| Dedo 1: Gen 6:14 Hazte un arca de madera de gofer; har�s aposentos en el arca, y la calafatear�s con brea por dentro y por fuera.
Gen 6:15 Y de esta manera la har�s: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Gen 6:16 Una ventana har�s al arca, y la acabar�s a un codo de elevaci�n por la parte de arriba; y pondr�s la puerta del arca a su lado; y le har�s piso bajo, segundo y tercero. Gen 6:17 Y he aqu� que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya esp�ritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morir�. Gen 6:18 Mas establecer� mi pacto contigo, y entrar�s en el arca t�, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Gen 6:19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meter�s en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra ser�n. Gen 6:20 De las aves seg�n su especie, y de las bestias seg�n su especie, de todo reptil de la tierra seg�n su especie, dos de cada especie entrar�n contigo, para que tengan vida. Gen 6:21 Y toma contigo de todo alimento que se come, y almac�nalo, y servir� de sustento para ti y para ellos. Gen 6:22 Y lo hizo as� No�; hizo conforme a todo lo que Dios le mand�. El primer dedo es la OBEDIENCIA, si haces lo que Dios te indica y sigues sus instrucciones todo saldra bien. Dedo 2:Psa 27:1 Jehov� es mi luz y mi salvaci�n; �de qui�n temer�? Jehov� es la fortaleza de mi vida; �de qui�n he de atemorizarme? Psa 27:2 Cuando se juntaron contra m� los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Psa 27:3 Aunque un ej�rcito acampe contra m�, No temer� mi coraz�n; Aunque contra m� se levante guerra, Yo estar� confiado. El segundo dedo es confiar en el Se�or, no en nuestras fuerzas. Dedo 3: Dan 3:16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. Dan 3:17 He aqu� nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librar�. Dan 3:18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. Dan 3:19 Entonces Nabucodonosor se llen� de ira, y se demud� el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y orden� que el horno se calentase siete veces m�s de lo acostumbrado. Dan 3:20 Y mand� a hombres muy vigorosos que ten�a en su ej�rcito, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. Dan 3:21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo. Dan 3:22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo hab�an calentado mucho, la llama del fuego mat� a aquellos que hab�an alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Dan 3:23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Dan 3:24 Entonces el rey Nabucodonosor se espant�, y se levant� apresuradamente y dijo a los de su consejo: �No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Dan 3:25 Y �l dijo: He aqu� yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ning�n da�o; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. Dan 3:26 Entonces Nabucodonosor se acerc� a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Alt�simo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. Dan 3:27 Y se juntaron los s�trapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, c�mo el fuego no hab�a tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se hab�a quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego ten�an. Dan 3:28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envi� su �ngel y libr� a sus siervos que confiaron en �l, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. |