CHISTES CORTOS QUE CIRCULAN POR LAS REDES SOCIALES Y LA MENSAJERÍA DE INTERNET (MEMES)

 

 


 

– ¿Me traes un churrasco y una tortilla?

– Este es un lestaulante de comida china.

– Perdón. ¿Me tlae un chulasco y una toltilla, pol favol?

 


 

– A ver, conjuga el verbo caminar.

– Yo camino..., tú caminas...., él camina....

– ¡Más rápido!

– Yo corro, tú corres, el corre...

 


 

Wikipedia: "Yo lo sé todo"

Google: "Yo tengo todo"

Facebook: "Yo conozco a todos"

Internet: "Sin mí, no son nada"

Electricidad: "Jajaja... Sigan, sigan hablando..."

 


 

– ¿Tiene pan?

– No.

– ¿Tiene pan?

– No.

– ¿Tiene pan?

– ¡ME LO VUELVES A PREGUNTAR Y TE CLAVO LA CABEZA EN EL SUELO!

– ¿Tiene clavos?

– No.

– ¿Y pan?

 


 

– Mira a nuestro hijo, jamás pensé que llegaría tan lejos.

– Jajajaja, esto de la catapulta es la hostia, ¡trae al perro!

 


 

– Mari, ¿dónde vas con tanta prisa?

– A mi marido, que lo mandé a por el pan y lo ha atropellado un camión.

– Espera, que te llevo al hospital.

– No, que me cierra la panadería.

 


 

– ¿Tiene turrón de Suchard?

– No, tengo Delaviuda.

– ¡No me diga que se ha muerto Suchard!

 


 

(Discusión de matrimonio)

– ¡Estoy harta de tu obsesión con la ortografía, hasta nuestros hijos salieron afectados!

– ¡No metas a Hiato y a Diptongo en esto!

 


 

– Cariño, te prometo que ya no soy el mismo de antes.

– ¿Quién es usted?

– ¿Lo ves?

 


 

Novia : Quiero que seas sincero.

Novio : Siempre que me dices esas cosas tiemblo.

Novia : Jejeje, no pasa nada. Solo dime, ¿estoy gorda?

Ex :     Un poco.

 


 

Camarero : – ¿Vino de la casa, señor?

Cliente :    – ¿Y a usted qué le importa de dónde vengo?

 


 

– ¿Cree que está preparado para trabajar en la oficina de empleo? Le está sonando el teléfono...

– ¿Qué teléfono?

– ¡Contratado!

 


 

– Ay qué perro más cariñoso, cómo me olisquea...

– ¡Policía, vacíese los bolsillos!

 


 

– Hola, quería reservar mesa.

– ¿Cuántos comensales?

– Ninguno, somos todos hipertensos.

 


 

– ¿Así que van a Belén?

– Sí.

– ¿A adorar al hijo de Dios?

– Sí.

– Y esas hierbas que llevan, ¿qué es?

– Incienso.

– Ah, ¿y van en camellos?

– Sí.

– ¿Siguiendo una estrella?

– Ajá.

– Soplen aquí, por favor.

 


 

– ¿Estás celosa?

– No.

– ¿Estás celosa?

– Te dije que no.

– ¿Me das un beso?

– Pídeselo a tu amiguita.

 


 

– ¡Espartanos, esta noche cenaremos en el Infierno! *

– No les hables así a los niños, si no quieres ir a casa de mi mamá, me voy sola.

( * del comic y la película "Los 300" )

 


 

En el bar, delante de un vaso de vino:

– Mi mujer se fue.

– Hay cosas peores.. La mía volvió.

 


 

– El perro de mi vecina se sorprendió al verme.

– ¿Por qué?

– Me dijo ¡Guau!

 


 

Llegando a las Navidades:

– ¿Y cómo te has portado este año?

– Pues... le escribí a Santa Claus y me bloqueó.

 


 

– Seis gilipollas.

– Se dice sois.

– Siete.

 


 

– ¿En qué trabajas?

– Soy ticktoker. ¿Y tú?

– Diseñador de aviones submarinos invisibles a pedales.

– Ese trabajo no existe.

– Has empezado tú...

 


 

– ¿Asociación Feminista Radical?

– Sí, dígame.

– Pásame con el "encargao", guapa.

 


 

(Pareja en el restaurante)

Camarero :– Bienvenidos, buenas tardes, ¿mesa para dos?

Él :– Sí, por favor.

Camarero :– ¿Le traigo unos camarones a la diabla?

Él :– Te hablan, mi amor, que si quieres unos camarones...

 


 

– Hola, llamo para dar de baja la línea.

– ¿Me puede decir el titular?

– Pues sería algo así como "Cliente llama a la compañía de móviles para darse de baja", pero no creo que sea noticia.

 


 

Carta:

Queridos Reyes Magos. Seré breve: Necesito dinero y adelgazar.

Respuesta:

Hola, aquí los Reyes Magos, gracias por ser breve, nosotros también lo seremos:
Trabaja y no comas tanto.

 


 

– ¿Todavía está tu madre enfadada?

– La atropellaste.

– Fue un accidente.

– Tres veces.

– Me puse nervioso.

– Te reíste.

– Me acordé de un chiste.

 


 

– ¿A qué te dedicas?

– Domo perros y finjo accidentes para cobrar el seguro.

– ¿Y cómo se llama ese trabajo?

– Adiestro y siniestro.

 


 

– ¡Cariño, estoy embarazada!

– ¡Eeeh.. Uuuh.. Bien!

– Te has quedado sin palabras.

– ¿Eh? Y sin tabaco. Ahora vuelvo.

 


 

– No nos ha tocado la lotería de Navidad, pero al menos nos tenemos el uno al otro.

– ¡Y encima eso!

 


 

– Hola, ¿cómo te fue en la operación del oído?

– Las tres y cuarto.

 


 

(En fechas navideñas, en España:)

– ¿Tú qué vas a pedir a los Reyes?

– ¡Que dejen de esquiar con mi dinero!

 


 

En el restaurante:

– ¿Cómo está su comida?

– Mi pescado está muy seco.

– Sí, lo tuvimos que sacar del agua.

 


 

Ella: – ¡Terminamos!

Él: – ¿Es porque siempre actúo como si lo supiera todo?

Ella: – Sí.

Él: – ¡Lo sabía!

 


 

Principio de año:

– Este año me va a tocar el niño.

– ¿Que eres adivino?

– No, separado.

 


 

– Un ebook jamás podrá imitar el olor de un libro cuando pasas las páginas.

– Pero si tú no te has leído un libro en la vida.

– Pero los huelo.

 


 

– Papá, ¿qué es la pasteurización?

– ¿Ves el cartón de leche que hay en el frigorífico?

– Sí.

– Pues detrás hay una cerveza, tráemela y pregúntaselo a tu madre.

 


 

Conversación niño- padre:

– Yo no quiero estudiar. Quiero ser músico como Queen.

– Los de Queen uno es astrofísico, otro odontólogo, otro ingeniero, y Freddy Mercury era diseñador gráfico.

– ¿Y cómo quién podría ser si no estudio?

– Bad Bunny, Daddy Yankee, Maluma...

– ¿Qué día dijiste que empieza la escuela?

 


 

– El médico dice que eres hipocondríaco.

– Ves, y tú diciendo que no tenía nada.

 


 

– Papá ¿es verdad que los Reyes Magos son los padres?

– ¿QUIÉN TE HA DICHO ESO?

– Mis compañeros de la oficina.

 


 

– Usted tiene una enfermedad grave.

– ¡Dios mío! ¿Voy a morir?

– No se preocupe, se puede curar haciendo ejercicio y una dieta saludable.

– ¡Dios mío! ¡Voy a morir!

 


 

– Vaya movida, Chacho, el otro día se murió el Yonatan por culpa de los esteroides.

– ¡Qué fuerte tío, le pasó como a los dinosaurios!

 


 

(Por teléfono:)

– Suegra, se me ha roto un vaso en la cocina.

– Voy con la escoba.

– Puedes venir a pie, que no es tan urgente.

 


 

Pregunta en un chat de Internet:

¿Alguien sabe si en el 69 la nariz va afuera o dentro del culo?

Como en la natación, cada dos brazadas sal a respirar.

 


 

– Que nadie se entere de lo nuestro.

– ¿De qué hablas?

– Exacto, así me gusta.

– No, en serio, ¿quién eres?

– ¡Excelente!

 


 

– Soy muy fan de los toreros muertos.

– ¿El grupo?

– ¿Qué grupo?

 


 

– ¿Tú y yo qué somos?

– Segunda y primera persona del singular.

– No, pero hablaba de nosotros.

– Primera del plural.

 


 

(Por teléfono o whatsApp:)

– Buenos días, ¿puedo cancelar la cita para mañana?

– Buenos días, si cancela la cita con menos de tres días de antelación, el pago anticipado no es reembolsable.

– Vaya, ¿y puedo posponerla?

Sí puede.

– Por favor, pospóngala 3 días y a la misma hora si es posible.

Muy bien, anotada para el juevea a la 16:00.

– Gracias. Y ahora ¿puedo cancelar la cita?

 


 

– Perdone, ¿en qué sección están los libros sobre el sentido del gusto?

– Lo siento, sobre gustos no hay nada escrito.

 


 

– Charlie a Bravo, ¿veis el radar?

– ¿Un OVNI?

– ¡Un símil!

– ¿Un avión?

– ¡UN SÍMIL!

– Charlie, ¿tú no eras disléxico?

– ¡Puerco a tierra!

– ¡AHHHH!

 


 

– Me dolía la cabeza de oír tanto la misma sintonía.

– Se dice melodía.

– Melodía la cabeza de oír tanto la misma sintonía.

 


 

– Amor, ¿estoy gorda?

– No, amor.

– Dímelo al oído.

– Amor, no estás gorda.

– Dímelo en el otro oído.

– Tía, ¿me vas a hacer dar toda la vuelta?

 


 

– ¿Qué es el cálculo integral?

– Pues... como el otro pero más sano.

 


 

– ¿Te gusta ir a misa?

– No.

– ¿Y a los toros?

– Yo qué sé. Pregúntale a ellos.

 


 

– Doctor, si el electrocardiograma salió bien, ¿entonces por qué me prohibe volver a jugar a fútbol?

– Porque te vi jugando.

 


 

Antigua Roma, un centurión pasando revista a un pequeño contingente de soldados romanos:

– ¡Soldados romanos, numerarrrrse!

– Palito.

– Palito palito.

– Palito palito palito.

– Palito Uve.

– Uve.

– Uve palito.

– Uve palito palito.

– Uve palito palito palito.

– Palito equis.

– Equis.

– Equis palito.

– ....

 

(Para quien no lo entienda, se trata de la numeración romana: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, ...)

 


 

En el restaurante:

– ¿Va a comer algo el caballero?

– ¿Qué me recomienda?

– Que sí.

 


 

– Debí haber escuchado aquel consejo.

– ¿Cuál consejo?

– No sé, te digo que no lo escuché.

 


 

– ¿Qué es lo peor que has hecho por dinero?

– Despertarme temprano para ir a trabajar.

 


 

– ¿Cuál es tu afición?

– Soy motero.

– ¿Qué moto tienes?

– No, que pongo motes, preguntona.

 


 

– ¿Por qué los peces no tienen Facebook?

– ¿Por qué?

– Porque odian las redes.

 


 

– Mami, ¿A que no adivinas dónde estoy?

– Hijo, ahora no puedo hablar, llámame luego.

– No puedo mami, solo tengo derecho a una llamada.

 


 

– ¿Quieres agua?

– No gracias, soy cervertariana.

 


 

– Eres superficial.

– Define "ficial".

 


 

En la consulta del psicólogo:

– Siento que todo el mundo habla a mis espaldas, todo el tiempo.

– Ajá... ¿A qué se dedica?

– Soy chófer de autobús

 


 

– ¿En su familia sufren de alcoholismo?

– No sufren, lo disfrutan.

 


 

– ¿Tiene tarjetas de San Valentín que digan: "Para el único amor de mi vida?"

– ¡Ooooh, qué romántico! Desde luego que sí.

– Pues deme ocho.

 


 

En un colegio alemán, a principios del siglo XX:

– ¿Capital de Alemania?

– Berlín.

– ¿Capital de Francia?

– Berlín.

– ¿Capital de Polonia?

– Berlín.

– Adolf, has suspendido geografía.

– Ya veremos.

 


 

– ¿Le gustaría donar sus órganos?

– ¡Una polla!

– ¡Genial, firme aquí!

 


 

– Maruja, te toca fregar los platos.

– ¡Machista!

– Pero... ayer fregué yo.

– ¡Y rencoroso!

 


 

– ¿Qué te pasó en esa oreja?

– Estaba planchando, me llamaron por teléfono y confundí la plancha con el teléfono.

– ¡Qué cagada!... ¿Y en la otra?

– ¿Puedes creer que el mismo tío volvió a llamar?

 


 

– Paco, ¿cómo te fue el campeonato de tiro con arco para disléxicos?

– Fui certero.

– ¿Entonces ganaste, no?

– No cojones, certero, entre el gesundo y el tuarco.

 


 

En la consulta médica:

– Le recomiendo de 3 a 5 manzanas al día.

– ¿Rojas o verdes?

– Corriendo gordo, corriendo.

 


 

Pareja en la cama:

El:    – ¿Ves amor? A mi miembro le llamo "vida" porque la vida es dura.

Ella: – Sí, pero la vida también es corta.

 


 

Conversación a través de WhatsApp:

Ella: – A simple vista se nota que eres un hombre culto y con estudios.

El:    – Qué lindo que lo haigas notado.

 


 

– Vengo a apuntarme al curso de "Como aceptar un rechazo".

– No hay más vacantes.

– Apa, empiezan fuerte.

 


 

– Creo que mereces la pena.

– Gracias por el halago, señoría.

 


 

– Doctor, mi mujer tiene tres tetas.

– ¿Quiere que le quite una?

– ¡No!, que me ponga a mí otra mano.

 


 

– ¿Causa de muerte, doctor?

– Muerte natural.

– ¿Y las 87 puñaladas?

– Pues es natural que si te dan 87 puñaladas te mueras, ¿o no?

 


 

– Cariño, tengo la sensación de que molesto.

– La sensación dice...

 


 

– Tío, siempre que nos vemos vas con la misma ropa.

– Por favor, baje del vehículo y sople aquí.

 


 

– Gracias a la báscula en el baño puedo saber cuánto pesa lo que cago.

– Claro, te pesas antes y después y lo restas.

– ¡Ah! De esa forma es mejor.

 


 

– Me voy a la cama, Paco.

– ¿Es una indirecta?

– Sí, pero ¿por qué te desnudas?

– He pillado la indirecta.

– La indirecta es que tú recojas la mesa.

 


 

– ¿Pero cómo has entendido 96 botellines de cerveza si te he escrito dos kilos de tomate?

– ¡Yo qué sé, es esa letra tuya que tienes!

 


 

– Doctor, me duele el corazón..... Oiga, ¿por qué apaga la luz?

– Porque ojos que no ven, corazón que no siente.

 


 

– ¿Dónde vives?

– En la calle 21 de marzo. ¿Y tú?

– 50 días más allá.

– ¿Dónde?

– En la 10 de mayo.

 


 

"Al que madruga Dios le ayuda", decían. Me levanté a las 6 a.m. y me asaltaron.

– Eso es porque el que te asaltó se levantó primero.

 


 

Un hombre siguió a una niña al baño, diciendo que se identificaba como mujer.

Los dientes de ese hombre fueron arrancados por el padre de la niña, que se identifica como el "Hada de los Dientes".

 


 

– ¿Cómo te reconoceré?

– Mido 1,68 de estatura y peso 58 kilos. ¿Y yo a ti?

– LLevaré un metro y una báscula.

 


 

Una pareja:

Ella: – Quiero verte como Dios te trajo al mundo.

El:    – Pues no tengo fotos de recién nacido.

 


 

Ella: – Yo siempre digo que cuando una puerta se cierra, otra se abre.

El:    – No es cierto. No al menos que estén conectadas por poleas o un sistema de sensores, o si al cerrar una de las puertas genera una presión de aire tal que la otra se abra.

Ella:– Olvídalo.

 


 

– Qué triste es tener este cuerpo sensual que solo me ha traído enemigas.

– Pero estás gorda.

– ¿Ya ves? ¡Otra más!

 


 

Matrimonio en la cama:

El:    – ¡Ah mi amor! Me encantaría ir a algún lugar que no conozca a hacer algo que jamás haya hecho.

Ella: – ¡Bah! Ve a la cocina y lava los platos.

 


 

– No tengo coche, tengo libertad. No pago seguro, ni gasolina, ni ITV... No contamino. Me siento libre. Sin coche soy feliz.

– A las 21:30 en el restaurante.

– ¿Pasas a recogerme?

– No. Te montas en tu libertad y nos vemos allí.

 


 

Ella: – Hay, mi amor, de tanto caminar se me durmieron los pies...

El:    – Por el olor diría que llevan un par de días muertos.

 


 

– Hola Puri, te llamo para que sepas que estoy en el mercado otra vez.

– Pues tráeme un kilo de tomates.

 


 

Dos niños mirando sus teléfonos móviles:

– ¿De qué año es tu papá?

– 30 A.C.

– ¿A.C.? ¿Antes de Cristo?

– No, Antes del Celular.

 


 

– Si el esposo es la cabeza de la familia, entonces ¿qué es la esposa?

– La esposa es el cuello de la familia y controla para dónde gira la cabeza.

 


 

Llamada telefónica:

– Mamá, tengo 20 llamadas perdidas tuyas, ¿qué pasó?

– ¡Ya nada, vas a ver cuando llegues a casa!

 


 

– Maestra, ¿el océano Pacífico es siempre pacífico?

– ¿Podrías hacer una pregunta aún más tonta?

– ¿Cuándo murió el mar Muerto?

 


 

– El otro día mi mujer me pidió el pintalabios y, por descuido, le di el tubo de pegamento.

– ¿Cómo está?

– Todavía no me habla.

 


 

Dos viejos conversando:

– ¿Qué tal andas Genaro?

– Mal, llevo noches que no puedo dormir.

– ¿Has probado con la valeriana?

– Anoche, pero estaba su marido en casa.

 


 

– ¿Se quedará a dormir?

– Sí.

– Debe saber que la casa está encantada.

– ¡Oh, qué amable! Dígale que yo también estoy emocionado.

 


 

– Disculpe, ¿es aquí el curso para dejar de ser chismoso?

– Sí, ¿quiere anotarse?

– No, solo quiero mirar quién se anotó.

 


 

– Entonces, ¿es usted doctor en Ciencias Exactas?

– Más o menos.

 


 

– ¿Muslo o pechuga?

– Soy vegano.

– ¿Muslo o lechuga?

 


 

– ¿De qué estaba yo hablando?

– De técnicas de concentración.

– Ah, sí, eso.

 


 

En un monasterio budista chino, un novicio pregunta al monje maestro:

– Maestro, si una mujer me dice que no le haga caso, y no le hago caso, ¿le estoy haciendo caso?

 


 

– Estoy empezando un curso para aprender a hablar sin acritud ni ser tan ofensivo con la gente y ser mejor persona.

– ¿Ah, sí? ¿Y cómo lo llevas?

– Mejor que tu dieta.

 


 

– Muy lindo y todo, pero dime cuáles son las diferencias de "hay", "ay" y "ahí".

– Hay : ganas de darte.
    Ahí : es por donde te voy a dar.
    Ay: es lo que vas a gritar cuando te esté dando.

 


 

En la consulta del psicólogo:

– Y entienda Quiroga que el dinero no hace la felicidad.

– Ya, entonces no le pago la consulta.

– Yo hablo de su felicidad, no de la mía.

 


 

– Y entonces yo entré en la habitación de mis padres y estaban desnudos. Mi madre tenía en la boca...

– Disculpe que le interrumpa. ¿Usted sabe lo que es un traumatólogo?

 


 

– Doctor, sufro de eyaculación precoz.

– Señor, su cita es a las tres y son las dos.

– ¡Ay, me vine antes!

 


 

– Doctor, ¿me puedo tomar los anticonceptivos con diarrea?

– Pues yo me los tomaría con agua, pero lo dejo a su gusto.

 


 

Conversación a partir de los 60:

Él:    – Hueles delicioso. ¿Qué te echaste?

Ella:Voltaren.

 


 

– Hace tiempo que no me llenas.

– Es que me exprimen en el trabajo.

– No me has entendido.

– Tú a mí tampoco.

 


 

– Papá, ¿puedes darme un ejemplo de palíndromo?

– Yo de todo te doy.

– Venga, pues dime uno.

– A ti no, bonita.

– Pero... ¿en qué quedamos?

– Yo hago yoga hoy.

– Mejor le pregunto a mamá.

– Ella te dará detalle.

 


 

Padre paseando a su hija pequeña por el parque:

– ¡Papá, quiero helado!

– Créeme, yo también, pero tu madre nos dio dinero solo para dos cervezas.

 


 

– Dice usted que es experto en arquitectura moderna.

– Así es.

– Díganos, ¿cuál es su puente favorito?

– El de Semana Santa.

 


 

– ¿No te cansas de tomar cerveza?

– No, porque me la tomo sentado.

 


 

Pareja viendo el cielo nocturno:

Él :    – Mira, una estrella fugaz. Pide un deseo.

Ella : – Quiero matrimonio.

Él :    – ¡Upss! Era un avión.

 


 

Conversación entre madre e hija:

– ¡No puedo más! Solo se levanta del sofá para comer, cagar o hacer tonterías.

– ¡Yo te dije que no te casaras con ese imbécil!

– Estoy hablando del gato, mamá.

 


 

Tres hombres mayores conversando:

– Cuando yo muera quiero ser incinerado.

– Yo prefiero ser enterrado. ¿Y tú, Paco?

– Yo, con todo el vino, la cerveza y el licor que bebí, creo que voy a ser embotellado.

 


 

– Mamá, ¿qué hay para cenar?

– Un sandwich IKEA.

– ¿Eso qué es?

– Está todo en la nevera, solo tienes que montarlo.

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

Hola, te cuento que a tu esposa yo la hice mujer hace como 15 años     (21:22)

Hola, yo la amo y no me importa con quien estuvo antes. "Lo que no fue en tu año, no hace daño"     (21:22)

No me estás entendiendo... Soy cirujano plástico     (21:23)

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

¿Quedamos mañana?     (21:22)

Hay Champions     (21:22)

El jueves?     (21:23)

Europa League     (21:23)

El finde?     (21:24)

Liga     (21:24)

Pero si no te gusta el fútbol!!     (21:25)

Ni tú     (21:26)

 


 

– Hola, soy Antonio y estoy algo nervioso, es la primera vez que vengo a un grupo de personas con déficit de atención.

– Bienvenido Alfredo.

 


 

– Mil calles llevan hacia ti...

– Aquí no vengas...

 


 

– ¿Has probado alguna vez viajar sin GPS?

– No...

– Pues no sabes lo que te pierdes.

 


 

– Anoche mi yerno llegó tan borracho que se equivocó de cuarto y me hizo el amor.

– ¡Pero María! ¿Y no le has dicho nada?

– Ya sabes que yo hace años que no le hablo a ese idiota.

