| ¿Separarme de mi hijo? ¡Jamas! La decision de la Comuna de separar al niño de su madre fue el peor golpe que se descargo sobre ella en el largo camino que la condujo desde Versalles al cadalso. Portadores de las ordenes, los comisionados se presentaron a la noche, despues de la cena. El niño estaba dormido, pero los otros miembros de la familia se dedicaban tranquilamente a sus ocupaciones. Madame Elizabeth y Maria Antonieta estaban remendando ropa, mientras Maria Teresa leia.
-Hemos venido a ejecutar un decreto de la Comuna que ordena que el hijo de Capeto sea separado de su madre. Sin
comprender en el primer momento, Maria Antonieta miro al hombre, sin hablar. -¡Jamas! ¿Separarme de mi hijo? ¡Jamas! No podeis hacer eso. Yo no lo permitire. Dos de los comisionados se dirigieron al lecho del niño; Maria Antonieta se precipito ante ellos. -¡No podeis hacer eso! -declaro-. Yo no voy a permitirlo. El niño, a quien el tumulto habia despertado, no tardo en darse cuenta de lo que pasaba y corrio hacia su madre. -No dejes que me lleven- le imploraba. Maria Antonieta lo apreto contra su cuerpo e intento calmarlo, pero los gritos del niño no tardaron en sumarse a los de los demas. -¿De que sirve tanto llanto? -pregunto uno de los comisionados-. Nadie va a matar al niño. Entregadmelo ahora, porque si no lo haceis ya sabremos como llevarnoslo.
Maria
Teresa, el unico testigo que vivio para describir la escena, relata en
sus memorias que "los municipales amenazaron con llamar a los guardias
y usar la fuerza. S. Loomis, "Una amistad fatal". |
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