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Pon los caracoles en una cacerola sin darles de comer
, durante 24 horas. Posteriormente, echa unos cuantos puñados
de harína y deja otras 24 horas. Al dia siguiente los metes en
el fregadero y les das un lavado, echándoles un espurreo de sal
y unos cuantos chorreones de vinagre. Voltea con las manos y remueve mucho, con dulzura para que no se rompan y para que suelten las babas. Los enjuagas y le vuelves a dar otro
lavado y así continuas hasta que veas que están limpios.
Terminados de limpiar, los echas todos en una cacerola grande y le añades agua, que los cubra, sobrepasándolos más de 2 cm.
Los pones a fuego lento y de esta manera irán sacando
las cabecitas. Cuando ves que están todos salidos y que el agua
comienza a estar más que templada, subes el fuego al máximo,
y quedarán todos atrapados con la cabeza fuera. Mientras tanto,
frie las almendras y las machacas en el mortero. Sofrie los ajos, la cebolla, los pimientos, tostadas y por último el tomate, todo independientemente. Una vez todo sofrito, mete en la túrmix o licuadora y haz todo puré, echándole el
vino y un poquito de agua para que se pueda moler.
Las almendras, una vez machacadas las echas a moler también en la túrmix. Una vez todo molido, reserva.
Los caracoles cuando empiezan a hervir los espusmeas muy bien
y una vez espumeados les añades todos los ingredientes hechos
puré, que has reservado, más el azafrán, sal, pimienta,
dos pizcas de cominos y las especias morunas.
Deja cocer, todo a fuego medio. Cuando ves que los caracoles están casi tiernos, le añades las hojas de hierbabuena y las
patatas cortadas en cuadritos pequeñitos. Deja cocer todo, y cuando está tierno todo lo apartas y listo para comerlos.
¡¡¡ Buen provecho !!!
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