 


 

– Papá, el mayordomo dice que en esta casa hay fantasmas. ¿Es verdad?

– Haz las maletas, hijo.

– ¿Por qué?

– No tenemos mayordomo.

 


 

– ¡Qué sordomudo tan exagerado!

– Es capoeira.

 


 

Conversación telefónica (o por WhatsApp) de dos jovenes:

Él :    – Voy a dormir. Te amo.

Ella : – Yo también.

Él :    – ¿También me amas?

Ella : – No, también me voy a dormir.

 


 

– Hijo, ¿cómo fue el examen?

– Muy pocos aprobaron.

– ¿Y tú aprobaste?

– La más inteligente sacó 6.

– ¿Aprobaste o no?

– A nadie alcanzó el tiempo para responderlo todo.

– ¿SÍ O NO?

– Creo que le caigo mal a la profe.

 


 

– Me he aplicado una crema para disimular las pecas.

– ¿Y qué tal ha quedado?

– ¡Impecable!

 


 

– Le voy a ayudar con su problema de próstata.

– ¡Gracias doctor, mearía muy feliz!

 


 

– Hazte para allá que no cabo.

– Se dice quepo.

– Da igual, al fin y al quepo me entendiste.

 


 

– ¿Me prestas tu croscopio?

– Es microscopio.

– Lo sé, por eso te lo pido.

 


 

– Me gusta esa chica, pero no me hace mucho caso. ¿Qué hago, papá?

– Si te gusta de verdad, ve a por todas.

– Eso, alguna caerá.

 


 

La azafata a una pasajera:

– ¿Va a querer tomar algo?

– ¿Cuáles son las opciones?

– Sí y no.

 


 

En la oficina, el jefe al empleado:

– A ver García, ¿Quién es el idiota? ¿Usted o yo?

– Jefe, todos saben que usted no contrata idiotas.

 


 

Ella : – Durante el sexo se pueden quemar las mismas calorías que si corrieras 8 kilómetros.

Él :    – ¿En serio? ¿Pero quién puede correr 8 kilómetros en 3 minutos?

 


 

– Linda, ¿cómo te llamas?

– ¡Aléjate de mí!

– ¿Te puedo decir Aleja?

 


 

– Cariño, no te asustes, estoy en el hospital, me ha atropellado un coche y me tienen que operar.

– ¿Y qué hago con la cena? ¿La tiro?

 


 

– Quería hablar con usted acerca del Dacia que tiene en el escaparate.

– Señora, esto es un concesionario de Audi, no tenemos ningún Dacia.

– Ahora sí lo tiene.

 


 

Él :    – Déjame entrar en tu corazón.

Ella : – Está recién fregado.

 


 

Ella : – Amor, ayer te vi con una chica que anda con muletas.

Él :    – Ella es solo una amiga... pero no andaba con muletas.

Ella : – Ayer no, hoy sí.

 


 

En un templo budista:

– Maestro, danos un consejo para estos tiempos...

– A dónde sea que vayan, no olviden el cargador.

 


 

(Hablando sobre las redes sociales:)

– Siempre pongo una falta de ortografía en mis comentarios.

– ¿Y para qué?

– Para saber quén es el listo del grupo.

 


 

– ¿Cuál es su nombre?

– Algunos me dicen Teo y otros me dicen Doro.

– ¿Teodoro?

– No, Doroteo...

 


 

– ¿Por qué se tomó el medicamento a las 5 si yo le dije a las 8?

– Quería sorprender a la bacteria.

 


 

– Dime con quien andas y te diré quién eres.

– Ando con tu hermana.

– Ah, entonces eres mi cuñado.

 


 

– Hola, ¿usted es Clara?

– Claro.

– Disculpe, señor.

 


 

– Hijo, ¿y esa jaula?

– Me mandaste a comprar un cuarto de pollo.

 


 

(Mujer desmayada)

– ¿Qué le pasó?

– Compró el libro "La gran estafa" y cuando lo abrió, no tenía letras.

 


 

(En la escuela, repasando un examen)

– ¿En cuántas partes se divide el cráneo

– En 13.

– ¿Y por qué pusiste "Depende del garrotazo"?

 


 

– ¿Entró usted al almacén a robar un vestido?

– Sí señor juez, para mi mujer.

– ¿Pero 3 veces?

– Me hizo cambiarlo 2 veces, señor juez.

– Liberen a este hombre.

 


 

– Doctor, creo que soy alérgico al vino.

– ¿A qué vino?

– A una consulta médica, doctor. Ponga atención, doctor.

 


 

– Oficial, le juro que murió por un golpe de calor.

– Lo sé señora. Ahora suelte la plancha lentamente y levante las manos.

 


 

– ¿Cuántos años tienes?

– Treinta.

– ¡Pero si hace dos años dijiste lo mismo!

– Para que veas que no soy de las que dicen una cosa y mañana otra.

 


 

– Mi amor, te traje una lámpara de Aladino, pero está vacía.

– ¿Y para qué carajos quiero esa maldita lámpara vacía?

– Para que guardes ese genio de mierda que tienes.

 


 

– ¿Y me vas a conceder mis tres deseos?

– ¡Te voy a conceder una mierda!

– ¡Joder, vaya genio!

 


 

Genio: – Ya sabes cómo va esto, hay tres reglas: No puedo hacer que alguien se enamore de ti, no puedo traer a nadie de entre los muertos y tampoco puedo matar a nadie.

Yo :   – Quiero salir bien en la foto del DNI.

Genio: – Vale, hay cuatro reglas…

 


 

– Soy el genio de la lámpara, te concedo 3 deseos.

– Quiero tener siempre la razón.

– Deseo concedido, te quedan dos.

– Me quedan 8.

 


 

– Soy el de la lámpara, te concedo dos deseos.

– ¿No eran tres?

– Mírate ahí abajo, anda…

– ¡Ostras, que pollón!

– Llevo muchos años en esto, hijo…

 


 

– Soy el genio de la lámpara, te concedo 3 deseos.

– Primero, quisiera un mundo sin Filosofía.

– Listo, ya no hay más deseos.

– Pero…

– ¿Qué pasa? ¿No puedes argumentar sin lógica?

 


 

– Pacoooo, ¿has escuchado a mi hijo tocar el violín?

– Sí.

– ¿Qué te parece la ejecución?

– La ejecución me parece un poco fuerte, pero un par de hostias sí le daba.

 


 

Entrevista de trabajo:

– ¿Se considera una persona puntual?

– ¿Entrando o saliendo?

 


 

– ¿Sabes por qué soltaron a un ciego detenido por ser sospechoso de un robo?

– No, ¿por qué?

– Porque no tenía nada que ver.

 


 

– Sospechamos que es usted el ladrón de diccionarios.

– Eso no obsta para que conste que el de la voz de questa u otrora guisa jamás coercionaría u ostentaría semejante apelativo difamador y estulto.

 


 

– ¿Por qué vas tan elegante a la universidad?

– Porque tengo clase.

 


 

– Mi hijo está practicando natación.

– ¿Y qué tal le va?

– Nada mal.

 


 

– Doctor, soy asmática. ¿Es grave?

– No, señora, es esdrújula.

 


 

– No me quieres porque soy daltónico, ¿verdad, Celeste?

– ¡Me llamo Violeta!

 


 

– Oye, ¿cómo te llamas?

– No soy el ayer, ni soy el mañana.

– ¿De qué hablas?

– Me llamo Eloy.

 


 

– ¿Cómo te fue en la clase de levitación?

– Me suspendieron...

 


 

– ¡¡Quieres abrir los ojos de una puta vez!!

– Me da miedo la velocidad.

– ¡¡Pero es que estás conduciendo tú!!

 


 

Cena en el restaurante:

– ¿Qué van a tomar los señores?

– Caviar, langostas, ostras y champán para la foto de Instagram, y para comer dos sopitas de sobre. Después de la foto se lleva lo primero.

 


 

– ¿Tú sabes por qué "más" lleva esa tilde?

– Es un diacrítico.

– Bueno, perdóname. Ya te preguntaré otro día que estés mejor.

 


 

– Marta, ¿qué haces para no enojarte cuando discutimos?

– Me pongo a limpiar la taza del inodoro.

– No veo cómo eso te puede ayudar...

– Es que lo limpio con tu cepillo de dientes.

 


 

(Dos bajo una lluvia persistente varios días):

– ¿Y cuánto dices que dura el verano aquí, en Bilbao?

– El año pasado cayó en jueves y viernes.

 


 

– Va a venir el informático a instalarle un programa. En cuanto lo haga, ejecútalo.

– ¡Putos informáticos, acabemos con ellos!

 


 

(Dos pescando en el río):

– ¿Qué te parece mi lugar secreto para pescar?

– ¡Es realmente genial! Ni siquiera los peces lo conocen.

 


 

– ¿Nivel de latín?

– Magnificus.

– Traduzca “museo”.

– Museum.

– ¿Y emperador?

– Caesar.

– Perfecto.

– Perfectus.

– No siga.

– Non sequitur.

– ¡La madre que te parió!

– Mater, quae genuit te.

 


 

– ¿Nivel de latín?

– Altum.

– No tiene idea, ¿verdad?

– Exactum.

– ¡Lárguese de aquí!

– Perfectum.

 


 

– Pone en su currículum vitae que habla 7 idiomas, pero no dice cuáles.

– Sí, es porque son de mi invención.

– Bien, ya le llamaremos.

– Flagorcio mutates.

 


 

– En su currículum pone que es experta en artesanales. ¿Trabaja con madera o el vidrio?

– Uy, perdona, lo puse todo junto.

 


 

– En su currículum dice que usted sabe latín.

– Así es.

– Haga una frase con "erasmus".

– Erasmus pocos y parió la abuela.

– ¿Seguro que sabe latín?

– Soy un expertum.

 


 

– En su currículum dice usted que depende mucho de su madre...

– ¿Eso ha puesto?

 


 

– Dice en su currículum que usted es muy escéptico.

– A ver, ¿dónde lo pone?

 


 

– En su currículum dice que puede predecir el futuro.

– Así es.

– Bueno, nosotros ya le llamaremos.

– No lo harán.

– ¡Asombroso! Contratado.

 


 

– En su currículum dice que a veces es algo sarcástico.

– Mira, ¡si sabe leer!

 


 

– Su currículum es un desastre.

– Por el otro lado de la servilleta pone más cosas.

 


 

– En su currículum pone que le gusta echarse una siesta de 15 h a 19 h.

– Sí.

– Ya le llamaremos.

– Pero de 15 h a 19 h no, por favor.

 


 

– Bonito currículum, Aparte del nombre y la dirección, ¿hay algo en él que sea verdad?

– A ver, ¿qué edad he puesto?

 


 

(El jefe por teléfono o WhatsApp):

– Buenos días, queremos informarle que estamos muy decepcionados con su trabajo desde casa.

– ¿Para eso me despertaron?

 


 

– La empresa viene notando en usted un problema de mal carácter.

– ¡Ya habló el gilipollas!

 


 

– Tienes 4000 euros, tu mejor amigo necesita 2000 euros y tu novia 1000 euros. ¿Cuánto te queda?

– 4000 euros y dos mensajes no leídos.

 


 

(Político en un míting dirigiéndose a los presentes):

– ¡Lamento haberles robado...!

– ¿Va a devolver lo que se llevó?

– No, pero trataré de devolverles la confianza... Si no, ¿cómo les robo de nuevo?

 


 

– Papá, ¿por qué me llamo Warislov?

– Hijo, ya se lo he explicado muchas veces a ti y a tus hermanos. Pregúntales a Beibi, Donjertmi y Nomor.

 


 

Ella : – Si yo hubiera sabido que eras tan pobre, no me hubiera casado contigo.

Él :    – Pero no fue porque no te avisé. Siempre te dije: "Eres todo lo que tengo en mi vida".

 


 

– Papá, he sacado un cero en lengua.

– ¿Por qué?

– Por lo visto en la frase que me hiciste "El cazador ató el ciervo a un árbol", el sujeto no es el ciervo.

– ¿Cómo que no? Pero si está atado. No entiendo nada.

– Eso ha dicho él.

 


 

– Cariño, hoy me portaré como un sol.

– ¡Qué romántico, mi vida!

– Sí, me iré por la tarde y regresaré en la mañanita.

 


 

– Como doctor en psicología y psiquiatría, le confirmo que sufre usted un alto grado de sarcasmo.

– ¿En serio, don Titulitos?

 


 

– Te has cogido la aceituna grande. Eso es de mala educación.

– ¿Cuál hubieras cogido tú?

– La pequeña.

– Ea, ¡pues ahí la tienes!

 


 

Hoy mi esposo se subió a la báscula. No pude dejar de preguntarle:

– ¿De qué te sirve meter la barriga cuando subes?

– Para ver los números. ¿Alguna otra pregunta?

 


 

Conversación de dos clientes en el bar:

Ella : – ¿Y tú que haces en la vida?

Él :    – Filtro cerveza.

Ella : – ¡Qué interesante! ¿Y cómo lo haces?

Él :    – Con los riñones.

 


 

Por teléfono:

– Hola, ¿qué haces?

– Siempre me preguntas lo mismo, di algo nuevo.

– ¿Quieres ser mi novia?

– Estoy comiendo. ¿Y tú?

 


 

– ¿En qué trabajas?

– Pelo papas.

– Ah, eres cocinero.

– No, soy peluquero en el Vaticano.

 


 

– ¡Qué lindo tu pijama de vaca!

– Es de dálmata...

 


 

– ¿Qué quieres hacer antes de morir?

– Biajar en glovo, escrivir un livro, tener un ijo i prantar un arvol.

– Tampoco te agobies con lo del libro.

 


 

– Cariño, he ido a hacerme un seguro de vida, si me muero se te quedará todo pagado y 200.000 euros de indemnización.

– Pero Paco, si yo con que te mueras me conformo.

 


 

– Paco, ¿has visto mi crema reafirmante?

– Sí.

– ¿Dónde está?

– Sí.

 


 

– ¿De qué trabaja tu hermana?

– Es lavandera.

– ¡No jodas! ¿De qué país?

 


 

– Papá, ¿en casa hay fantasmas?

– No, hijo.

– La criada dice que sí.

– Pues vámonos de casa.

– ¿Por qué, papá?

– Porque no tenemos criada.

 


 

– Ayer mi tía me dijo: "Esta casa está embrujada"

– ¿Y tú la creíste?

– ¡Claro!, si mi tía murió hace 20 años.

 


 

– Amor, ¿te acuerdas de lo felices que éramos hace 5 años?

– ¡Pero yo te conozco hace 4 años!

– Por eso.

 


 

– Yo no como lácteos, ni carne, ni huevos, ni productos animales...

– ¿Vegano?

– No, jubilado.

 


 

– Mamá, te presento a mi novia.

– ¿No te pudiste conseguir algo mejor?

– Mamá, déjala en paz, yo la amo.

– ¡Cállate, estoy hablando con ella!

 


 

– ¿Nivel de inglés?

– Stop.

– ¿Cómo que "stop"?

– O sea, mi nivel es alto.

 


 

– Mamá, ¿qué es una centena?

– Cien unidades.

– ¿Y decena?

– Hoy, tortilla.

 


 

– ¡Pablo, cuánto tiempo! ¿Cómo te ha tratado la vida?

– Muy bien. Terminé medicina. Ahora tengo una consulta.

– Dime.

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

Holaaa ya teniamos rato sin hablar     (11:38)

Sí, ya se, oye, ¿como se le hace para bloquear a alguien de WhatsApp?     (11:38)

Abres el chat de la persona que quieres bloquear, le seleccionas en los tres puntitos y le das la opción de bloquear.     (11:40)

Si pudiste?     (11:43)

Hola?     (11:44)

 


 

– ¡Qué rica comida, mamá! ¿Algún secreto?

– Sí, eres adoptado.

– Yo hablaba de la comida.

– ¡Ah, no! Esa sí la hice yo.

 


 

La señora de la casa: – María, sospecho que mi marido me engaña con su secretaria.

La sirvienta: – ¡Ay señora, usted lo dice solo para darme celos!

 


 

Por teléfono:

Él:    – Sí, ya voy, estoy esperando el autobús.

Ella: – Bien, date prisa.

Él:    – OK, esperaré más rápido.

 


 

– Yo entro aquí para desconectar.

– Señor, no toque las máquinas de los pacientes.

 


 

Ella: – Dime algo que me haga sentir mujer.

Él:    – Tienes razón.

 


 

– Eres muy bella.

– Dime algo que no sepa.

– "Huy" y "hui" no se pronuncian igual, ni se tildan, ni se relacionan, ni deben confundirse.

 


 

– Papá, ¿por qué los gallos no tienen manos?

– Porque las gallinas no tienen tetas,

– Eres una enciclopedia andante, papá.

– La vida hijo, la vida.

 


 

– ¿Su Iphone 15 Max Pro tiene linterna?

– Sí.

– ¿Qué bueno!, porque venimos a cortarle la luz.

 


 

– Tengo una relación a distancia.

– Una orden de alejamiento.

– Eso.

 


 

– ¿Seguro del coche?

– Segurísimo, agente.

 


 

– ¡Ya te dije veinte veces que voy en cinco minutos, deja de llamarme cada media hora!

 


 

– Yo hago yoga para aligerar mi peso interior.

– Pues yo hago caca.

 


 

– Perdona que te llame a estas horas, pero necesito saber cómo se dice "mostaza" en francés.

– Es "moutarde".

– Ya sé que es mu tarde, pero dímelo.

 


 

– Mamá, estoy saliendo con el vecino.

– Pero podría ser tu papá.

– Para el amor no hay edad.

– No me estás entendiendo.

 


 

(En la cama)

Él:    – Seré tu ayer, tu hoy y tu mañana...

Ella: – ¡Vaya semanita de mierda que me espera!

 


 

– Ayer metí un libro de los Récords Guinnes en la licuadora.

– ¿Y...?

– Batí todos los récords.

 


 

– Cariño, cuando hablas eres como una ciudad de Estados Unidos.

– Los Ángeles?

– No, Kansas.

 


 

Hijo:    – Si estudio ¿dejaré de ser pobre?

Padre: – No, pero entenderás los motivos.

 


 

– ¿Cuánto es el café solo?

– 1,20.

– ¿Y con leche?

– 1,20.

– O sea, que la leche no se cobra.

– No.

– Pues que sea un vaso grande de leche con una galleta.

 


 

(Por teléfono:)

– Hola, ¿Hablo con María José?

– No, con José María.

– Mierda, marqué al revés.

 


 

– ¿Te gustaría quedarte?

– No puedo, tengo que regar el cáctus.

– ¿Y mañana?

– Tengo que bañar a los peces.

– Entiendo...

 


 

– ¿Y con tu novio qué tal?

– Ya no es mi novio.

– Normal. ¡Menudo imbécil!

– Ahora es mi esposo.

– ¡Ah...! Eso sí, muy buena persona.

 


 

– ¿Eres muy valiente?

– Me duermo todas las noches mientras me están cantando.

– ¿Y...?

– Vivo solo.

 


 

En el confesionario:

El:     – Padre, he hecho sexo antes del matrimonio.

Confesor: – Así es fácil. Ya veremos después...

 


 

– Paco, ¿qué estás leyendo?

– El Kamasutra.

– ¿Y qué tal?

– Yo creo que al final se casan.

 


 

– ¡Me estás llevando a la ruina!

– Claro, somos arqueólogos.

– Ah, si, calla.

 


 

– Maestro Wang, ¿por qué todos los chinos somos iguales?

– No soy el maestro Wang.

 


 

En la saga de El Señor de los Anillos, presentándose un caballero en la corte:

– Soy Aragorn, heredero de Isiklur, señor de los Dunedain, heredero del trono de Gondor, apodado Trancos, capitán de los Montaraces del Norte.

– ¿El de la Pocha?

– Sí, el más chico.

 


 

Otro de la saga de El Señor delos Anillos, también presentándose en la corte:

– Me llamo Gándul, hijo de Hólgazan, del reino de Háragan, miembro de la estirpe de los vagotes del norte.

– Saludos. ¿Llevarás el anillo a Mordor?

– Llévalo tú.

 


 

Él:    – Me gustan las mujeres con personalidad.

Ella: – Suerte la tuya, tengo varias.

 


 

– Mi abuelo llegó a los 104 años y se fumaba 3 habanos al día, tomaba whisky importado todas las noches, comía marisco tres veces por semana, visitaba a su joven y bella amante asiduamente.

– ¿Y de qué murió?

– Lo tuvimos que matar, nos salía carísimo...

 


 

– Nunca discutas con una persona pecosa.

– ¿Por qué?

– Porque tiene muchos puntos a su favor.

 


 

Ella: – De donde vengo tenemos la misma población desde hace cincuenta años.

El:    – ¿Cómo es eso?

Ella: – Es que cada vez que nace un bebé, un hombre se va del pueblo...

 


 

En el trabajo:

Capataz:    – Hoy vamos a hacer tests aleatorios de drogas.

Trabajador: – Vale, pero yo no quiero probar el LSD.

 


 

– Vamos a desayunar.

– No puedo, es martes 13.

– ¿Eres supersticioso?

– No, no me pagan hasta el día 15.

 


 

– Cariño, ¿pongo fútbol o porno?

– Pon porno, fútbol ya sabes jugar.

 


 

– La ortografía no enamora.

– ¿Estás loco o qué? Claro que enamora. Yo no me voy a enamorar de un "Yo t voi aser mui felis bb"

 


 

– ¿Se considera un auténtico macho alfa?

– Por supuesto que sí.

– Señora, deje que conteste su marido.

 


 

– Me encanta la cultura japonesa.

– ¿Te gusta el Sumo?

– El de mansana.

 


 

– ¿Sabe inglés?

– Yes.

– Traduzca: "Me gusta ir al gimnasio a tonificarme".

– I like gin tonic.

 


 

– Buenas, le llamo de Securitas Direct. ¿Quiere que le pongamos una alarma?

– Sí. A las 7:30, que mañana madrugo.

 


 

– Fernando, te quería hacer una pregunta.

– Dime.

– ¿Tú miras a la cara de tu esposa durante el sexo?

– Una vez lo hice y la veía muy enojada.

– ¿Por qué?

– Porque ella me estaba mirando por la ventana.

 


 

Ella: – Hola. ¿Quieres que seamos amigos con derecho a roce?

El:    – ¡Claro que sí!

Ella: – Genial, porque acabo de rozar tu coche cuando aparcaba...

 


 

– Doctor, llevo aquí 10 minutos y usted sigue comiendo un helado. ¿Me va a mirar la garganta?

– Un momento, que necesito el palito.

 


 

– ¿Nivel de estudios?

– Soy licenciado en Bellas Partes.

– Será en Bellas Artes...

– No señor, soy ginecólogo.

 


 

– ¿Cómo te llamas?

– Jara.

– ¡Qué nombre tan bonito!

– ¿A que ji?

 


 

– ¿Vas a ser sincero conmigo si te pregunto algo?

– Sí amor...

– ¿Me queda bien esto o me marca mucho la cintura?

– ¿Qué cintura?

 


 

– ¿Cómo te reconoceré?

– Si quieres le digo a mamá que me vaya a recoger ella al colegio, papá.

– Sí, mejor.

