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Los reyes... ¿a salvo? A las siete y media de la mañana, antes de que se hubiera llegado a disparar un tiro, Luis decidio abandonar el palacio y buscar refugio con su familia en la Asamblea. Tras esa decision se ocultaba el conocido temor del rey al derramamiento de sangre, ya que suponia ingenuamente que despues que el hubiera salido de las Tullerias ya no habria razon para atacar el palacio. Las bien intencionadas medidas con que Luis procuraba evitar un daño solo sirvieron para abrir las puertas a daños muchos peores. Posteriormente fue acusado de abandonar al personal de su casa, a los guardias suizos y a la servidumbre de palacio, dejandolos sin proteccion para que fueran pasados a cuchillo. |
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y su familia salieron del palacio sin ceremonia alguna, pero en forma totalmente
abierta. Acompañados de una guardia armada, bajaron por la escalera principal hasta el jardin, que atravesaron a pie para llegar al Manege. Alli, en la esquina de la actual rue de Rivoli y rue de Castiglione, la Asamblea celebraba esa mañana una tumultuosa sesion. La familia real fue recibida con la seguridad, ofrecida por el presidente, de que podian contar con la proteccion de la Asamblea. Se los condujo entonces a un pequeño palco, no mucho mas grande que un armario, situado tras el asiento del presidente y que normalmente ocupaban los estenografos de la Asamblea. En esta habitacion calurosa y mal ventilada permanecieron durante quince horas, escuchando como los diputados discutian su destino. Afuera, desde el lado de los jardines, el resonar de cañones y mosquetes les hablaba del ataque a las Tullerias. |
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