Las
drogas
Nos preguntamos a veces si el gobierno debe de poseer el derecho de controlar
el uso de las drogas de sus ciudadanos, pero la respuesta es una bastante
complicada y se hace aún más difícil cuando se mezclan
otros principios morales y religiosos. Yo pienso que el gobierno ahora tiene
demasiado poder sobre la regularización de las drogas. Tratan al
ciudadano como
si fuera un infante que carece toda abilidad de controlarse y que necesita
castigo para no repetir el mismo error de la multitud que los rodea. La
realidad es que a pesar de los billones de dólares que se gastan para
prevenir el uso de las drogas como
la mariguana, la cocaína, la heroína, y otras substancias
narcóticas, el abuso de las drogas todavía permanece constante.
En el pasado, se prohibió
la venta y el uso del
alcohol y resultó desastroso porque los mafiosos lograron apoderarse de
este mercado y se mataban unos a otros junto con algunos pobres inocentes. Fue
una temporada de mucha violencia y sufrimiento. Los mafiosos se hacían
ricos y sobornaban a los policías locales para seguir una industria que
les ofrecía muchas recompensas. Algunas personas empezaron a fabricar
bebidas alcohólicas en sus casas y las vendían o regalaban a sus
amigos pero esta acción también se castigaba. No importaba la
cantidad porque era todo el uso de éstas bebidas que estaba prohibido.
En la actualidad, al alcohol ya
no se prohibe pero se prohiben otras substancias aunque existe un mercado para
ellas. Los que las venden son perseguidos por las autoridades y son
encarcelados cuando se les encuentra. Hoy, se toma en cuenta la cantidad que
cargan y se considera si su propósito es usarlas personalmente o
venderlas. Este tipo de criterio determina la duración y severidad del castigo que se les
da pero son raras las veces que se busca o se castiga el que compra las drogas.
El castigo es realmente para la persona que las vende o las distribuye. Este
modo de pensar le quita toda la culpa al que abusa de ellas y permite que
continúen usando las drogas secretamente. Es aún peor cuando se
les llama víctimas de las drogas y se les trata como enfermos en vez de criminales. Muchas
veces tienen que cometer un crimen como
robar, asaltar, o vender drogas para que su secreto se descubra y se les
ofrezca algún tipo de rehabilitación.
Yo pienso que las personas que
usan drogas debieran de hacerse responsables por sus delitos y no protegerse
bajo el encubridor manto médico. Adicionalmente pienso que las drogas se
deben de legalizar, especialmente, la mariguana. La razón es porque nunca
ha habido una sobredosis de mariguana - es una yerba natural - y no tiene la
misma potencia que otras drogas sintéticas. Lo que sí creo que
debiera ocurrir es que todas las drogas se distribuyan por receta solamente. De
esta manera, el que las usa
toma responsabilidad por sus propias acciones al solicitarlas a su
médico. Entonces su nombre se incluiría en un registro nacional y
en su archivo médico. Esta información sería confidencial
salvo para las autoridades cuando conducen investigaciones sobre el individuo.
Más o menos como
un archivo de los servicios sociales para niños cuando hay sospecha de
abuso. El archivo se mantiene sellado para el público pero es accesible
a la policía.
Ya cuando el drogadicto empieza
a deteriorar, si es que se permite hacerlo, porque es algo que se escoge aunque
muchas personas digan lo contrario, y se note su problema en el trabajo o
dentro de la familia, el drogadicto tendría que obligatoriamente buscar
un programa para rehabilitarse. Si escoge no hacerlo, y comete un crimen,
entonces se intensificaría la severidad del castigo. Y aún no cometa un
crimen, si tiene niños menores de edad y continúa por su mal
camino, se podrían separar del
adulto para proteger a los hijos.
Lo interesante es que otras
drogas no se regulan como
la cafeína, los cigarrillos y el alcohol. Estas son drogas que tienen un
mercado inmenso pero afectan diferentes grupos sociales en una manera muy
negativa siendo la cafeína la más inofensiva del grupo. Es aún más
interesante que durante el aumento reciente en los impuestos que imponen para
los fumadores que subieron el precio de cada cajetilla de cigarrillos, se
creó un mercado negro de cigarrillos. Ya es muy común
comprárselos a una persona que los vende por $5 el paquete y los saca del baúl de su
carro. Este nuevo mercado ha perjudicado a todos esos propietarios de bodegas y
otras tiendas que venden cigarrillos legalmente. Finalmente, creo que lo
más interesante es que no hemos aprendido de nuestros errores cuando se
trata de permitir que las drogas se legalicen. Seguirán pasando por las
fronteras, seguirán vendiéndose en la calle, y seguirán
solicitándose por las personas que les interesa usarlas a pesar de todos
los esfuerzos monetarios y sociales que el gobierno imponga.