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Decidí ir a por ese Zero japonés. Él casi no varió el
rumbo pero
comenzó a girar de forma muy suave. Mi Corsair iba llenando el hueco que
nos separaba, mientras yo pensaba: <<Mientras esté girando sabe que
no está a salvo. Parece demasiado sencillo.>> Entonces me vino a la
cabeza algo que habia aprendido en Burma con los Flying Tigres y cambié
bruscamente de rumbo. Y allí estaba, desde luego, su compañero,
acercándose por detrás de mi. Sólo estaba esperando a que el imbécil,
o sea yo, empezase el ataque contra su compañero.
Coronel
Gregory “Papi” Boyington – USMC
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