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| Indignacion |
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La
noticia de la muerte de la reina llego a Bruselas el 20 de octubre, cuatro
dias despues.
La primera reaccion de Fersen fue de estupefaccion.
Hay
golpes de tal violencia que el espiritu humano es incapaz de reaccionar
inmediatamente ante ellos, como si el golpe mismo llevara su propio
anestesico.
Asi
sucedio cuando Fersen se entero por un periodico de los detalles de
la ejecucion de Maria Antonieta.
"Me
sorprendio no estar mas alterado -escribio esa noche en su diario-.
Me parecia no sentir nada.
Sin embargo, todo el dia he estado pensando en ella sin cesar, y en
las terribles circunstancias de su padecimiento, en sus hijos, en el
pobre niño y en los malos tratos a que probablemente se vea sometido,
en la desdicha de la reina al no verlo en sus ultimos momentos, en las
dudas que debe de haber experimentado respecto de la devocion que siento
por ella... en una palabra, pensaba en todo y en nada".
Pero
la anestesia que amortiguaba sus sentimientos se disipo.
Tres dias despues anotaba en su diario: "Mas que disminuir, mi
dolor empeora a medida que pasa el primer impacto".
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Axel
Fersen, el amigo incondicional de Maria Antonieta habia comprometido
su dinero y el de otras personas en la malograda huida de los reyes.
Recompensado
con un legado, este fue derivado a la corte de Viena, adonde Fersen
llego chocando contra un impenetrable muro.
La
indiferencia ante sus reclamos y la frialdad de Maria Teresa, a quien
el mismo habia llevado en brazos aquella noche de la huida lo amargarian
profundamente |
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Salia
a cabalgar durante horas bajo la llovizna otoñal de los Paises
Bajos y por todas partes veia su rostro.
"Me sigue dondequiera que voy. Sus padecimientos y su muerte y todos
mis sentimientos no me abandonan ni por un momento.
No puedo pensar en otra cosa...
Que haya estado sola en sus ultimos momentos, sin nadie que la consolara
ni hablara con ella, sin nadie a quien pudiera transmitir sus ultimos
deseos, es algo que me llena de horror".
A
su dolor se agrego la indignacion ante el comportamiento de muchos de
los emigrados franceses en Bruselas.
"Los franceses lloran de manera escandalosa a una reina cuyos pies
debian haber besado y cuyas cenizas deberian adorar.
Hay varios que apenas si estan de medio luto y otros, encabezados por
Monsieur de Courban, que fue paje en los establos reales, querian dar
una representacion teatral y un concierto en honor del cumpleaños
del Archiduque.
¡Que frivolidad, que insensibilidad! ¡Miserable, aborrecible
nacion...!"
Pero
en Viena, entre los familiares austriacos de la reina, la noticia fue
recibida con la misma indiferencia.
Se
decreto luto durante el periodo oficial prescrito para una archiduquesa
que era tia del emperador.
Se rezo una misa conmemorativa en el Hofburg y a eso se redujo en Austria
el reconocimiento de la ejecucion de la hija de Maria Teresa.
En
lo sucesivo, el emperador, lo mismo que el canciller Thugut, no volvio
a mencionarla.
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"La
noticia de la muerte de la reina llego a Bruselas el 20 de octubre,
cuatro dias despues...
«Me
sigue dondequiera que voy. Sus padecimientos y su muerte y todos mis
sentimientos no me abandonan ni por un momento.
No puedo pensar en otra cosa...»" |
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