HISTORIA DE LAS CALLES DE DURANGO.
Articulo publicado en la revista de Durango Ibaizabal Nº 3 Octubre-Noviembre 1979.
"No conocemos el alma de un pueblo, si no conocemos el nombre de las casas y las
costumbres de sus moradores", ha escrito Azorín. Y no cabe duda que para trazar un perfil exacto de una población es necesario conocer la historia de sus calles, por que lo que en cuerpo humano suponen las ventanas y arterias por donde circula la sangre, son las calles respecto a la vida de un pueblo. Se ha dicho de la calle que es el teatro donde lo mismo se representa un sainete, una comedia, un drama. Por ella circula una boda, un bautizo, un entierro. La calle nos lleva a un hogar y nos aleja de él. Su concepto inspiró al piadoso P Nieremberg una dirección de tipo ascético cuando escribió que "por una calle de MAÑANA se llega a la casa de NUNCA"
Antaño, las casas envejecían como los hombres, por el transcurso de los años. Hoy en día la piqueta de la urbanización, unida a la necesidad de viviendas puede acabar con la vida de una calle. Otras veces la manía de cambiar el nombre de una calle, puede borrar su pasado glorioso. Es hurto y una injuria quitar a una calle el nombre que mereció a su tiempo por una situación geográfica, por un hecho histórico notable o por el nacimiento de un hijo ilustre del pueblo. Y que dios nos libre de la tentación de rotular una calle con el nombre de alguna solterona que legó "in extremis" de un solar para levantar una escuela de párvulos. No veo mérito alguno en ello. No se iba a llevar su solar a cuestas al otro mundo. Ahora bien, si todo rincón, por humilde que sea, tiene su historia, las calles de Durango las tienen muy interesantes como verá el lector.

En la "HISTORIA DE LAS NACIONES VASCAS" que publicó Zamacola el año 1818 se lee que "las calles de Durango son pocas pero llanas, despejadas y limpias. Están todas ellas enlosadas de piedra con mucho esmero y puede decirse que es paseo cómodo todo el pueblo por la suavidad del piso y alegría natural de sus habitantes que siempre están de buen humor, cantando en sus tiendas y talleres".Nuestra villa llamada antiguamente VILLANUEVA DE TAVIRA- URIBARRI- por su nueva fundación, estaba amurallada con cinco accesos o portales, designados con los nombres de San Juan de Barrencalle, San Martín de Inchaurrondo,

Nuestra señora de la piedad o de Navarra en la trasversal, el de la cruz de Cruciaga y el de San Pedro junto al puente del Olmedal. En este último punto, tuvo lugar un episodio interesante de la historia de Durango con motivo de la visita de la reina Católica el año 1483" allí venia-dice una crónica de la época- una linda Majestad que nuestro Dios criara por maravillosa forma de hermosura y nobleza juntada con otra virtud".
Al llegar al puente del Olmedal, los alcaldes Martín Ibáñez de Lariz y Sancho Ibáñez de Arteaga, besan la mano de la reina. Doscientos hombres armados de picas y ballestas le dan escolta. Sancho Ibáñez presenta a la reina un libro de los evangelios. L Reina pone su mano sobre el libro y pronuncia la fórmula ritual: "Juro sobre los santos evangelios respetar, guardar y hacer guardar las libertades, usos, costumbres y ordenanzas de la villa de Tavira de Durango".
Seguidamente D. Fernando de Zaldibar teniente de alcalde de Durango entrega a la Reina las cinco llaves de las cinco puertas de la villa. Acto continuo, fuese la reina a la iglesia de Santa María donde oró y luego acompañada de muchos caballeros, e doncellas se
dirigió a la torre de Lariz.(Barrencalle) donde tomó hospedaje". En Barrencalle durmió la reina los días 19 y 20 de septiembre del año de 1483.
