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| Una
nueva pena para Fersen |
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"Esta
grande y bien proporcionada -escribio en su diario-, pero se parece
mas a Madame Elizabet que a la reina.
Sus rasgos son ahora mas naturales, pero no han cambiado.
Tiene pies pequeños y un aire de gracia y de nobleza, pero
no camina bien.
Cuando
paso junto a nosotros se ruborizo y en el momento en que estaba
por entrar en sus apartamentos se dio vuelta para mirarnos de nuevo...
Creo que le habria gustado mostrarse cortes con nosotros o hacernos
saber que nos reconocia".
Volvio
a verla pocas semanas despues, cuando Madame dio una recepcion en
homenaje a Viena, y esa vez ella le hablo:
"Miraba entre la multitud en la forma en que solia hacerlo
su madre para encontrar a la gente que conocia, y cuando me vio
se acerco a saludarme en el mas cordial de los tonos.
«Me
alegro tanto de ver que estais a salvo».
Sus
palabras me dieron gran placer, pero veinte veces al menos se me
llenaron los ojos de lagrimas de dolor".
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"Los
años no aminoran su emocion: todo es para el renovado ocasion
de recordar a la desaparecida. Cuando en 1796 va a Viena y ve alli
por primera vez en la corte imperial, a la hija de Maria Antonieta,
la impresion es tan fuerte que se le vienen las lagrimas a los ojos:
«Mis rodillas se doblaron bajo el peso de mi cuerpo al bajar
las escaleras. Habia sentido mucha pena y mucho placer y me encontraba
muy afectado»". |
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| Pero
cuando las semanas se convirtieron en meses sin tener todavia respuesta
a su peticion, la actitud de Axel hacia Madame empezo a cambiar.
El
emperador le dijo que el dinero que el solicitaba pertenecia a la
princesa y que era de ella, cuando hubiera llegado a la mayoria
de edad, de quien tendria que recibirlo.
Pero
jamas le permitieron que la viera a solas para hablar del asunto
y ella nunca contesto sus cartas.
Le
hacia llegar evasivas respuestas verbales por mediacion de su doncella.
En
una ocasion le cito en sus apartamentos, pero al llegar, Fersen
se encontro con que habia dieciocho invitados mas.
"Me
miro mas de una vez, pero su doncella vigilaba todos sus movimientos.
No creo que sea feliz.
Comentan aqui que cuando esta sola llora mucho".
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"Cada
vez que ve a la hija se le humedecen los ojos pensando en la madre;
se siente atraido hacia esta sangre, pero ni una sola vez le es
permitido a la joven dirigirle la palabra. ¿Procede aquello
de una secreta orden de la corte para hacer olvidar a la sacrificada,
o es efecto de la severidad del confesor, que quizas conoce las
relaciones «culpables» de Fersen con la madre de la
muchacha? De mala gana ve la corte de Austria la presencia de Fersen,
y, con gusto, lo ve partir de nuevo: una palabra de agradecimiento,
sin embargo, no la ha oido jamas de la casa de Habsburgo aquel amigo
fidelisimo y abnegado..."
S.
Zweig, "Maria Antonieta" |
En
las imagenes: Un imaginado encuentro entre Maria Antonieta y Axel
el dia anterior a la ejecucion de la reina, en el final de M. Antonieta
de 1939 |
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