 


 

– Soy catedrático en la Facultad de Ciencias Exactas.

– ¿Cuántos años llevas?

– Un puñao.

 


 

– El sarcasmo no te llevará a ningún lado.

– Pues a mí me llevó al Concurso Internacional de Sarcasmo, 2008, París.

– ¿En serio?

– No.

 


 

– ¿Tienes que ir siempre por ahí dando la nota?

– A ti te doy un tres.

 


 

Mi jefe : – Deberías haber llegado a las 8.

Yo :       – ¿Por? ¿Qué pasó a las 8?

 


 

– ¿Una última voluntad antes de ser ejecutado?

– Que no me ejecuten.

– De acuerdo, puede irse.

– ¿Así, sin más?

– Claro, es que nadie lo había pedido, siempre quieren una pizza...

 


 

– Mamá, no quiero asustarte, pero te estoy llamando desde el hospital.

– Óscar, hace cuatro años que eres doctor y sigues con la misma tontería.

 


 

– ¿Te apuntas a nuestro grupo de ciclismo?

– ¿Qué hacéis?

– Una pequeña ruta y paramos a tomar cerveza.

– ¿Cómo os llamáis?

– Jarra y pedal.

 


 

– Le condeno a tres meses de cárcel por injurias.

– ¿Y cuando se comete injuria?

– Cuando insultas o vejas.

– ¿Por insultar ovejas vas a la cárcel?

– Y por tonto.

 


 

– Me enamoro muy rápidamente, mi amor.

– ¿A qué piso va?

 


 

– He viajado a la India y me he encontrado a mí mismo.

– También es mala suerte...

 


 

– Hola, me llamo Oportunidad.

– ¿Cómo?

– Lo siento, las oportunidades se presentan sólo una vez.

 


 

El:    – Me pregunto cómo sería nuestro futuro juntos.

Ella: – Solo cierra tus ojos.

El:    – No veo nada.

Ella: – Exacto.

 


 

– Hijo, ¿cómo te va con el inglés?

– Bien mami.

– ¿Cómo se dice padre?

– Father.

– ¿Y abuelo?

– Father de mi father.

 


 

– ¿Qué tal cielo, qué habéis aprendido el primer día de cole?

– Por lo visto no lo suficiente. Nos hacen volver mañana.

 


 

– Ha dicho el doctor que lo mejor para curarme el dolor de garganta es un striptease.

– Un Strepsils.

– Le quitas la ilusión a cualquiera...

 


 

– ¿Y te gusta Pink Floyd?

– Sí, es mi favorito.

– ¿Qué canción te gusta más?

– La de los niños en la escuela.

 


 

Ella: – ¿Sabes qué pasa? Estás todo el tiempo llevándome la contraria, Hugo.

El:    – Me llamo Rubén.

Ella: – ¿Ves?

 


 

– Probando el traductor automático de Google, español a inglés:

Español: ¿Cuál es la diferencia entre porque, porqué, por que, por qué?

Traducción: What is the difference between why, why, why, why?

 


 

– Papá, dice mamá que te pasas mucho tiempo enganchado al teléfono móvil.

– No es cierto, @Albert35.

 


 

– ¿Puede un hombre y una mujer acostarse en la misma cama sin que pase nada?

– Claro. Ya te casarás, ya.

 


 

– ¿Qué haces en esa cabina de teléfono, no ves que está averiada?

– Me gusta meterme donde no me llaman.

 


 

– A mi hermano cuando era niño le gustaba sacar la mano por la ventana del auto para que el aire se la llevara.

– ¿El mayor?

– No, el manco.

 


 

– Cariño, he soñado que me comprabas unos zapatos de 300 euros.

– Pues vuelve a dormirte a ver si encuentras otros más baratos.

 


 

– Señor, usted tiene un millón de espermatozoides muertos.

– Entonces soy un "sementerio", jajajaja.

– Señor, usted es estéril, y además idiota por lo que veo.

 


 

– Te quiero como nunca he querido a nadie.

– No, si todo me pasa a mí.

 


 

– ¿Nervioso?

– Sí, un poco.

– ¿Es tu primera vez?

– No, ya había estado nervioso antes.

 


 

Conversación por WhatsApp:

Hola tenemos que tener cuidado, mi esposa está sospechando     (21:22)

Sospechando de qué? Yo ni le conozco a usted     (21:23)

Disculpa soy la esposa, lo que pasa es que tú estabas en mi lista de sospechosa, perdón     (21:24)

Dios mío, y a esta hora     (21:25)

Hey soy Javi, mi esposa cogio mi teléfono para probarte, por suerte no le dijiste nada raro     (21:30)

Pero quién diablos eres tú?     (21:31)

Soy la esposa de nuevo, quería confirmar.     (21:32)

 


 

– Si el esposo es la cabeza de la familia, entonces qué es la esposa?

– La esposa es el cuello de la familia y controla para donde gira la cabeza.

 


 

– Doctor, ¿cómo se encuentra mi marido?

– Trataré de decírselo con delicadeza. ¿Ha cenado?

– No.

– Pues vaya a por pan que el fiambre ya está aquí.

 


 

– Desde antes de casarnos estás empeñada en que conozca gente nueva y no me apetece.

– ¡Pero es que son mis padres!

– ¡Y dale!

 


 

(Conversación por WhatsApp:)

Cuidate.    (21:22)

¡Awww, que tierno!    (21:22)

Era una amenaza.    (21:23)

 


 

– ¿Qué tal lo llevas desde que dejaste la bebida?

– Bien, ya ni pienso el ella, Malibú.

– Maribel.

– Eso.

 


 

– Tranquilo Carlos, es solo un pequeño corte con bisturí. No estés nervioso.

– Doctor, yo no me llamo Carlos.

– Lo sé, Carlos soy yo.

 


 

– Doctor, ¿me mandó llamar?

– Siéntese por favor, tengo que decirle algo.

– Bueno doctor, pero rápido que tengo poco tiempo.

– Ah, ¿ya se lo dijeron?

 


 

– ¿Nivel de ortografía?

– Excelente.

– Mencione dos palabras con tilde.

– Matilde y Cleotilde.

– ¡Contratado!

 


 

– Eres mi alergia.

– Gracias, qué linda.

– Lee bien.

 


 

Año 50 antes de Jesucristo:

– ¡Aaaaachissss! –(estornudo).

– No sé qué decirte...

 


 

– Hijo, tu flojera te va a llevar a lo peor.

– Bueno, por lo menos me va a llevar y no tengo que caminar.

 


 

– ¿Cuál es la mayor lección que has aprendido del mundo laboral?

– Los trabajadores eficientes son castigados con más trabajo.

 


 

(Conversación por WhatsApp o por teléfono:)

Ayer le compré una computadora y no puedo encenderla.

Presione el botón grande.

Ya lo presioné.

Entonces compruebe el cable en la parte posterior. ¿Tal vez no lo ha conectado?

Ahora traigo una linterna. No se vaya, vuelvo rápido.

¿Para qué necesita una linterna?

Está oscuro, estamos sin luz.

 


 

– Bueno, empecemos la operación. ¿Preparado?

– Sí. Pero una pregunta antes de dormirme, doctor. ¿Es normal que se traiga el perro al quirófano?

– Sí, verá... Yo antes era mecánico. Entonces mi técnica es sacarlo todo y luego meterlo. Así que como siempre me sobra algo fuera, pues el perro va cenado.

– ¡¡¡ Pero por favor, doctor !!!

– Jajaja, que no... Es broma. Es mi perro lazarillo, hombre...

 


 

– ¿Qué tal en tu primer salto en paracaídas?

– Bien, me sentí como un pájaro. Volaba y me cagaba, volaba y me cagaba, hasta aterrizar.

 


 

En un concurso televisivo:

– Y por 100 euros, don Evaristo: ¿Quiénes iban dentro del caballo de Troya?

– Los que me van a comer la...

– ¡A publicidad!

 


 

– Doctor, ¿qué tengo?

– Una fístula.

– ¿Y es grave?

– No, es esdrújula.

 


 

– ¡Hola Encarni!

– Ya no soy Encarni. Abracé el hinduhismo y he cambiado de nombre según mi nueva religión.

– ¿Y cómo te llamas ahora?

– Reencarni.

 


 

– Quería pedir la eutanasia para mi marido.

– Bien, pero antes deberíamos verlo para evaluar su caso.

– Vale, pero no le digan na, que es una sorpresa.

 


 

– ¡Qué cara de mal genio llevas, Dónovan!

– Es que soy imbécil. Me he pasado 10 años preparándome para agente secreto, y resulta que suspendo el examen por poner el nombre.

 


 

– ¿Cómo ha ido el campeonato?

– Creo que al niño no se le da bien el tiro con arco.

– ¿Cómo ha quedado?

– En libertad con cargos.

 


 

– No entiendo por qué no consigo pareja.

– ¿Has probado quitarte el bigote?

– No, aún no.

– Pues hazlo, Mari Carmen.

 


 

– Mi novio me ha regalado esta blusa en un outlet.

– ¿Tiene alguna tara?

– Es tonto perdido pero lo compensa con el nabo.

 


 

– Ha sido una primera cita perfecta, Marisa. ¿Te apetece subir a mi casa?

– Sí, por favor, que llevo tres horas cagándome.

 


 

– Mamá, ¿puedo salir hoy?

– Tienes 30 años, ya ni deberías regresar.

 


 

– ¿Sabe de zirconio?

– Sí, mire: conio, conio, conio, conio, conio.

– ¡Jajaja! Es usted el peor joyero del mundo, pero qué risas. Salga por allí.

 


 

– Buenas tardes, quería una caja de preservativos.

– ¿Tamaño?

– El tamaño no importa.

– ¿Perdón?

– Es lo que me dice mi mujer.

– Pequeños entonces...

 


 

– Y ahora cuéntame cosas sobre ti.

– No bebo, no fumo, no salgo con amigos por la noche, no como mucho, leo muchos libros y hago ejercicios todos los días.

– ¡Wow, eres el hombre de mi vida! ¿Cuándo podemos vernos?

– En unos años, cuando salga de la cárcel.

 


 

A través de la mensajería del teléfono móvil:

– Quiero verde, amor.

– ¿Verde?

– "Verte". Es el autocorrector.

– Pues desactívalo.

– Lla, hay mejor aci, ce lo uviera kitado dezde anthes.

 


 

– Ha fallecido el inventor del corrector automático.

– Despensa en pez.

– Dos lo tanga en su noria.

– Que la sierra le mea nieve.

– Se nos va un glande.

 


 

– Han llamado del banco y han dicho que tenemos un descapotable.

– ¿No será un descubierto?

– Ah, pues a lo mejor.

 


 

– Diga 80...

– ¿No era 33, doctor?

– Es que todo ha subido, sr. Gómez.

 


 

Ella: – Tras dos años contigo he descubierto que eres tonto.

El:    – ¿Tardas dos años y el tonto soy yo?

 


 

– ¿Qué haces?

– Una lista de gente que me cae mal.

– ¿Para qué?

– ¿Cómo te llamabas?

 


 

– Qé bonito es que no se pierdan los juegos de antaño. Mira a esos jugando a piedra, papel y tijera.

– Son dos sordomudos discutiendo.

– Ah...

 


 

– ¿Estoy hablando con el hospital infantil?

– Chi.

 


 

– Mamá, te suena el móvil.

– Mira quién es.

– Pone "Castigo de Dios".

– Cógelo, es tu padre.

 


 

– Papá, creo que me ignoráis todos.

– Pues no se ha comentado nada en el grupo de WhatsApp de la familia.

– ¿Qué grupo?

 


 

– Te dejo porque no me escuchas.

– Ya, pero es un frío seco.

 


 

– Doctor, le he dejado la muestra de heces encima de la mesa de su despacho, como usted me dijo.

– Muy bien, estupendo. ¿Ha puesto su nombre y apellidos en el botecito?

– ¿Qué botecito?

 


 

– Oiga amigo, ¿qué hace en el balcón?

– Me voy a tirar.

– Pero, ¿por qué?

– Mi mujer me dejó...

– Ah bueno. Si ella le dio permiso...

 


 

– Cariño, voy al Banco a sacar dinero.

– Vale, no vuelvas tarde. Y no te olvides del pasamontañas, sino después todo son problemas.

 


 

– ¿En qué piensas,cariño?

– En pesetas todavía.

 


 

– Hola Carla, vengo del fututo a hablarte...

– ¡Pero si yo me llamo Carlos!

– Bueno, de eso te quería hablar...

 


 

– ¿Bomberos? ¡Mi casa está ardiendo!

– ¿Dónde se originó el fuego?

– ¡En la prehistoria, pero eso qué importa! ¡Vengan rápido, por favor!

 


 

El marido llega borracho a casa. La mujer le grita:

– ¡Otra vez borracho! ¿Viste qué hora es?

– Sí mi vida, son las doce menos cinco.

– ¿Las doce menos cinco? ¡Son las siete de la mañana, sinvergüenza!

– ¿Y cuántos son doce menos cinco?

 


 

– Acabo de leer "El Principito".

– No seas inculto, se dice "prólogo".

 


 

– Abuela, soy el delegado de la clase.

– Normal, con lo poco que comes... ¿Has merendao?

 


 

– ¿Nivel de inglés?

– Alto.

– Tradúzcame "El Ford rojo de Roberto".

– Robert Redford

– ¡Vaya crack, contratado!

 


 

– ¿Nivel de inglés?

– Alto.

– Traduzca "estrella".

– Star.

– Úsela en una oración.

– Yo debería star durmiendo.

 


 

– Capitán, ¿puedo desembarcar por la izquierda?

– Se dice "por babor".

– Por babor, capitán, ¿puedo desembarcar por la izquierda?

 


 

– Doctor, mi amigo tiene mucha tos y le salen muchas flemas al toser, ¿cómo se llama eso?

– Esputo

– Sí, es putísimo, pero ahora me preocupa más su tos.

 


 

– Papá, ¿qué es ser un alcohólico?

– ¿Ves esos 4 coches de ahí? Pues un alcohólico vería 8.

– Papa, pero si ahí sólo hay dos coches...

 


 

– Sabemos que el sospechoso es de Londres.

– ¿Tiene acento inglés?

– Sí, en la "é".

 


 

– Se me ocurrió que viniéramos a terapia de pareja porque está siempre que no le presto atención, que no le cuento mis planes, que no hacemos nada juntos, que blablablá...

– ¿Dónde está su mujer?

– ¡COÑO!

 


 

– No quiero saguir contigo.

– ¿Por qué?

– Eres demasiado tacaño.

– No es cierto.

– ¿Ah no? ¿Recuerdas cuando pasamos por aquel restaurante y te dije lo bien que olía?

– ¿Y no fui generoso? Te dejé pasar dos veces por delante para que disfrutaras del olor.

 


 

Esposo: –Quiero el divorcio hoy mismo.

Esposa: – Sí, claro, ¿dónde te firmo?

Esposo: – Me voy a llevar el refrigerador, la estufa y la televisión.

Esposa: – Sí, está bien, son tuyos. Llévatelos.

Esposo: – Pero también me llevaré a mis hijos.

Esposa: – Eso sí que no, porque no son tuyos.

 


 

– Levantemos el corazón.

– Lo tenemos levantado hacia el Señor.

– Estamos en cirugía, babosa.

– Perdón, doctor.

 


 

– ¿Y no te planteas vivir en Francia?

– ¡Quiego otgo logopeda!

 


 

– Doctor, llevo 5 días soñando con hormigas jugando al fútbol.

– Tómese esto y hoy podrá dormir bien.

– ¿Está loco? ¡Hoy es la final!

 


 

(Conversación por WhatsApp:)

Hijo, cuando llegues a la escuela necesito que me hagas un favor, que yo llego tarde hoy al trabajo.     (20:32)

Pon el arroz para la comida.     (20:32)

Limpia tu cuarto.     (20:32)

Saca al perro a hacer sus necesidades.     (20:33)

Busca el pan en la panadería.     (20:33)

Ah hijo, ¿qué modelo me dijiste que querías de celular?     (20:33)

Hola mami, es el último iPhone, el S6.     (20:34)

Ah OK, no es para comprártelo, solo era para saber si lees los mensajes, bueno, ya sabes las cosas de la casa que tienes que hacer mientras yo llego.     (20:35)

 


 

– ¿Tu madre es electricista?

– No. ¿Por qué?

– Te anda buscando con un cable en la mano.

 


 

– Cariño, estaba metiendo el coche en el garaje y pasó una cosa...

– Dime que se te apareció la virgen o algo así.

– Digamos que la del Pilar.

 


 

– Creo que la parte más fea de tener trillizos es estar embarazada durante 27 meses.

– ¿No es de 9 meses?

– ¡Nooo tonta! 9 por cada bebé. Jajaja, no sabes nada y eso que eres mujer.

– ¿....?

 


 

Ella: – Voy a darme una ducha y luego me cambiaré. Prepararé la cama, pondré buena música y abriré una buena botella de vino espumoso...

Él :    – Vale, volveré otro día cuando estés menos ocupada.

 


 

– Van dos zombies hablando en inglés y castellano...

– ¿Y?

– Zombilingües.

 


 

– Bueno abuela, ¿te ha gustado mi novio nuevo?

– Pues de primeras no mucho, pero después de verle chupar las cabezas de los langostinos, pensé "Si no lo quiere, me lo quedo"

– ¡Abueeeeela!

 


 

– Fuimos al cine y no me diste ni un beso.

– ¡Pero si te hice una mamada!

– ¿A mí?

 


 

– ¿Sientes el frente frío?

– Si, ¡y el trasero también!

 


 

– ¡Bienvenido! Llevaba usted en coma 24 años. ¡Es un milagro!

– ¿Qué día es hoy?

– Lunes.

– ¡Me cago en mi puta vida!

 


 

– Doctor, ¿tendré cura?

– Por supuesto: Cura, misa y funeral.

 


 

– Tienes una belleza interior asombrosa.

– ¿Me estás llamando feo?

– Y muy listo.

 


 

– Doctor, respiro bien, pero al hacer el amor escucho silbidos.

– ¿Y a su edad qué pretende escuchar? ¿Aplausos?

 


 

– Gracias por estar ahí.

– ¡Si estoy a 500 km de ti!

– Por eso.

 


 

– Siempre encontrarás un motivo por el que levantarte y seguir luchando.

– Me meo…

– ¿Lo ves?

 


 

– ¿Cómo se llaman tus perros?

– Calvin y Klein.

– Pero… ¿Eso no son nombres de calzoncillos?

– Por eso, son boxers

 


 

– Te he escrito un poema de amor, Marta.

– Soy Julia.

– Dame un segundo para cambiar un par de rimas.

 


 

– Caballero, se está usted pasando.

– ¿Qué pasa, ya no se puede comer palomitas en el cine?

– Sí, pero coja de las suyas.

 


 

Caso de divorcio en el juzgado:

Ella: – Señor juez, yo traje a mi hija a este mundo con dolor. La custodia debe ser para mí.

Juez: – ¿Tiene usted algo que decir en su defensa?

Él : – Mire sr. juez, si usted mete una moneda en una máquina de refrescos y sale una Coca Cola, ¿de quién es la Coca Cola, de la máquina o suya?

 


 

– Abuela, ¿cómo quiere que te enterremos?

– Muerta, que os conozco, hijos de puta.

 


 

– No me siento valorado en la empresa.

– Ah, ¿qué trabajas aquí?

 


 

– Los lunes son lo peor. Odio los lunes.

– No odias los lunes. Odias tu trabajo.

– Genial, ahora odio todos los días de la semana.

 


 

– Papá, ¿qué es "patentar"?

– ¿Tú has visto a la vecina de enfrente que sale a tender la ropa con una blusa transparente y sin nada debajo? Pues eso es "pa tentar" a tu padre.

 


 

– ¿El señor tomará postre?

– ¿Qué hay para elegir?

– Sí o no.

 


 

– ¡Rápido, necesitamos sangre!

– Yo soy 0 positivo.

– Pues muy mal, aquí se viene a animar.

 


 

– He apuntado a mi hijo a chino mandarín. Niño, di algo.

– Tle eulo sincuenta. ¿Va a quelé bolsa?

– Toma. Y me dijeron que era tonto.

 


 

– ¿Orientación sexual?

– Herbívoro.

– ¿Cómo herbívoro?

– Sí, a base de pajas solamente.

 


 

– Mamá, dame pan para las palomas.

– No queda, hijo, cómetelas sin pan.

 


 

– Mamá, mañana hay una pequeña reunión en la escuela.

– ¿Qué tan pequeña?

– Pues… la directora, tú y yo.

 


 

– ¿Sabes? A veces creo que cuando te cuento las cosas sólo te quedas con las menos importantes. Pero da igual, ya me sacaré yo las castañas del fuego como hago siempre.

– Guárdame castañas.

 


 

– Hola, quiero tatuarme en el hombro: "Nunca te des por vencido".

– ¿Sabes que te va a doler un poco?

– Entonces déjelo.

 


 

– No hay nada peor que vivir rodeado de viejos.

– Los viejos son gente con suerte…

– ¿Por qué?

– Porque hay muchos que no llegan a viejos.

 


 

– Creo que me estoy volviendo loco, veo duendes por todos lados.

– ¿Has visto un psicólogo?

– No, hasta ahorita puros duendes.

 


 

– ¿Es verdad que trabajas para la tele?

– Sí. Me faltan 4 cuotas y es mía.

 


 

– Cuando me enteré que trabajabas en el McDonald's me llevé una decepción.

– ¿Pequeña, grande o mediana?

 


 

Ella: – Pídeme lo que quieras, sin límites ni tabuses.

El : – Se dice tabúes.

Ella: – Pues a lo mejor te quedas sin follar por listo.

El : – Ojo, que a lo mejor tabuses también está bien dicho.

 


 

Ella: – Siempre que dialogamos acabo mojada.

El : – ¿Te excito?

Ella: – No, escupes cuando hablas.

 


 

– ¿Es usted tan humilde como dicen?

– ¡Ufff! ¡Muchísimo más!

 


 

– Recursos Humanos, ¿Dígame?

– ¿Cuánto tiempo me corresponde por la muerte de un familiar?

– Dos días.

– Pensaba que era más.

– Bueno, si lo mata usted, son doce años.

 


 

– Estoy harta de tu obsesión por las motos, hasta nuestra hija se vio afectada.

– No metas a Yamaha en esto.

 


 

– Perdona por dejar la conversación a medias, se me apagó el móvil y no encontraba el cargador.

– Fue hace tres meses.

– El tiempo vuela. ¿Qué tal?

 


 

– Me he ido a andar para perder barriga.

– Pues no la has despistado.

 


 

– ¿Cuántas horas duermes al día?

– Unas cuatro o seis.

– Es poco.

– Recupero por la noche.

 


 

– ¿Cómo se dice eyaculación precoz en japonés?

– Ya tá.

– ¿Y en español?

– Te juro que es la primera vez que me pasa.

 


 

– Hola, vengo a inscribirme al gimnasio.

– Esto es un local de empanadas.

– Bueno, dame 4.

 


 

En el restaurante:

– Señorita, hay una mosca en mi plato.

– Es el dibujo del plato, señor.

– ¡Pero si se está moviendo!

– Es que es un dibujo animado.