Y sea historia o sea leyenda, cuentan que la Reina gustaba de contemplar de noche el firmamento estrellado; y que estando sentada con sus damas en la ventana que daba al río, oyó cantar un romance en vascuence a un niño que rompía con su voz el silencio de la noche. Maravillada la Reina de la voz de aquel pequeño trovador, ordenó que se presentase ante ella. Así lo hizo que era delgado pero de ojos grandes y serenos ¡Qué bien cantas le dijo la reina Isabel! Toma este real de plata. ¿Cómo te llamas? Juan Zumárraga respondió el niño y vivo aquí cerca... en Goiencalle. La estatua que hoy adorna el paseo de Ezkurdi nos señala y aclara la trayectoria de la vida y el lugar que ocupa en la historia de México, aquel niño que llamó la atención de la Reina de Castilla en una noche estrellada en la villa de Durango.
Fueron tres las primitivas calles de Durango: Goyencalle o calle de arriba, Barrencalle o calle de la esquina y Artecalle o calle del medio que no sería tal si hubiese más de tres. Mas tarde se abrió Callebarria o calle nueva, por ser así respecto a las tres existentes. La denominación de las tres primeras calles se remonta por lo menos al siglo XV, como se desprende de varios documentos de aquel a época. En la 4ª crónica del Rey de Castilla D. Juan, refiriéndose a la herejía que se introdujo en esta villa se lee lo siguiente: "A veinte de agosto de 1444, Ochoa Sánchez de Guinea, prestamero mayor de Vizcaya presentose ante el concejo de vezinos, alcalde y regidores de la villa de Tavira de Durango a bos de pregonero e a campana repicada- según es uso y costumbre en la calle de Medio- (Artecalle) mandando entregasen luego las ropas e cualquier bienes raíces de los dichos herejes para que los pusiese en diligencia recaudo e guarda cual convenga, hasta que en tanto que el señor Rey proveyese de remedio de justicia. Y al tratar del hereje Fray Alonso de Mella dice que "fue natural de Zamora o quizás Nació En Durango en la casa troncal de su mayorazguía situada en el centro de Barrrencalle".
La calle Barrencalle se llamó en su tiempo la calle del mercado por que en esta calle se realizaban las compra-ventas de la villa. Y a raíz de lavisita de Enrique IV a nuestra villa fue que se le impuso el nombre de la calle de Rey. Fue este monarca el que viendo lo endeble de las casas de Durango, que casi todas eran de madera, dijo que la suerte de Durango estaba en manos de un loco; y lo dijo él que fue más loco que una cabra.
Antiguamente no estaban como hoy alineadas paralelamente las tres calles antes citadas.
Centro geográfico y vital de los moradores de la villa era la parroquia de santa María. De aquí partía la calle hacia el portal de San Juan. La calle del medio iba en dirección de la casa de Lariz sita en Barrrencalle y la tercera la de Goyencalle, iba hacia el portal de San martín en Inchaurrondo. Estas tres calles estaban cruzadas por la calle transversal que unía el portal de San Juan con la de nuestra de la Piedad. Posteriormente se abrió una calle-hoy calleconventos- que unía los portales de San Martín y de la Piedad con el arrabal de Curuciaga. En este último lugar se celebraba el mercado de ganado mayor y en él se celebraron novilladas los años 1826, 1829 y 1849.
""Otro arrabal-escribía en 1818 el citado Zamacola- es el de Ezkurdi, con un hermoso paseo, un buen juego de pelota construido en 1785 y otro de bolos". Y añade este dato: "Durango tiene unos 2000 habitantes".
De vez en cuando me preguntan que significado tiene el nombre deEZKURDI. Les dirá que en castellano que EZKURDI significa Olmedal, derivado de Ezkur, olmo y del sufijo DI que denota abundancia. El olmo o álamo negro se llama asimismo ZUMARRA, de zumia-mimbre y -arra- macho, aludiendo a la dureza de su madera. De modo que de Ezkurdi y Zumarraga tienen el mismo significado, a saber: lugar poblado de olmos. (VIZCAYA Y SU PAISAJE VEGETAL) por Emilio Guinea, pag. 132.
