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Indecision... (...) En el palacio todo esta dispuesto. Desde las seis de la tarde guardan ademas las Tullerias dieciseis batallones escogidos de la Guardia Nacional y de la caballeria; los puentes levadizos estan alzados, los centinelas triplicados, y una docena de cañones cierran la entrada de palacio con sus amenazadoras bocas silenciosas. Fuera de esto, han enviado recado a dos mil nobles, y hasta medianoche han dejado abierta la puerta, pero perfectamente en vano; solo ha venido un pequeño grupo, aproximadamente de unas ciento cincuenta personas, la mayor parte gente noble, vieja y canosa. |
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(...) Pues el rey no es ningun jefe. Indecisamente, va dando trompicones de una habitacion en otra el consternado hombre, con una bata de casa color violeta, la peluca de traves, con la mirada vacia, y espera y espera. Todavia ayer habiase acordado defender las Tullerias hasta la ultima gota de sangre, y, con una energia desafiadora, habian convertido el palacio en una fortaleza, en un campamento. Pero ahora, antes de haberse mostrado el enemigo, comienzase de nuevo a vacilar, y esta vacilacion procede de Luis XVI. Siempre que hay que tomar una resolucion, este hombre, que no es un cobarde, pero que se espanta de toda responsabilidad, se siente como enfermo, y ¿como es posible esperar valor de los soldados cuando se ve temblar al jefe? |
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