 


 

– Marcos, tenemos que hablar.

– Dime cariño.

– Hemos terminado.

– ¿Ya? Qé conversación más cortita, así me gustan a mí.

 


 

– ¿Es usted el profesor de mi hijo?

– Sí.

– Vengo con él para que me diga a la cara eso de que no le dedico tiempo.

– Ese no es su hijo.

– No me cambie de tema.

 


 

– ¿Tú eres rojo, no?

– Sí.

– ¿Entonces puedo ir a tu casa a llevarme la tele, no?

– ¿Y tú eres de derechas, verdad?

– ¿Cómo lo sabes?

– Porque te gusta llevarte cosas que no son tuyas.

 


 

– Le haré una pregunta para asegurarnos que usted es el titular de la tarjeta.

– Sí, claro.

– ¿Es usted el titular de la tarjeta?

– Sí.

– Gracias.

– De nada.

 


 

– Joven, le vendo este amuleto para atraer dinero.

– ¿Y sirve?

– Claro.

– Entonces… ¿por qué lo vende?

 


 

– ¿Cuál es su mejor virtud?

– Mi inteligencia social y capacidad de entendimiento.

– Póngame un ejemplo.

– ¿Un ejemplo de qué?

 


 

Terapeuta: – ¿Qué está pasando por tu cabeza en este momento?

Paciente: – Mi cabeza es como un navegador de Internet: 17 pestañas están abiertas, 4 de ellas están congeladas, y no sé de dónde viene la música.

 


 

Terapeuta: – ¿Hay algún sonido que le moleste?

Paciente: – ¿Real o imaginario?

Terapeuta: – Digamos que imaginario.

Paciente: – Arañas usando chanclas.

 


 

En el antiguo Egipto:

– Ramsés, te ha llegado un papiro.

– ¿Qué dice?

– Ojo, serpiente, banquete, luna, ojo, veneno. – (en escritura jeroglífica)

– ¡MALDICIÓN! ¡Viene a cenar mi suegra!

 


 

– María, he decidido hacer caso al psicólogo y estoy tirando todas las cosas que no me hacen feliz.

– Paco… ¿DÓNDE ESTÁ MI MADRE?

 


 

CUENTO MUY CORTO Y CON FINAL FELIZ:

Había una vez un príncipe azul que le preguntó a una princesa:

– Hermosa dama, ¿Te quieres casar conmigo?

Y ella respondió: "– ¡NO!"

Y el príncipe vivió feliz toda su vida, yendo a pescar, a cazar, a rumbear, a jugar fútbol todos los días, andaba con sus amigotes, tomaba mucha cerveza y se comía todo lo que quería… ¡¡¡sin que nadie le jodiera la vida!!!

 


 

– Emergencias, dígame.

– Llamo porque mi primo se está afixiando y no sé que hacer.

– ¿Está azulado?

– Zi, lo tengo muy zerca.

 


 

– ¿Sabes cuantas anclas tiene un barco?

– Once.

– ¿Cómo estás tan seguro?

– Porque siempre dicen ""Eleven anclas".

 


 

– ¡Este es el mejor café que he tomado en mi vida!

– Es cerveza, señor.

– Ya decía yo…

 


 

– ¿Qué tal con la bicicleta estática?

– No avanzo…

 


 

– ¿Sabes cuál es la diferencia entre ignorancia y apatía?

– No lo sé y no me importa.

 


 

– Buenas, vengo al registro civil para cambiarme de género.

– ¿Cuál desea?

– Comedia, por favor. Estoy harto ya del drama.

 


 

– ¿Qué se necesita para casarse por lo civil?

– ¡Tener valor! ¡Y estar listo para pelear y convivir con el diablo!

 


 

– Doctor… ¿Qué sucede después que morimos?

– Le damos la cama a otra persona que la necesite.

 


 

– Buenos días cabrona ramera.

– Por última vez, disléxíco de mierda, ¡me llamo Ramona Cabrera!

– ¡A mí no me tigre!

 


 

– ¿Nivel de inglés?

– Alto.

– Utilice "understand" en una frase.

– Busco a mis amigos pero no sé understand.

– Salga, por favor, a ver si los encuentra.

 


 

– Paco, ¿qué regalo quieres para Navidad?

– Puri, yo solo quiero que me ames y me seas fiel.

– Demasiado tarde, ya te compré unos calcetines.

 


 

– Hola, soy tu yo del futuro.

– Guauuu, ¿y qué será de mí en el …?

– ¿Un euro no podrías dejarme?

 


 

– Te dejo por soberbio.

– ¿Y qué vas a hacer sin mí?

 


 

– Gracias a mi ex esposa, volví a caminar.

– ¿Es doctora?

– No, se quedó con el auto cuando nos divorciamos.

 


 

– Peláez, espero que haya estudiado esta vez para el examen de recuperación de Mitología.

– Resurgiré de mis cenizas cual Gato Félix.

– Entiendo…

 


 

– Puntue de uno a diez su facilidad para adaptarse a las nuevas tecnologías.

– IV.

 


 

– Estás obsesionado con la electricidad.

– No digas tonterías, Amperio.

– Amparo.

– Eso.

 


 

– Soy pésimo envolviendo regalos.

– Bueno… Tampoco te quedó tan mal la pelota.

– Es un libro.

 


 

– ¡Te dejo por tacaño!

– Pues eso que me ahorro.

 


 

– Al venir hacia aquí he notado que el coche hace un ruido raro.

– Tiene mal la dirección.

– ¿Y lo sabe así? ¿Sin más?

– No, no. Es que esto es una peluquería, el taller está en el número 23.

 


 

– Papá, ¿sabes qué significa "dodecaedros"? ¿Me pones un ejemplo?

– Claro, hijo. Si tu hermano y tú no trabajáis, no tendréis dodecaedros muertos.

– Gracias papá.

– De nada, nini.

 


 

– Y cuando una cree que ya lo ha oído todo, el colegio te llama porque tu hijo, tras una agresión y en defensa propia, ha frotado a un niño musulmán con jamón serrano.

– Imagino que habrás pedido perdón por esa ofensa imperdonable. Todo el mundo sabe que antes del jamón hay que restregar al niño con tomate.

 


 

– Eres tan guapo Paco…

– Gracias cariño.

– Tan musculoso…

– Me cuido mucho.

– Y la tienes tan grande…

– A ver, Mari, ¿cuándo viene y cuánto tiempo se va a quedar tu madre?

 


 

Hace años fui a una óptica. Me gradúan, me pruebo gafas, elijo. Me da el precio:

– El cartel de fuera pone que es menos.

– Ya, pero a partir de X dioptrías no vale esa oferta, ¿no ha visto la letra pequeña?

– ¡Claro que no, por eso estoy aquí!

 


 

– Este año he tenido el doble de sexo que el año anterior.

– ¿Cuántas veces tuviste sexo el año pasado?

– Nada.

– ¿Y este año?

– Nada de nada.

 


 

Él :    – Soy espiritual.

Ella : – Los demonios también son espíritus. Sé más específico.

 


 

– ¡Mamá! En el colegio hay un niño que se llama José Luis Perales.

¿Y cómo es él?

 


 

Ella : – ¡No me hables, estoy enfadada!

Él :    – ¿Otra vez o todavía?

 


 

– Miles de españoles siguen cantando "Aguachu bifrí".

– ¿En qué canción?

– En la de Cuin.

 


 

Dos mujeres en la peluquería:

– Necesito ideas… Quiero darle un regalo a mi novio. Es fanático de Star Wars…

– Dale el lado oscuro.

 


 

– No puedo ni caminar después de tanto "crossfit".

– Se dice "croissant", y te comiste 14.

 


 

– Cariño, ¿qué posibilidades hay de que haya un cónclave para elegir el nuevo Papa en el cuarto de tu hijo?

– Ninguna.

– Pues entonces se está hinchando a porros.

 


 

– La gente me dice "Te estás haciendo viejo, ¡deberías casarte!"

– ¿Pero casarte detendrá el envejecimiento?

 


 

– ¿Algún médico en la sala?

– Soy médico forense.

– ¡Mi marido se muere!

– Y en un rato sabremos por qué.

 


 

– En Matemáticas es el único lugar donde veo cosas tan ridículas como "Pepe tenía 133 chocolates, se comió 115. ¿Qué tiene?".

– Diabetes, quizá.

 


 

– Hola, quería una caja de pastillas para aumentar el coeficiente intelectual.

– ¿De 12 o de 24?

– No sé… ¿En qué se diferencian?

 


 

– ¿Sabías que hay un lugar reservado en el Infierno para personas como tú?

– ¡Qué bueno! Porque odio hacer fila.

 


 

– Y tú, ¿estás viendo a alguien?

– ¿Te refieres a en tono romántico, a un terapeuta o si tengo alucinaciones?

 


 

– Háblele. Ella puede oírle aunque esté en coma.

– Ah. Hola cariño. Siento lo del susto, jaja. Al menos ya no tienes hipo.

 


 

– Amiga, el otro día a mi esposo se le quedó el celular desbloqueado.

– ¿Y qué hiciste, revisaste los mensajes?

– No hija, eso era cuando tenía 20 años, ahora me transferí dinero, jajaja.

 


 

– Tengo una novia que es meteoróloga.

– ¿Y te vas a casar?

– No sé. El tiempo dirá…

 


 

Pareja en la cama:

Ella : – Cari, ¿qué harías si el mundo se acabara dentro de diez minutos?

Él :    – Te haría el amor.

Ella : – ¿Y los otros nueve minutos minutos?

 


 

– Me sé una rima super graciosa, ya verás. Dime un número terminado en cinco.

– Quince.

 


 

– Doctor, cuando alguien me dice un cumplido, me dan ganas de follármelo. ¿Qué tengo?

– Yo creo que tiene usted unos ojos preciosos.

 


 

Ella : – Dime algo que me haga sentir mujer.

El :     – Tienes razón.

 


 

– Me voy al psicólogo.

– ¿Y para qué llevas una silla?

– Para que vea cómo me siento.

 


 

– ¿Sabías que el animal más antiguo del mundo es el pingüino?

– ¿Por qué?

– Porque está en blanco y negro.

 


 

En una ejecución:

– ¿Última voluntad?

– Cantar una canción hasta el final.

– Muy bien. Adelante.

– Un elefante se balanceaba en la tela de una araña ....

 


 

En un control de tráfico:

Agente :    – Señor, ¿me da su nombre, por favor?

Conductor : – ¡No!

Agente :    – ¿Por qué no?

Conductor : – ¿Después cómo ve voy a llamar yo?

 


 

– ¿Por qué en los cementerios no ponen la música fuerte?

– ¿Por qué?

– Porque retumba.

 


 

– Me cuesta mucho dar el primer paso.

– ¿Tan tímido eres?

– No, tengo esguince de tobillo.

 


 

En el bar de un pueblo:

– Buenas, póngame un vino.

– ¿De la tierra?

– ¿Tienes vienos de otros planetas? ¡No me jodas!

 


 

Dos mujeres conversando por redes sociales:

– ¿Qué tiene una de 40 años que no tenga una de 20?

– Colitis, gastritis, medicinas en su bolsa… Yo tengo 40, lo digo por experiencia.

 


 

(Otra conversación en redes sociales:)

– Si alguien te lastima, devuélvele una sonrisa, eso le dolerá más que cualquier golpe.

– Mi mamá me pegó, me reí y me pegó más fuerte. Me siento estafado.

 


 

– Papá, ¿podemos tener animales en casa?

– Gambas trae todas las que quieras.

 


 

– Papá, ¿qué es un trío?

– Cuando una mujer hace el amor con dos hombres, o un hombre con dos mujeres.

– ¿Y para qué llevan las guitarras?

 


 

– Doctor, me duele el testículo izquierdo.

– Se equivoca, soy doctor en Derecho.

– ¡Cómo avanza la Ciencia, ahora hay un doctor para cada huevo!

 


 

– Perdona, hace ya una hora que pedí los mejillones.

– ¿A la marinera?

– No, a la camarera.

 


 

– Papá, ¿puedo hacer puenting?

– Hijo, tu vida comenzó con una goma elástica rota, no debería terminar también así.

 


 

– ¡Qué fortuna hizo henry Ford con los coches!

– ¡Y su hermano Roque con los quesos!

 


 

– ¿Eres feliz?

– No.

– ¿Y por qué sonríes?

– No sé, me gana la esquizofrenia.

 


 

Marimonio de viejos:

Ella : – Tienes que llamar a Movistar.

Él :   – ¿Por qué?

Ella : – Ayer llamó mi hermano y me ha dicho que por 10 euros te activan el paquete.

 


 

– ¿Fuma usted?

– Solo despues de follar, doctor.

– Su pulmón está completamente limpio –(mirando la radiografía).

 


 

(Primeros días de enero)

– Vengo a inscribirme al gimnasio.

– ¿Es por propósito de año nuevo?

– Sí.

– Tenemos plan de un día, incluye 4 selfies en el área de pesas.

– Perfecto.

 


 

Experto en conducta infantil: – Los niños imitan lo que ven.

La mamá: – Falso. Mis hijos me ven limpiar y ellos no limpian nada.

 


 

– Mi mujer se marchó de casa – (hablando con tristeza).

– Ánimo, hay cosas mucho peores, la mía volvió.

 


 

En el hospital, el cirujano a la joven mujer del paciente:

– ¿Tan bonita y sin novio?

– ¡Pero si mi novio entró a cirugía con usted!

– No me está entendiendo.

 


 

– Paco, ¿por qué has pasado la noche en la cocina?

– Es que el médico me ha dicho que vigile el azúcar.

– ¡Qué tonto eres Paco!

– ¿Por qué Carmen?

– Podías habértela llevado a la habitación.

 


 

– Hijo, ¿qué quieres para Navidad?

– Una Barbie, papi.

– Eres un macho, pide algo de hierro que eche candela y humo.

– Entonces una planchita pal pelo.

 


 

– Señor, ¿usted es bizco?

– No, lo que pasa es que tengo un ojo tan bonito, que el otro se le queda mirando…

 


 

Fin de año en un hospital:

Doctor:   – La mala noticia es que le vamos a amputar el pie izquierdo.

Paciente: – ¿Y la buena?

Doctor:   – Que usted va a comenzar el año con el pie derecho.

 


 

– Creo que eres cleptómana.

– Eso son cosas tuyas.

– Por eso lo digo.

 


 

– Doctor, ¿cómo está mi marido?

– Lo hemos perdido.

– No diga tonterías, si le veo los pies por debajo de la sábana.

 


 

De visita en casa de un amigo:

– ¿Por qué todavía tienes un teléfono fijo?

– Lo necesito para llamar a mi celular cuando lo pierdo.

 


 

– Finalmente estoy lista para aceptar la edad que tengo.

– ¿Y qué edad tienes?

– Dije admitir, querida, no publicar.

 


 

– He abierto una cafetería al lado de la cárcel.

– ¿Y ganas mucho dinero?

– Sobre todo con los expresos.

 


 

– Buenos días, llamaba para solicitar que me cambien de médico.

– Dígame su nombre.

– Sammir Abdellah.

– ¿Y qué médico tenía asignado?

– El Dr. Matamoros.

– Comprendo.

 


 

– ¿Tú entiendes de cocina árabe?

– Mucho.

– ¿Qué es el hummus?

– Lo que sale del fuegus.

 


 

Abuelita: – Te quiero mucho, Culo Feliz.

Nietecito: – Abuelita, me llamo Feliciano.

 


 

– Tengo dos noticias, una mala y otra muy mala.

– La mala, doctor.

– Le quedan 24 horas de vida.

– ¿Y la muy mala?

– Le tenía que avisar ayer, pero me dormí.

 


 

(Mientras mira el móvil:)

– Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…

– ¿Deshojando florecitas?

– No, eliminando contactos de mis redes.

 


 

– ¿Sabes en qué se parecen los hombres a las cerillas?

– No. ¿En qué?

– En que los calientan un poco y pierden la cabeza.

 


 

– No es por ti, es por tu ortografía.

– Hentonse lla nonos bamo ha ber mas?

 


 

– Comisario, ¿qué le hacemos al delincuente, señor?

– Ponle una esposa.

– ¡Eso, eso, que sufra!

 


 

– María, ¡cuánto tiempo sin verte! ¿Qué te cuentas?

– Estoy esperando un hijo…

– Ah, ya decía yo que te veía muy gorda. Enhorabuena.

– … que salga del cole.

– Adiós María, me alegro de verte.

 


 

– Tengo una guitarra que da la hora.

– ¿Cómo?

– Cada vez que la toco, los vecinos gritan: ¡Son las tres de la madrugada!

 


 

– ¿Sabes que no se puede discutir con un Dj?

– No, ¿por qué?

– Porque siempre está cambiando de tema.

 


 

– ¿Quieres que te mire fijamente a los ojos mientras lo introduzco en mi boca?

– ¡Ya señorita! Deje la bobada y sople el alcoholímetro.

 


 

– Vengo a tatuarme "Tres tristes tigres comen trigo".

– ¿En dónde?

– En un trigal.

 


 

– En una fila de animales. ¿cuál sería el último?

– No lo sé, ¿cuál?

– El delfín.

 


 

– ¡Dejen ya de ofender a Bad Bunny, pendejos! ¿Yo le debo la vida a él!

– ¡Jajaja, qué estúpido eres! A ver, ¿por qué dices que le debes la vida?

– Fue en octubre de 2017. Estuve en coma durante 6 meses debido a un terrible accidente de coche. Un día la enfermera encendió la radio cuando Bad Bunny estaba cantando, y entonces, milagrosamente, yo me levanté para apagar la radio.

 


 

– Siempre que voy a trabajar, me escondo.

– ¿Por qué?

– Porque un buen trabajador es difícil de encontrar.

 


 

– ¿Cómo has adelgazado tanto? Yo también necesito bajar de peso.

– Comida sana, voy al gimnasio, senderismo, masajes con cremas anticelulíticas y mucha fuerza de voluntad.

– ¿Qué crema usas?

 


 

– ¿Van a querer bolsa o se lo llevan así?

– Es usted el peor forense que he conocido.

 


 

– ¡Mamá, he encontrado novio!

– ¡Será de alguien, déjalo donde estaba!

 


 

– Mamá, en el colegio me llaman torpe y pesimista.

– Bah, no hagas caso, cariño. ¿De qué quieres el bocata?

– Da igual, se me va a caer…

 


 

– Me dijo que lo le escribiera más.

– ¿Y qué hiciste?

– Le mandé un audio.

 


 

– ¿Edad?

– 43 años.

– Indique al jurado dónde le dijo el tal Peter Pan que tenía que soplar para llamar a Campanilla.

– Cuando dejen de reírse.

 


 

– Vengo a mi primera reunión de alcohólicos anónimos.

– ¿Vino solo?

– No, con hielo, por favor.

 


 

– Cuida de tu salud. Si te mueres, otro hombre dormirá con tu mujer, se quedará con tu coche y con tu casa.

– Pues a mí me pasó igual sin morirme.

 


 

– Siempre estás criticándome.

– Eso no es cierto, María Defectos.

– María Virtudes.

– Eso.

 


 

– Necesito un soldado para una misión peligrosa, de la que no es seguro que vuelva con vida.

– Me presento voluntario, mi sargento.

– No, tú no, Martínez, que me debes dinero.

 


 

– Mi mujer tuvo a nuestro hijo con 36 años.

– Pues mejor así, ya criao.

 


 

– Mi novia me dijo que quería tener un hijo mío.

– ¿Y qué le dijiste?

– Que le iba a mandar al pequeño, que es el que peor se porta.

 


 

– Buenas noches, guapo.

– ¿Esto es una casa de citas?

– Sí corazón, ¿qué deseas?

– Una pal médico y otra pa la ITV.

 


 

Festejando los 120 años de edad con la familia:

– Díganos su secreto, don José.

– Pues una vez estaba borracho y me follé a mi compadre…

– No don José, de su edad.

– Aaaah… Coman sano.

 


 

Ella: – Mi amor, mi mamá se va a quedar a dormir. ¿Cuál es el lugar más calentito de la casa?

Él:    – ¡El horno!

 


 

– Hijo, tienes ya 40 años y tus amigos se están casando e independizándose. ¿Tú que vas a hacer?

– Emborracharme en sus bodas.

 


 

– ¡Mamá, mamá, hoy en el colegio he aprendido a hacer explosivos!

– Muy bien hijo. ¿Y mañana qué vas a hacer en el colegio?

– ¿Qué colegio?

 


 

– Ya te dije que no era buena idea hacer jornada de puertas abiertas.

– ¿Cuántos faltan?

– 175 presos.

 


 

– ¿Por qué lloras?

– Porque me mandaste a la mierda.

– ¿Y no sabes llegar o qué?

 


 

– Papá, ¿es verdad eso que dice mamá de que si te masturbas mucho te quedas sordo?

– Las doce y media, hijo.

– ¿Una cerveza dices? Ahora te la traigo.

 


 

– Hola, ¿cómo te llamas?

– Yoana. ¿Y tú?

– Yosergio.

 


 

– ¿Sabes? Me siento como un campo sin vacas.

– ¿Cómo?

– Desganado.

 


 

– ¿Cuánto mide?

– 1,70 metros.

– ¿Peso?

– 75 kilos.

– ¿Pino o roble?

– Doctor, ¿de verdad que la operación es sencilla?

– Sí, sí… ¿Traje tiene?

 


 

– Paco, ¿por qué has tardado tanto en ir a por el pan?

– ¿Yo?

– Paco, que te conozco. ¿No te habrás enredado con tus amigotes?

– Que no Loli, que no. No inventes…

– Vale, vale, te creo. ¿Y la barra?

– ¡Llenita de gente!

 


 

– ¿Qué hay de menú?

– Tenemos tres primeros y tres segundos para elegir.

– ¡Mierda, en tres segundos no me da tiempo a decidirme!

 


 

– Dime la verdad, ¿tú no has follado nunca, no?

– Dijiste de incorporar juguetes en el sexo.

– Ya, pero un Scalextric…

 


 

En la farmacia:

– No tengo Viagra de 50 mg, le daré de 100 mg para que la parta en dos.

– ¿A mi mujer?

– ¡La pastilla, idiota!

 


 

– He abierto un bar que se llama "Punto G"

– ¿Y va mucha gente?

– Nadie lo encuentra.

 


 

(Conversación en redes sociales, año 2025:)

– El megalodón fue un gran tiburón que vivió hace más de 60 millones de años.

– ¿Cómo que vivió 60 millones de años si la Tierra tiene solo 2025 años de edad?

– Porque vivió en el agua y no en la Tierra…

 


 

– Yo no trabajo por un problema en la vista.

– ¿Qué problema tienes?

– Que no me veo trabajando.

 


 

– ¿QUÉ COÑO ESTÁS MIRANDO?

– El suyo, señora, soy su ginecólogo.

– Ah, sí, perdón.

 


 

– Fui un tarado que no supo ver lo que tenía enfrente.

– ¿Dejaste ir al amor de tu vida?

– No, pisé una caca.

 


 

– Mamá, me voy de casa. Quiero salir cuando me dé la gana con mis amigos, beber cuando quiera, ponerme la ropa que me dé la gana, acostarme con quien quiera, ser independiente. ¡Ser libre!

