Un segmento inteligente para mentes obtusas y peores
EL CAOS
Si algo detesto de esta era de la información es que todo el mundo está a nuestro alcance en cuestión de
segundos. Un cable informativo te da informe de una noticia cuando apenas acaba de ocurrir, y gracias a la
amplia gama de canales de TV y las curiosidades que casualmente nos encontramos a diario por la internet, nos
sitúan en el lugar que se nos pegue la gana o donde se nos hinchen los huesos de cansancio.
Diganme si no tengo razón (mientenmela si miento), cuando las películas gringas llegaban acá al año despues de
su estreno eramos más felices. Ya sabiamos que cinta podría ser menos sosa, cual más espectacular... El caso es
que era muy dificil ir al cine saliendo decepcionado del filme en el cual invertimos. Ya sabiamos cuando una
película prometía o era buena, muy a pesar de la horrenda traducción que posiblemente se le hubiera hecho al
título. Ese beneficio de vivir en esta región del mundo y poder mirar algo decente en el cine, se acabó. Ahora
la crítica apabulla a la mayoría de los estrenos con sutileza, puesto que comentan algo casi recién llegado a
la luz del mundo; y por otro lado, como su labor es promover el apoltronarse dos emberracadas horas ante una
pantallota comiendo palomitas, se abstienen de matar las espectativas del público.
Ahora gracias a programas televisivos, toneladas de revistas obsesionadas a la farándula y más medios
dedicados exclusivamente a los "famosos", tenemos pláticas mas intrascendentales, así como tambien referencias
obligadas de algún actor o cantante. Hace un par de meses (camino a San José), tuve una conversación
tremendamente buena con un chiapaneco radicado en el DF. Tanto me ilustró con términos de física, química,
matemáticas, geografía y cultura oriental, como yo mostré el brillo de mi retorcida mente. Y entre la charla
sesuda citamos a Britney Spears, J Lo (guácala de mote) y otras cuantas personas famosas. Poco después, junto
a una de las bendiciones más grandes de Dios, debatí el porque Arjona es el preferido por las mentes obtusas
sin pretensiones de elevar su matería gris y tuve un dialogo ameno recordando las parejas más conocidas dentro
del show bussiness. Hace unos años, habriamos devorado, masticado, escupido y reciclado los tópicos menos
superficiales; habriamos hablado de cosas no tan en boga. No habríamos mencionado a los "artistas" del momento.
Por cierto, ¿porque llamamos artistas a los actores menos talentosos que aparecen en la TV? ¿porque deificamos
a los grupos prefabricados o a los que no aportan cosa alguna al amplio espectro musical? Desde las pachecas
extravagancias de Andy Warhol y su pop art, cualquier cosa es tratada como arte. Así sea una caja de corn
flakes, sangre seca sobre la acera o un pecho adornado por piercings. El arte perdió ese toque celestial así
que ya no debemos extrañarnos de que en los absurdos programas de chismes, llamen artistas a los que salgan en
la pantalla chica o a los pelmazos que conduzcan el show. Ojo, no estoy en contra de Warhol.
Que decir de internet. Las noticias de última hora están a nuestro alcance. Ya no podemos vivir tranquilos.
Cuando la segunda guerra mundial estaba en curso, las noticias demoraban dias y hasta meses en llegar. En caso
de que los nazis hubieran tomado al vecino país del norte por detroit, la noticia nos habría llegado demorada,
generando así comentarios como "apenas le están dando a los gabachos, a nosotros nos quedan todavía unos meses
de tranquilidad", cuando en realidad, las tropas alemanas estarían al punto de darnos el tiro de gracia. Pero
no, ahora con los canales interactivos de la televisión satelital puedes ver la guerra en diferentes angulos
de cámara, tres canales simultaneamente, imagino que en algunos estaría disponible la opción sin comentarista.
Y eso, si que es cosa de miedo.
La música no está excenta. Si Lucero vuelve a exhibir sus problemas estomacales en concierto, al día siguiente
estará disponible para todo el mundo un archivo ".mp3" (más bien ".mp2") o ".vid", con los nuevos gritos roncos
de la popular cantante. Los programas especializados en el mundo del espectáculo, le dedicarían con cornetas y
redobles de tambor (fanfarrías pues), espacios enteros al mismo tiempo en canales diferentes. Una banda
subterránea nacional, puede hacerse de fans en toda zona geográfica del mundo por medio de un sitio web.
Tambien es justo reconocer que existe tanta información en estos tiempo, que es inevitable no tomar influencias
de cuantos grupos musicales, géneros y estilos existen en el mundo. Todo el planeta cabe en nuestras manos.
Eramos más felices cuando vivíamos en nuestra pequeña burbuja, nos daba seguridad. El miedo más grande que
existe en nuestros tiempos modernos es precisamente el saber que estamos al alcance de todos.
Y es cierto.