| LA SANGRE |
| En la sangre esta la vida del ser. Levitico 17:10 al 14 y solo por medio de ella ofreciendola a Dios se pagaba el recate de la vida. Esto es: se ofrecia una vida para salvar otra. Siendo un liquido a disposicion del hombre era exclusivo para Dios y no debia comerse Lv 17:14. Sin embargo la biblia nos ense�a que seres espirituales caidos vinieron a la tierra a demandar a la humanidad sangre para ellos en rebeldia total a Dios Lv 17: 7 , dT 32:16, 17. La Palabra de Dios dice claramente que la sangre derramada en sacrificios al Se�or, eran el Alimento para Dios y el Pan para Dios Lv 21:21 Lv 22: 25. Ahora sabemos que lo que agradaba al Se�or no era el liquido rojo y espeso llamado sangre sino lo que esta contenia en el ambito espiritual: la vida., que era ofrecida a EL. Esa vida que EL creo, le era devuelta en sacrificios voluntarios por el hombre. Por lo tanto la sangre es el deposito del alma, pues cuando esta se derrama por cualquier causa hasta morir, la vida abandona el cuerpo y tambien deja de permanecer en la sangre del que la derramo. Tan veraz y tan impactante es el argumento biblico del "alimento de Dios" Lv 21:21 y Dt 22:25 que los mismos aztecas (ver estudio del sacrificio) en la revelacion distorsionada del verdadero sacrificio ofrecian la sangre humana a sus dioses, el monje Franciscano Fray Bernardino de Sahagun en su libro "Historia de las Cosas de la Nueva Espa�a" al referirse al uso que le daban a la sangre del sacrificado, dice: "entraba el satrapa a la casa del idolo labrado en piedra y con una varita que mojaba en la sangre, le daba a probarla en la boca al idolo" Ofrecian sangre a los demonios, dioses desconocidos Dt 32: 16, 17. Hoy en dia el mismo Dios en Jesus nos ofrece bebernos su preciosa sangre Juan 6:53 al 56. La sangre del Nuevo Pacto en la Santa Cena 1 Corintios 11:25. Su sangre que nos da vida zoe-espiritual, vida eterna porque el es la Vida Eterna. Su sangre es verdadera bebida. Juan 6:55. Al beberla nos unimos a El. Juan 6:56. El que se alimenta de su sangre vive por El. Juan 6:57. Gloria a Dios por la Sangre de su Hijo. |