– Espérame que me cambio y me voy contigo.

 


 

– Hola, me llamo Paco y tengo piedras en la vesícula.

– ¡HOLA PACO! Bienvenido a Cólicos Anónimos.

 


 

– Telepizza dígame.

– ¿Está tu madre?

– No.

– ¿Y tu prima?

– No. ¿A qué viene eso?

– Me ha llegado un folleto "Llame y pregunte por nuestras familiares"

 


 

– Encarnación, ahora que me queda muy poco tiempo de vida, quiero hacerte una pregunta.

– Dime Manolo, lo que sea.

– ¿Me has sido infiel alguna vez?

– Y si no te mueres, ¿qué?

 


 

– Bienvenidos al colegio católico de San Miguel.

– Yo estudié aquí de niño y mi prima Esther fue profesora aquí también.

– ¿Enseñó Esther con nosotros?

– ¡Y con tu espíritu!

 


 

– ¿Sabes cómo dejar a un tonto con la duda?

– ¿Cómo?

– Luego te lo digo.

 


 

– Pase a mi despacho, vamos a hablar sobre el desorden de su puesto de trabajo.

– ¿Puedo entrar con la cabra?

 


 

(Conversación de una pareja:)

Él :    – ¿Te dije que eres única?

Ella : – Sí, y diferente, y maravillosa, todo eso que dicen ustedes los hombres y que después resumen en un "Está loca".

 


 

(Hombre maduro con una mujer en la cama:)

Él :    – Vas a tener que disculparme, hace mucho que no hago esto…

Ella : – ¿Eres viudo?

Él :    – No, casado.

 


 

– ¿Qué le dice un jardinero a otro jardinero?

– ¿Qué?

– Nos vemos cuando podamos.

 


 

Coche detenido por un agente de tráfico:

– ¡Sin el manos libres no se puede hablar por el celular mientras se conduce!

– No estaba hablando, agente, estaba escuchando.

– Ya, ¿y cómo puedo saberlo yo?

– Tome el celular y póngase… Es mi mujer. ¡A ver si a usted le deja hablar!

 


 

– ¿Sabes cómo se llama un pato que no le gusta andar con otros patos?

– ¿Cómo?

– Antipático.

 


 

– Papá, ¿me ayudas con la tarea del colegio?

– Claro hijo, dime.

– Dime 5 animales que vivan en el Polo Norte.

– Tres osos y dos focas.

– .... ????

 


 

– Tienes el azúcar muy alto.

– ¿Y tú cómo lo sabes?

– Porque lo has puesto en la estantería de arriba y no puedo alcanzarlo.

 


 

– ¿Cómo murió Manolo?

– Le dieron con una enciclopedia.

– Eso lo explica todo.

 


 

– Tráeme las lentejas.

– No las veo.

– Joder Paco, están en el bote de ColaCao que pone azúcar, que pareces tonto.

 


 

– Papá, ¿qué es una patología?

– Una ciencia que estudia los patos.

– ¡Cuánto sabes, papi!

– Y sin a ver estudiao.

 


 

– Si mañana fuera el Fin del mundo, ¿qué harías hoy?

– Seguir trabajando para que no me descuenten por faltar al trabajo como en los anteriores fines del mundo que voy sobreviviendo desde el año 2000.

 


 

– Ayer vi dos sordomudos discutiendo.

– ¿Y qué hiciste?

– Les apagué la luz y se acabó la discusión.

 


 

– Doctor, ¿por qué todo el mundo me odia?

– ¿Sabe que me está llamando a las 4 de la mañana?

– Sí, pero volvamos a mi problema.

 


 

Él:    – ¡Te amo!

Ella: – Pues gracias.

Él:    – ¡Pero te amo mucho!

Ella: – Pues muchas gracias.

 


 

Así es la primera vez:

Ella: – ¿Dolerá?

Él:    – No.

Ella: – Tengo miedo.

Él:    – Acuéstate, no temas.

Ella: – Está bien.

Él:    – Abre más.

Ella: – Despacio, por favor.

Él:    – Tranquila.

Ella: – Está doliendo.

Él:    – Relájate.

Ella: – Está sangrando.

Él:    – Después yo te limpio.

Ella: – ¿Puedo ver cómo es de grande?

Él:    – Está bien, míralo.

Ella: – ¡Ooooohh!

Él:    – ¿Te sorprende, verdad?

Ella: – Sí. ¿Cuándo puedo venir a sacarme el otro diente, doctor?

 


 

– Mamá, ven a buscarme pronto, no me gustan estos niños, me están molestando.

– Hija, son tus alumnos.

 


 

– Papá, ¿qué es un millar?

– Ofender a alguien.

– ¿Y centenar?

– Una plantación de centeno.

– ¿Y decena?

– Te hago una tortilla.

– Gracias, papá.

 


 

– ¿Tú qué eres?

– Sanitario. ¿Y tú?

– Capricornio.

 


 

– Doctor, un testículo se me pone rojo…

– ¿Edad?

– 70.

– Tranquilo, le está marcando la reserva.

 


 

– Señora, deje de pegarle a su hija, así no se educa.

– Dice que Maluma es el sucesor de Freddie Mercury.

– A ver, permiso señora, usted pega muy despacio.

 


 

– Doctor, me dan mucho miedo las multiplicaciones.

– ¿Por?

– ¡¡¡Aaaaaah!!!

 


 

– Me he comprado un coche inglés y es más rápido y barato que el tuyo, jajajaja.

– ¿Y tiene el volante ala derecha?

– Pues claro, es inglés, jajajaja.

– A ver si te ríes igual cuando tengas que coger el ticket del párking, Jajajajaja.

 


 

– Me llamo Jessica, puedes llamarme La Jessi.

– Yo me llamo Porfirio y nunca me llames, porfi.

– ¿Entonces cómo te llamo?

– No me has entendido.

 


 

En el mecánico:

– Buenas. Mi coche no arranca.

– Eso es una bice.

– Ya… Es que mi coche no arranca.

 


 

– Doctor, no sé decir escabeche.

– Pues lo dice usted perfectamente.

– Escabeches me chale bien y aveches me chale mal.

 


 

– Dejar ir también es saber amar…

– Paco, que el niño sólo tiene 3 años, ve a por él, anda.

– Si no vuelve por sí solo, es que no era para nosotros, Mari…

 


 

– ¿Podemos hablar sin pelear?

– Bueno.

– ¿Bueno qué?

 


 

Yo: – ¿Será malo hablar solo?

Yo: – No creo.

Yo: – Tienes razón.

 


 

– Disculpa, ¿te puedo invitar a salir?

– Jajaja, estás loco, tengo novio y lo amo.

– Es que ya vamos a cerrar la tienda.

 


 

– Dicen que el amor es adictivo.

– Follar crea adicción. Amar crea dependencia.

– ¿Y no es lo mismo?

– Puedes ser adicto a la cocaína pero dependes del aire para vivir.

– Es muy bonito.

– Merche.

– Dime, cariño.

– ¿Puedes cerrar la puerta ya y dejarme cagar tranquilo de una puta vez?

 


 

– Bailas muy bien bachata.

– Soy cojo, hijoputa.

 


 

– Me voy a comprar un billete de avión para Florida, solo ida.

– Yo uno para Nueva York, solo York.

– ¿Qué dices?

– Yo qué sé, has empezado tú.

 


 

– Camarero, ¿me pone una copa con ese licor verde?

– Es Fairy.

– Da igual, en Instagram lo van a flipar.

 


 

– Para el atraco necesitaremos nombres en clave que den miedo y sean muy impactantes.

– Vale, yo seré "Notificación de Hacienda"

– Y yo "Examen sorpresa".

– A mí llamadme "No me ha venido la regla"

– Y a mí "No sé, tú sabrás".

– Pues yo quiero ser "Tenemos que hablar".

– Joder, se van a cagar.

 


 

– ¡Qué feo eres con gafas!

– Yo no uso gafas.

– Yo sí.

 


 

– Dame una buena razón para que te dé mi whatsapp.

– Que llevamos siete años casados.

– Otra.

 


 

– El pesimista de queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velas.

– O sigues remando o te meto otra hostia.

 


 

– El sujeto se encuentra gravemente herido.

– Pero el predicado se encuentra bien, ¿no?

 


 

– Te lo tomas todo literal.

– Ya, pero me encantaría saber cómo vas a hacer para tirar la casa por la ventana.

 


 

– ¡Hombre Manolo, qué tal! Mira, te presento a mi sobrina.

– No, si ya la conozco, también fue mi sobrina hace un par de semanas.

 


 

– Mira, tres jóvenes tirados en el suelo. Van borrachos.

– Beodos.

– Pues hay tres.

 


 

– Mamá, ¿es malo tener pene?

– No hijo, ¿por qué?

– Porque mi hermano está todo sudado en el baño tratando de arrancárselo.

 


 

(Pareja separada:)

Ella: – La casa se quedó vacía desde que te fuiste.

El:    – ¿Quieres que vuelva?

Ella: – No, quiero que me devuelvas los muebles.

 


 

En el barco pirata:

– ¡DIOS MÍO, NO VEO! ¡ESTOY CIEGO!

– Capitán, se ha puesto el parche en el ojo bueno otra vez.

– ¡Ay leche! ¡Qué susto!

 


 

– Cariño, cuéntale un cuento al niño para que se duerma.

– ¡Que se haga una paja, que ya tiene 35 años!

 


 

– Tienes el defecto de matizarlo todo, ya era hora de que alguien te lo dijera.

– O dijese.

 


 

– ¿Por qué si desayunamos, comemos y cenamos lo mismo, yo estoy gordo y tú estás flaca?

– Depende de la constitución.

– ¿Y en qué artículo dice que yo debo ser gordo?

 


 

– Buenos días, le llamamos del Centro de atención a la masturbación compulsiva.

– Espere, que pongo el manos libres.

 


 

– Al hacerte mayor suceden tres cosas, la primera es que empiezas a tener problemas de memoria.

– ¿Y la segunda?

– Que empiezas a tener problemas de memoria.

– Miedo me da preguntar por la tercera.

– ¿Qué tercera?

 


 

En el supermercado, dos chicas jóvenes a una persona mayor:

– ¡Hey abuelo! ¿Qué harías tú con dos chicas como nosotras?

– Pues con las dos no podría hacer nada, pero con 5 ó 6 abriría un puticlub.

Moraleja: No se vacila a los mayores.

 


 

– ¡María, que nos han quitado el piso!

– ¿Los okupas?

– No, el banco.

– ¡Ah, menos mal!

 


 

– ¡Camarero!

– Sí, dígame, señor.

– La Coca-Cola la ves medio llena o medio vacía?

– ¿Cuál Coca-Cola, señor?

– Exacto, ya son 3 veces que te la pido.

 


 

– Doctor, tengo sueños con campos de amapolas.

– Son delirios.

– ¡Son de amapolas!

 


 

– Esta tecnología la comprarán 5 gilipollas.

– ¡Jajaja! ¿Cómo la llamamos?

– ¡5G, jajaja!

– ¿No será muy descarado?

– ¡Qué va, jajaja!

 


 

– El abuelo está cantando una canción de Bad Bunny.

– ¡Es un ictus, imbécil!

 


 

– Vamos a empezar la hipnosis. Concéntrese y piense en un objeto.

– Ya. Un bote de tomate.

– ¿Está concentrado?

– No, es tomate normal, de Orlando.

– Esto va a costar.

 


 

– Mami, cuéntame un cuento.

– Vale. Papá oso abandonó a mamá osa y se largó con una zorra.

– Ya me duermo yo solito.

 


 

En la consulta médica:

– No encuentro la causa de su malestar, debe ser el alcohol.

– Entonces ya volveré cuando esté usted sobrio.

 


 

– Cuando un elemento no deja pasar la luz, ¿cómo se le dice?

– Que es velado, mate, oscuro, opcaco.

– Pondré Paco, que es más fácil.

 


 

– Tú, ¿a qué te dedicas?

– Soy el encargado de la planta de cardiología del hospital.

– Vaya, ¡qué trabajo tan importante!

– Sí, sí, tengo que regarla todos los días.

 


 

– ¡Qué bonito su helicóptero teledirigido, señor Javier!

– Dron

– Perdón, dron Javier.

 


 

– ¿Nivel de música clásica?

– Alto.

– ¿Cómo termina la IX sinfonía de Beethoven?

– ¡Chimpón!

– Sublime.

– Gracias.

 


 

– Como maestro en Sociología y doctor en Psicología, dígame… ¿Cuál es su opinión sobre el comportamiento humano?

– La gente es imbécil.

 


 

Entrevista para candidatos a un puesto de trabajo:

– Ofrecemos sueldo competitivo.

– Genial. ¿De cuánto es?

– No se preocupe por eso, es competitivo. ¿Qué habilidades tiene?

– Tengo habilidades asombrosas.

– Bien, ¿puede hablarme más sobre ellas?

– No se preocupe, son asombrosas.

 


 

– Conseguí trabajo como maestro de inglés.

– ¿Trabajo estable?

– No, mesa es table. Trabajo es work.

 


 

– Amor, a veces siento que quizá tú y yo ya nos conocimos en otra vida.

– No creo que nadie pueda tener tan mala suerte…

 


 

– Llevamos 96 horas en el coche. ¿No estaremos perdidos?

– Vamos bien, pregunta a ese señor, va verás.

– ¿A Granada?

– ВОПРОСЬІ еЩе ПРЯМО.

 


 

– Papi y… ¿qué significa "onomástica"?

– Pues lo que le pasa a tu abuelita. O se pone la dentadura o no mastica…

 


 

– ¿Así que usted es médica? Pues estamos hechos el uno para el otro.

– ¿En serio? ¿Usted qué es?

– Hipocondríaco.

 


 

– Nada de asado, nada de pollo, ni pescados.

– ¿Qué tengo, doctor?

– Un salario miserable.

 


 

– Spíderman, ¿cómo llevas los nervios por el estreno de tu nueva película?

– Estoy que me subo por las paredes.

– Gracias, Spíderman.

 


 

– Doctor, mi madre es dibujante y cada día rompe la punta de sus lápices. ¿Qué podemos hacer para ayudarla?

– Qué caso más raro. Dígame el nombre y apelido de su madre.

– Elsa Capunta

 


 

– ¿Qué tal he quedado en el examen de levitación

– Suspendido.

 


 

– Me he enamorado de ti, eres la mujer de mi vida. ¿Quieres quedar para tomar un café conmigo?

– No.

– ¿Y tu amiga?

 


 

– ¿Qué llevarías a una isla desierta?

– A ti.

– ¿En serio me llevarías contigo?

– Ah, ¿que yo también tengo que ir?

 


 

– ¿Su punto fuerte de cara a este trabajo?

– Soy experto en resolución de problemas lógicos de deducción.

– Bien, puede irse.

– No se abre la puerta.

– Es hacia afuera.

 


 

– Doctor, no sé qué es lo que me pasa…

– Pues tómese estas pastillas, que no sé para qué son.

 


 

– ¿Cuál es su edad?

– Las chicas no revelamos nuestra edad a los chicos.

– Ohh, ¿cuál es tu correo electrónico?

– Racha_1998@gmail.com

 


 

– ¿Y dice ser un experto en literatura española?

– Exacto.

– ¿Puede citar a Quevedo?

– ¡Quevedo, te quiero aquí mañana a las 12!

– Magnífico.

 


 

– Mi hijo está en clase de flamenco.

– ¿Y va bien?

– Lo que más le está costando es meter la cabeza bajo el agua.

 


 

– ¿Practica usted algún deporte?

– ¿El sexo cuenta?

– Claro que sí.

– Entonces no.

 


 

Eva : – ¿Me quieres?

Adán : – No me queda otra…

 


 

– Sabes que a veces me siento mal y entonces…

– ¿Entonces qué?

– Acomodo la silla y me siento bien.

 


 

– ¿Por qué ha detenido el coche en el arcén?

– Me estaba haciendo una paja, agente.

– De acuerdo, puede continuar.

– Con usted delante me da vergüenza.

– Con el vehículo.

– Ah.

 


 

(Visto en alguna red social:)

No existe dolor más doloroso que el dolor que duele.

Y no hay explicación más explicada que la explicación que nos acabas de explicar.

 


 

(Visto en alguna red social:)

¿Por qué coño hay hombres ginecólogos si no tienen puta idea qué se siente tener cólicos, menstruar o tener locas las hormonas?

Tienes razón… De hecho los geríatras no deberían tener menos de 70 años, al igual que los pediatras no más de 12. El problema lo encuentro con los oncólogos y sobre todo con los forenses. Pero ya es hora que de una vez por todas, cuando vaya al veterinario me atienda un perro… ¡como debe ser!

 


 

– Cariño, jamás olvidaré el día en el que nos conocimos.

– ¡Cuánto rencor!

 


 

– Soy claustrofóbica.

– ¿Te puedo decir Clau?

 


 

– Tengo dos carreras. Soy matemático y fisioterapeuta.

– Resuelve esto: 3 × 5 = ?

– Es guince.

 


 

– Todas las familias tienen un tío que es un borracho.

– ¿Pero tú no tienes ningún tío borracho?

– Yo no, pero mis sobrinos sí.

 


 

– ¿Sabes algún truco para eliminar los piojos?

– A mis hijos se los quemaba con gasolina.

– Pero si tú no tienes hijos…

– Ya, muy triste todo.

 


 

– ¡¡ Puri, que tu marido se ha tirado por la ventana !!

– Ay señor, lo que le gusta a este hombre la calle…

 


 

– Vengo del futuro.

– ¿Se ha arreglado ya la economía?

– Vengo a pedirte lejía, no te digo más.

 


 

(Discusión de pareja:)

Ella: – ¿Qué tiene la Play Station que no tenga yo?

Él    – El botón de encender y apagar.

 


 

– Paco, bájate a por papel de aluminio.

¿Albal?

– No listillo, al súper.

 


 

– Ayer un amigo estuvo buceando y contenió la respiración por más de 10 minutos.

– Será contuvo.

– No, no, sin tubo ni nada.

 


 

– Papá, todos los niños de mi edad le dan la mano a sus padres para cruzar la calle.

– Pues yo sé hacerlo solo.

 


 

– ¿Qué lees?

– Kafka.

– Uyyy qué tos más fea…

 


 

Un vendedor de aspiradoras toca mi puerta, abro y vacía un bote de caca de perro en mi alfombra, y dice:

– Si mi aspiradora no recoge toda esa mierda de tu alfombra, me como lo que sobre.

Le respondí:

– Pues ójala tengas bastante hambre porque me acaban de cortar la luz.

 


 

(Visto en alguna red social:)

Amo tanto a mi novio que uso otro para no gastarlo.

Amor, yo embaracé a tu hermana para que tú no sufras en el parto.

 


 

En la farmacia:

– ¿Tiene condones XXL?

– Sí, claro señorita.

– Pues me voy a quedar un rato a ver quien los compra.

 


 

– Le tengo malas noticias don José.

– ¿Cuáles son, doctor?

– Usted debe dejar de masturbarse.

– ¡Oh Dios! ¿Pero por qué?

– Porque estamos en mi consulta.

 


 

– Describe tu vida amorosa en dos palabras.

– ¿Mi qué?

 


 

– Voy a estudiar el sistema nervioso.

– ¿Y por qué no te tranquilizas, mejor, y luego estudias el sistema y lo que sea?

 


 

– Enfermera, dígale al oftalmólogo que creo tener un grado ínfimo de miopía.

– ¿Leve?

– Desde aquí, imposible.

 


 

Conversación telefónica:

– Amor, ¿dónde estás?

– ¿Recuerdas la joyería donde viste el collar que te encantó y me dijiste que lo querías para ti?

– ¡¡¡ SÍIII, SÍIII !!!

– Estoy al lado comprando pan.

 


 

– El test psicológico confirma que tiene usted una personalidad irascible.

– ¡Me podéis comer los huevos tú y el test!

 


 

– ¿Qué quieres ser cuando seas grande, niño?

– Feliz.

– Creo que no entendiste la pregunta.

– Yo creo que usted no entiende la vida.

 


 

– Te extraño.

– Yo también te extraño, incluso tenía muchas ganas de llamarte, pero una voz me detuvo.

– ¿Cuál voz?

"Usted no tiene saldo suficiente para realizar este tipo de llamadas".

 


 

– Señora, le traemos a su esposo del bar, está borrachísimo, se caía cada vez que lo levantábamos.

– ¡No jodan! ¿Y su silla de ruedas?

 


 

– Buenas… ¿me vende un paquete de velas?

– ¿Se quedó sin luz?

– No, me quedé sin velas.

 


 

– Mami, deberes del cole. ¿Cuál es el animal más rápido del mundo?

– Estoy entre el guepardo o tu padre follando.

– Solo puedo poner uno.

– Entonces tu padre.

 


 

Ella : – ¿Crees que soy fea?

Él :   – Dios no hizo a nadie feo.

Ella : – Oh, gracias Seve.

Él :   – No sé quien te hizo a ti.

 


 

– Estoy muy preocupado porque mi doctor me ha dicho que soy estéril de nacimiento.

– ¿Por qué?

– ¿Cómo le digo a mi mujer que los niños no son míos?

 


 

– Estaba yendo al psicólogo, pero al final fui a casa de mi mamá.

– Las madres son muy sabias. ¿Qué te dijo?

– Que todo me pasa por gilipollas.

– ¿Y te hizo bien?

– Me ahorré 2.000 euros y me vine con un tupper lleno de milanesas.

 


 

Ella : – ¿Tienes novia?

Él :   – No.

Ella : – ¿Cómo es que un hombre tan atractivo como tú no tiene novia?

Él :   – Pues porque mi mujer no me deja.

 


 

– Llevo más de un mes sin tener sexo, porque tengo la muñeca rota.

– ¿La izquierda o la derecha?

– La inflable, gilipollas.

 


 

– Mamá, ayer cuando venía en el bus con papá, él me pidió que le cediera mi asiento a una dama.

– Qué bien hijo. Supongo que se lo cediste…

– ¡Pero es que yo venía sentado en las piernas de papá!

 


 

– ¿Cuánto mide su propiedad?

– No lo sé.

– ¿Qué dicen las escrituras?

– Que Jesús resucitó al tercer día… ¿Pero eso qué tiene que ver?

 


 

– Tengo una gotera justo encima de la mesa del comedor.

– ¿Y cuando te diste cuenta?

– Justo ayer cuando vi que tardaba más de tres horas en terminarme la sopa.

 


 

– Voy a divorciarme de mi esposa porque después de medianoche sale de casa y va de bar en bar.

– ¿Y por qué lo hace?

– Me va buscando.

 


 

(Pareja de novios)

Ella : – El viernes no quiero verte borracho.

Él :    - Entonces nos vemos el lunes.

 


 

– ¿Sabes inglés?

– Sí, pregúntame lo que quieras.

– ¿Cómo se dice perro?

– Dog…

– ¿Y veterinario?

– Dogtor.

 


 

– Mamá, debajo de tu cama encontré un látigo, unas esposas y un antifaz.

– Verás, tu padre y yo…

– Lo sé. ¡Son superhéroes!

 


 

– ¿Ves cómo eres? Te agarraste el trozo más grande del pastel y me dejaste el más pequeño.