La calle San Agustín lleva su nombre desde 1785, fecha en que se abrió la nueva carretera hacia Vitoria. Y el terreno que se extendía desde la iglesia de San Agustín abierta al culto el año 1587, hasta el barrio de San Roque se llamaba "GALTZERETA" lugar frecuentado por los niños de Durango así como el de Montorretas, para echar las cometas y coger "COCHORROS" en primavera. Eran también sitios muy visitados por los jóvenes de nuestro tiempo los de Machin-ostea. Landako y Astola con su obligatorio arribo a las "playas" de Achichiyueta, Arriposuetas y Arzubia, en cuyas aguas han aprendido a nadar todas las generaciones de Durango.Lugares nunca mejor llamados paradisíacos, por que tras el prolongado remojo comíamos la fruta prohibida de todos los árboles que encontrábamos a nuestro paso y un poco más allá, con la consabida carrera contrarreloj impuesta por el palo del aldeano perseguidor. Mucho ha cambiado estos últimos años la fisonomía de nuestras calles con la apertura de nuevos comercios y bares y con el consabido aumento de población. Antiguamente las tabernas y las posadas eran como quien dice las únicas animadoras de las calles. En ellas se discutía, se jugaba y se bebía, pero...con calma
No como hoy en día que los bares asemejan puestos de refrescos en los oasis para mitigar la sed de las caravanas que llegan del desierto y que forzosamente tienen que seguir camino adelante. Para no alargar excesivamente estas líneas, me ocuparé de las tres más antiguas y pintorescas a mi juicio.
Taberna típica por su ambiente y oscuridad era la "Chairua" enclavada en la desaparecida casa donde ahora se halla "La Exquisita" y a la que se bajaba por unos peldaños de piedra. Su dueño era de los que hacen honor a la frase "Si no se expende se consume". Un buen día corría el toro por la plaza de Santa María y en una de las frecuentes arrancadas del toro hacia Ezkurdi, penetró escalera abajo en la citada taberna. Estaba su dueño sentado en una mesa con una jarra de vino delante y en actitud contemplativa, sin advertir la llegada del nuevo cliente. Enganchóle este por el bolsillo del pantalón y le arrojo como un pelele sobre el mostrador.Creyendo los sogueros que lo había liquidado, pero no pasó el lance del consabido susto. Levantándose despacio nuestro buen Chairua, y mirando a su pantalón desecho dijo refiriéndose al toro: "Ese también por si acaso el primer golpe al bolsillo".
Asimismo en la calle transversal, junto al antiguo cuartel de la guardia civil, existió la posada de "PRAISCA ANTONI" en la que el plato obligado del día era el guitarreo y la bronca. Allí venían a parar exprisioneros y evadidos de la guerra franco-prusiana del año 1870, franceses y alemanes, empeñados en seguir la guerra muy lejos de sus fronteras. Raro era el día en el que no alternasen la guitarra y la estaca.
Más pacífico y cosmopolita debió ser el "HOTEL ANTONIA"(sic)en el primer cantón de caballería. Mediante el pago de un real tenían derecho a pasar la noche y dormir en blanca cama de paja todos los mendigos, errantes y tunantes de carretera que desembocaban en nuestra villa. Su dueña debía de ser de las de AUPA ERANDIO. Colocaba diariamente en la puerta de su hotel el letrero de autor desconocido:
Hoy no se fía, mañana sí.
Lo que te doy, pierdo hoy.
Si presto, al reclamar ponen mal gesto.
Y para librarme de eso,
Ni doy ni fío ni presto.
Como al anochecer retiraba la dueña el anuncio, el MAÑANA no llegaba nunca y tampoco la fianza.
Juan Olazaran 1963.
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