 Les dijo Jes�s: Venid, comed. Y ninguno de los disc�pulos se atrev�a a preguntarle: �T�, qui�n eres? sabiendo que era el Se�or. Tambien veamos otro ejemplo: Mat 28:16 Pero los once disc�pulos se fueron a Galilea, al monte donde Jes�s les hab�a ordenado. Mat 28:17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Otro ejemplo mas: Luk 24:15 Sucedi� que mientras hablaban y discut�an entre s�, Jes�s mismo se acerc�, y caminaba con ellos. Luk 24:16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Luk 24:17 Y les dijo: �Qu� pl�ticas son estas que ten�is entre vosotros mientras camin�is, y por qu� est�is tristes? Luk 24:18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: �Eres t� el �nico forastero en Jerusal�n que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos d�as? Luk 24:19 Entonces �l les dijo: Qu� cosas? Y ellos le dijeron: De Jes�s nazareno, que fue var�n profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; Luk 24:20 y c�mo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Luk 24:21 Pero nosotros esper�bamos que �l era el que hab�a de redimir a Israel; y ahora, adem�s de todo esto, hoy es ya el tercer d�a que esto ha acontecido. Luk 24:22 Aunque tambi�n nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del d�a fueron al sepulcro; Luk 24:23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que tambi�n hab�an visto visi�n de �ngeles, quienes dijeron que �l vive. Luk 24:24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron as� como las mujeres hab�an dicho, pero a �l no le vieron. Luk 24:25 Entonces �l les dijo: �Oh insensatos, y tardos de coraz�n para creer todo lo que los profetas han dicho! Luk 24:26 �No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Luk 24:27 Y comenzando desde Mois�s, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de �l dec�an. Luk 24:28 Llegaron a la aldea adonde iban, y �l hizo como que iba m�s lejos. Luk 24:29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Qu�date con nosotros, porque se hace tarde, y el d�a ya ha declinado. Entr�, pues, a quedarse con ellos. Luk 24:30 Y aconteci� que estando sentado con ellos a la mesa, tom� el pan y lo bendijo, lo parti�, y les dio. Luk 24:31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas �l se desapareci� de su vista.. Tambien podia elevarse a voluntad, alterando o mejor dicho traspasando los estatutos de la fisica: Act 1:9 Y habiendo dicho estas cosas, vi�ndolo ellos, fue alzado, y le recibi� una nube que le ocult� de sus ojos. Act 1:10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que �l se iba, he aqu� se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, Act 1:11 los cuales tambi�n les dijeron: Varones galileos, �por qu� est�is mirando al cielo? Este mismo Jes�s, que ha sido tomado de vosotros al cielo, as� vendr� como le hab�is visto ir al cielo. Creemos que tendremos entonces en la glorificacion un cuerpo semejante al suyo, veamos ejemplos: Phi 3:21 el cual transformar� el cuerpo de la humillaci�n nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede tambi�n sujetar a s� mismo todas las cosas. 1Co 15:49 Y as� como hemos tra�do la imagen del terrenal, traeremos tambi�n la imagen del celestial. Psa 17:15 En cuanto a m�, ver� tu rostro en justicia; Estar� satisfecho cuando despierte a tu semejanza. |