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Acontecimientos inimaginables... Durante aquel mismo mes, Madame Du Barry, sin que ella se diese cuenta, era observada por otro de aquellos curiosos que tan a menudo llegaban para ver el famoso Pabellon, con la probable esperanza de conseguir al mismo tiempo, aunque solo fuese una fugaz vision de su propietaria, "la reliquia mas curiosa del regimen pasado". "Esta tarde", escribio el Ministro Norteamericano en Francia, Gouverneur Morris, en su diario, "visitamos el Pabellon de Madame Du Barry. Este templo esta consagrado a la concupiscencia de Luis XV. Es de un gusto exquisito en todos sus detalles. El panorama es delicioso a pesar de su vastedad; al regresar, vimos a Madame. |
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Ha pasado ya hace tiempo los dias de su esplendorosa belleza, y la acompañaba un fachendoso llamado Flesselles, Preboste de Mercancias. Se dirigian hacia el Pabellon, tal vez para orar en aquellos altares que hizo construir el Soberano. Desde el Pabellon ascendimos a una colina y pasamos entre la casa y la laguna, que apesta abominablemente. Vamos
a ver bailar a los campesinos".
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