– ¿Y tú qué harías?

– Agarraría el trozo más pequeño, por supuesto.

– ¿Entonces qué te preocupa? ¡Te dejé el que querías!

 


 

– Doctor, hace tres días me tomé una Viagra y no consigo que se pasen los efectos.

– ¡Tres días! Pero hombre, ¿cómo que no ha venido antes?

– No me ha dejado mi mujer.

 


 

– Mi novia me pidió un Iphone último modelo, así que yo le regalé una cama.

– ¿Y por qué lo hizo?

– Para que siguiera soñando.

 


 

– Hemos hecho un cohete que va a ir al Sol.

– ¿Y no se quemará al acercarse?

– Hombre, iremos de noche.

– Ah claro, así sí.

 


 

– Mi vecina vino a avisarme que mi perro anda persiguiendo gente en moto.

– ¿Y?

– Mi perro no tiene moto.

 


 

Ella – Tengo mi bici fuera y está lloviendo. ¿Me la metes?

Él   – Vale, pero lo de la bici y la lluvia… ¿a qué viene?

 


 

– Buenas, vengo a pagar la última cuota de la cuna.

– ¿Y cómo está la niña?

– Soy yo.

 


 

– Oye, ¿tú irías a la boda de tu ex?

– Jajaja, sí, para reírme escandalósamente cuando diga "prometo serte fiel".

 


 

– Doctor, ¿Está usted seguro que el tacto rectal es necesario?

– Sí.

– Es usted un dermatólogo muy raro.

– Y usted un paciente muy guapo.

 


 

Pareja tras hacer el amor:

Ella – ¡Sólo duraste dos minutos!

Él   – Pero fue de perrito.

Ella – ¿Y eso qué?

Él   – En tiempo de perro, eso fue como dos horas.

 


 

– Se le dan a usted fatal las rimas.

– ¡Una mierda como una olla!

 


 

– ¿En qué trabajas?

– Soy tiktoker. ¿Y tú?

– Diseñador de aviones submarinos invisibles a pedales.

– ¡Ese trabajo no existe!

– Has empezado tú.

 


 

– Hola, ¿qué haces?

– Matando una cabra para un ritual satánico. ¿Y tú?

– Yo aquí, enamorándome.

– Uy, tenga cuidado, esas cosas son del diablo.

 


 

– Estás enganchado a los juegos de cartas.

– No sé póker lo dices.

 


 

– Siempre tengo una jarra vacía en la nevera.

– ¿Por qué?

– Por si la visita no quiere tomar nada.

 


 

– ¿Sabes cuál es mi sueño más grande?

– No lo sé, ¿cuál es?

– El que me da después de comer.

 


 

– Tengo dos noticias, una buena y otra mala,

– ¿Cuál es la buena?

– Voy a ser padre.

– ¡Muchas felicidades! ¿Y la mala?

– Tu novia está embarazada.

 


 

– ¿Hola? Internet me va mal.

– ¿En qué compañía está?

– Con mi mujer.

– No, ¿qué plan tiene?

– Cenar y a la cama, poco más.

– ¿Puede que sea problema de la línea?

– Me sobran algunos kilos, pero no creo.

– No, me refiero a la fibra.

– Hombre, cagar cago bien.

– ....

– Vaya, se ha cortado.

 


 

– Me han dado una beca para tocar la trompeta en el extranjero.

– ¿Quién? ¿La Universidad?

– No, mi comunidad de vecinos.

 


 

– Disculpe, su currículum está vacío.

– Quiero que seas tú quien escriba las primeras líneas de nuestra historia.

– El puesto es suyo, precioso.

 


 

– A mi mujer la postura que más le gusta en la cama es la del pez.

– ¿Cuál es esa?

– Se da la vuelta y nada.

 


 

– ¿Sabes lo que será Hulk cuando cumpla los 80 años?

– ¿Qué?

– Será un viejo verde.

 


 

– ¡Pero vivid el momento! ¿Por qué esa manía de querer inmortalizarlo todo en fotos?

– Señor, el límite es 50 y el radar le ha captado a 114 km por hora.

 


 

– Mamá, voy a comprar, ¿quieres algo?

– Sí, que te atropellen.

 


 

Conversación en redes sociales;

Usuario 1 : Ser besado mientras duermes es la forma más pura de amor.

Usuario 2 : A menos que estés solo en casa.

Usuario 3 : O en la cárcel.

 


 

– ¿Cómo estoy de la columna, doctor?

– Tiene unos discos que son una mierda.

– ¿Tan mal tengo la espalda?

– Señor Maluma, creo que no me está entendiendo.

 


 

Matrimonio de dos personas mayores, él mirándose en el espejo de cuerpo entero del ropero antes de ir a la cama:

Él :    – Cariño, me veo gordo, viejo, calvo y feo.

Ella : – No te preocupes, al menos la vista la tienes bien.

 


 

– Mi madre se ha hecho Instagram y me dice que no ve el botón de poner las fotos.

– ¿Y qué le has dicho?

– "¡A que voy yo y lo encuentro!" Se la tenía guardada.

 


 

– Ayer conocí al hombre de mis sueños.

– ¡Qué bien! ¿A qué se dedica?

– Anestesista.

 


 

– Hoy he visto un perro con tres patas.

– Pobrecito. ¿Y qué hacía?

– Él "guau, guau", ellas "cuac, cuac".

 


 

– ¿Cómo te llamas?

– Anastasia, pero llámame Ana. ¿Y tú?

– Catalina, pero llámame Cata. ¿Y ella?

– Penélope, pero no le gustan los apodos.

 


 

– No sé que hacer para adelgazar.

– ¿Has probado la bicicleta estática?

– No, ¿a qué sabe?

 


 

– Cuando estoy contigo, Raúl, siento que nada puede pasarme.

– ¿Te sientes protegida?

– No, me aburro.

 


 

– Paco, ¿qué tal en el curso "Aumenta tu autoestima"?

– Don Paco, por favor.

 


 

– Descansa en paz.

– Antonio, llámame quisquillosa, pero no me gusta tu forma de darme las buenas noches.

 


 

– ¿De qué te vas a disfrazar?

– De demagogo.

– ¿Y cómo es eso?

– Pu pues co con u una va varita y y un so sombrero de de co copa.

 


 

Llamada telefónica:

– Somos del hospital. A su esposo lo acaba de matar un rayo.

– ¡Ay mi madre! ¿Pero está lloviendo?

– Sí.

– ¡¡ Dios mío, la ropa !!

 


 

– Fui a una curandera y me sacó lo que tenía.

– ¿Qué tenías?

– Cien euros.

 


 

Entrevista mediante conversación telefónica:

– ¿Nivel de inglés?

– Alto.

– Traduzca "You will".

– Usted harás.

– Traduzca "Tell me".

– Dice yo.

– ¿Está usted usando el traductor de Google?

– If.

 


 

– Doctor, he andado con muchas mujeres casadas, tal como usted me recetó y no funcionó. Me sigo sintiendo muy débil.

– Yo no le receté eso.

– Usted me recetó "Culoajeno".

– Yo le receté "Colágeno". Co-la-ge-no.

 


 

– Deberían quitar el Día del Padre y poner el Día del Padrastro, ya que son los que se hacen cargo de la criatura.

– Pues yo también creo que deberían quitar el Día de la Madre y dárselo a la abuela que se hace cargo de los nietos.

 


 

– Siento decirle que su marido ha muerto.

– Doctor, dígame, ¿ha sufrido?

– No. A mí estas cosas ya no me afectan.

 


 

– Me he encontrado una cartera en el suelo.

– ¿Llevaba dinero?

– No, llevaba cartas y la he ayudado a levantarse.

 


 

– ¡¡PERO QUÉ HAS HECHO DESGRACIADO!! ¡¡Has amputado la pierna sana!!

– A mí me dijeron que cortara por lo sano.

 


 

– Pone en su currículum que tiene problemas con la ironía.

– ¡Uuuh, pero si sabe leer!

 


 

– ¿Qué tal el curso de positividad y optimismo?

– ¡Una puta mierda todo!

 


 

– ¿Es usted disléxico?

– Singular a dudas.

 


 

– Lo que necesita su esposo es paz absoluta, descanso y total relajación. Estas pastillas son para dormir 12 horas seguidas.

– Bueno doctor, ¿y cómo se las doy?

– No señora, son para usted.

 


 

Dos ganaderos:

– El veterinario le dió un jarabe al toro y en una hora montó cinco vacas.

– ¡Qué bueno! ¿Y de qué es el jarabe?

– No sé, pero sabe a fresa.

 


 

– ¿Orientación sexual?

– Herbívoro.

– ¿Cómo que herbívoro?

– Sí, a base de pajas solamente.

 


 

– A mi mujer le encanta el sexo anal.

– Hostia, siéntate y cuenta.

– No puedo.

 


 

Entrevista para un trabajo:

– Dígame un defecto suyo.

– Soy muy sincero.

– No creo que ese sea un defecto.

– Me importa un pito lo que usted crea.

 


 

– Su test psicotécnico indica que tiene usted una cierta tendencia al dramatismo y la exageración.

– Pues sepa que me acaba de arruinar la vida.

 


 

– Me he hecho un tratamiento con células madre.

– ¿Va bien?

– Sí, funciona. ¡Ahora lo encuentro todo!

 


 

– Por favor, ¿para el tratamiento del daltonismo?

– La puerta verde. La puerta roja es para el exámen de próstata.

– ¿En serio?

– Ya verá como aprende a distinguirlas.

 


 

– Doctor, tengo complejo de inferioridad.

– No se preocupe, eso es más común de lo que parece.

– Ya ve, hasta mis complejos son una mierda.

 


 

– ¿Cómo se llama su hijo?

– Febrero Capillas.

– ¿Por qué le puso así?

– ¿Por qué no? A un tío le pusieron Julio Iglesias.

 


 

– Es la tercera vez que llega tarde al trabajo esta semana. ¿Sabe lo que significa?

– Pues que estamos a miércoles.

 


 

– Doctor, ¿es grave?

– Te quedan 8 meses de vida.

– ¿Qué me recomienda?

– Cásate.

– ¿Eso me va a curar?

– No, pero los 8 meses se te harán eternos.

 


 

– Señora, acabo de regar el jardín y ya he echado fertilizante. Por cierto, soy José Luis, su nuevo jardinero.

– ¿Ha podado?

– El "Pollita de Jerez", pero esa es una historia muy larga.

 


 

(En una despedida:)

Él :    – ¿Me vas a echar de menos?

Ella : – De momento te voy a echar, luego ya veremos...

 


 

– ¿Cómo se llaman los organismos que viven a costa de otros?

– Parásitos.

– ¿Y por qué pusiste "influencers"?

 


 

– Papá, ¿qué es after?

– Es un lugar en donde nos poníamos hasta el morro y nos metíamos de todo hasta las 8 de la mañana.

– ¿Y before?

 


 

– Oiga, ¿es el veterinario?

– Sí, dígame.

– ¿Me puede decir qué come un canario?

– Lo mismo que tú, pero una hora más tarde.

– Gracias.

 


 

– Le recuerdo que sufre usted un transtorno de déficit de atención severo.

– Esa es su opinión, doctor, sepa que voy a pedir una segunda opinión.

– Yo soy el doctor que le está dando la segunda opinión.

– ¿Y qué me había dicho el primero?

 


 

Jefe :    – Su rendimiento en el trabajo ha disminuido.

Empleado : – Para que coincida con mi salario.

 


 

– Yo soy más de "aquí te pillo, aquí te mato".

– ¿De relaciones cortas?

– No, psicópata.

 


 

(En redes sociales:)

– Al parecer lo que me dijo mi mujer de "ponte la camisa nueva y enséñasela a mi madre" era una sola orden, no dos.

– A mí me pasó lo mismo con "tráeme la botella de butano y métemela en la cocina".

 


 

– Me dedico a oprimir a los grandes y levantar a los caídos.

– ¿Eres revolucionario?

– No, fabrico corpiños.

 


 

(Ella con un bebé entre manos:)

– Quiero otro bebé, cariño.

– ¡Uff, qué alivio! A mí tampoco me gustaba este.

 


 

– Cuando voy a donar sangre, no me la saco yo. Me la saca una enfermera.

– Ya, pero esto es un banco de semen y es diferente.

– ¡¡ Pues muy mal !!

 


 

– Estoy embarazada de ti.

– ¿De mí?

– Síii, de ti.

– Pero yo nací hace muchísimo tiempo.

 


 

– Papá, ¿cuándo supiste que mamá era la indicada?

– Cuando quedó embarazada y tu abuelo me encontró en el aeropuerto.

 


 

– Amor, ¿me puedes llevar a un motel para hacer el amor?

– ¡Claro mi vida! ¿Quieres algo más?

– Sí, que después pases a por mí como a las 6 AM.

 


 

– Bienveniding al cursing de inglis avanzading.

– ¡Eso es inglés inventado!

– ¡Ya salió el waterparties!

 


 

– Y dígame, ¿qué le pasa?

– Nada.

– Señora, soy su doctor, no su marido.

 


 

– ¿Recepción? Por favor, que suba alguien. Mi mujer amenaza con tirarse por la ventana.

– Señor, eso es un problema personal.

– Pero es que la ventana no se abre, y eso es de mantenimiento, ¿no?

 


 

– Si la pereza fuera una disciplina olímpica, yo terminaría en cuarto lugar.

– ¿Cuarto? ¿Por qué cuarto?

– Para no tener que caminar hasta el podio.

 


 

– ¿Sabías que la última letra del abecedario es la "o"?

– ¿No es la "z"?

– Claro que no. Si no, sería "abecedarioz".

 


 

– Te quiero desde que tengo memoria.

– Y yo a ti.

– Tú a mí, ¿qué?

 


 

– Papi, ¿quiénes eran los templarios?

– Eran unos guerreros que el café con leche lo querían ni frío ni caliente.

– Papi, ¿seguro?

– Segurísimo.

 


 

– Paco, voy a llevar a mi madre a que le pongan unas mechas.

– Perfecto, yo voy a por cerillas.

 


 

– Papá, ¿por qué hay poco fútbol femenino?

– Porque es difícil encontrar 11 mujeres que quieran vestirse igual.

 


 

– Toma hijo, mi abuela se la dio a mi madre, mi madre me la dio a mí, y ahora yo te la doy a ti.

– ¿Qué es, mamá?

– Una hostia a tiempo.

 


 

(Llamada tetefónica)

– Cariño, estoy rodeado por las llamas. Dile a los niños que los quiero.

– Wifredo, ¡eres el pastor más tonto de Machu Picchu!

 


 

– Doctor, ¿por qué murió mi esposo?

– Estaba demasiado drogado.

– ¡Pero si él no se drogaba!

– Él no, pero yo sí.

 


 

(Pareja en la cama)

Ella : – Siempre que hago el amor contigo, me acuerdo de aquella canción de ABBA.

Él :    – ¿Cuál? ¿Mamma mia?

Ella : – No. "Chiquitita".

 


 

– El deber te llama.

– Dile que no estoy.

 


 

– ¿Cómo te encuentras?

– No sé, nunca me he tenido que buscar.

 


 

– La IA nunca reemplazará mi trabajo.

– ¿Por qué?

– Porque no tengo.

 


 

– ¿Cómo tiene tu novio el pelo?

– Aterciopelado.

– ¿Muy suave?

– No, que es un 33% calvo.

 


 

Ella: – Cariño, vengo del médico y me ha aconsejado 15 días de vacaciones en las Canarias y otros 15 días en el Caribe. ¿A dónde me llevas?

Él:   – A otro médico.

 


 

Ella: – Como eres informático podrías mirarme el ordenador.

Él:   – ¿Te he dicho que también soy ginecólogo?

 


 

El marido ve a la mujer cansada:

Él:   – Descansa mi amor, debes estar agotada de joderme la vida todo el día.

 


 

– Su currículum no mentía; es usted muy espontáneo.

– ¿Quiere otra hostia?

– No, gracias.

 


 

En la recepción del hotel:

– Señorita, la dama que pasó la noche conmigo en la habitación, ¿dejó alguna nota?

– Sí señor, un 3,5…

 


 

Ella: – Marcos, anoche estuviste hablando mientras dormías.

Él:   – ¿Qué quieres? Es el único momento en el que me dejas hablar.

 


 

(Conversación entre una niña y su tía:)

– Tía, ¿tú por qué no tienes hijos?

– Porque no me los ha traído la cigüeña.

– ¿Y por qué no cambias de pájaro?

 


 

(Conversación entre dos mujeres de pueblo)

– Ana, ¿para qué sirve la píldora del día después?

– Dicen que para quitar el empacho de nabo del día antes.

 


 

– Soy epiléptico.

– ¿Te puedo llamar Epi?

 


 

– Papá, gracias por no usar condón. Te quiero, papá.

– Sí lo usé, pero se rompió.

 


 

– Acabo de oír a mi hijo decir sus primeras palabras.

– ¡Qué lindo oír eso! ¿Y qué dijo?

– ¿Dónde has estado estos últimos 20 años, papá?

 


 

– Hola, me llamo Paco y soy adicto al sexo.

– Hola Paco, el grupo de adictos al sexo comienza dentro de dos horas, este es el de madres solteras.

– Sí, lo sé.

 


 

– Buscamos al cerebro del robo. ¿Dónde se encontraba usted a la 1 de la madrugada?

– Estaba durmiendo.

– ¿Puede demostrarlo?

– Traiga una almohada y verá.

– Me refiero a que si lo vio alguien.

– No sé, yo estaba durmiendo.

– Por favor, váyase.

– ¿Entonces no me trae la almohada?

– ¡FUERA!

 


 

– ¿Cuál es su mayor fuente de inspiración?

– La nariz.

 


 

– ¿Cómo te reconoceré en nuestra primera cita?

– Llevaré dos camisetas, una rosa y una naranja.

– ¿Y las camisetas, ¿de qué color?

 


 

– Tengo muchos talentos ocultos.

– ¿Y cuáles son?

– No lo sé, están ocultos.

 


 

Madre e hija en la cocina:

– Hija, ¿tú te drogas?

– No mamá, ¿por?

– Estás picando la cebolla con la VISA.

 


 

– ¿Usted habla alemán, inglés, francés, ruso, español e italiano?

– Exacto.

– Oiga, y hablando tantos idiomas, ¿usted en qué piensa?

– En follar.

 


 

– Mi pregunta es: ¿Existe un hombre que invite a salir a una mujer sin tener ganas de follársela?

– Sí, el esposo.

 


 

– ¿Qué hace una chica como tú en un lugar como este?

– Graduarle la vista. Y puede llamarme Carlos.

 


 

– Pues ya sabe señora, haga el amor dos veces al día y mejorará.

– Muchas gracias doctor. ¿Qué le debo?

– Nada, ya me ha pagado su marido.

 


 

– Papá, ¿qué es el humor negro?

– ¿Ves a ese hombre sin brazos? Dile que aplauda.

– Pero papá, soy ciego.

– Exacto.

 


 

– Tenemos que dejar de vernos.

– ¿Cada vez que vas a apagar la luz para dormir vas a decir la misma gilipollez, Paco?

 


 

– ¿Puede una mujer hacerte millonario?

– Si eres billonario, sí.

 


 

Genio: – Te concedo tres deseos.

Ella: – Quiero tener siempre razón.

Genio: – Concedido, te quedan 2.

Ella: – Me quedan 200.

 


 

En una fiesta:

– Cariño, dime algo que me vuelva loca.

– En la fiesta hay una con un vestido igual que el tuyo.

 


 

– ¿Dejarías de follar durante 6 meses a cambio de 100.000 euros?

– ¡Madre mía! Follar cada seis meses… y encima cobrando. ¿Dónde hay que firmar?

 


 

– Me gustan los hombres fuertes.

– Soy leñador.

– Y sensibles.

– Leñador y poeta.

– Aunque discretos.

– Leñador, poeta y ninja.

 


 

Ella: – Salió la sentencia de divorcio.

Ella: – Te dejo. Nunca olvidaré los 8 orgasmos en una noche que tuve en Miami cuando estábamos casados.

Él:   – Yo nunca estuve en Miami.

Ella: – Pero estábamos casados.

 


 

Él:   – ¡Tengamos sexo!

Ella: – Pero soy virgen.

Él:   – No importa, yo te rezo mientras lo hacemos.

 


 

– ¿Te cuesta decir "amigos" en italiano?

– Amichi.

– Pues a mí no.

 


 

Ella: – Ahora que nos hemos casado, puedes ir vendiendo la moto.

Él:   – Empiezas a sonar como mi ex esposa.

Ella: – ¿Ya estuviste casado?

Él:   – No.

 


 

– No eres tú, es tu ortografía.

– ¿Entonces ya no nos vamos haber?

 


 

Dos médicos en el hospital:

– Me nombraron jefe de proctología.

– ¿Por concurso?

– No, a dedo.

 


 

Ella: – Es mejor que nos separemos. ¡Y verás que no vas a encontrar nunca una mujer como yo!

Él:   – De eso se trata.

 


 

– ¿Tú crees que soy fea?

– Si alguien te guiña un ojo, corre, que es un francotirador.

 


 

– Sufro de déficit de atención.

– ¿Qué es eso?

– ¿Qué es qué?

– Eso que tienes.

– ¿Qué tengo? ¡Quítamelo! ¡QUÍTAMELO!

 


 

– ¿Y por qué dices que te dejó tu novia?

– Me preguntó a quién elegiría para hacer un trío.

– ¿Y escogiste a una amiga suya?

– No, escogí a dos.

 


 

Llamada a la comisaría:

– Ramírez, homicidios, ¿qué tenemos?

– Asesinato, dos tiros en la cabeza.

– ¿Tenemos el móvil?

– Sí, pero no llame, que no le va a contestar.

 


 

– Leo en su currículum que sabe usted lenguaje de signos.

– Así es.

– ¿Y cómo se dice: "Cuando lleguemos a casa te vas a enterar"?

– Espere, a ver si me sale…

 


 

Conversación telefónica (o por WhatsApp):

– Mi amor, ya me entregaron los resultados de la prueba de embarazo. Pero tengo una buena y una mala noticia.

– ¿Qué pasó? ¿Cuál es la mala noticia?

– Salió positivo.

– ¿Y la buena?

– No eres el papá.

 


 

En un monasterio chino shaolín:

– Maestro, ¿qué es lo que debo buscar en una mujer?

– Actualmente, que no tenga próstata, Pequeño Saltamontes.

 


 

Consultando al médico por teléfono:

– Mi marido se tragó un paracetamol por error, ¿qué hago?

– Provóquele un dolor de cabeza, no va a desperdiciar el medicamento, ¿no?

 


 

– Es la primera vez que vengo a un psiquiatra. Y que conste que ha sido por insistencia de mi familia, porque yo me encuentro perfectamente, doctor.

– ¿Podría dejar de masturbarse mientras me huele los zapatos, por favor?

 


 

Ella: – ¿Por qué estás tan triste?

Él:   – Es que mi esposa rechaza mis llamadas.

Ella: – ¿Te cuelga?

Él:   – Hasta la rodilla, pero de eso no quiero hablar.

 


 

Conde Drácula con una chica joven:

– ¡Soy el Conde Drácula y vengo por tu sangre!

