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La primera sacudida... El frio silencio con que fue acogida la Reina, resulto mas insultante y significativo, ante los grandes aplausos que señalaron el paso de su implacable enemigo el Duque d'Orleans. Las simpatias de este estaban, declaradamente, con el Tercer Estado y vengativo hasta la locura, llevaba mucho tiempo conspirando contra los Borbones, a fin de que, una vez derrotados estos, los Orleans, otra rama de la familia, pudiese ocupar el trono de Francia. |
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Los ojos de la Condesa seguramente no se habran detenido mucho en los representantes del Tercer Estado, sobriamente vestidos, pero ya divididos por disputas y ambiciones antagonicas tan intensas como las que separaban a los representantes de la Corte. Nadie habria distinguido entre ellos a un estirado y elegante hombrecillo, abogado de Arras, de nombre Robespierre, en cuya boca se observaba un gesto de desaprobacion y en cuya nariz cabalgaban unos anteojos de cristales verdosos. |
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