| Luis XVII, el misterio | |||||||||
| Ya
la muerte del Delfin abria las puertas, lo mismo que sigue abriendolas hoy,
hacia uno de los misterios mas sorprendentes de la historia, pues el cuerpo
que los funcionarios de la prision del Temple enterraron bajo el nombre
de Luis Carlos Capeto no era, casi seguramente, el cadaver del hijo de Maria
Antonieta.
Examinado años mas tarde por peritos medicos, el esqueleto resulto ser, segun declaracion unanime de los expertos, el de un joven de por lo menos diecisiete años. Ademas, el pelo encontrado en la tumba no corresponde de nunguna manera al del delfin. Los examenes medicos no hicieron mas que dar cuerpo a rumores que habian empezado tan pronto como la Convencion anuncio la muerte del delfin. Pocos meses despues de la ejecucion de Maria Antonieta, Simon, el "tutor" del delfin, habia sido repentinamente destituido del Temple por orden del COmite de Seguridad General. El niño fue llevado entonces a una habitacion del segundo piso que habia sido convertida en celda y donde, a puerta cerrada, fue mantenido en un confinamiento solitario que habia de durar un año y cinco meses; de hecho, hasta el dia de su muerte.
Sin ventilacion, con poca luz, sin contacto humano, cayo gradualmente en un estado de degradacion moral y fisica del cual no parecia haber recuperacion posible. "Dormia
en una cama que no se habia tendido en seis meses. La descripcion es de su hermana, y uno querria creer que es exagerada, coincide lamentablemente con la de todos los que lo vieron despues del 9 Termidor, cuando el Comite de Salud Publica de Robespierre fue derrocado y se hicieron varias visitas "oficiales" -aunque siempre clandestinas- a la Torre del Temple. Todos
los que vieron al delfin en el curso de esas visitas quedaron impresionados
por el hecho de que el niño no podia o no queria hablar. Hubo quien mas tarde atribuyo el silencio del niño a su remordimiento por las terribles palabras que habia pronunciado contra su madre y al voto que entonces habria formulado de no volver a hablar jamas. Otros lo usan como una prueba adicional en apoyo de su afirmacion segun la cual el niño raquitico y retardado que esas personas vieron en el Temple no era el hijo de Maria Antonieta sino un sustituto que habia sido llevado alli en el momento en que Simon fue relevado de sus deberes. Sostenian que la sustitucion se habia efectuado porque el verdadero delfin habia muerto o porque lo habian sacado furtivamente de la Torre para llevarlo al extranjero, donde esperaba el momento de poder hacer valer sus derechos al trono que habia heredado. Sobre este misterio muchos libros se han escrito, y los argumentos que usa el autor de uno de ellos son convincentemente refutados por el autor del que le sigue.
Uno o dos de los cuarenta "pretendientes" al trono de Luis XVI, que empezaron a aparecer en la epoca de la Restauracion, consiguieron reunir una cantidad impresionante de partidarios y cuando, veinte años mas tarde, como duquesa de Angulema, Maria Teresa regreso a Francia bajo el reinado de su tio Luis XVIII, no fue una de las pruebas menos duras que debio sufrir la de verse obligada en conciencia a examinar las credenciales de algunos de los que reclamaban tal derecho. Aunque ante el mundo insistio siempre en que su hermano habia muerto en el Temple, parece que en realidad vivio acosada por una duda, debil pero persistente, que hasta el fin de sus dias arrojo sobra sobre su vida. Las infamias que habia oido pronunciar a su hermano en contra de su madre y de su tia hicieron aun mas penosa su confusion, porque es probable que incluso si hubiera sabido que su hermano vivia, no habria podido reencontrarlo con el amor que su madre le exhortaba a tener en su ultima carta. S. Loomis, "Una amistad fatal". |
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