– ¿Me la vas a chupar?

– Está bien, pero primero la sangre, porque tengo mucha hambre.

 


 

– Lo siento cariño, es la última vez que te regalo flores, no imaginaba que te iba a molestar tanto.

– ¡Que eran robadas, Paco! Y con la cinta de "Tu familia nunca te olvidará".

 


 

Niño rellenando un pequeño cuestionario:

Cuestionario: ¿Quién es tu héroe?

Niño:    Mi padre.

Cuestionario: ¿Por qué consideras a esa persona como un héroe?

Niño:    Él es muy valiente.

Cuestionario: ¿Hay algo a lo que tu héroe le tema?

Niño:    Mi madre.

 


 

– ¿Te has leído algún libro de George Orwell?

– Sí, 1984.

– Nunca imaginé que hubiera escrito tantos…

 


 

– ¿Seguro que quieres hacerte la vasectomía? ¿Lo has preguntado en casa?

– ¡Hombre, pues claro! 12 síes, 4 abstenciones y 3 todavía no hablan.

 


 

– ¿Pero dónde está Antonio? Me estoy empezando a ennerviosar.

– Enervar.

– ¡Lo sabía! ¡Maldito borracho!

 


 

– ¿Sabes qué hacen dos mudos bailando?

– ¿Qué hacen?

– Una mu-danza.

 


 

Él:   – Me siento solo.

Ella: – Yo también, sentarse es fácil.

 


 

¿Cuál es un mito común sobre su país que es 100% falso pero que mucha gente todavía cree en él?

Un rumano:

– Mucha gente cree que tenemos vampiros, pero en los 700 años que llevo viviendo aquí, ni siquiera he visto uno. Le pregunté a mis compañeros en el castillo y tampoco han visto alguno, y han estado por aquí más tiempo que yo.

 


 

– Doctor, ¿cuál es la diferencia entre ginecólogo y urólogo?

– El olor del dedo -(enseñando el dedo índice de la mano)-. ¿Alguna otra pregunta?

 


 

Yo:   – Buenas, vengo a sacar un préstamo.

El banco: – ¿Cuánto necesitas?

Yo:   – ¿Cuánto tienen?

 


 

– Los viernes soy muy amable.

– Hoy es lunes.

– Ya lo sé, imbécil de mierda.

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

¿Por qué no me contestas?     (18:01)

Perdón, se me cayó el celular y no lo encuentro, yo te mando mensaje cuando lo encuentre     (18:01)

OK     (18:02)

Ya lo encontraste?     (18:11)

No.     (18:12)

Ok, me avisas cuando lo encuentres     (18:12)

 


 

– ¿Causa de la muerte, mi sargento?

– Parece evidente… Tiene una estufa de butano incrustada en la cabeza.

– ¿No hay güevos de poner "Golpe de calor"?

– Jajaja, sujétame el tricornio.

 


 

En el confesionario:

– Padre, durante todo el día oigo una voz que me dice qué tengo que hacer y qué no hacer. ¿Estoy poseído?

– No hijo mío… ¡Estás casado!

 


 

– ¿Te gusta la poesía?

– Lo que más.

– Machado, Lorca, Alberti…

– 4 ojos tiene el puente, yo tengo 3 solamente, 2 son para mirarte…

– ¿Y el otro?

– Para hacer de vientre.

– ¡¡ Jajajajaja !!

– Jajajaja… ¿me voy?

– Estás tardando.

 


 

– Acaba de pasar una ambulancia.

– Dios mío, ¿qué habrá pasado?

– Una ambulancia.

 


 

Ella: – ¿Cómo te sientes?

Él:   – Te he dicho que no me hables recién levantado.

Ella: – Pero mi amor, llevabas dos años en coma.

Él:   – ¡Y no se calla…!

 


 

Conversación telefónica o por redes sociales:

Ella: – Mi amor, puse "tu pene" como contraseña y me salió que era "muy corto", jajaja.

Él:   – Pues yo puse "mi novia" y me salió que era "muy fácil",jajajaja.

Ella: – ¡Vete a la porra!

Él:   – Te amo.

 


 

– Y dígame, ¿usted escucha voces en su cabeza?

– [No, dile que no]

– No doctor.

 


 

– Cariño, ¿vamos al cine a ver "Misión Imposible 7"?

– ¡Pero si son todas iguales!

– No, esta es brutal, por lo visto Tom Cruise intenta darse de baja de Vodafone.

 


 

– ¿Sabes cuántas veces saca tarjeta un árbitro en un partido?

– No, ¿cuántas?

– Las veces que hagan falta.

 


 

Faraón:   – Buenos días, quisiera reservar una mesa a nombre de Amenhotep.

Restaurante:   – ¿Me lo deletrea, por favor?

Faraón:   – Pajarito, dos triángulos, línea curva, sol, otro pajarito, cabeza de perro, escarabajo.

 


 

Él:   – Susana, después de seis años de noviazgo, es importante que hablemos de matrimonio.

Ella: – ¡Ay José, me encantaría!

Él:   – Bueno, te cuento: Estoy casado y tengo dos hijos.

 


 

Terapeuta: – ¿Cuánto llevas con tu pareja?

Paciente: – 4 meses.

Terapeuta: – ¿Y cuánto llevas con tu ansiedad?

Paciente: – Creo que 4 meses.

Terapeuta: – ????

 


 

– Doctor, creo que solo oigo por un oído.

– A ver, diga 33.

– 16,5

– Ah, pues sí.

 


 

– ¿Cuál es el mayor tiempo que estuviste sin beber?

– 11 años, después entré a secundaria y se jodió todo.

 


 

– Tío, estoy muy triste.

– No te preocupes, te regalaré una tostadora.

– ¿Una tostadora para qué?

– Para que tuestes bien.

 


 

– ¡Hola muchaches!

– ¿Muchaches?

– Sí, en este restaurante somos orgullosamente inclusivos.

– Ah, que bueno. ¿Tienen el menú en braile para los débiles visuales?

– No, eso no.

– Bueno, ¿entonces uno con pictogramas, por si alguien no puede leer?

– No, tampoco.

– ¿Puedes decirme el menú en lenguaje de señas?

– Mmmm, pues no, tampoco.

– Entonces no son inclusivos, nada más son intorereblemente mamones.

 


 

– Yo trabajo donde los demás se divierten.

– ¿Eres D.J.?

– No, soy ginecólogo.

 


 

– ¿Es normal tener pensamientos de asesinar muy constantes?

– Si trabajas en la industria de servicio al cliente, sí.

 


 

– ¿De qué trabajas?

– Soy guionista.

– ¿A ver?

– - - - - - - - -

– ¡Increíble!

 


 

– Si una cobra atacara a tu suegra y a tu esposa al mismo tiempo, ¿a quién salvarías?

– A la cobra.

 


 

– ¡Qué mal me sentaron los 6 cubatas que nos tomamos ayer!

– Uy, pues a mí me hicieron mucho más atractivo y sexy.

– ¿En serio?

– Sí, llegué a casa y lo primero que dijo mi mujer fue "¡Miiiira qué bonito!".

 


 

Pareja en la cama:

Ella: – Soñé que estaba en China.

Él:   – Pues yo soñé que estaba con 3 mujeres.

Ella: – ¿Era yo una de ellas?

Él:   – No, estabas en China.

 


 

Dos en la cama:

Ella: – Oye, ¿eres anestesiólogo?

Él:   – No, ¿por qué?

Ella: – Porque no sentí nada.

 


 

Ella: – Me gustan los hombres fuertes pero sensibles. ¿Y tú a qué te dedicas?

Él:   – Pues la verdad es que voy al gimnasio a escribir poemas.

 


 

En la farmacia:

Dependiente: – Aquí tiene sus condones. ¿Quiere bolsa?

Cliente:   – No, gracias, no es tan fea.

 


 

– ¿Algún médico aquí en el Mercadona, por favor?

– Yo soy médico, ¿ocurre algo?

– Sí, que no entiendo la letra de mi mujer en la lista de la compra.

 


 

En el hospital:

– Doctor, ¿ya tiene mis resultados? Muero de curiosidad.

– Jejeje… No solo de curiosidad…

 


 

– He comprado una barra de pan porque pasado mañana voy a comer con mi novia.

– Se te va a poner dura.

– Eso espero.

 


 

– Le advierto que como se siga negando a tomar su medicación, la enfermedad irá a peor.

– ¿Uy sí? ¡Mire cómo tiemblo!

– Es usted el paciente con Parkinson más imbécil que he conocido.

 


 

– Soy un perdedor.

– ¡Oye, no te pongas triste!
    Sin ustedes no habrían ganadores.
    Eres necesario.

 


 

– ¿Me da ese disfraz de payaso asesino?

– Ese es un disfraz de payaso normal.

– Bueno, ya veremos.

 


 

Ella: – Amor, creo que es hora de dar el siguiente paso. ¡Quiero vestirme de blanco!

Él:   – Está bien amor. La próxima semana te inscribo en kárate.

 


 

Mujer: – Me voy a casa de mi mamá, al menos ella me habla, me mima, me cocina, me lava la ropa y me consiente.

Marido: – ¿Puedo ir yo también?

 


 

(Jesús:) – Y ahora voy a convertir el agua en vino.

– El mío con gaseosa, Jesús.

– Yo con limón.

– ¿Tinto o blanco?

– ¿No hay cerveza?

– ¡Échale canela, verás qué puntazo!

– ¿No hay ná de picoteo?

(Jesús:) – ¡¡Qué ganas de morirme, por Dios!!

 


 

– Me he quedado dormido boca arriba y me he quedado achicharrado con el sol, me han recetado una crema y Viagra.

– ¿Y la Viagra para qué?

– Para que no me rocen las sábanas con las quemaduras.

 


 

¿Cómo espantar a un hombre?

Pídele dinero.

¿Cómo espantar a una mujer?

Dile que no tienes.

 


 

– ¿Sexo?

– Sí, claro, todos los días.

– No, que si hombre o mujer.

– Ahhh… Lo que se ponga por medio.

 


 

Él:   – ¿Quieres ir a cenar?

Ella: – Las mujeres odiamos las preguntas.

Él:   – Acompáñame a cenar.

Ella: – Eres muy exigente.

Él:   – ¿Me acompañas a cenar?

Ella: – Sigues preguntando.

 


 

Él:   – ¿Quieres ser la mujer más feliz del mundo?

Ella: – ¡Claro!… Es mejor que no nos casemos.

 


 

– Soy la Muerte, he venido a llevarte.

– Un momento, me maquillo y nos vamos.

(La razón por la cual las mujeres viven más que los hombres)

 


 

– Dime José, ¿tuviste relaciones con tu mujer antes de casarte?

– ¡Claro que no!… Nosotros somos muy tradicionales y esperamos a la noche de bodas. ¿Y tú?

– Yo sí… Conste que yo no sabía que te ibas a casar con ella.

– ¿Queeeeé…?

 


 

– ¿Cuánto es 9 por 0?

– Cero.

– Y cuánto es 12765 por 0?

– Cero también.

– ¿Te das cuenta? Cuando el esfuerzo es solo de un lado, el resultado siempre es nulo. Eso se aplica a relaciones profesionales, románticas, familiares o de amistad.

 


 

– ¿Nivel de inglés?

– Muy bueno.

– Traduzca: "El gato se cayó en el agua y se ahogó".

– The cat cataplum in the water glu glu and not mas miau miau.

 


 

Él:   – Eres la mujer más hermosa, inteligente y amable que he visto en mi vida.

Ella: – Quieres llevarme a la cama, ¿verdad?

Él:   – Y encima lees la mente, eres única…

 


 

– ¿Qué haces?

– Estoy viendo un documental sobre el comportamiento humano en situaciones de apareamiento.

– ¿Estás viendo porno?

– ¡Tú llámalo como quieras!

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

Hola, me acabo de encontrar este teléfono, por si puedes avisar a su dueño.     (10:06)

Que dueño?     (10:06)

El dueño de este teléfono, debe ser un contacto tuyo     (10:07)

Ok, que bruto soy, ya entendí. Ahora aviso al dueño     (10:07)

OK, muchas gracias     (10:07)

Qué onda Luis, buenas noticias, alguien encontró tu teléfono en la calle     (10:08)

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

Mi amor, quieres que vayamos juntos al gym?     (16:02)

¿Me estás diciendo gorda?     (16:03)

Bueno si no quieres no     (16:04)

¿me estas diciendo floja?     (16:04)

Cálmate mi amor!     (16:05)

¿Me estás diciendo histérica?     (16:05)

Eso no fue lo que dije     (16:06)

Entonces soy mentirosa?     (16:06)

No vayas entonces!     (16:07)

A ver, a ver ¿Por qué quieres ir solo?     (16:08)

 


 

En la farmacia, dos dependientes:

– Me preguntó si tenía algo contra la tos.

– ¿Y qué le diste?

– Le dije que no, que podía toser cuando quisiera.

 


 

– ¿Dónde está papá?

– Ahí tirado sin hacer nada, como siempre.

– ¡Mamá, por favor, es su velatorio!

– Ay perdón, hijo, es la costumbre.

 


 

El padre va a leer un cuento a su hija ya acostada en la cama:

– ¿Qué me vas a leer hoy?

– Una historia sobre fauna endémica , desamparo a la tercera edad, y sobre todo, negligencia materna.

– ¿Cómo se llama?

– Caperucita Roja

 


 

Matrimonio maduro en la cama:

Ella: – Amor, dime algo dulce.

Él:   – Caramelos.

Ella: – No, algo lindo.

Él:   – Cachorritos.

Ella: – ¡No! Dime algo sexy.

Él:   – La vecina.

 


 

¡Toc Toc!

– ¿Quién está ahi?

– ¡La policía, abara la puerta!

– Tienen que esperar, estoy haciendo caca.

– Ya lo sabemos señor, la cabina telefónica es transparente.

 


 

– Me voy a casa de mi novia, papá.

– Lleva condones.

– Tengo 15 años.

– Y yo 30.

 


 

– Amor, ¿cuánto me quieres?

– ¿Ves todas esas nubes en el cielo?

– Sí.

– Pues vámonos, porque parece que va a llover.

 


 

– Papi, ¿tú también me llevaste en la barriga como mami?

– No hijo.

– ¿Y dónde lleváis los papás a los hijos?

– En los coj…

– ¡¡¡ PACOOOOO !!!

– En los corazones, cariño, en los corazones.

 


 

– Te noto nervioso.

– Un poco…

– ¿Qué edad tienes?

– 32 años.

– ¿Tu primera vez con una mujer?

– La segunda.

– ¿Cuánto hace de la primera?

– 32 años.

 


 

– ¿Puede ayudarme?

– Sí, ¿qué busca?

– La felicidad.

– Pasillo 3, vinos y licores.

 


 

Él:   – ¿Te sabes el chiste de la puta y el sordo?

Ella: – No, ni quiero saberlo.

Él:   – ¿Qué?

Ella: – ???...

 


 

En la cama:

Él:   – ¿Por qué no me dices cuándo tienes orgasmos?

Ella: – No me gusta molestarte cuando estás en el trabajo.

 


 

– Perdona sí te estoy llamando en este momento, pero me hacía falta escucharte de nuevo.

– Ya va la pizza en camino, joven. Deje de molestar.

 


 

– Cariño, le he propuesto a la vecina un intercambio de parejas.

– Paco, es viuda…

– Pues ya se lo he dicho, ahora no le vamos hacer el feo.

 


 

Una mujer de visita en casa de una amiga:

– ¿Cómo está tu dolor de cabeza?

– Muy bien. Mi marido ya se fue a trabajar.

 


 

– No sé que me pasa. Cada vez que estornudo veo lucecitas.

– Deberías ver un médico.

– Pues no, solo veo lucecitas.

 


 

En la consulta médica:

– Siento decirle que tal y como sospechábamos, además de tonto es usted estéril. No podrá tener hijos.

– Pero hijas si, ¿no?

– Lo que yo decía.

 


 

Discusión de matrimonio:

Ella: – ¡Un día de estos salgo por esa puerta y no me ves nunca más!

Él:   – Avísame, así cierro con llave.

 


 

– ¿Cuál es la parte más difícil de su trabajo?

– Evitar contestar sarcásticamente a preguntas ridículas para no quedarme sin empleo.

 


 

– Quiero esa camiseta con la bandera de sexo no binario, por favor.

– Estupendo. ¿La quiere de mujer o de hombre?

 


 

Doctor:   – Usaremos un riñón de cerdo en el transplante.

Paciente: – Pero yo soy vegano!

Doctor:   – OK, entronces de pondremos una papa. Le deseo buena suerte.

 


 

Unos exploradores indios que viven en un lugar remoto de Norteamérica:

– Los españoles estuvieron aquí.

– ¿Cómo lo sabes?

– Porque hablamos español.

 


 

Ella: – Tú me recuerdas el mar.

Él:   – ¿Porque soy romántico, salvaje, excitante?

Ella: – No, de hecho porque ya me tienes mareada.

 


 

Conversación entre dos mujeres:

– Los tiempos han cambiado y yo no pienso ser una mujer tradicional.

– ¿Y a ti cómo te gustan los hombres?

– Que sean resolutivos, que sean seguros de sí mismos, protectores, proveedores, con propósito, trabajadores, caballerosos, disciplinados, de palabra y con valores.

– Ya veo, te gustan los hombres tradicionales.

 


 

– ¿Qué fue de nuestro amor?

– Si me entero de algo te llamo.

 


 

– Papá, ¿qué es el humor negro?

– Cuando crezcas comprenderás.

– Pero ¡soy enano!

– Vas entendiendo, hijo.

 


 

– Puri, te recuerdo que llevamos un mes sin hacerlo.

– Llevamos, dice…

 


 

– ¿De qué trabajas?

– Soy dependienta.

– ¿De ropa?

– No, de mis padres.

 


 

– ¿A usted qué le gusta más, el sexo o la Navidad?

– Hombre, la Navidad es más a menudo…

 


 

Ella: – ¡Estoy harta de ver cómo todos nuestros amigos tienen bebés menos nosotros!

Él:   – Es que ellos follan.

Ella: – ¡No me cambies de tema!

 


 

– Tú solo sé tu mismo y no hagas ninguna estupidez.

– ¿En qué quedamos?

 


 

– ¿Nivel de inglés?

– Alto.

– Dígame su nombre en inglés.

– Sea and ass.

– ¿Cómo?

– Mariano.

– ¡Contratado!

 


 

– Mi amor, ¿qué me vas a regalar para nuestras bodas de plata?

– Un viaje a China.

– ¡Ohhh, mi amor! Pero si para los 25 años me regalas esto, ¿qué vas a hacer cuando cumplamos los 50?

– Te voy a buscar.

 


 

Él:   – ¿Te gustaría que pasemos un fin de semana los dos solos?

Ella: – ¡¡Síii!!

Él:   – Bueno, te veo el lunes.

 


 

– ¿Algo más que añadir a su currículum?

– Estuve en la cárcel.

– ¿Por qué?

– Asesiné al último que me dijo "Lo llamaremos".

– Contratado.

 


 

– Mamá, en el colegio me tiran migas de pan.

– No les hagas caso, Paloma.

 


 

– María, ¿por qué grita tanto tu padre?

– Le están saliendo los dientes.

– ¿Qué dientes? ¡Si ya tiene 75 años!

– Los postizos. Se los tragó anoche.

 


 

– Doctor, dígame otra vez eso de que tengo océanos en la mirada.

– Cataratas en los ojos, señora.

– ¡Te como la cara!

 


 

– Mamá, ¿por qué estás cerrando las ventanas con el calor que hace?

– Porque la computadora está muy lenta y me dice que tengo muchas ventanas abiertas.

 


 

– Necesitamos para el puesto alguien experto en latín.

– Carpe diem moriture te salutan jacta es. Avemus papa.

– No tiene ni idea, ¿no?

– Ni putem.

 


 

– Es falso eso de que un polvazo después de discutir es una maravilla, mi mujer sigue enfadada.

– Es que tiene que ser con ella.

– Ah, vale.

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

Paco, tengo Windows 7 de 32 bits. Este juego necesita 64 bits para ejecutarse. ¿Cómo puedo conseguirlo?     (04:20)

¿Funcionará si instalo mi Windows 7 dos veces?     (21:22)

Sí, instálalo dos veces… También obtendrás Windows 14.     (21:23)

Gracias Paco.     (21:23)

 


 

De novios:

– Cuelga tú primero.

– No, tú primero.

De casados:

– Baja el cuchillo.

– No, bájalo tú primero.

 


 

– Mi esposa me recrimina que desde que nos casamos ya no la llevo al cine, a comer ni a bailar…

– Tiene razón. ¿Qué le respondiste?

– Que no salgo con mujeres casadas.

 


 

– ¿Estás bien? La gente te ha visto hablando solo.

– Es verdad, hablo solo, pero no me contesto.

– ¿Por qué?

– Porque yo con locos no hablo.

 


 

– Me dijo tu esposa que se separaron por falta de comunicación.

– ¡Ah cabrón!… ¿Ya nos separamos?

 


 

– Antes de morir tienes que visitar Florencia.

– Sí, porque ya después la cosa se complica, ¿no?

 


 

– Paco, ¿tú que palabra dirías que me define mejor: Diva o diosa?

– Odiosa, sin duda, odiosa.
 

NOTA: No tenemos más noticias de Paco…

 


 

Ella: – Amor… ¿estoy gorda?

Él:   – Estás perfecta así, cariño.

Ella: – Llévame cargada en brazos a la cama.

Él:   – Mejor te traigo la cama.

 


 

Ella: – ¡Estoy aburrida de esta relación! ¡Le hace falta magia!

Él:   – OK… Me voy a desaparecer por un mes.

 


 

– No tires basura en la calle.

– Lo hago para darle trabajo a los barrenderos.

– Pues ahora te voy a romper la cara para darle trabajo a los de la Cruz Roja, idiota.

 


 

– Defina su nivel de pereza en tres palabras.

– ¿Tantas?

 


 

– ¿A qué hora llegaste a la escena del crimen?

– A las 7:25.

– ¿Cuándo examinaste el cuerpo?

– A las 7:25.

– ¿Testigos?

– A las 7:25 hablé con el vecino de enfrente.

– ¿El arma homicida?

– A las 7:25 la encontré en el jardín.

– ¿Cuándo descubriste que tu reloj no tenía pilas?

– A las 7:25.

 


 

De compras en el supermercado, dos clientes jóvenes:

Él:   – Hola, no encuentro a mi mujer. ¿Puedo hablar contigo un momento?

Ella: – Claro, pero no sé cómo puedo ayudarte en eso.

Él:   – ¿Que no? Ya verás como aparece en segundos.

 


 

– Si quieres saber algo pregúntale al 2 o al 3.

– ¿Por qué?

– Porque uno nunca sabe.

 


 

Por teléfono:

– Buenos días licenciado, mi hijo se acaba de tragar una moneda.

– ¿Y para qué me llama a mí, si soy abogado?

– Es que ustedes son buenos para sacar dinero.

 


 

– Manolo, no me ha venido la regla.

– Ya te dije que no encargaras el material escolar en esa librería.

– Vaya, parece que los dos tenemos un retraso.

 


 

– Te invito a una copa.

– Copa, copem, copis, copum.

