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Grandes montones de cadaveres cubrian el suelo y de cuando en cuando eran arrojados a unos carros que se los llevaban, a fin de que quedase lugar para otros. Noche y dia, por espacio de seis jornadas, prosiguio aquella carniceria en todas las prisiones de Paris. Durante ese corto periodo, mil cuatrocientas personas perdieron la vida, y entre ellas se hallaba el joven ayuda de campo de Brissac, Maussabre, que mientras estaba confinado en su celda trato de huir encaramandose por el hueco de la chimenea. |
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Se
golpeo la cabeza contra una rejilla de hierro, a la cual se aferro y quedo
colgando, mientras los guardianes de la prision le hacian numerosos disparos
desde abajo. Entonces los carceleros prendieron fuego a un gran monton de paja semi-humedecida. Poco despues la chimenea estaba llena de sofocante humo. Por
fin, el infortunado joven abrio las manos y se dejo caer. No bien toco el
suelo, los carceleros se lanzaron sobre el, hundiendole las bayonetas numerosas
veces en el cuerpo. |
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