– ¿Qué haces?

– Declinar tu invitación.

 


 

– Yo no entiendo nada. ¿Entonces las mujeres no pueden mandar nada en esa religión?

– No.

– ¿Ni estar en los órganos de poder de esa religión?

– No.

– ¿Ni tomar decisiones que afecten a esa religión?

– Tampoco, así son los talibanes.

– No, si me refería al catolicismo.

 


 

Ella: – ¿Te gustaría ser el sol de mi vida?

Él:   – No hay nada que desee más.

Ella: – Pues quédate a 149,6 millones de kilómetros de mí.

 


 

El otorrino examinando uno de los dos oídos de un paciente mayor:

– Tienes un supositorio en el oído, así que creo que sé dónde está tu audífono.

– ¿Qué es un depositorio?

 


 

– Mi mejor consejo es que te cases con una arqueóloga.

– ¿Una arqueóloga? ¿Por qué?

– Cuanto más viejo te hagas, más encantador te encontrará.

 


 

– Profesor, ya estoy listo para el examen de historia.

– Veamos… San Martín murió en…?

– Fermo.

 


 

– Dicen por ahí que eres un egocéntrico.

– Dicen, dicen… ¿Y lo que digo yo, ¿qué?

 


 

– Conjugue el futuro perfecto de "ha sobrado cocido".

– Croquetas.

 


 

– Vi a tu marido por la calle, pero él no me vio.

– ¡Lo sé!, me lo ha dicho.

 


 

– Sé leer los posos del café.

– ¿Y qué dicen?

– Que no sabes fregar.

 


 

– He mirado ya Twitter, Instagram y Facebook y no sé para qué coño cogí el móvil…

– ¡PAPÁ, MI PIERNA!

– Ah, sí, jaja. La ambulancia.

 


 

– Uno no sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido.

– ¿Has recogido al niño del colegio?

– De eso quería hablarte.

 


 

– Papá, quiero una muñeca de trapo.

– ¿Qué? ¿Y eso hija? Me encanta que seas humilde.

– O sea, hello!, mi Barbie necesita una sirvienta.

 


 

En un control de tráfico de la Guardia Civil:

Agente:   – ¿Sabe por qué le he parado?

Conductor: – ¡Lo que me faltaba, un guardia con amnesia!

 


 

– Mi mujer afirma que es más sano comer las verduras crudas.

– La mía tampoco sabe cocinar.

 


 

– Oye hijo, ¿cómo te fue en los exámenes?

– Mira mamá, lo importante es que tenemos salud.

 


 

– Paco, ¿dónde está la báscula, que quiero pesarme?

– A la salida del pueblo, en la cooperativa.
 

AVISO: Funeral de Paco, mañana a las 16 horas.

 


 

– Me han recomendado leer para la dislexia.

– ¿Y qué estás leyendo?

– "Las Tierras de Pilar", de Kete Follen.

 


 

– Buenas, quería unos auriculares.

– ¿Wireless por Bluetooth? ¿Ultra Bass Sense? ¿Running Comfort?…

– Pascuchar el arradio.

 


 

En septiembre:

– ¿Estás preparado para la vuelta al cole?

– Depende, ¿cuántas hay que dar?

 


 

– Durante mucho tiempo fui un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer.

– ¿Y qué pasó?

– Nací.

 


 

Dos amigas:

– Ya me han dicho 3 dentistas que tengo los dientes perfectos.

– Eso es porque te los cepillas.

– Sólo a dos…

 


 

– ¿Dónde te gustaría estar?

– Lo importante no es dónde, sino con quién.

– ¿Entonces con quién?

– Depende de dónde.

 


 

Una mujer: – El hombre es como el Bluetooth: Se conecta contigo porque estás cerca, pero cuando te alejas, busca otro dispositivo.

Un hombre: – Y ustedes las mujeres son como los datos: Solo funcionan con dinero.

 


 

– Doctor, escucho voces pero no veo a las personas.

– ¿Y cuándo le sucede eso?

– Cuando hablo por teléfono.

 


 

– ¿Puedo hablarle de usted?

– Bueno, no creo que sepa mucho sobre mí, pero a ver.

 


 

– Doctor, no me encuentro bien.

– Tome.

– ¿Y esto?

– Un mapa.

– ¿Para?

– ¡Para que se encuentre mejor!
    JAJAJA ¡Siguiente!

– Pero…

– ¡SIGUIENTE!

 


 

En la consulta del psicólogo:

– Doctor, no levanto la cabeza, me río solo, no hablo con la gente, me hablan y no pongo atención… parezco un idiota… ¿Qué tengo, doctor?

– WhatsApp.

 


 

– Mamá, tengo hambre, ¿qué hay de comer?

– ¿Ves ese bote de helado de vainilla?

– ¡Síiiii!

– Pues ábrelo, ahí dentro hay sopa.

 


 

– Hola, ¿tiene comida de vegano?

– Clago, y de inviegno. Este es un guestaugante fgancés.

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

¿Y tu ex?     (21:22)

Ya le eché tierra y lo enterré hace mucho     (21:22)

Qué bueno, eso es madurez     (21:22)

Lo mismo digo, pero su familia insiste en que es homicidio     (21:23)

 


 

– Papá, se me pinchó una rueda del coche.

– ¿Por qué me llamas, hija? Tienes marido, así que llámalo.

– Sí, lo llamé y el idiota no contesta.

– Bueno, ¿tienes repuesto?

– Sí, ya lo llamé y tampoco contesta.

– ¡Rueda de repuesto, babosa!

 


 

Él:   – Cuando te veo siento cositas en la panza…

Ella: – Hay que desparasitarse.

 


 

– Te amo.

– ¿Cómo sabes que es amor?

– Porque pienso en ti y no puedo respirar.

– Eso es asma.

– Bueno, entonces te asmo.

 


 

– Papá, tienes que ir al oculista.

– Déjame tranquilo ordeñar las vacas.

– Es la cuarta paja que le haces al dálmata.

 


 

– ¿Usted es una persona seria y profesional?

– Sí.

– Perfecto. Deme su correo electrónico.

– LaEmpanadaEsMiVida@gmail.com

 


 

– Lleva usted llegando tarde a trabajar ya 2 semanas.

– ¿Y a qué viene esa cara de sorpresa entonces?

 


 

– Oye, ¿cómo eres en la cama?

– Igual, pero con pijama.

 


 

Ella: – Me ha salido un grano en el culo.

Él:   – ¿Te lo reviento?

Ella: – Vale, pero cuidado con el grano.

 


 

– Vamos a comenzar la charla sobre el tratamiento de las hemorroides. Por favor, tomen asiento.

– ¡AY!

– ¡AAARGH!

– ¡JODER!

– ¡OUCH!

– ¡CAGÜEN!

– ¡UF!

– ¡LAVIRGEN!

– ¡AGH!

 


 

– ¿No te preocupa que a tu edad estén todos tus amigos casados y con hijos?

– Sí me preocupa, pero no sé cómo les puedo ayudar.

 


 

– Las cartas dicen que su marido será rubio, alto, guapo y con dinero.

– ¡Qué bien! ¿Y qué hago con el que tengo?

 


 

– Me dedico a la compra de abono en el extranjero.

– Me importa una mierda.

– Claro, la que quiera.

 


 

– ¿Qué tal su primer día en el curso de cocina?

– Se me ha quemado el gazpacho.

 


 

– ¿Cómo se llaman las bolitas que comen los perros y los gatos?

– Pienso.

– Vale, cuando lo averigües me lo dices.

 


 

– Tengo que acompañar a mi abuela al médico.

– Mi abuela decía que cuando era jovencita el médico la hacía desnudar para revisarla.

– ¿Y de vieja?

– De vieja solo le hacían sacar la lengua para revisarla.

– ¡Cómo avanzó la medicina!

 


 

– Mi padre siempre decía: "Cuando una puerta se cierra otra se abre".

– Era un pensador…

– Era carpintero, y muy torpe construyendo armarios.

 


 

– Aquí el que no corre, vuela.

– ¡Pepe! ¿Has tirado a mi madre por la ventana?

– No corría.

 


 

– ¿No dijo usted que no festejaba Halloween, vecina?

– Estoy barriendo, infeliz.

 


 

– Me voy un mes de viaje.

– Me alegro. ¡No te olvides de escribir!

– Espero que no. Con lo que me costó aprender…

 


 

– Mama, ¿me das mi pantalón para chuparlo?

– ¿Estás loco? Los pantalones no se chupan.

– ¿Entonces por qué le dijiste a papá "Quítate el pantalón para chupártelo"?

 


 

– Llevo dos meses yendo a una psicóloga para intentar filtrar mis pensamientos y no herir a la gente que quiero.

– ¿Y qué tal es, es buena profesional?

– Pues hombre, mejor que la que te depila a ti el bigote, Mari Carmen.

 


 

– ¿A dónde vas?

– Al ojista.

– ¿Qué es eso?

– Pues el doctor que revisa los ojos.

– Se dice oculista.

– No, de ahí ando bien.

 


 

– Doctor, ¿qué me receta para mi marido que sufre de ansiedad?

– ¿En qué trabaja?

– Panadero.

– Diazepam.

– Sí, un día hace pan, al otro dulces…

 


 

– El cirujano que me operó la vesícula me cobró más barato.

– ¿Por qué?

– Porque no sacó bien los cálculos.

 


 

– Anoche me robaron la tele cuando estaba con mi mujer en la cama.

– ¿Consumando?

– Sí, sí, con los cables y todo.

 


 

– Mamá, en el colegio me dicen "paja".

– No les hagas caso, Manuela.

 


 

Pareja de enamorados:

Él:   – Quiero despertar contigo todos los días.

Ella: – Me despierto a las 5 a.m.

Él:   – Mejor no.

 


 

En un monasterio chino shaolín:

– Maestro, ¿Es cierto que las mujeres al principio son muy dulces pero cuando se van poniendo viejas se ponen amargas?

– No es cierto, mi Pequeño Saltamontes. Las mujeres son como el buen vino: Mejoran con los años. Si se amargan es porque no le pusieron bien el corcho.

 


 

En el mismo monasterio shaolín:

– Maestro, quiero cambiar el mundo, ¿algún consejo?

– Si quieres cambiar el mundo, hazlo mientras estés soltero. Una vez que estés casado ni siquiera podrás cambiar el canal de televisión.

– Gracias maestro, es usted muy sabio.

 


 

(De nuevo en el mismo monasterio shaolín)

– Maestro, ¿por qué las mujeres de hoy en día prefieren a los hombres mayores?

– Porque tienen valores y principios. Valores en el banco y principios de infarto.

 


 

En el templo chino shaolín:

– Maestro ¿qué es el síndrome de la abeja?

– Es cuando la mujer nació como obrera, se casa con un zángano y se cree la reina.

 


 

(En otro monasterio japonés)

– Maestro Shaka, ¿qué nos hace humanos?

– Seleccionar todas las imágenes que contienen semáforos.

– Gracias maestro.


(Nota de contexto)

 


 

Pareja de enamorados:

Él:   – Te amo.

Ella: – Yo también.

Él:   – No me mientas.

Ella: – Tú empezaste, jajaja.

 


 

– ¿Cómo te va en las clases de ortografía?

– Vien, vien, grasias… la berda no me puedo kejar.

 


 

– Doctor, quiero vivir 100 años.

– ¿Fuma?

– No.

– ¿Bebe?

– No.

– ¿Va de parranda?

– No.

– ¿Folla mucho?

– No.

– ¿Entonces para qué carajo quiere vivir tanto?

 


 

Dos amigas conversando:

– Mi esposo me hace el amor dos veces a la semana.

– ¿Ah, sí? Nosotros lo hacemos una vez al mes.

– Pero… ¡tú no estás casada!

– ¿Pero no estamos hablando de tu esposo?

 


 

– Mamá, pero ¿qué haces delante del ordenador con los ojos cerrados?

– Nada, Windows me dijo que cerrara las pestañas.

 


 

– Papi, ¿quién es Batman?

– Un tipo que es empresario de día y por las noches se disfraza para cuidar las calles.

– ¿Como mi tío?

– No, tu tío es travesti.

 


 

– Movistar, ¿en qué puedo ayudarle?

– Quería más velocidad en mi Internet.

– ¿Qué plan tiene?

– Ver porno.

– ¡No! Su paquete…

– ¡Ah!, pequeña y juguetona. ¿Por qué?

 


 

– Encantado Tania, ¿de dónde eres?

– Estonia.

– Pues encantado Tonia. ¿De dónde eres?

 


 

Clienta en el sillón del dentista:

– Doctor, prefiero tener un hijo antes que sacarme una muela.

– Decídase, para cambiarle la posición al sillón.

 


 

Año 2050:

– ¿Qué haces con esa puerta?

– Es mi Iphone 34S plus.

 


 

Él:   – Tienes toda la razón.

Ella: – ¡Pero si todavía no he dicho nada!

Él:   – Intento ganar tiempo.

 


 

Él:   – Dime una cosa que tenga él y no tenga yo.

Ella: – Es alto, guapo, culto, delgado, tiene dinero…

Él:   – ¡Una sola cosa!

 


 

– Mi marido dice que en mi barrio da miedo andar de noche.

– Eso es porque tiene pocas luces.

– Sí, un poco tonto sí que es.

 


 

– Perdona que te llame a estas horas, pero necesito saber cómo se dice "mostaza" en francés.

– Es moutarde

– Ya sé que es mu tarde, pero dímelo.

 


 

– ¿Sabes que mi hijo encontró trabajo y hoy ha cortado su primera oreja?

– ¿Es torero?

– No, es aprendiz de barbero.

 


 

– ¿Qué tal tu hijo?

– Bien, se le han caído cinco dientes.

– Pero si tiene 30 años…

– Y un patinete eléctrico.

 


 

– Cariño, dame el bebé.

– Espera a que llore.

– ¿A que llore? ¿Por qué?

– Porque no sé dónde lo he dejado.

 


 

– ¿Y cómo te fue en la escuela?

– Bien, la maestra nos enseñó el aparato reproductor femenino.

– ¿Y qué más vieron?

– A la policía mientras se llevaban a la maestra.

 


 

– Papá, he decidido que voy a hacer carrera en el crimen organizado.

– ¿Gobierno o sector privado?

 


 

– ¡No me taches de loca!

– Tranquila, sigues en la lista.

 


 

– Hola princesa, ¿te puedo llamar princesa?

– No.

– OK señor Rodríguez, comencemos entonces con su examen de próstata.

 


 

– Dime la verdad, ¿tienes otra?

– No.

– No me mientas. ¿Tienes otra?

– ¡Que no, no tengo más empanadas, ya te las comiste todas!

 


 

– ¿Sabes inglés abuelo?

– Claro.

– ¿Estacionamiento?

– Parking.

– ¿Hijo?

– Son.

– Haga una oración.

– Tengo Parking Son.

– ¡Jajajaja! Abuelo, es un desmadre.

 


 

Dos mujeres ya de bastante edad:

– ¿Y cómo te fue la cita con ese señor mayor?

– Regular. En un momento le di una buena cachetada.

– ¡Uy coca! ¿No me digas que se quiso propasar?

– ¡No, qué va! Pensé que se había muerto.

 


 

– ¿Nombre?

– Bond, James Bond.

– Bien, Bond James Bond.

– No, James y Bond aparte.

– ¿James Bonaparte?

– James Bond, y ya…

– ¿James Bonilla?

– Pon 007.

 


 

– Soy una persona que se ha hecho a sí misma.

– Pues tenías poco presupuesto, ¿eh?

 


 

– Un dato sorprendente: Los tiburones no saben que los camellos existen.

– ¿Cómo no? Si se conocieron en el Arca de Noé.

 


 

– Me gusta ese brillo en los ojos, preciosa.

– Es grasa, de la media docena de churros que me comí.

 


 

– Tengo una casa con dos plantas.

– ¡Cómo se nota que tienes dinero!

– Sí, ya ves, un rosal y un geranio.

 


 

– Hago un montón de cosas con IA.

– ¿Con Inteligencia Artificial?

– No, con insomnio y ansiedad.

 


 

– ¿Qué fue lo más violento que hicieron tus padres?

– Me pidieron que buscara trabajo. Solo tengo 27 años.

 


 

– Amor, me recetaron tener sexo 3 veces al día.

– ¡Qué bien, empecemos ya!

– No, no, no, el doctor me dijo que nada de remedios caseros.

 


 

– ¿Cómo te llamas?

– Yoleno.

– ¿Y de dónde sacó ese nombre tu mamá?

– De los Bitle.

 


 

– Doctora, tengo una erección constante, 24 horas al día. ¿Qué puede darme?

– Alojamiento en mi casa y mil euros al mes. ¿Qué le parece?

 


 

– ¿Sabes inglés?

– Claro.

– ¿Qué significa "never"?

– Nunca.

– ¿Y "never ever"?

– Nunca unca.

 


 

– ¿Ya están los resultados, doctor?

– Aquí están. Su corazón está perfecto. Tiene el hígado de un chaval y los riñones funcionan de maravilla.

– Gracias, ¡qué buenas noticias!

– No interrumpa, que estoy hablando con la unidad de trasplantes.

 


 

(Conversación por Whatsapp)

 

Amor tengo hipo     (12:22)

Eso no es nada, yo estoy embarazada     (12:22)

Eh     (12:22)

Pero no te preocupes, no es tuyo.     (12:23)

Eh     (12:23)

Fue para quitarte el hipo, tonto.     (12:24)

aaah     (12:24)

 


 

(En prácticas con el coche de la autoescuela)

– Profe, ¿cómo se cambia de marcha?

– ¿Embragas?

– ¡¡Noo, que estoy sin depilar!!

– Esto va a ir para largo…

 


 

– Te he notado muy cortante últimamente.

– Ok.

 


 

Entre amigas:

– ¿Estás embarazada?

– No, me ha picado una polla.

 


 

– Veo que su currículum es brillante.

– Gracias, lo imprimí en papel de aluminio.

 


 

– Camarero, me muero de hambre, ¿qué tenéis de comer?

– Coja una carta.

– Sí, para juegos de magia estoy yo ahora.

 


 

Matrimonio en la cama:

Él:   – Cariño, quisiera morir haciendo el amor…

Ella: – ¡Por lo menos será una muerte rápida!

 


 

– Amor, quiero estar contigo toda mi vida.

– ¡Ay mira, a mí no me estés amenazando!

 


 

– ¿Cómo se declara el acusado?

– Con flores. Soy bastante tradicional.

 


 

– Como psicólogo le aconsejo que se olvide de todo a partir de hoy, no mire atrás, lo mejor es olvidar.

– Muy bien, le haré caso.

– Son 200 euros.

– ¿Le conozco de algo?

 


 

– Debería haber escuchado a mi padre.

– ¿Qué decía tu padre?

– No sé… Te estoy diciendo que debería haberlo escuchado.

 


 

– ¿Cuáles son sus fortalezas?

– La persistencia.

– Gracias, te llamaremos.

– Mejor espero aquí.

 


 

– Mis fortalezas son la terquedad que limita con la agresividad, la habilidad de controlar la situación…

– Espera, aún no te lo he preguntado.

– Cállate y sigue escuchando.

 


 

– ¿Cuáles son tus defectos?

– Soy demasiado directo.

– Creo que, al contrario, es una ventaja.

– Me importa un carajo lo que creas.

 


 

Entre esposos:

Él:   – Amor, aquí dice un informe médico que caminar 6 kilómetros es igual que hacer el amor.

Ella: – Yo no creo que sea igual. Es muy difícil recorrer 6 kilómetros en dos minutos.

 


 

– ¿Te llegó anoche el WhatsApp que te mandé?

– ¿Ese en el que me pedías 100 euros?

– Sí, ese.

– No, no me llegó.

 


 

– Juan, ¡esto es un consolador!

– Maritza, tú me encargaste un palo para ser feliz…

– No Juan, ¡un palo para selfies, para selfies!

 


 

– Anoche iba tan borracho que me fui en bus a casa.

– Hiciste bien, podías haber tenido un accidente.

– Ya, pero nunca había conducido un bus.

 


 

– Papá, ¿qué es el amor?

– Es la luz de la vida, hijo mío.

– ¿Y el matrimonio?

– Es la factura que llega después.

 


 

– Abuela, ¿dónde está el router?

– En el sifonier.

– ¿Qué es un sifonier?

– ¿Qué es un router?

 


 

Llegando las Navidades, llamada telefónica:

– ¿Aló?

– ¿Dónde andas?

– Por acá comprando unos caballos y unas casas.

– ¡Uy! ¿Ganaste la lotería?

– No, montando el pesebre.

 


 

– Papá, ¿cuál es la diferencia entre seducir y acosar?

– Si eres guapo, seduces… Si eres feo, acosas.

 


 

– Desde que dejé el alcohol, ya no estornudo en público.

– ¿Y eso qué tiene que ver?

– Porque cuando estornudo me dicen ¡Salud!, y me dan ganas de beber.

 


 

– No llores, te ves fea cuando lloras.

– Pero si no estoy llorando…

– Ahhh, perdón.

 


 

– ¿Te apetece venir a mi casa a tomar un café?

– No puedo, a mí el café me pone de los nervios.

– Pues a ver una película.

– Sí, ¿pero cual? Hay tantas…

– Entonces podemos escuchar música.

– No sé, los gustos musicales son algo muy personal.

– ¡¡A FOLLAR, QUE SI QUIERES VENIR A FOLLAR!!

 


 

– Doctor, ¿cómo sigue el niño que se tragó las monedas?

– Sin cambio.

 


 

– Ese de ahí te ha llamado miope.

– ¿El cabrón ese de rojo?

– Eso es el extintor.

– Aaah…

 


 

– A mi marido le han mandado a trabajar a un país árabe.

– ¿A Libia?

– ¿Que si alivia? ¡Me tenía hasta el coño!

 


 

(Señora mayor en la consulta médica:)

– ¿Qué pastilla toma para la presión arterial?

– No lo sé, mi nuera me la da.

– ¿Puede describírmela?

– Es pequeña, medio tonta, se queja mucho y tiene una lengua muy afilada… La verdad, ¡no entiendo qué le vio mi hijo!

– Me refería a la pastilla, señora…

 


 

– Yo cuando me peso, aparte de hacerlo desnudo, primero meo, cago, me corto las uñas de los pies y de las manos, me afeito, me quito los pelos de la nariz y de las orejas, porque cada gramo cuenta.

– Sí Luis, ¿pero eso no podrías hacerlo en tu casa en vez de en la farmacia?

 


 

– ¿Edad?

– 45

– ¿Estado civil?

– Divorciado.

– ¿Sexo?

– Los días de paga.

 


 

– Doctor, tengo hipo.

– No és hipo, es cáncer.

– ¡¿QUÉEEEEEEE?!

– Jajaja, es broma, pero… ¿a que se le quitó el hipo?

– ¡Hijo de su puta madre!

 


 

– ¿Qué estás leyendo?

– El Kamasutra.

– ¿Y qué tal?

– Yo creo que al final se la folla…

 


 

– La del 3°A y el del 4°B están liados.

– ¡Pero si los del 3°A somos nosotros!

– ¡Ay Dios, me pierde lo cotilla!

 


 

 

Recopilado por : Fernando Fernández de Villegas